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INFORMÁTICA Y ESTUPIDEZ

29 Dic

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor. Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Hace dos años formulé una queja ante la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, CNMC, en relación con un asunto que no viene al caso.

A juzgar por el número del procedimiento, debí de presentarla en los primeros meses del 2016, y dada la inacción del organismo en cuestión, posiblemente más interesado en proteger y arropar a los grandes empresas monopolistas que otra cosa, pUES la verdad es que ya me había olvidado del tema, y no es extraño, pues san pasado prácticamente dos años, y tengo otros muchos asuntos pendientes…

Ayer recibí una llamada telefónica de una atenta secretaria, diciéndome que tenía que facilitarles mi documento nacional de identidad y un correo electrónico. La verdad es que me dieron ganas de mandarla a hacer puñetas, pero como la señora era muy educada, y yo soy un caballero, opté por facilitarle esos datos, pues iban a adelantarme electrónicamente la notificación correspondiente.

Al momento recibo un mensaje en el móvil, cosa que me jode mucho, la verdad, y seguidamente un aviso de notificación por correo electrónico, con un montón de advertencias legales, que miedo me dio abrirlo.

Tras llamarles de nuevo, y decirles que yo quería una notificación en papel, impresa, firmada, sellada y registrada, pues soy de la antigua época, y además seguro que tendré que acabar recurriendo contra la resolución, la pobre señora empezó a balbucear, como si yo le pidiera un imposible, o el envío de la notificación a Marte.

Al final me dijo que sí, que iban a mandármela por correo, y en esas estamos, pero vamos, como si me hicieran un gran favor…

¿De qué sirve la informática si un procedimiento de queja por una determinada práctica colusoria tarda prácticamente dos años en tramitarse…?

¿Ustedes creen que a estas alturas de la película me importa mucho que la notificación tarde dos o tres días más en llegar?

¿Y qué beneficios obtenemos, y me refiero básicamente a la informática judicial (cada cual sangra por su herida), cuándo el sistema no funciona, cada día se tarda más años en resolver cualquier asunto nimio, y este país funciona cada vez peor…?

Lamento ser tan pesimista, pero es lo que hay.

De cualquier forma, y salvo excepciones, una cosa tengo clara: a más informatización de la sociedad, más estupidez colectiva.

No hay nada más peligroso que un tonto con un ordenador, pues se cree que tiene acceso a todo el conocimiento acumulado por nuestra decadente –y ex cristiana- civilización occidental, sin darse cuenta de que lo que la natura no da, la informática no lo presta…

En otras palabras, que hay que entender las cosas, ponerlas en su contexto, etc.

Y, sobre todo, no fiarse de la primera chorrada que leas o veas en internet, pues cualquier majadero puede colgar lo que le dé la gana. Es el caso de la Wikipedia, por ejemplo, en donde en un artículo excelente sobre un determinado tema, puede entrar cualquier analfabeto funcional, a excretar sus deposiciones, que quedan allí para la eternidad, hasta que alguien con más criterio se decida a borrarlas.

En fin, que estamos terminando el año –menos mal-, y no conviene ser tan pesimista.

Feliz Año Nuevo les deseo, de todo corazón.

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SENTENCIAS COMO CHURROS

11 Abr

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

La mayoría de las personas que peinamos canas seguramente pensamos que la Justicia va de mal en peor. Y seguramente no estamos equivocados.

Es verdad que las personas mayores siempre creen ser el centro del mundo, y que sin ellas se derrumbará todo, cuándo la verdad es que todos somos precisos, pero nadie es imprescindible, en términos generales, y salvo alguna excepción, pues hay gente que no son ni precisos ni necesarios.

Pero lo que es cierto es que en los últimos años, y “gracias” a las bases de datos, a la informática judicial, etc., ya no quedan jueces sastres, que hacen el “traje” a medida del pleito correspondiente, sino que lo que abundan son los jueces pret a porter, que te endiñan la primera sentencia similar que encuentran en cualquier sitio, y se quedan tan satisfechos de su “ciencia” jurídica.

Es decir son jueces zaborreros, igual que existen los abogados zaborreros, que los hay, y en grandes cantidades…

Acabo de recibir una de esas sentencias, y sin dar los datos concretos y determinados, pues no deseo ofender o molestar públicamente a nadie, si quiero comentarlo. Y no es un caso excepcional, sino que, por desgracia, cada día está más generalizado.

Para empezar, confunden mi nombre, y en el encabezamiento del asunto me llaman Alfonso, nombre por otra parte muy bonito, y que me gusta, por lo que no me quejo.

Además puedo suponer que ese encabezamiento lo ha hecho el funcionario correspondiente, por lo que le echamos la culpa a él, y asunto solucionado, que para eso están los funcionarios y las secretarias en los despachos profesionales.

Pero a continuación y en los antecedentes de hecho, empieza a desbarrar: dice que “La Procuradora de los Tribunales demandante…”, cuando en realidad es un Procurador; se trata de un juzgado de pueblo, donde creo hay sólo dos o tres procuradores, con lo cual tampoco es muy lógico que se confunda a un señor con una señora…

Seguidamente se copian y pegan los datos de una sentencia similar , de las muchas que están colgadas en cualquier base de datos jurídicas (he localizado varias muy parecidas), y se nos da la razón en todo, faltaría más, pues la realidad es que la tenemos (se trata de un juicio verbal, en un procedimiento de desahucio de un precario), reconociéndose en el fundamento de derecho final que las costas se imponen a la parte demandada, al haberse estimado íntegramente la demanda…, pero se olvida de consignarlo en el Fallo, que obviamente ha tenido que redactar para el caso en concreto.

Y, como colofón, en la parte final de la sentencia, cuando se dice que puede interponerse recurso de apelación en el plazo de 20 días… “ante este juzgado para su resolución por la Audiencia Provincial de Las Palmas” (el pleito se ha sustanciado ante un Juzgado de la provincia de Zaragoza, por lo que resulta obvio que el recurso deberá ser conocido por la Ilma. Audiencia Provincial de Zaragoza, pero eso, ¿a quién coño le importa?).

En resumen, una sentencia de las que producen vergüenza ajena. Menos mal que el juez es joven, y supongo que todavía tiene remedio, si abandona el pret a porter, y vuelve a la sastrería judicial tradicional.

Comprendo que es más fácil cortar y pegar, pero no es lo que esperan los abogados, que muchas veces se han dejado los cuernos preparando las demandas, y mucho menos los justiciables.

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