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LA RESPONSABILIDAD DEL JUEZ Y DEL FISCAL EN EL CASO DE LA FAMILIA PUJOL

27 Abr

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor, Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

El juez instructor de la Audiencia Nacional ayer adoptó la decisión de ingresar en prisión provisional, comunicada y sin fianza, del primogénito de la nada honorable familia Pujol. Se le acusa, entre otras muchas cosas, de sustraer 30 millones de euros, situándolos en el extranjero, a “salvo” de la administración de justicia española.

Se le ingresa en prisión para evitar que siga ocultando el dinero “familiar”, procedente de numerosos delitos, y entorpeciendo la acción de la “justicia”.

Justicia que en este caso viaja a lomos de una tortuga: nada menos que tres años ha tardado el juez en adoptar esta decisión, si bien es cierto que no podía hacerlo salvo petición expresa del fiscal, del abogado del estado personado en la causa, o de alguna de las acusaciones populares que puedan existir…

Tampoco se adoptaron las más elementales medidas propias de cualquier instrucción, para evitar la desaparición de las pruebas o la volatilización del dinero: registros domiciliarios de los imputados (ahora investigados), de sus oficinas y empresas, embargo de todas sus cuentas bancarias, etc.

Eso es lo que se hace, y dice la ley que debe realizarse, en todos los casos. Pero en este, por causas que desconocemos, no se hizo. ¿Por qué? ¿Quién dio “instrucciones” al juez –o al fiscal-, para que no se hiciera así?

A los Pujol se les ha dado un trato similar al de la (todavía) Infanta de España. Es natural; al fin y al cabo, como vengo sosteniendo en mis artículos, ellos son “la familia real catalana”, o más bien los Virreyes de Cataluña, o Príncipes soberanos.

Hace años el patriarca ya pretendió ser Copríncipe de Andorra, desposeyendo al muy honorable Obispo de la Seo de Urgel, con rango de Arzobispo, de dicha calidad, que se perpetúa en el tiempo, desde hace siglos.

Afortunamente alguien con un mínimo de sentido común, paro de plano esa pretensión.

¿Se imaginan ustedes quien le tosería ahora al Copríncipe de un país soberano, que podría eludir la acción de la justicia española, simplemente trasladándose a “su estado”?

Así, además, no hubieran tenido necesidad de promover y fomentar el independentismo catalán, cuya finalidad principal –sino única-, es sustraerse a la acción de los juzgados y tribunales españoles, y poder seguir robando a sus “súbditos”, vasallos y contribuyentes, muy contribuyentes…

Pero a lo que íbamos: toda acción, o dejación, tiene sus responsabilidades, y está fuera de toda duda que el juez y el fiscal se han columpiado durante tres años…

“Gracias” a su incompetencia, miedo, cobardía, o falta de independencia, siguiendo “órdenes superiores” (en su caso), los españoles vamos a perder 30 millones de euros.

Treinta millones de euros que divididos por los 47 millones de españoles, suponen unos 60 céntimos de euro por persona.

Pues bien, YO RECLAMO MIS SESENTA CÉNTIMOS DE EURO, y no estoy dispuesto a perderlos.

Y pido que por las instancias correspondientes, Promotor de la Acción Disciplinaria e Inspección Fiscal, se exijan las responsabilidades disciplinarias correspondientes.

Sin perjuicio de que la acción popular pueda pedir también las responsabilidades penales y civiles que correspondan.

Faltaría más.

Quiero vivir en un Estado de Derecho, no de desecho…

Responsabilidad profesional, caso Pujol, Ramiro Grau Morancho.

EL CRISTIANISMO: SIN MIEDO AL FUTURO

26 Abr

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

En memoria de doña Paquita Masmano, valenciana de pro, aragonesa de adopción y española ejemplar, que nos dejó el pasado 21 de abril de 2017. Ella estará ya con Dios, disfrutando de la compañía de su esposo, Pepe, de su querido hijo Vicente y, por supuesto, de la buena música clásica, de la que era una excelente profesora y una brillante compositora. Descanse en paz. Quienes tuvimos el honor de conocerla, nunca la olvidaremos.

         Cuando los periodistas sabían escribir bien, y tenían una gran cultura, uno de ellos, don Joaquín Aguirre Bellver, escribió el libro “Sin miedo al futuro. Indagaciones sobre las esencias del Cristianismo”, publicado por Ediciones Dyrsa, Madrid, 1983, cuya lectura ha sido un gozo, además de un cántico a la esperanza.

Lo primero que me ha llamado la atención del libro, que debo al celo bibliográfico de doña Paquita Masmano, es el nombre del autor, a quien ya conocía por haberle leído como cronista de Cortes en el diario El Alcázar, siendo sus conocimientos políticos y sociales muy superiores a los de la mayoría de los parlamentarios, por no decir de todos ellos.

He indagado en internet, esa ventana indiscreta a la vida de los demás, y he visto que por desgracia falleció hace unos pocos años. Lo he sentido mucho. Descanse en paz.

Confío y espero poder localizar otros libros suyos, pues cuando un periodista escribe bien –lo que no es frecuente-, es un verdadero placer leerle. Claro que don Joaquín era un periodista de formación universitaria y un excelente escritor y cronista.

Varios son los temas que han llamado mi atención. En atención a la brevedad que debe tener un artículo, me limito a los siguientes:

  1. “El cristianismo está pasando la crisis más grave de su historia. Perseguido por la violencia en medio mundo, perseguido desde la tolerancia en el otro medio, el cristianismo sufre, además, interiormente, las herejías marxistas de la violencia, llamadas teologías de la liberación, y las herejías burguesas de la tolerancia, llamadas pluralismo religioso. Todavía ninguna de ellas ha sido proclamada como tal, y conviven o se combaten, según les conviene, dentro de la misma Iglesia, mientras ambas se extienden con virulencia cancerígena; principalmente entre el clero” (pág. 7).
  2. Ni ghetos ni catacumbas. Está muy extendida últimamente la idea de que hay que definir los campos de la comunidad política y la comunidad religiosa por respeto al pluralismo. Esa es una forma de deserción cobarde. El pluralismo se lo reparten los racionalistas y los materialistas, el capitalismo y el comunismo, implacablemente enemigos de la fe. Y la fe, ¿no había de defenderse? Semejantes prejuicios tienen amarrada la palabra de Cristo a la columna del pretorio. Aquello que San Pablo llamaba “la locura de la predicación” es la respuesta adecuada al planteamiento de los pluralistas, que están troceando la Iglesia y convirtiéndola en cien iglesias, a la derecha a la izquierda… Sorprende que criterios de ese estilo puedan prevalecer entre un sector del clero. Pero ¿qué es lo que les inquieta? ¿La lucha de clases? Pues, ¿cómo, no nació el cristianismo en plena vigencia de la esclavitud? ¿Se puede imaginar mayor lucha de clases? La actitud cristiana fue hacer iguales a señores y a siervos” (págs. 149-150).
  3. Defensa del matrimonio como fundamento del orden social. “No hay cristianismo sin familia. Se trata de la suprema exigencia y de la diferencia mayor. Los dos grandes movimientos religiosos surgidos después, el islamismo y el protestantismo, regresan a viejas fórmulas semíticas y, entre ellas, a la institución social del repudio, en una u otra modalidad… Tanto Mahoma como Lutero cambian vigor familiar por vigor social y sacrifican, a fin de cuentas, a la mujer, a la madre, en beneficio de un varón luchador. Presentar el divorcio como una liberación femenina es todo un sarcasmo. El divorcio protestante supone un retroceso al patriarcado bíblico; lo que hace es liberar al varón de la carga familiar, que la mujer no puede sacudirse tan fácilmente por razones de carácter y de naturaleza… La ruptura del matrimonio deja a la mujer sola con los hijos, en una viudedad anticipada, con la añadidura de una frustración” (págs. 169-170)

EL FIASCO AUTONÓMICO ARAGONÉS

21 Abr

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Dentro de unos días celebraremos de nuevo el Día de Aragón, y creo es hora de poner sobre el papel más bien sobre el ordenador, la opinión que a muchos miles de aragoneses –seguramente cada vez a más- nos produce este curioso fenómeno del autonomismo español.

En el caso aragonés, que creo es trasladable a las 17 autonomías, y a las dos ciudades autónomas, Ceuta y Melilla, una profunda decepción.

Creo que a muchos no nos parecen nada buenos los resultados.

Hemos conseguido hacer un país absolutamente ingobernable, pero que es un verdadero paraíso para los abogados y otras profesiones parecidas: 18 normativas legales y reglamentarias, la estatal y las 17 autonomías, de forma que no hay quien se aclare ante ningún asunto.

Tenemos 18 directores generales de carreteras por ejemplo, pero no podemos arreglar ninguna vía, pues no hay dinero.

También un SALUD en cada autonomía, pero un sistema sanitario que todavía sigue funcionando por la profesionalidad y competencia de los profesionales, no por los políticos que, en general, no saben ni lo que llevan entre manos.

Una gran cantidad de competencias compartidas entre dos o tres administraciones, que es “ideal” para cuándo pasa algo, y todo el mundo procura escurrir el bulto.

Un sobredimensionamiento de las administraciones públicas, pero eso sí, sin suprimir ningún ayuntamiento (aunque ya no quede población; si hace falta se empadrona a las ovejas y cabras, que para algo están); con 38 diputaciones provinciales que todos sabemos que no sirven para nada, pero que dan de comer a 60.000 empleados públicos; con un senado que es como la isla de los piratas, a donde van a parar todos los delincuentes políticos retirados, jubilados o echados de las poltronas regionales correspondientes… En fin, para que seguir, que me entra la depresión.

En Aragón estamos francamente contentos, sobre todo los políticos y aspirantes a serlo.

Hemos descubierto numerosos “yacimientos” de empleo:

  • 10 consejeros, creo recordar.
  • 66 directores generales (más o menos).
  • 67 diputados autonómicos o diputados aldeanos (para diferenciarlos   de los nacionales).
  • 100 asesores, más o menos, sólo en el gobierno regional.
  • 150 altos cargos en las 38 empresas públicas que creo todavía subsisten.
  • 1.500 empleados en dichas empresas, la mayoría ingresados en ella por rigurosa oposición, digo enchufe (en que estaría yo pensando).

En fin, para que seguir.

¿Van las cosas mejor que cuándo éramos parte de un estado centralista, en el que todas las decisiones importantes se tomaban en Madrid?

No, ni mucho menos.

Ahora hemos sustituido en centralismo madrileño por el centralismo zaragozano, y sino que les pregunten a los de Huesca y Teruel…

Todo ello mantenido por una población de escasamente 1.300.000 personas, de las que nativos o indios escasamente somos un millón, y el resto son extranjeros, la mayoría de los cuales han venido aquí para “disfrutar” de nuestro estado de bienestar, ayudas sociales, asistencia sanitaria gratuita (para ellos), etc., y que por lo tanto aportan bien poco para mantener toda esta estructura elefantiásica.

Y del millón de “indios”, una buena parte son personas jubiladas, con reducidos ingresos, y expuestas a la extorsión fiscal del impuesto de sucesiones, por ejemplo, para poder sostener todo este tinglado, que hace aguas por todas partes.

Pero eso sí, han aumentado nuestras posibilidades de colocación, digo de chupar del bote, sobre todo si somos políticos o empleados públicos:

Podemos ser directores generales, diputados autonómicos, asesores (pero solo los que no tengan ni puta idea de nada), y hasta consejeros.

El cargo de presidente queda reservado al más listo (no digo inteligente, sino listo, que es otra cosa), pillo y taimado de cada casa…

Todo lo que digo en tono jocoso, por desgracia debe entenderse como algo dicho con total seriedad.

Voy a ver si me tomo un carajillo de coñac, a ver si me ánimo un poco…

LA “JURISPRUDENCIA” DEL PROMOTOR DE LA ACCIÓN DISCIPLINARIA DEL CGPJ

21 Abr

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Hay una jurisprudencia que interesa, y mucho, a los jueces, y es la que emana del Promotor de la Acción Disciplinaria.

En realidad no deberíamos hablar de jurisprudencia, pues como todos sabemos es la que emana del Tribunal Supremo, sino más bien de “criterios” del citado Promotor, hacia el cual debo expresar, en primer lugar, mi máximo respeto, pues creo pesa sobre sus hombros una carga muy grande, posiblemente excesiva.

El año pasado acudí en tres ocasiones al Promotor, y no precisamente para felicitar a ningún juez, y debo reconocer que los tres asuntos están ya resueltos, con un resultado siempre favorable al poder judicial, que ha ganado por goleada: 3 a 0.

Es decir, siempre ha considerado que no había que expedientar a nadie, y que la jueza en cuestión, doblemente denunciada, y una sección civil de una determinada audiencia provincial, habían actuado correctamente, y no procedía por tanto abrir expediente disciplinario alguno.

El último de los asuntos llevaba el número mil y pico, de lo que se deduce que diariamente se registran unas tres quejas, por término medio, incluidos los días feriados, es decir, inhábiles…

¿No sería mejor que en vez de un solo Promotor hubiera dos o tres Magistrados, lo que podría servir, además, para aquilatar las resoluciones, y evitar el excesivo poder de esta figura, que vacía de competencias el Servicio de Inspección del CGPJ, que supongo seguirá existiendo y funcionando…?

Acato y respeto, pero no comparto, las citadas resoluciones, que supongo serán también los “criterios” del citado Promotor, y voy a comentarlos someramente, dando mi punto de vista como iletrado (ahora que no nos lee nadie). Para mí, como para cualquier analfabeto jurídico, el Derecho es, o debe ser, sobre todo sentido común. Y cuando falta el sentido común, que es el aplicado por la generalidad de la población, es que algo falla.

No se puede legislar contra natura, aunque en este país, antes llamado España, lo estamos viendo todos los días, por desgracia: se llama “matrimonio” a las uniones de homosexuales y lesbianas, pero en cambio las parejas de hecho (que según las malas o buenas lenguas son millones las personas que están en esa situación), permanecen en el limbo jurídico; se legisla sobre las operaciones de cambio de sexo, y se financian con dinero público, mientras que personas que esperan un trasplante o una operación de corazón fallecen en las listas de espera; se acaba de disponer que los alumnos suspendidos en la Eso puedan pasar al Bachillerato, sin problema alguno, y demos gracias a Dios que no se legisle, también, que cualquier burro con alas tiene “derecho” a ser graduado universitario, preferentemente en Derecho, faltaría más… En fin, el acabose.

En el primer y segundo casos el Promotor entiende que una jueza puede comportarse en la sala de vistas con el mismo apasionamiento que los abogados de las partes, criterio que no comparto.

Un juez no solo debe de ser imparcial y objetivo, sino también parecerlo.

Todos tenemos un mal día, aunque esta jueza los debe de tener muy a menudo (ahora mismo acabo de recibir un correo electrónico de una señora que también va a denunciarla), pero todos esperamos de la jurisdicción que dejen sus problemas en su casa, o en su despacho, y no los lleven a la sala de vistas.

En el segundo asunto, sobre esa misma jueza, que no se ha abstenido de intervenir, a pesar de haber sido denunciada con anterioridad, el Promotor sostiene el “criterio”, legal pero irrazonable, por lo menos desde mi punto de vista, de que al no haberse sancionado a la jueza, no hay motivos para que no siga resolviendo, como si tal cosa.

Un juez no solo debe de ser honesto, sino también parecerlo. Es posible que yo fuera un mal juez sustituto –aunque nadie se quejó de mí, al menos que yo sepa-, pero si alguien me hubiera denunciado, desde luego que me hubiese apartado del procedimiento, por entender que no iba a poder actuar con imparcialidad, probidad y objetividad. Pero claro, hubiera sido una decisión tomada desde el sentido común, que tal vez la Sala de Gobierno del TSJ correspondiente hubiera invalidado, obligándose a seguir actuando en el pleito concreto y determinado…

Según el Promotor, aunque te denuncien todas las veces que quieran, sino eres sancionado por ello, no hay problema alguno. ¡Curiosa forma de ver la realidad, que creo se aparta bastante del sentido común!

¿O es que todos somos seres angelicales, que estamos por encima el bien y el mal, que no profesamos fobias y filias, simpatías y antipatías, en función de nuestra relación con una determinada persona, abogado, procurador, fiscal, etc.?

En el tercer y último caso, una sección que denuncia a un abogado ante su colegio profesional por haber criticado una resolución de la secretaria judicial (perdón, de la letrada de la administración de justicia), el Promotor no entra al trapo, cual toro bravo, y dice que es un acto jurisdiccional, y que por tano no debe conocer del asunto. Y, obviamente lo archiva.

¿Puede utilizarse el enorme poder que la Constitución y las leyes dan a los jueces para emplearlo en contra de abogados molestos, por ser moscas cojoneras del sistema…, pero que se expresan libremente en el ejercicio de su profesión, y en defensa de su cliente, en este caso él mismo?

Yo creo que no. Y es más, si los 150.000 abogados que hay en España, se dedicaran a quejarse de todas las actuaciones presuntamente irregulares, desatenciones, comienzo de las vistas con retrasos notables, suspensiones de juicios sin avisar, dilaciones en la resolución de los recursos, procedimientos y sentencias, de los 5.500 jueces que tenemos, creo haría falta una docena de Promotores de la Acción Disciplinaria…

CARMEN CHACON EN EL RECUERDO

17 Abr

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

He querido dejar pasar unos días para escribir sobre doña Carmen Chacón, no Carme, que creo era una política española, no solamente catalana.

De la misma forma que me molesta que estemos hablando a todas horas de don Albert Rivera, pues creo se llama Alberto, y ello con independencia de que en Cataluña se llame Albert, o Pichorras en Pastriz, en el caso de que fuera aragonés.

Hace unos días un señor hizo un comentario crítico sobre esta señora, cuya muerte obviamente sentimos todos los bien nacidos, al igual que la de cualquier otra persona, dicho sea de paso, pero de ahí a “santificarla”, va un trecho muy largo. Y estos días estamos asistiendo a su “canonización” laica, seglar, atea y catalana.

Al pobre señor del comentario citado le contestaron rápidamente diciéndole que “era de miserables” criticar a una persona que acababa de fallecer, en circunstancias desconocidas, y que seguramente nunca sabemos de verdad, pues buena en España en estos casos.

Lo realmente miserable, en mi opinión, es callar las verdades, por mor de ser políticamente correcto.

La costumbre, tan española, de alabar a los muertos, de forma que todos hemos vivido entre santos, pero eso sí, sin enterarnos, pues muchos de ellos –y de ellas- eran unos auténticos hijos de puta, creo es una imbecilidad más de las que adornan nuestro acervo colectivo.

Las cosas son lo que son, y los hechos son los hechos, y yo recuerdo los siguientes:

  1. – Un curriculum falsificado, pretendiendo adornarse con un Doctorado en Derecho que solo existía en su imaginación.

Cuando un político empieza su carrera mintiendo al electorado, creo que poco bueno puede esperarse de él…

  1. Una incompetente excesiva, incluso para el PSOE, que no anda precisamente sobrado de cerebros.

Su gestión como ministra de la vivienda solo se recuerda por el establecimiento de un sistema de desahucio exprés de los inquilinos, que no es algo muy socialista que digamos.

Fue incapaz de parar la escalada de precios de la vivienda, hasta que la burbuja inmobiliaria acabó petando, pero eso a ella no le supuso ningún problema, entre otras razones porque a pesar de sus 46 años de edad, tenía numerosas propiedades inmobiliarias, en España y en el extranjero.

  1. – Zapatero, el hombre trastornado, que confundía la realidad con sus deseos, buscaba a una mujer para ministra de defensa, con lo cual discriminaba de entrada a la mitad de la población, más o menos.

Además quería que estuviese embarazada, porque iba a ser el puntazo de su “gestión”, desgobierno y malgobierno que es de juzgado de guardia, o tal vez incluso de sanatorio psiquiátrico.

Pues bien, optó por nombrar a esta señora, embarazada de siete meses, que no tenía ni puta idea del tema, como demostró sobradamente durante sus años de ministra, con el acompañamiento como felpudo del jefe del estado mayor, el teniente general Rodríguez, ese pobre hombre que ahora está haciendo el ridículo en Podemos…

  1. – Pero salió millonaria del Ministerio de Defensa, como suele ser tradicional en España:
  • Un chalet de superlujo, mega pijo y súper progre en una de las zonas más exclusivas de la República Dominicana, y valorado en varios millones de euros.
  • Un piso en Madrid, en una de las zonas más chic de la capital.
  • Otro piso en Barcelona.
  • Un chalet en Almería,
  • Y unas cuentas bancarias presumo que bastante más saneadas que las mías.
  1. – Ni que decir tiene que su ministerio en Defensa fue de una inutilidad manifiesta.

Compró armamento a lo loco, que creo no van a terminar de pagar ni nuestros nietos, y en el caso del secuestro del barco ALAKRANA, en lugar de enviar a nuestras fuerzas de intervención rápida –que para algo están- a asaltar el barco, prefirió pagarles varios millones de euros a cambio de que soltaran a la tripulación…

Es decir, algo similar a “negociar” con ETA pagándoles un “impuesto revolucionario” a cambio de que no nos asesinen.

No quiero echarle toda la culpa a ella, pues seguramente influyó mucho la total imbecilidad, creo que congénita, de Zapatero…

(Dicho sea en términos de acerada crítica política, pero sin animus ijuriandi, ni mucho menos como ataque personal, que no es el caso. Zapatero siempre me ha parecido un pobre hombre, y cada vez que le veo en televisión me dan arcadas…).

  1. – Una vez hundido el PSOE, y perdido el poder, se embarcó en el intento de ser secretaria general de lo que quedaba del partido (su ambición por lo visto no tenía límites, al igual que su ignorancia y prepotencia), y perdió.

Creo que nunca logró recuperarse de ello.

Quería ser todo, y se vio reducida a ser una culo parlante,, y más lo primero que lo segundo, pues Rubalcaba, como buen estalinista, prácticamente la apartó de la circulación.

  1. Se inventó un extraño fichaje en una universidad de Estados Unidos que nadie conocía y para allí se marchó, con constantes idas y venidas.

Luego nos enteramos que no era propiamente una universidad, sino un centro de educación superior, algo parecido a un instituto de formación profesional superior, o a lo que en Argentina se llama “carreras terciarias”, es decir aquellas que no están integradas en la universidad, pero que imparten una determinada formación especializada.

  1. Posteriormente se divorció, no sé si por deseo de ella o de él, pero eso son asuntos privados, que a nadie más competen, y al final llegó el desenlace: su corazón le falló, desconociendo también las circunstancias del caso, y con la seguridad –además- de que nunca nos contarán la verdad.

Han circulado diversas versiones, que no voy a recoger, por respeto a la fallecida y a su familia.

  1. Descanse en paz doña Carmen Chacón. Mi más sentido pésame para su madre, hijo, familiares y amigos.

Pero la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero, en este caso el que suscribe.

Que Dios sea tan benevolente con ella como con todos nosotros, cuando nos llame a su lado.

SENTENCIAS COMO CHURROS

11 Abr

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

La mayoría de las personas que peinamos canas seguramente pensamos que la Justicia va de mal en peor. Y seguramente no estamos equivocados.

Es verdad que las personas mayores siempre creen ser el centro del mundo, y que sin ellas se derrumbará todo, cuándo la verdad es que todos somos precisos, pero nadie es imprescindible, en términos generales, y salvo alguna excepción, pues hay gente que no son ni precisos ni necesarios.

Pero lo que es cierto es que en los últimos años, y “gracias” a las bases de datos, a la informática judicial, etc., ya no quedan jueces sastres, que hacen el “traje” a medida del pleito correspondiente, sino que lo que abundan son los jueces pret a porter, que te endiñan la primera sentencia similar que encuentran en cualquier sitio, y se quedan tan satisfechos de su “ciencia” jurídica.

Es decir son jueces zaborreros, igual que existen los abogados zaborreros, que los hay, y en grandes cantidades…

Acabo de recibir una de esas sentencias, y sin dar los datos concretos y determinados, pues no deseo ofender o molestar públicamente a nadie, si quiero comentarlo. Y no es un caso excepcional, sino que, por desgracia, cada día está más generalizado.

Para empezar, confunden mi nombre, y en el encabezamiento del asunto me llaman Alfonso, nombre por otra parte muy bonito, y que me gusta, por lo que no me quejo.

Además puedo suponer que ese encabezamiento lo ha hecho el funcionario correspondiente, por lo que le echamos la culpa a él, y asunto solucionado, que para eso están los funcionarios y las secretarias en los despachos profesionales.

Pero a continuación y en los antecedentes de hecho, empieza a desbarrar: dice que “La Procuradora de los Tribunales demandante…”, cuando en realidad es un Procurador; se trata de un juzgado de pueblo, donde creo hay sólo dos o tres procuradores, con lo cual tampoco es muy lógico que se confunda a un señor con una señora…

Seguidamente se copian y pegan los datos de una sentencia similar , de las muchas que están colgadas en cualquier base de datos jurídicas (he localizado varias muy parecidas), y se nos da la razón en todo, faltaría más, pues la realidad es que la tenemos (se trata de un juicio verbal, en un procedimiento de desahucio de un precario), reconociéndose en el fundamento de derecho final que las costas se imponen a la parte demandada, al haberse estimado íntegramente la demanda…, pero se olvida de consignarlo en el Fallo, que obviamente ha tenido que redactar para el caso en concreto.

Y, como colofón, en la parte final de la sentencia, cuando se dice que puede interponerse recurso de apelación en el plazo de 20 días… “ante este juzgado para su resolución por la Audiencia Provincial de Las Palmas” (el pleito se ha sustanciado ante un Juzgado de la provincia de Zaragoza, por lo que resulta obvio que el recurso deberá ser conocido por la Ilma. Audiencia Provincial de Zaragoza, pero eso, ¿a quién coño le importa?).

En resumen, una sentencia de las que producen vergüenza ajena. Menos mal que el juez es joven, y supongo que todavía tiene remedio, si abandona el pret a porter, y vuelve a la sastrería judicial tradicional.

Comprendo que es más fácil cortar y pegar, pero no es lo que esperan los abogados, que muchas veces se han dejado los cuernos preparando las demandas, y mucho menos los justiciables.

LOS ESPAÑOLES SOMOS QUEJOSOS DE SALÓN

6 Abr

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Hay dos tipos de españoles: una minoría que nos quejamos de lo que funciona mal, es decir, todo o casi todo, y una gran mayoría de personas que parecen argentinos, pues toda la fuerza se les va por la boca.

Son lo que yo llamo quejosos de salón, es decir, de cafetería, bar o taberna… La gente que grita, gesticula, se exalta, pone a parir al funcionario que le ha atendido mal en un organismo público, al cartero, al policía municipal, al guardia civil de tráfico, o al sumsum corda. Y como dice Cervantes en El Quijote: “Miró al soslayo, fuese y no hubo nada…”.

Son esas personas que te envían mensajes de wasap diciéndote “vamos a quedar, que tengo que contarte algo. ¡Estoy hasta los cojones del INEM!”, por ejemplo, y allá vas tú, a perder el tiempo, en nombre de una amistad mal entendida, en la que un contribuyente, expoliado y explotado, quiere hacerse participe de la última putada que le han hecho en un organismo oficial, o del maltrato recibido, por parte del funcionario de turno…

Hace unos días me mandó un mensaje un buen amigo, Graduado Social, para explicarme el trato despótico en la mayoría de los organismos públicos administrativos hacia los profesionales como él, cuyo tiempo es oro, pues luego cobran a sus clientes por las horas dedicadas a resolver cualquier encargo profesional que tengan que realizar, y como les exigen cita previa por internet, como si fueran un particular cualquiera.

Se quejaba, y creo que con mucha razón, de que no haya una ventanilla especial para profesionales, abogados, graduados sociales, gestores administrativos, asesores fiscales, etc., de forma que no tengan que perder el tiempo detrás del panadero de la esquina, o que se les exija la petición de cita previa por internet, como si los funcionarios no estuvieran al servicio de los ciudadanos, pues somos nosotros, al fin y al cabo, quiénes les pagamos el sueldo. Hoy por hoy, en la mayoría de los organismos púbicos, parece que cuándo “se dignan” atenderte, te están haciendo un favor…

Como ya estoy harto de que siempre me cuente las mismas historias para no dormir, y estoy cansado de que toda la fuerza se le vaya por la boca, con la mala educación que me caracteriza, le espeté –más o menos-, las siguientes preguntas:

  • ¿has hecho algún escrito de queja al organismo correspondiente, y lo has presentado por registro, para que quede constancia del mismo, y se vean obligados a contestarte?
  • ¿te has quejado al Colegio de Graduados Sociales?
  • ¿has enviado algún escrito a la prensa, denunciando lo sucedido?

Al decirme que no a las tres preguntas, le solté, a modo de exabrupto, que dejara de tocarme los cataplines, que ya estaba harto de oír siempre las mismas historias, cuándo no hace nada para corregir esas situaciones, e intentar que mejore esta mierda de sociedad –y administraciones públicas- que vamos a dejar a nuestros hijos.

Se quedó muy sorprendido, supongo que principalmente por mi mala educación, y me dijo muy humildemente que no tenía tiempo para hacer esas cosas, a lo que yo le contesté que lo que no tenía era ganas de hacerlo. Y que si todos hiciéramos lo mismo que él, este país si en algo iba a cambiar, iba a ser a peor.

Y añadí que con la gran cantidad de horas dedicadas a contarme estas historias, podía haber escrito todas las quejas del mundo, y hasta la enciclopedia Espasa…

Decididamente, no creo que vuelva a invitarme a tomar café.

Pues así somos –son- la mayoría de los españoles. Quejosos de salón, a los que toda la fuerza se les va por la boca, pero no hacen nada para arreglar las cosas e intentar solucionar los numerosos problemas existentes.

¿Ustedes creen que el mal funcionamiento de la sociedad, las injusticias, etc., van a cambiar por sí solas, por la inercia de las cosas…? Más bien será al contrario, que las situaciones injustas se perpetuarán con el tiempo, y al final los ciudadanos las acabarán viendo como “normales”.

Y así nos va.