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GALERÍA DE TONTOS CONTEMPORÁNEOS: 2. Fátima Báñez

5 Feb

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor. Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com

Ramiro Grau Morancho

Comenzamos esta galería hablando de doña Celia Villalobos, y pienso debo continuar abordando la genial figura de Fátima Bañez, a la que solo con verle la cara y escucharle hablar, cualquier persona medianamente capaz se da cuenta de que no es inteligencia, precisamente, lo que le sobra…

El gran mérito de esta señora para llegar a ministra de empleo, es decir, del paro, y de la seguridad social, de la quiebra de la seguridad social, es que no acredita ni un solo día de actividad laboral fuera de la política.

Pasó de la universidad en donde se licenció en empresariales, a la política, sin siquiera trabajar en las empresas familiares, y menos mal para esos negocios. ¡Se ve que sus padres siguieron a rajatabla la tradición española de destinar a la función pública al hijo menos capaz, en la seguridad de que no iba a arruinar al Estado, y además iba a comer caliente, sin grandes esfuerzos!

Pero no nos engañemos, las cosas son lo que son, y no lo que aparentan ser. El gran mérito de esta señora es su gran amistad con la vicetodo, una señora no muy agraciada físicamente, que todo hay que decirlo, y a la que le gusta rodearse de gente similar, que no le hagan sombra.

Recuerdo unas primeras declaraciones suyas, que me produjeron vergüenza ajena, cuando hablaba de la prestación por desempleo, y de los subsidios por desempleo, como si fueran conceptos idénticos, cuando es obvio, y lo sabe cualquier parado, que la prestación es contributiva, y los subsidios son asistenciales, en razón de determinadas circunstancias, cargas familiares, edad del beneficio, cotizaciones previas, etc.

Vamos, que acreditaba sobradamente no tener ni puta idea de lo que llevaba entre manos, en la mejor tradición de muchos ministros españoles…

Lo triste del caso, es que pasados varios años, sigue igual, o incluso peor.

Ahora pretende engañar a los futuros jubilados españoles, entre los que me encuentro, diciendo que si se calcula la futura pensión por la totalidad de las cotizaciones, se nos hará un gran favor, cuando es justamente lo contrario.

O que las pensiones están garantizadas, cuando la seguridad social está en quiebra, el fondo de reserva ha desaparecido, y el año 2017 se cerró con un déficit de casi 20.000 millones de euros.

¡Pensar que entre esta señora y doña Celia Villalobos van a solucionar los problemas de la seguridad social y de las pensiones, es como creer en los Reyes Magos, o que Puigdemont es un patriota español!

No entiendo que pinta esta señora de ministra de empleo y seguridad social, bueno, en realidad de ministra de nada, y solo lo entiendo desde la perspectiva de querer cargarse el sistema público de pensiones, poniendo al frente del mismo a una inepta. Bueno, en realidad a dos, si contamos con la singular Presidenta del Pacto de Toledo, doña Celia Villalobos.

Parece como si Rajoy, la vicetodo, y todo el gobierno en general, fueran conscientes de que el problema va a más, y es preferible no hacer nada, dejándole la patata caliente al siguiente gobierno, que tendrá que recortar las pensiones actuales, aumentar los requisitos para acceder a las mismas, o, en última instancia, legalizar la eutanasia, visto que los jubilados no se mueren ni a tiros…

A grandes males, grandes remedios.

En fin, doña Fátima, solo me resta recomendarle que haga algún cursillo, aunque sea de esos tan desprestigiados del INEM, a ver si se entera usted de algo de lo que teóricamente lleva entre manos.

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GALERIA DE TONTOS CONTEMPORÁNEOS: CELIA VILLALOBOS

30 Ene

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Ante el elevado número de imbéciles que nos circunda, me veo en la obligación de salir a su caza, retratándoles ante la opinión pública, a ver si se callan, o dejar de decir tantas majaderías.

Con este didáctico deseo, comienzo esta galería de tontos contemporáneos, partiendo de una premisa básica; estos artículos no constituyen un ataque personal contra nadie, pues únicamente hacen referencia a la faceta pública de esas personas.

En otras palabras, estoy seguro de que todos ellos tienen algunas virtudes, lo que pasa es que muy escondidas, ya que lo único que sobresale es su enorme imbecilidad, congénita y manifiesta. Es decir, pública.

Entendemos por tonto, según la acepción primera del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, la persona “Falta o escasa de entendimiento o de razón”, de una forma similar al imbécil, que para el DRAE es el “Tonto o falto de inteligencia”.

Supongo que estas definiciones se referirán a lo que podríamos decir inteligencia colectiva, o defensa del bien común, pues desde un punto de vista particular la mayoría de estas personas no tienen un pelo de tontos, pues son unos caras de cuidado, acostumbrados a vivir opíparamente del dinero público, es decir, del de todos nosotros…

No he podido resistirme a empezar con doña Celia Villalobos, más conocida como Celia Villabobos, la inefable “musa” del PP, una auténtica hortera, maleducada, ignorante, presumida y estúpida, que cada vez que abre la boca hace perder cien mil votos, por lo menos, al partido del que su marido es el “cerebro gris”.

Sus últimas declaraciones, o debería decir exabruptos, diciendo que deberíamos jubilarnos todos a los 80 años, y que ella a sus 68 años estaba de maravilla (yo pensaba que tenía 75 años, por lo menos), me obligan a salirle al paso, y decirle que no diga más sandeces.

Esta individua no ha trabajado nunca, ni ha pegado golpe, y lleva toda su vida tetando de la vaca de “papá Estado”. ¡Así cualquiera puede llegar a los 68 años como una rosa!.

No solamente eso, sino que vicepresidió el Congreso de los Diputados –nunca pudo llegar ella a tanto, ni el Congreso a semejante vergüenza-, y se dedicaba a jugar a no sé qué juego desde su presidencia en funciones, pasando de todo…, lo que realmente era de agradecer, dada su imbecilidad manifiesta, en la acepción primera del Diccionario: “Tonto o falto de inteligencia”.

Esta señora se enchufó en la Organización Sindical del franquismo a los 21 años, es decir nada más alcanzar la mayoría de edad de aquella época, y lleva por lo tanto 47 años chupando del bote (eso suponiendo que no mienta en la edad, que la mayoría de las mujeres tienen la edad que dicen tener, más el IVA correspondiente).

Como parlamentaria ha sido una auténtica botarate, y un grano en el culo del PP, disparando contra su propio partido, votando a favor del aborto, por ejemplo, haciendo declaraciones absolutamente extemporáneas, en contra de la línea oficial de la “empresa”, y pasando de todo.

Podríamos decir que es un verso suelto como Ruiz Gallardón, pero éste al menos tiene una gran inteligencia, mientras que ella más que una rosa suelta, podríamos decir que es un cardo borriquero.

Por razones que ignoro, y que posiblemente tendrán que ver con la gran influencia de su marido en la sala de mando del PP, sigue siendo diputada, a pesar de que está ya más caducada que un yogur de hace diez años, aunque en realidad deberíamos decir, en honor a la verdad, que nunca se ha enterado de nada, y ha sido un auténtico lastre para el PP, partido para ayudar, aunque otros hablan ya, y más claramente, de Partido Podrido.

En fin, ellos sabrán lo que hacen. Esta individua, cada vez que abre la boca les hace perder miles y miles de votos. ¿No han pensado en ponerle un bozal…?

Y, por cierto, si la seguridad social (esta energúmena es la presidenta del Pacto de Toledo, nada menos) piensa no pagarnos nada, lo mejor que podrían hacer es suprimir la obligación de pagar a la seguridad social para la jubilación, y ya invertiremos nuestro dinero como nos dé la gana, pues cotizar cuarenta o más años, a cambio de nada, es un auténtico timo del nazareno…

LA LEGISLACIÓN LABORAL ESPAÑOLA PERSIGUE LA CREACIÓN DE EMPLEO

22 Jun

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogador y escritor. Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Tengo un buen amigo y ex alumno, graduado social, cuyo nombre no voy a citar porque le molesta (por lo visto no le gusta la publicidad gratuita), que me dice a todas horas que está “hasta los huevos” –y perdón por la expresión-, de Hacienda, de la Seguridad Social, del INEM, del INAEM y de toda su familia…

Su tesis es, y creo no le falta razón, que por lo menos la mitad de los funcionarios de esos organismos sobran, pues hoy en día todo hay que hacerlo informáticamente, y ni siquiera te atienden cuando vas allí, salvo que hayas pedido día y hora, como el que va al médico.

También le molesta mucho que a los profesionales, graduados sociales, gestores administrativos, abogados, etc., se les trate exactamente igual que a cualquier ciudadano, sin reconocer su condición de profesionales, y que su tiempo vale dinero, y por lo tanto cuanto más vueltas tengan que dar, o más impedimentos se les ponga, más dinero les acabará costando a sus clientes –y contribuyentes- los honorarios correspondientes.

De forma que es un gasto añadido, y cada día más elevado, además de los impuestos y cargas correspondientes, que tenemos que mantener a los cuatro millones de empleados públicos.

No hay ventanillas ni horarios especiales para ellos, ni disponen de algún interlocutor específico, que pueda solventar sus numerosas dudas, ya que la normativa cada día es más telegráfica, es decir más rápida, urgente…, e incoherente. ¡Vamos, que cada día se entiende menos, por no hablar de la pésima redacción de muchas normas jurídicas, fruto de la Lode, la Logse y demás experimentos educativos socialistas.

Recientemente otro amigo, profesor universitario, me dijo que en su comunidad (media docena de vecinos), tenían a una señora que limpiaba una hora y media a la semana, dos días, a razón de tres cuartos de hora cada vez.

Esta señora al parecer trabaja en una empresa de limpiezas, con un contrato a tiempo parcial, pero aparte hace algunos trabajos por su cuenta, cobrando en dinero negro, como el que nos ocupa.

Después del caso Echenique, el diputado podemista que también tenía a una empleada sin contratar ni asegurar (supongo que para dar ejemplo), mi amigo quiso dar de alta a la empleada de su comunidad de vecinos, de la que es presidente.

Transcribo a continuación su correo electrónico, que se comenta solo:

“Te mando también lo que me dijeron en una gestoría para contratar una persona de limpieza en una comunidad de vecinos que hace 6 horas al mes y se le paga 65 euros:

  • Alta de empresa en seguridad social,
  • Alta en mutua de accidentes,
  • Alta empleada en seguridad social,
  • Contrato de trabajo en el INEM:
  • Todo ello puede tener un coste de 210 euros, más el 21% de IVA.

Además es necesario:

  • Contratar un seguro obligatorio por convenio (anual), entre 40 ó 50 euros.
  • Contratar la prevención de riesgos laborales (anual), que puede variar entre los 200 a 400 euros.

Mensualmente la gestoría por hacer la nómina y seguros sociales cobraría 40 euros al mes (es decir, casi tanto como la empleada).

Y, por supuesto, pagar la nómina y la seguridad social de cada mes a la trabajadora.

Estaba alucinado cuando me decían todo esto, ¡vaya chupativa! Así es imposible crear puestos de trabajo. Tú qué sabes de estas cosas ¿no se te ha ocurrido escribir un artículo de este tema?

Así lo hago, Alfonso, aunque el artículo en realidad lo hemos escrito los dos, a medias. Tendremos que compartir los honorarios, que en este caso son ad honorem.

Pero tomaremos un café, con IVA, por supuesto, y no si también con retenciones por IRPF.

LOS ESPAÑOLES SOMOS QUEJOSOS DE SALÓN

6 Abr

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Hay dos tipos de españoles: una minoría que nos quejamos de lo que funciona mal, es decir, todo o casi todo, y una gran mayoría de personas que parecen argentinos, pues toda la fuerza se les va por la boca.

Son lo que yo llamo quejosos de salón, es decir, de cafetería, bar o taberna… La gente que grita, gesticula, se exalta, pone a parir al funcionario que le ha atendido mal en un organismo público, al cartero, al policía municipal, al guardia civil de tráfico, o al sumsum corda. Y como dice Cervantes en El Quijote: “Miró al soslayo, fuese y no hubo nada…”.

Son esas personas que te envían mensajes de wasap diciéndote “vamos a quedar, que tengo que contarte algo. ¡Estoy hasta los cojones del INEM!”, por ejemplo, y allá vas tú, a perder el tiempo, en nombre de una amistad mal entendida, en la que un contribuyente, expoliado y explotado, quiere hacerse participe de la última putada que le han hecho en un organismo oficial, o del maltrato recibido, por parte del funcionario de turno…

Hace unos días me mandó un mensaje un buen amigo, Graduado Social, para explicarme el trato despótico en la mayoría de los organismos públicos administrativos hacia los profesionales como él, cuyo tiempo es oro, pues luego cobran a sus clientes por las horas dedicadas a resolver cualquier encargo profesional que tengan que realizar, y como les exigen cita previa por internet, como si fueran un particular cualquiera.

Se quejaba, y creo que con mucha razón, de que no haya una ventanilla especial para profesionales, abogados, graduados sociales, gestores administrativos, asesores fiscales, etc., de forma que no tengan que perder el tiempo detrás del panadero de la esquina, o que se les exija la petición de cita previa por internet, como si los funcionarios no estuvieran al servicio de los ciudadanos, pues somos nosotros, al fin y al cabo, quiénes les pagamos el sueldo. Hoy por hoy, en la mayoría de los organismos púbicos, parece que cuándo “se dignan” atenderte, te están haciendo un favor…

Como ya estoy harto de que siempre me cuente las mismas historias para no dormir, y estoy cansado de que toda la fuerza se le vaya por la boca, con la mala educación que me caracteriza, le espeté –más o menos-, las siguientes preguntas:

  • ¿has hecho algún escrito de queja al organismo correspondiente, y lo has presentado por registro, para que quede constancia del mismo, y se vean obligados a contestarte?
  • ¿te has quejado al Colegio de Graduados Sociales?
  • ¿has enviado algún escrito a la prensa, denunciando lo sucedido?

Al decirme que no a las tres preguntas, le solté, a modo de exabrupto, que dejara de tocarme los cataplines, que ya estaba harto de oír siempre las mismas historias, cuándo no hace nada para corregir esas situaciones, e intentar que mejore esta mierda de sociedad –y administraciones públicas- que vamos a dejar a nuestros hijos.

Se quedó muy sorprendido, supongo que principalmente por mi mala educación, y me dijo muy humildemente que no tenía tiempo para hacer esas cosas, a lo que yo le contesté que lo que no tenía era ganas de hacerlo. Y que si todos hiciéramos lo mismo que él, este país si en algo iba a cambiar, iba a ser a peor.

Y añadí que con la gran cantidad de horas dedicadas a contarme estas historias, podía haber escrito todas las quejas del mundo, y hasta la enciclopedia Espasa…

Decididamente, no creo que vuelva a invitarme a tomar café.

Pues así somos –son- la mayoría de los españoles. Quejosos de salón, a los que toda la fuerza se les va por la boca, pero no hacen nada para arreglar las cosas e intentar solucionar los numerosos problemas existentes.

¿Ustedes creen que el mal funcionamiento de la sociedad, las injusticias, etc., van a cambiar por sí solas, por la inercia de las cosas…? Más bien será al contrario, que las situaciones injustas se perpetuarán con el tiempo, y al final los ciudadanos las acabarán viendo como “normales”.

Y así nos va.

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