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LOS ESPAÑOLES NO TENEMOS UN JEFE DEL ESTADO DIGNO DEL CARGO

3 Oct

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor, Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Dice la Constitución del 78 en su artículo 56 que “El Rey es el Jefe del Estado”.

El artículo 61 establece que al ser proclamado “prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas”.

Ante los graves acontecimientos producidos en Cataluña, y que solo son un preludio de los que se producirán en los próximos días, Dios no lo quiera, me pregunto: ¿Tenemos Jefe del Estado en España…, o estamos en un interregno?

Nada se sabe de don Felipe VI, a excepción de un par de comentarios, de pasada, en sendos discursos, como el que no quiere la cosa, procurando no mencionar en concreto a Cataluña, no vaya a ser que se enfaden, y se metan con él y con su familia…

No sé si este Señor aspira a ser Presidente de la República Catalana, o a repartirse los dos cargos, su esposa como Presidenta de la nueva República, y él, Rey de España. ¡Y ya de paso hacemos una confederación de pueblos ibéricos, e invitamos a incorporarle a Portugal! (Que, obviamente, nos mandarían a hacer puñetas, pues Portugal es un país pequeño, pero serio, no como España…).

Dicen que en las situaciones dramáticas es cuando se conoce el verdadero temple de las personas, o la falta de carácter, de decisión, de determinación, en definitiva, de hombría.

Creo que los españoles ya hemos visto, por desgracia, lo poco que podemos esperar del actual Jefe del Estado. Dicho sea con todo respeto, sin acritud, pero con una profunda tristeza y decepción.

Es evidente que vamos hacia una reforma constitucional, para intentar dar encaje en España al hecho diferencial catalán… Y después al vasco, al gallego, al murciano, al de Cartagena, de Jumilla, etc… (Y ya, puestos a pedir, exijo que se reconozca la independencia de mi pueblo natal, Laguarres, en el Alto Aragón).

Y teniendo en cuenta que la Jefatura del Estado puede ser desempeñada por un Rey o por un Presidente de la República, tal vez sería hora de que el pueblo soberano pudiera pronunciarse con total libertad al respecto, para ver si preferimos un presidente de la república, al que podamos echar pasados unos días, si demuestra su ineptitud y cobardía (o ambas cosas), o preferimos tener que aguantar a un Rey vitalicio. Y no solo a él, sino a su hija, y después a los sucesores correspondientes, hasta el fin de los tiempos, o el advenimiento de una revolución.

Aunque el voto es secreto, yo votaría por la república, visto lo visto (y lo que nos queda ver, por desgracia para todos).

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EL REY, RAJOY Y EL DELINCUENTE DE GERONA

2 Oct

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor, Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Estoy deprimido, cabreado, triste…, vamos, mi estado habitual (según mi señora).

Lo cierto es que hoy se han rebasado todos los límites de lo que la sociedad civil puede soportar en un estado de derecho, y a las pruebas me remito: las numerosas manifestaciones en defensa de la unidad de España, a lo largo y ancho de nuestra Patria.

Mí más emocionado recuerdo, respeto y afecto para quienes se han manifestado en Barcelona, con Banderas Nacionales: hace falta tener los cojones –o los ovarios- bien puestos, con la que está cayendo.

Una mención muy especial para los guardias civiles y policías nacionales que, como siempre, han sabido cumplir con su deber, aún a costa de su integridad personal.

Y mi desprecio, todo mi desprecio, hacía muchas personas, que por simples razones de espacio, reduzco a unas pocas:

  1. El ¿Rey? Jefe del Estado, según la Constitución, Jefe de las Fuerzas Armadas, también según dicha Carta Magna, que “arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…” (art. 56 y 62, h.). –

¿Qué se hizo de él? ¿Dónde está escondido…? ¿Para qué le pagamos un sueldo a él, otro a “la republicana”, otro a la princesa heredera, otros al rey emérito y supongo que a su esposa, etc.?

Don Juan Carlos le le tuvo toda la noche a su lado, cuándo el golpe de estado (incruento) del 23 de febrero de 1981, “para que aprendiera la lección”, según se dijo. Pero está visto que “el preparado” no ha aprendido nada…

Si vamos a reformar la Constitución, como parece evidente, quiero votar, y poder elegir entre monarquía o república.

  1. Rajoy, llamado también el rajao. Este hombre, la verdad es que no engaña. Todos sabíamos que no podíamos esperar nada de él, como así ha sido.

Es un personaje siniestro, que ya no engaña a nadie. A nadie que no se quiera dejar engañar. Nos prometió a todos los españoles, por activa y por pasiva, parar el referéndum, pero no ha sabido o no ha querido hacerlo.

Ha sido incapaz de aplicar la ley de seguridad nacional, de declarar el estado de alarma, o de aplicar el artículo 155 de la Constitución.

Toda su labor ha consistido en tirar balones fuera, echando la patata caliente del referéndum sobre los fiscales y jueces destinados en Cataluña, a todos y cada uno de los cuales quiero agradecer su gran labor, con falta de medios y nula colaboración de la Generalidad, cuándo no obstrucción clara y dura a su labor constitucional y legal…

Hoy ha cometido una nueva vileza, al no dar la cara, y enviar a la vicepresidenta a dar explicaciones, que yo creo aspira a ser la presidenta de la tercera república española, y al paso que vamos, ya falta poco…

Rajoy hoy mismo ha cavado su propia fosa política, y solo hace falta echar unas paletadas de tierra sobre su cadáver político, repito.

  1. El delincuente de Gerona y toda su cohorte de vividores de la política, que han traicionado al Estado, que es quien les ha dado la legitimidad que dicen tener.

El artículo 152, 1, de la Constitución es claro y contundente: “En los Estatutos aprobados…la organización institucional autonómica se basará en…un Consejo de Gobierno con funciones ejecutivas y administrativas y un Presidente, elegido por la Asamblea, de entre sus miembros, y nombrado por el Rey, al que corresponde la dirección del Consejo de Gobierno, la suprema representación de la respectiva Comunidad y la ordinaria del Estado en aquélla”.

Este “representante” del Estado ha desobedecido reiteradamente al Gobierno de España, y traicionado a todos y cada uno de los españoles.

Por no hablar de los delitos cometidos, que abarcan una buena parte del Código Penal vigente: rebelión, sedición, desobediencia, malversación de caudales públicos, prevaricación…, etc.

¿Pueden quedar impunes estas actuaciones…? Evidentemente, no.

En un Estado de Derecho, el que la hace, la paga

EL REY NI ESTÁ NI SE LE ESPERA…

13 Sep

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, y escritor. Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

El otro día habló el presidente de la república española, digo el presidente del gobierno, pues España todavía no es una república, pero todo se andará.

Cumplió con lo que se espera de él: más bien poco. Amagó con hacer algo, pero al final no va a hacer nada, como siempre. Se limita a echar balones quiera, y que sea el Tribunal Constitucional (que ni es un tribunal ni está formado por jueces), sino que está formado por comisarios de los principales partidos políticos, quien se moje el culo, que Rajoy es gallego, y nunca sabemos si va o viene.

Pero estuvo bien, para lo poco que todos esperamos de él, más bien nada, o casi nada.

El señor Rajoy no es el presidente de la república, por lo menos por ahora. La candidata es la vice enana, que tiene grandes ínfulas, como suele suceder con las personas de poca talla, no sé por qué.

España sigue siendo una monarquía, parasitada desde hace más de tres siglos, que se dice pronto, por la familia Borbón. De ahí el dicho de “borbonear” para explicar su forma de actuar, que consiste –básicamente-, en no hacer nada, no perdonar nunca ninguna afrenta y tener una memoria de elefante para devolver los “favores” a sus enemigos y adversarios…

Ese Rey, actualmente don Felipe VI, ostenta la Jefatura del Estado.

Pero, por lo visto, el Jefe del Estado no tiene nada que decir sobre el golpe de estado catalán, por ahora incruento, pero las armas las carga el diablo…

Don Juan Carlos I, con ocasión del golpe de estado anterior, el del 23 de febrero de 1981, llamó a su despacho oficial a TVE, la única que por entonces existía en España, y habló claramente a la nación, así como a los militares sublevados. Y le hicieron caso, pues la disciplina es la piedra angular de los Ejércitos, en cualquier país civilizado.

A su lado estaba un chaval, al que supongo despertaron e hicieron levantarse, nuestro Rey actual, don Felipe VI.

Se dijo que don Juan Carlos I había querido que estuviera todo el tiempo a su lado, para que aprendiera, y viera como se reina, y con qué dignidad debe ostentarse siempre la Jefatura del Estado.

Pero debía de estar medio dormido, y no aprendió la lección, y a las pruebas me remito.

El Rey, es decir, el Jefe del Estado, sigue desaparecido. Incluso se ha publicado en algunos medios que la familia real está de vacaciones, supongo que en el extranjero, como “buenos patriotas”…, pero que están dispuestos hasta a interrumpir sus vacaciones, si preciso fuere. ¡Qué espíritu de sacrificio!

Como dice el art. 56, 1, de la Constitución de 1978: “El Rey… arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…”.

¿Alguien en su sano juicio puede decir que en Cataluña las instituciones funcionan regularmente?

El art. 61, 1, indica que: “El Rey… prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas”.

¿Alguien piensa que en Cataluña se están respetando los derechos, tanto de los catalanes en particular, como de los españoles en general…?

El art. 62 establece en su apartado g). que: Corresponde al Rey: “Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las sesiones del Consejo e Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente del Gobierno”.

¿Alguien cree que el Rey no debería haber presidido ayer la sesión extraordinaria del Consejo de Ministros…?

Y, por último, pero no menos importante, el apartado h). del citado artículo indica que corresponde al Rey: “El mando supremo de las Fuerzas Armadas”.

Al respecto, no estaría de más recordar los arts. 2 y 8 de la Constitución de 1978:

“Art. 2. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…”.

Art. 8, 1: Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

Y no digo más. Más claro, agua…

EL REY DICE QUE CARECE DE LEGITIMIDAD PARA OCUPAR EL TRONO, PERO NO RENUNCIA A ÉL

30 Jun

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor, Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Ayer me quedé estupefacto cuando oí al rey actual decir que el régimen de Franco era una dictadura, y que no tenía legitimación alguna para ocupar el poder…, haciendo suya la “interpretación” de la historia del rojerío campante.

De ser consecuente con esa afirmación, debería haber ido un poco más allá, y presentar, sin solución de continuidad, su renuncia a la Corona, pues es evidente que la Jefatura del Estado, que ha heredado de su padre, don Juan Carlos I, en extrañas circunstancias, dicho sea de paso, emana precisamente de esa legitimidad franquista a la que hace ascos.

Lo contrario es ser un progre de salón, monárquico en la intimidad, pero republicano en familia, y no vamos a traer ahora al pairo las veleidades republicanas de su todavía esposa, que también.

Una monarquía que se aleja cada día más del pueblo, dadas las extravagancias de su cónyuge, y el poco contenido intelectual del monarca, que vive totalmente aislado, y que prescinde de los grupos sociales que le podrían apoyar (la Iglesia, el Ejército, y las personas decentes, que somos la mayoría), va cavando, poco a poco, su propia fosa.

¡Lo que realmente me extraña es que no salgan a celebrar el “día del orgullo gay”, para que el populacho sepa que son tan horteras como ellos…

El régimen franquista se sustentaba sobre las denominadas siete leyes fundamentales, una de las cuales era la “Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado”. En virtud de la misma se establecía que España era una monarquía, pero no es que se restaurara la monarquía borbónica, sino que Franco instauró una nueva monarquía, en la que eligió “a dedo” rey a don Juan Carlos, como podría haberlo hecho con don Alfonso de Borbón y Dampierre, por ejemplo, de haber ennoviado antes con su nieta, la Isabel II del franquismo…

A don Juan Carlos no le importó, en absoluto, darle la patada en el culo a su padre, don Juan de Borbón, ese a quien don Luis María Ansón, siempre tan lameculos, llamaba Juan III, en la portada del ABC, que uno todavía tiene algo de memoria.

Posteriormente don Juan, con bastante más crédito intelectual y moral que su hijo, renunció a la jefatura de la Casa de Borbón, pues aunque el Rey era el Rey –nombrado por Franco, dicho sea de paso-, él seguía ostentando la Jefatura de la familia Borbón, o más bien de esa rama de los Borbones, y recibió en compensación el nombramiento de Conde de Barcelona, uno de los títulos propios de la Casa Real, que ya venía utilizando desde siempre, dicho sea de paso.

Pues bien, su ilustre nieto, o no tan ilustre, y sobre todo poco leído, para congraciarse con el rojerío rampante, y aconsejado sabe Dios por quien, ha optado por desligarse totalmente del régimen franquista, del que emana toda su legitimidad…, pero eso sí sin renunciar al Trono, que con las cosas de comer no se juega.

Lo cierto es que los españoles, pueblo soberano, por lo menos en teoría, nunca hemos votado si queremos una monarquía o una república, y que al votar la Constitución de 1978 se incluyó en varios de sus artículos que España era una monarquía, pero sin preguntar previamente si preferiríamos república o monarquía.

Es decir, se legitimó, de una forma indirecta, tramposa y saducea, un régimen monárquico impuesto por el General Franco.

Y es de ese mismo régimen franquista del que el “heredero” del “heredero” (Don Juan Carlos I), ahora ha abjurado.

Dicho lo cual, no sé qué coño hace todavía sentado en el Trono…

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