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LOS JEFES DE PRENSA DE LOS TRIBUNALES SUPERIORES DE JUSTICIA

14 Jul

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

A finales del 2004, o principios del 2005, andaba yo de fiscal sustituto por Teruel (sí, Teruel existe, aunque a veces lo dudo), o de secretario de la citada Audiencia Provincial (Teruel también tiene una Audiencia, aunque parezca mentira), cuando llegó a mis manos un escrito del CGPJ, de solo un folio, diciendo que se había abierto un plazo para presentar candidaturas a jefes de prensa de todos los Tribunales Superiores de Justicia de España, a excepción de Madrid y Barcelona, creo recordar, que ya los tenían nombrados.

Como estaba al borde del cese, por reincorporación del secretario titular, y/o llegada de un nuevo fiscal de carrera (no recuerdo con certeza en cuál de los dos destinos estaba), y los requisitos que se pedían eran de risa, envié el curriculum solicitado al CGPJ, en la seguridad –uno ya tenía sus años- de que era poco menos que perder el tiempo, pues la convocatoria era tan etérea que podían nombrar hasta a su propia mujer… (Creo que hubo algún caso).

Ni siquiera se pedía ser licenciado en ciencias de la información, creo recordar, aunque sí la posesión de una licenciatura universitaria, y experiencia en medios de comunicación social, en redactar escritos, entender el lenguaje y la terminología jurídica, etc.

Estaba claro que querían nombrar libremente a quien les diese la gana, pero eso sí, simulando que se trataba de un concurso público, con todas las de la ley.

Los seleccionados irían a Madrid, para realizar una entrevista personal, tras la cual, los definitivamente seleccionados adquirirían la condición de personal eventual (es decir siempre con el culo en el aire), y cobrarían con un nivel 24.

Huelga decir que nunca fui llamado a la entrevista de selección, por lo que debí de ser descartado ab initio. Es posible que mi perfil no fuese el adecuado, aunque llevo décadas escribiendo en la prensa y revistas especializadas, tengo varias carreras, he publicado numerosos libros, he sido juez, fiscal y secretario judicial sustituto, en fin, que algún mérito debo de tener. Pero me debía de faltar el principal: el enchufe.

Lo cierto es que esas personas, nombradas prácticamente a dedo, realmente a dedo, se han “consolidado” en esos cargos, y deben de llevar alrededor de trece años en unos cargos a los que no han accedido con arreglo a los principios constitucionales de publicidad, igualdad, mérito y capacidad. ¿Pero eso, a quien le importa?

A veces veo en televisión, aunque cambio rápidamente de cadena, a una señora con pintas de histérica, que trabajó en uno de esos empleos, pero fue cesada por determinados problemas que no vienen a cuento… Conozco a otra “jefa” absolutamente inútil, que sigo sin explicarme como la pueden aguantar, pues es totalmente inoperante. (Es posible que la mayoría sean mejores, por lo menos eso espero).

¿Es lógica esta situación? Yo creo que no.

¿Para que existen las facultades de ciencias de la información, además de para producir parados, y como “almacén” de las nuevas generaciones? ¿No sería lo lógico convocar una oposición, pura y dura, para cubrir estas plazas?

O, si realmente se entiende que son personal eventual, permitir que cada Presidente de Tribunal Superior de Justicia pueda nombrar a quien considere conveniente, con una cierta discrecionalidad, que no tiene por qué ser arbitrariedad. Es más, estoy seguro de que este método sería mucho mejor que el actual, pues al menos podrían trabajar a gusto con personas competentes, elegidas por ellos mismos, y que siguieran sus pautas de trabajo.

Hoy por hoy los presidentes van por un lado, y estos “jefes” de comunicación social, por el suyo… Y muchas veces siguiendo caminos divergentes, cuando no directamente contrarios.

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LA PRESENCIA DE FOTÓGRAFOS EN LOS JUICIOS PENALES

6 Jul

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor, Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Después de la aprobación de la Constitución y la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1980, comenzó a permitirse la presencia de fotógrafos en los juicios, un mundo que siempre había sido hermético a la publicidad, salvo algunos jueces estrella, que al final acabaron estrellados.

Se entendía que la justicia debe de ser pública, y que la mejor forma seria permitiendo la mayor publicidad posible a los juicios, para que la población se enterase de los mismos.

El CGPJ dictó algún Acuerdo sobre el particular, que ahora no tengo a la vista, pero que, en síntesis, consideraba que era bueno que los ciudadanos se enteraran de a quien se juzgaba, y porqué.

Se crearon unos gabinetes de prensa o comunicación social en cada uno de los Tribunales Superiores de Justicia, de la misma forma que el propio CGPJ creó también su propio gabinete de información, situando a su frente a avezados profesionales…, aunque no siempre, y a este asunto dedicaré un próximo artículo.

Recientemente asistí a un juicio penal en la Audiencia Provincial de Zaragoza, donde el pobre acusado fue reiteradamente fotografiado –más bien crucificado- por un avezado fotógrafo, al que alguien le abrió la puerta de la sala de vistas, antes de comenzar la vista propiamente dicha.

Esa misma tarde el diario Aragón Digital publicó la foto del acusado, y una amplia reseña del juicio, firmada por una periodista que obviamente asistió al juicio.

No esperó a que hubiera una sentencia condenatoria contra él, como hubiera sido lo lógico y procedente…, no fuera a ser que la realidad le estropeara una buena noticia.

El “único problemas” es que unos días después se dictó una sentencia absolutoria sobre este señor, pero eso no le supuso ningún problema ni al medio ni a la periodista: volvieron a la carga, publicando de nuevo todos los datos más escabrosos del caso, así como la fotografía del entonces acusado, y ahora absuelto, por si alguien no se había enterado todavía… ¡Y aquí paz, y después gloria!

¿A mí que coño me importa el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen, si lo único que quiero es tener más audiencia, y ya sabemos que este tipo de noticias, propias del antiguo periódico “El Caso” son las que más interesan a una población formada mayoritariamente por ignorantes, envidiosos, cotillas y correveidiles?

Formulada la demanda correspondiente contra el citado medio, repito, Aragón Digital, su director, la periodista y el fotógrafo del diario digital, estos reciben copia de la demanda en la sede de la empresa, pero posteriormente su abogado presenta un escrito diciendo que no hay tal fotógrafo –al parecer, se ha evaporado-, y que las fotos en cuestión fueron obtenidas por la periodista que cubrió el juicio, lo que no es cierto, pero puede decir en su defensa lo que quiera, y es posible que el fotógrafo sea un freelance, que cobre a tanto la foto, y carezca de contrato de trabajo y seguros sociales, o sea autónomo, etc. (Cosas más raras se han visto).

Tras preguntar a la Audiencia Provincial correspondiente, la de Zaragoza, repito, contestan lo siguiente: “…se pone en su conocimiento que esta Audiencia no dispone de un registro de periodistas y fotógrafos acreditados, pudiendo obtener dicha información dirigiéndose al Gabinete de Comunicaciones del Tribunal Superior de Justicia de Aragón”.

Y en esas estamos.

Fotos, sí, pero asumiendo las responsabilidades que procedan en Derecho.

Para lo cual será preciso que los Tribunales o Juzgados correspondientes identifiquen debidamente a todos y cada uno de los fotógrafos actuantes, vamos, digo yo.

LAS TOGAS ROJAS ESTÁN EN GUERRA CONTRA EL GOBIERNO

2 Jun

Ramiro GRAU MORANCHO. Ex fiscal sustituto

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

La fiscalía es una institución bastante opaca, pero tal vez no haya otro remedio.

Los asuntos que llevan entre manos requieren mucha prudencia, pues se puede acabar con el prestigio y la honorabilidad de una persona por un quítame aquí estas pajas…

Cualquier filtración a los medios de comunicación social, que muchas veces actúan como voceros de intereses bastardos (quiero pensar que sin ser conscientes de ello), puede acabar con una brillante carrera, y algún fiscal jefe debe de pensar, si llega a leer este artículo, que tengo toda la razón.

Hay muchas cosas oscuras en el mundo judicial y fiscal, y aunque en el caso de los juzgados (no me atrevería a decir de los jueces), ya nos hemos acostumbrado a las filtraciones, un día sí y otro también, no sucede lo mismo con una casa tan cerrada como es la fiscalía.

Pero, por lo visto, se está imitando el proceder judicial en todo, hasta en lo malo.

Hoy, 1 de junio, por ejemplo, leo en Voz pópuli que el abogado de don Rodrigo Rato ha denunciado la presunta filtración por parte de un fiscal de datos de sus asuntos judiciales… Ignoro si es cierto, obviamente, pero algún tipo de información tendrá al respecto, antes de atreverse a denunciar o quejarse de todo un señor fiscal, o fiscala, esa palabreja que me parece tan horrorosa.

¿Se está perdiendo el miedo a la fiscalía…? Pues ya era hora. Una cosa es que no se les pueda recusar, tal y como establece el estatuto orgánico del ministerio fiscal (también llamado el misterio fiscal), y otra bien distinto es que no sean funcionarios, como cualquier otro, y por lo tanto sujetos a la triple responsabilidad: administrativa o disciplinaria, civil, y penal.

Para los que hemos trabajado en esa institución, tan denostada en los últimos años, siempre nos ha llamado la atención la “colonización” de la misma por las huestes socialistas y giliprogresistas, desde el famoso “Pollo del Pinar”, don Eligio Hernández, que tuvo que dimitir unos días antes de que el Tribunal Supremo fallara que no cumplía los requisitos legales para acceder el cargo (15 años de profesión jurídica de verdad, no como gobernador civil), o el inefable Conde Pumpido, que burocratizó la fiscalía a imagen y semejanza del poder judicial, de forma que ahora ya casi hay más jefes que fiscales de a pie…

Y todo ello seguido de la creación de numerosas fiscalías especiales, que lo único que han servido ha sido para romper la tradicional cadena de mando, y crear guetos donde unos determinados fiscales, generalmente de izquierdas, han actuado al albur de su libre albedrío, haciendo poco más o menos lo que les ha dado la gana.

Muchas veces utilizando la fiscalía como ariete como determinados partidos políticos o ideologías, tan respetables como cualquier otra, al tiempo que se aminoraba la presión sobre los “amigos”, o siguiendo criterios de oportunidad y conveniencia se investigaban exhaustivamente, y ad nauseam, unas cosas sí, y otros no tanto.

Pero llegó el fiscal don Manuel Moix a poner orden en semejante desorganización, y una buena parte de sus teóricos subordinados, se revolvieron contra él. ¡Hasta ahí podríamos llegar!

Qué razón tenía un viejo fiscal jefe cuando decía que estaba en contra de la creación de fiscalías especializadas, pues se iba a perder la unidad del Ministerio Fiscal, además de generarse todas estas disfunciones en el funcionamiento ordinario de la casa.

En fin, veremos en que queda todo esto, pero en principio hay algo que parece evidente: ¡que se vayan olvidando los fiscales de ser los instructores de los procesos penales! No creo que la opinión pública, ni la publicada, lo admitieran fácilmente, y más ahora que vamos conociendo todas estas interioridades, propias de un patio de vecinos mal avenidos.

Las togas rojas están consiguiendo sus objetivos: permanecer en sus puestos de combate y desprestigiar al enemigo, es decir, a los compañeros… ¡Hay que seguir luchando contra el PP, que total, solo han ganado las elecciones generales, y eso no les legitima para ocupar el poder! Nosotros tenemos la superioridad moral de la izquierda, armados de nuestra doble moral: progresistas de salón y burgueses en la intimidad…

Ramiro GRAU MORANCHO,

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LETRADOS E ILETRADOS DE LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA.

26 May

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

He sido secretario judicial sustituto, es decir, sin oposición, por enchufe (en mi caso por concurso de méritos), y tengo un gran respeto al gremio.

La verdad es que nunca había vivido tan bien, ni había firmado tantas decenas de veces al día, en ocasiones hasta centenares (con lo que a mí me gusta firmar, más que a un tonto un lápiz). Y, por supuesto, sin enterarme de nada de lo que firmaba, confiando siempre en el buen hacer de los funcionarios, que, dicho sea de paso, nunca defraudaron la confianza depositada en ellos…

Pero han cambiado las cosas, tienen más competencias, y por lo tanto hay que trabajar (algunos incluso tienen que empezar a trabajar), y ahora son letrados de la administración de justicia, aunque mucho me temo que el cuerpo debería componerse de dos escalas: los letrados y los iletrados. ¡Y no sé cuál de las dos sería más numerosa!

Recientemente un procurador de los tribunales presentó las cuentas del Gran Capitán en un pleito civil, y la apelación correspondiente.

Como quiera que sus derechos y suplidos están fijados por un Arancel, aprobado por Real Decreto, creo recordar que de 2003, resultaba evidente que cualquier parecido con la realidad –es decir, el Arancel-, era mera coincidencia…

Así se lo hice saber a las dos letradas, en los respectivos recursos, y, por supuesto, no hicieron ni caso, limitándose a confirmar el desafuero.

Excuso decirles que acudí en queja al Ministerio de Justicia, del que dependen estos funcionarios (Diligencias Informativas 141 y 151 de 2016), y el Secretario General de la Administración de Justicia, que tiene rango de Subsecretario, ha dictado sendas resoluciones, prácticamente idénticas, y que incluso me han sido notificadas en la misma fecha, desestimando totalmente mis quejas, y negándose expresamente (faltaría más, que hasta ahí podríamos llegar, que todavía hay clases) a incoar expediente disciplinario alguno.

La “argumentación” de este señor, don Antonio Dorado Picón, que es también secretario judicial (ahora letrado) es típicamente corporatista, y se basa en un informe previo de “la Secretaria de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Aragón”, es decir, otra secretaria, también elevada a letrada… Vamos que todo se queda en casa, ya que esto parece una merienda de letrados.

En ningún momento se entra a discutir si tengo razón o no, pues es obvio que la tengo, sino que se sale por la tangente, en la línea de la mejor tradición jurídica española:

“…sin que la intervención del Letrado de la Administración de Justicia pueda ser enteramente revisable en vía disciplinaria en cuanto cualquier interesado considere que la actuación del Letrado…de referencia silencia una pretensión debidamente formalizada, o confiere a la misma una respuesta contraria al interés de quien la plantea”.

Ítem más: “En el presente caso aunque contra el Decreto resolviendo la impugnación de honorarios no cabe recurso hay que tener presente que dicho Decreto no prejuzga, ni siquiera parcialmente, la sentencia que pudiere recaer en un juicio ordinario ulterior, es decir, que no tiene carácter definitivo”.

En otras palabras: váyase usted al juzgado, ponga un nuevo pleito, y entonces un juez decidirá sobre el fondo del asunto… ¡Que no hemos aprobado una oposición para tener que trabajar como negros!.

Como en los juzgados por lo visto no tienen nada que hacer, como los letrados no han hecho bien su trabajo, pues no pasa nada. Ponga usted un nuevo pleito, y gastemos tiempo y recursos públicos en resolver una cuestión que el letrado correspondiente tendría que haber solucionado, si hubiera hecho correctamente su trabajo…

Gracias, señor Secretario General de la Administración de Justicia. Yo, de mayor, quiero ser como usted.

GUERRA DE FISCALES: AL SUELO, QUE VIENEN LOS NUESTROS

6 May

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Una década como fiscal sustituto, es decir sin oposición, pero nombrado a través de un concurso público con todas las de la ley, creo me autorizan a opinar, siquiera brevemente, sobre el misterio fiscal (no es un error), es decir sobre esa Institución constitucional tan extremadamente opaca, por no decir casi secreta.

Estamos asistiendo estos días a una guerra de fiscales en el seno de una fiscalía especial, pero que amenaza con trasladarse a la totalidad del cuerpo.

Por no hablar de la apertura de un expediente disciplinario al fiscal jefe de Madrid, lo que es francamente sorprendente, sobre todo porque son ellos, los fiscales jefes, los que se dedican a expedientar a sus “discrepantes”, o a aquellos fiscales que creen que por haber aprobado en su día la oposición ya pueden dedicarse a vivir toda su vida laboral en un régimen de “servicios mínimos”…

De cualquier forma, estamos en España, y aquí no se expedienta a nadie por no hacer nada, o lo menos posible, entre otras razones porque quien no trabaja, o lo hace muy poco, escasamente se equivoca, ya que sus posibilidades de errar son mínimas, mientras que el que trabaja como una mula de carga, o un burro, en la mejor tradición española, tiene muchas posibilidades de equivocarse, de meter la pata (pero no la mano), de enfrentarse con jueces y sobre todo con juezas, etc.

En otras palabras, que quien mejor trabaja, tiene también más posibilidades de ir de encontronazo en encontronazo, mientras que el que pasa de todo, suele estar bien visto, pues no molesta ni estorba, y su actividad se reduce a pasar el mes esperando la llegada de la próxima nómina. Muchos de ellos, además, acaban condecorados, pues en España también es tradicional dar medallas al que menos mal da…

Tras este exordio, voy a comentar algunas cuestiones, a vuelapluma:

1.- En la fiscalía española se trabaja bien y mucho, por parte de los fiscales de a pie, es decir, los que no son jefes.

2.- Desgraciadamente en los últimos años, con la llegada de Conde Pumpido se adoptó una estructura similar a la judicial, con sus fiscales superiores, fiscales jefes, decanos, coordinadores, etc., que creo pretendía tapar el complejo de inferioridad que arrastran muchos fiscales por no ser jueces…, cuando su trabajo es mucho más cómodo, dicho sea de paso, y ahora que nadie nos lee.

3- La fiscalía está organizada jerárquicamente, y tal y como prevé el art. 124 de la Constitución, en su núm. 2, actúa “conforme a los principios de unidad de actuación y dependencia jerárquica y con sujeción, en todo caso, a los de legalidad e imparcialidad”.

4.-Pero la fiscalía no tiene el monopolio de la acción penal, como ellos quieren.

Está la acusación particular, en determinados supuestos la acusación privada, y la acusación popular, que es la que más ha trabajado en los últimos tiempos, ante el desinterés de la fiscalía en denuncias de gran trascendencia e interés público.

5.-MANOS LIMPIAS, por ejemplo, ha ejercido la acusación popular en centenares de asuntos, por los que el Ministerio Fiscal no se ha “interesado”, o ha pasado olímpicamente de los mismos, cuando no ha ejercido de “abogado defensor” de los acusados, como sucedió en el caso de la todavía Infanta de España, doña Cristina de Borbón y Grecia, hija y hermana de Reyes.

6.-El art. 125 de la Constitución dice claramente que: “Los ciudadanos podrán ejercer la acción popular…”, pero lo cierto es que la Fiscalía es la que primero se opone a esa “competencia”, pidiendo la imposición de fianzas excesivas y desproporcionadas en procesos penales de interés general, para evitar la competencia, y tener solo ellos la sartén por el mando…

Esa situación es totalmente abusiva y supone una burla y un atentado a nuestro supuesto “Estado de Derecho”.

7.- Acabando con la acusación popular, mediante una reforma de la ley de enjuiciamiento criminal que ya se anuncia, y residenciando la instrucción de los procesos penales en manos de la Fiscalía, previamente domesticada mediante el palo (los expedientes disciplinarios) y la zanahoria (los ascensos por cooptación, las condecoraciones que tanto satisfacen la vanidad etc.), puede conseguirse el fin que seguramente se pretende: ocultar la corrupción, de forma que aflore socialmente lo menos posible.

8.- Como dice el refrán, muerto el perro, se acabó la rabia.

Y en esas estamos…

9.- ¿Será capaz la ciudadanía española de reaccionar contra este golpe dictatorial a la justicia española…?

Lo dudo mucho, la verdad.

10.- Entre el fútbol, los puentes, las próximas vacaciones estivales, etc., la gente está tan preocupada por los árboles, que no pueden ver el bosque.

Y mientras tanto van segando la hierba de la democracia de nuestros pies, sin que la mayoría se den cuenta de ello.

Y mientras tanto van segando la hierba de la democracia de nuestros pies, sin que la mayoría se den cuenta de ello.