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EL REY NI ESTÁ NI SE LE ESPERA…

13 Sep

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, y escritor. Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

El otro día habló el presidente de la república española, digo el presidente del gobierno, pues España todavía no es una república, pero todo se andará.

Cumplió con lo que se espera de él: más bien poco. Amagó con hacer algo, pero al final no va a hacer nada, como siempre. Se limita a echar balones quiera, y que sea el Tribunal Constitucional (que ni es un tribunal ni está formado por jueces), sino que está formado por comisarios de los principales partidos políticos, quien se moje el culo, que Rajoy es gallego, y nunca sabemos si va o viene.

Pero estuvo bien, para lo poco que todos esperamos de él, más bien nada, o casi nada.

El señor Rajoy no es el presidente de la república, por lo menos por ahora. La candidata es la vice enana, que tiene grandes ínfulas, como suele suceder con las personas de poca talla, no sé por qué.

España sigue siendo una monarquía, parasitada desde hace más de tres siglos, que se dice pronto, por la familia Borbón. De ahí el dicho de “borbonear” para explicar su forma de actuar, que consiste –básicamente-, en no hacer nada, no perdonar nunca ninguna afrenta y tener una memoria de elefante para devolver los “favores” a sus enemigos y adversarios…

Ese Rey, actualmente don Felipe VI, ostenta la Jefatura del Estado.

Pero, por lo visto, el Jefe del Estado no tiene nada que decir sobre el golpe de estado catalán, por ahora incruento, pero las armas las carga el diablo…

Don Juan Carlos I, con ocasión del golpe de estado anterior, el del 23 de febrero de 1981, llamó a su despacho oficial a TVE, la única que por entonces existía en España, y habló claramente a la nación, así como a los militares sublevados. Y le hicieron caso, pues la disciplina es la piedra angular de los Ejércitos, en cualquier país civilizado.

A su lado estaba un chaval, al que supongo despertaron e hicieron levantarse, nuestro Rey actual, don Felipe VI.

Se dijo que don Juan Carlos I había querido que estuviera todo el tiempo a su lado, para que aprendiera, y viera como se reina, y con qué dignidad debe ostentarse siempre la Jefatura del Estado.

Pero debía de estar medio dormido, y no aprendió la lección, y a las pruebas me remito.

El Rey, es decir, el Jefe del Estado, sigue desaparecido. Incluso se ha publicado en algunos medios que la familia real está de vacaciones, supongo que en el extranjero, como “buenos patriotas”…, pero que están dispuestos hasta a interrumpir sus vacaciones, si preciso fuere. ¡Qué espíritu de sacrificio!

Como dice el art. 56, 1, de la Constitución de 1978: “El Rey… arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…”.

¿Alguien en su sano juicio puede decir que en Cataluña las instituciones funcionan regularmente?

El art. 61, 1, indica que: “El Rey… prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas”.

¿Alguien piensa que en Cataluña se están respetando los derechos, tanto de los catalanes en particular, como de los españoles en general…?

El art. 62 establece en su apartado g). que: Corresponde al Rey: “Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las sesiones del Consejo e Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente del Gobierno”.

¿Alguien cree que el Rey no debería haber presidido ayer la sesión extraordinaria del Consejo de Ministros…?

Y, por último, pero no menos importante, el apartado h). del citado artículo indica que corresponde al Rey: “El mando supremo de las Fuerzas Armadas”.

Al respecto, no estaría de más recordar los arts. 2 y 8 de la Constitución de 1978:

“Art. 2. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…”.

Art. 8, 1: Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

Y no digo más. Más claro, agua…

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EL ESPERPENTO CATALÁN

8 Sep

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor, Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Llevo dos días descentrado, cabreado, inquieto, preocupado… No sé qué me pasa, pero creo que los síntomas son claros y evidentes: me duele España.

La situación es realmente esperpéntica. El penoso espectáculo del “parlamento” catalán nos sitúa a la altura de Venezuela o Guinea Ecuatorial, y muy cerca de Taiwán, donde las sesiones terminan frecuentemente a hostia limpia…

La prepotencia, engreimiento, e ignorancia de la todavía presidenta, es de juzgado de guardia, y espero que pronto tenga que dar explicaciones como investigada.

Pero lo que más me molesta es el adormecimiento de la sociedad civil catalana, si es que en Cataluña todavía queda algo de sociedad civil… La gente pasa de todo, y por lo visto solo le preocupa llegar a final de mes, y poder pagar los próximos vencimientos de esas tarjetas de crédito de las que la mayoría hemos tirado tan alegremente estos meses de verano.

Pero los árboles no nos dejan ver el bosque. Y el bosque está en llamas, la convivencia ha saltado hecha pedazos, y las familias están divididas, totalmente divididas.

Hace poco me decía una primera hermana en una boda, aprovechando que estaba un poco “contenta”, que en su familia eran todos separatistas…, y al ponerle yo mala cara, y decirle que me parecía una barbaridad, me dijo que no me preocupa, que seguiríamos siendo primos. ¡Pues menos mal, pensé! Y me soltó la letanía del victimismo, que España nos roba, que los catalanes pagamos más impuestos de lo que recibimos, que no necesitamos a España para nada (el ochenta por ciento de los productos catalanes se venden en el resto de España), etc.

¿Quiénes son los culpables o corresponsables de esta situación? Pues hay varios:

  • Un tal Rajoy, que creo vive en La Moncloa, y que ha dejado que la situación se pudriera en los últimos seis años, a base de no hacer absolutamente nada, pensando que los problemas se solucionan solos. –
  • Zapatero, el inútil, el taimado, que les dijo a los catalanes que aprobaría el estatuto de autonomía que ellos quisieran, como así fue. Estatuto que tuvo que ser recortado por el Tribunal Constitucional, siete años y medio después, en un alarde de rapidez judicial…
  • El circo de los enanos catalán, cuyos nombres ni voy a citar, pues no tienen derecho ni a pasar a la historia. Su futuro es meramente penal, y han sido utilizados por Arturo Mas, el capataz de los Pujol, que son quienes han movido los hilos de este teatro de guiñol, primero comedia, pero ahora ya camino de ser un drama…, en el que no faltan ni los muertos, 16, por ahora.

El Gobierno de España, muy digno él, se dedica a echar balones fuera, encomendando al Tribunal Constitucional la solución del asunto, y encomendado al Fiscal General “del Gobierno” que proceda penalmente. Y así se hará.

Y este señor, que me parece muy digno y respetable, dicho sea de paso, “ordena” a la policía nacional, guardia civil y mozos de escuadra que retiren las urnas, persigan cualquier actuación que suponga un apoyo al referéndum, etc.

¿Pero está seguro de que los mozos de escuadra le obedecerán…? Yo no lo tengo tan claro.

Como no pongan a los guardias civiles o al CNI detrás de los mozos, vigilando todas y cada una de sus actuaciones –o falta de ellas- sobre el particular…

En definitiva, la democracia ha muerto en Cataluña, así como el Estado de Derecho, e incluso la propia Generalidad, cuya legalidad emana, no lo olvidemos, de la Constitución de 1978.

¿Qué problema hay pues, en aplicar el artículo 155 de la Constitución, y reconocer jurídicamente lo que ya es una situación de facto, de rebeldía y sedición…?

ESPAÑA, UNA DEMOCRACIA APARENTE

28 Jul

Ramiro GRAU MORANCHO.

Abogado y escritor. Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com

Ramiro Grau Morancho

Llamamos democracia a aquel sistema político en el que el gobierno se realiza por representantes elegidos por el pueblo. Es decir una forma de gobierno en el que la soberanía reside en el pueblo, y los políticos son meros mandatarios, que actúan en nombre y representación de sus electores, el pueblo soberano.

¿España es una democracia? Parece evidente que no. Los políticos constituyen una clase aparte, una casta de intocables, absolutamente profesionalizados, que hacen de la política su única ocupación, y que van saltando de cargo en cargo, hasta la jubilación, como cualquier otro trabajador. Y, para más inri, muchos de ellos nunca han ejercido profesión u oficio que no sea la política, por lo que tienen un desconocimiento, total y absoluto, de la realidad social.

Por no hablar de la escasa preparación intelectual y académica de una buena parte de nuestra clase política, que es inferior a la de cualquier demandante de empleo en el Inem, pese a lo cual se les nombra ministros o consejeros de estado, sin rubor alguno por parte de quien les nombra.

El resultado está a la vista: ocurrencias y chorradas por doquier, estupideces dichas con voz grandilocuente, generalidades y vaguedades dichas sin ton ni son, y demagogia, mucha demagogia, convencidos como están de que el pueblo es todavía más tonto que ellos, que ya es decir. Confío y espero que tras el batacazo electoral del pasado día 24 de mayo, los dirigentes del PP se hayan dado cuenta de que los electores no son tan cortos como ellos suponían, aunque haya que elegir entre Guatemala-PP o Guatepeor-PSOE, teniendo en cuenta el sistema bipartidista que existe en España, pienso que por poco tiempo, pues vamos a pasar a un modelo de cuatro partidos estatales, incluyendo a Podemos y Ciudadanos.

Tanto el legislativo como el ejecutivo tienen las mismas carencias de formación, y persiguen la búsqueda no del interés general, sino el interés particular, propio y privativo, de los respectivos partidos políticos, salvo honrosas excepciones, que también las hay. Pero excepciones, al fin y al cabo.

¿Y el poder judicial? Pues ni está ni se le espera. La administración de justicia ha pasado a ser eso, una administración más, con un buen número de jueces y fiscales que saltan alegremente de la política a la justicia y de la justicia a la política, siempre de la mano de un partido político al que deberán sus ascensos y cargos. Y las deudas hay que pagarlas… Menos mal que todavía quedan jueces y fiscales independientes, y auténticamente profesionales.

Una Cataluña insolidaria con el resto de España, unas comunidades autónomas disfrutando de privilegios fiscales heredados del franquismo, como el País Vasco y Navarra, y dos focos separatistas en Cataluña y Vascongadas, sin que el Gobierno se atreva a coger el toro por los cuernos…

Mientras tanto las competencias sanitarias, educativas e incluso policiales, se han ido dejando en manos de las autonomías, algunas de las cuales están creando auténticos cuerpos armados, que Dios quiera no utilicen algún día para defender su “independencia”

¿Tiene solución España? La verdad es que lo dudo.

ESPAÑA Y CATALUÑA: EL PEDREGAL Y LA TIERRA FÉRTIL DE ARTUR MÁS

26 Jul

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor. Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Dice el señor Mas que “hay que pasar el desfiladero sabiendo que no nos lleva al pedregal (España), sino a la tierra fértil” (una Cataluña independiente).

La verdad es que muchos ya votaríamos a favor de que se vayan y nos dejen en paz. Pagando antes, eso sí, la parte alícuota que les corresponda de la lifara autonómica en que se han convertido los últimos treinta años de la historia de nuestra Patria, que no se trata de marcharse sin pagar la fiesta.

Tengo parientes en Cataluña, pero ya hace años que me resulta duro ir a visitarles. Desde la rotulación solo en catalán, como si los castellano hablantes no existiéramos, hasta esa mala educación que tienen muchos catalanes de creerse el ombligo del mundo, hablándote en catalán, a pesar de que tú les contestes en español, o les digas que no les entiendes, lo que supone una auténtica imposición de su idioma. Un gran idioma que es la lengua oficial de un solo país del mundo, Andorra, con una población de treinta mil habitantes…

Los habitantes del resto de España no podemos acceder a empleos públicos en la justicia, sanidad o educación catalana, pues se exige como requisito básico el conocimiento del catalán –y en el caso de la administración de justicia del derecho propio autonómico-, pero ellos si pueden ocupar plazas en todas las zonas de España dónde no hay lengua propia, o sus gobernantes tienen la sensatez de no exigir su conocimiento preceptivo, o sobrevalorar su utilización, como sucede en Cataluña.

En el ámbito de la justicia, que por razones de deformación profesional es el que más conozco, se prima tanto el idioma y el derecho catalán, que prácticamente se ha conseguido “expulsar” a los jueces, fiscales, secretarios y funcionarios no catalanes…, salvo que hayan optado por pasar por el aro, y aprender el idioma. Da igual que no sepan derecho, lo que importa es que sepan catalán. Lo mismo sucede con los médicos forenses. En una determinada plaza para el Valle de Arán, por ejemplo, se valoraba más el catalán que un doctorado en medicina. Claro que el aspirante tenía la ventaja de que los muertos no se quejan nunca del forense que les hace la autopsia.

Esa creencia de considerarse el ombligo del mundo, o simple, lisa y llanamente, mala educación, hace que en ocasiones los asistentes a actos organizados en Cataluña hallamos sentido vergüenza ajena.

Recuerdo un congreso nacional de derecho del trabajo y seguridad social, celebrado en Barcelona sobre los años mil novecientos noventa y tantos. El acto de apertura o de clausura, no recuerdo con exactitud, era presidido por el consejero de trabajo de la Generalidad, creo recordar que un tal señor Fabregat, o apellido similar.

Se celebró en el magnífico salón de actos del Colegio de Abogados de Barcelona, y el consejero comenzó su intervención en catalán, lo que no nos importó, pues eran unas palabras de saludo y presentación del acto, que todos entendimos, y además estábamos en Cataluña. Pero, para nuestra sorpresa, continuó su intervención en catalán, hasta que muchos de los asistentes abandonábamos el salón, en callada señal de protesta, saliendo a la rotonda que circunda el salón, y cuando vio que se estaba quedando sólo, empezó a hablar en castellano, aunque la verdad es que la mayoría no volvimos a entrar, pues no decía más que las típicas chorradas políticas al uso: hablar mucho y no decir nada.

¿Cómo se puede ser tan maleducado de dirigirse a un congreso nacional, dónde los asistentes catalanes escasamente serían un quince por ciento, enteramente en su idioma vernácula, obviando que la mayoría éramos del resto de España, y no entendíamos el catalán…?

Así son muchos catalanes, al menos la clase dirigente. Y así les va. Que no echen a nadie la culpa de sus propios errores.

ESPAÑA LE DEBE A MANOS LIMPIAS…

17 Feb

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

     Decía don Ricardo de la Cierva, que en paz descanse, que la mejor forma de guardar un secreto es publicarlo en un libro, dada la tradición alergia de la mayoría de los españoles a leer…

         Y no le faltaba razón.

         Así hice yo, convencido de la bondad de la acción, al publicar como Epílogo de la tercera edición de “El Libro Negro de la Fiscalía Española” el texto que reproduzco a continuación, y que no es mío, sino que estaba colgado en la web de Manos Limpias, esa que fue retirada de internet al decretarse el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, de su líder y secretario general, el abogado don Miguel Bernad Remón, con cuya amistad me honro.

         ¡Parece ser que había robado, presuntamente, una gallina!, y como muy bien dijo el presidente del consejo general del joder judicial (perdón, ha sido un error, quiero decir el poder), aquí sólo se persigue a los robagallinas, o a aquellos a quiénes el poder les tiene ganas.

         Como decía don Miguel Bernad en el Prólogo a la segunda edición:

         “Las sombras prevalecen indudablemente sobre las luces y es dentro de esta opacidad y oscuridad, que las decisiones importantes del Ministerio Público, se toman en petit comité, las actas no reflejan la realidad de los hechos, y los fiscales jefes son unos auténticos señores feudales.

         Dentro de las sombras cabe destacar las innumerables falsas denuncias de los menores y de las mujeres maltratadas, que no son investigadas en multiplicidad de ocasiones por la Fiscalía.

         Finalmente, queremos destacar lo que a nuestro juicio corrobora EL LIBRO NEGRO DE LA FISCALÍA ESPAÑOLA y las sombras que rodean a esta Institución: es el comportamiento del Fiscal Pedro HORRACH, convirtiéndose en el mejor defensor abogado y además gratuito (con el dinero de todos los españoles) de la Infanta Cristina de Borbón en el juicio Noos”.

         Y añade en el Prólogo a la tercera edición el texto siguiente, que suscribo totalmente:

         “Nadie discute la falta de independencia del Ministerio Fiscal, nadie discute su politización, nadie discute su jerarquización.

         El Ministerio Fiscal no ostenta el monopolio del derecho de defensa de la legalidad y del interés público, y no quiere asumir que la acción popular, por mandato constitucional, está habilitada para defender la legalidad y el interés público.

         No acepta ni soporta el Ministerio Público que en cualquier proceso puede intervenir la acusación popular, que puede cambiar el criterio de los jueces o magistrados con su acusación, tan legítima como la de la Fiscalía, dio sea de paso, y para ello utiliza todos los mecanismos a su alcance para dificultar esa acción popular, como solicitar fianzas descomunales y desproporcionadas, sabedora además de la falta de recursos de quienes sostenemos dicha acusación popular…”.

(Prisión de Madrid IV, Navalcarnero, Madrid, diciembre de 2016).

           Y sigo con la transcripción ad pedem literae,, del texto que Manos Limpias tenía colgado en su web, que Dios quiera vuelva a lucir pronto en el ancho mundo de internet:

         “En España, cualquier ciudadano de a pie, sin ostentar ningún cargo de responsabilidad, esta sometido si comete algún delito a tener que comparecer ante los Tribunales y ser condenado si se demuestra la comisión del delito

         En España, los políticos, los empresarios, sindicalistas y los banqueros, en menor medida, pero también si cometen algún delito, están sometidos a los Tribunales

         En España, los jueces y magistrados, si cometen alguna falta administrativa, están sometidos al órgano de Gobierno, que es el Consejo General del Poder Judicial, y si cometen algún delito también se les juzga y se les condena por sus compañeros de los Tribunales.

         En España, los Fiscales, el Ministerio Público, campan por sus anchas, y no se que clase de privilegios tienen, que les convierten en impunes en todas sus actuaciones. No conozco ni un solo caso de sanción o apartado de la carrera fiscal si cometen algún delito. (Sólo hubo un caso de expulsión de la carrera fiscal, posteriormente anulado por los tribunales, por “desobedecer” las órdenes del fiscal jefe provincial. Una vez anulada la sanción, la citada fiscal jefe, en lugar de ser cesada de inmediato, fue ascendida a fiscal superior…).

         En España, los Fiscales, son el prototipo de cuerpo jerarquizado, reciben órdenes de sus superiores. Acusan según convenga o no a sus superiores. No tienen autonomía para cumplir con el precepto constitucional del artículo 124: defensa del interés público y de la legalidad vigente.

         Los Fiscales, dictan resoluciones estereotipadas, sin la más mínima motivación, este es el ejemplo o muestra de lo que afirmamos:

         “Vista la denuncia efectuada por ese Sindicato, se decreta el archivo y puede proceder a reiterarla en el Juzgado correspondiente”.

         En multiplicidad de procedimientos penales, el Juez Instructor tiene que reiterar al fiscal que debe emitir el informe preceptivo, aunque no es vinculante.

         El Ministerio Público incumple en ocasiones la legalidad, como sucedió en el caso en que el Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Rodríguez Sol, se posicionó a favor del independentismo y no se le sancionó por esta acción.

         El Ministerio Público manifiesta que los ultrajes al Jefe del Estado, a la Bandera Nacional, y a las Instituciones Oficiales, no son delitos, y no le pasa nada.

         El Ministerio Público se permite insultar a los jueces que juzgaron al Juez Garzón en el procedimiento de la ley de memoria histórica y no le pasó nada.

         El Ministerio Público no acusa en el caso Atutxa y este fue condenado únicamente por la acusación de la acción popular, concretamente nosotros, Manos Limpias.

         El Ministerio Público no acusa en los procedimientos contra Baltasar Garzón, (Ley de memoria histórica; escuchas telefónicas a los abogados y mordida al ex presidente del Banco Santander, Emilio Botín), y Garzón fue condenado por la acción popular de Manos Limpias.

         El Ministerio Público puede acusar falsamente, presentar querellas prevaricadoras y políticas contra la Letrada de Manos Limpias y de su Secretario General, y no le pasa nada.

         El Ministerio Público atiza permanentemente contra la Acusación Popular, por celos, puesto que quiere tener el monopolio en la defensa de la legalidad, e insta al Juez Instructor a no admitir querellas de la acusación popular, e imponer fianzas descomunales para impedir que la acusación popular pueda estar en los procedimientos, controlando y supervisando la actuación, muchas veces “política”, del Ministerio Fiscal.

         El Ministerio Público llega a pactos con imputados, con objeto de convertirlos en chivatos, pidiendo para ellos penas ridículas, e injustas, por la gravedad de los delitos…

         El Ministerio Público se ha convertido en el mejor defensor o abogado de un imputado, como es el caso de la Infanta Cristina de Borbón.

         El Ministerio Público interfiere en las pesquisas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

         El Ministerio Público ha sido retratado por el ex Fiscal don Ramiro Grau Morancho, quien define en su Libro Negro de la Fiscalía Española su actuación de la forma siguiente:

         “La mucha opacidad y grandes dosis de arbitrariedad con la que actúa, presuponen un riesgo para la seguridad jurídica, al poder ser utilizada la Institución para fines políticos partidistas y prestarse a que los delitos cometidos por los partidos gobernantes y sus dirigentes no sean debidamente investigados y sancionados”.

         Esta es la gran asignatura pendiente que tiene nuestro sistema constitucional y democrático.

         Mientras se siga manteniendo ese privilegio de impunidad, la sociedad española no tendrá la garantía de que estamos ante un verdadero Estado de Derecho.

         Si la ley es igual para todos, tal y como hemos demostrado con la acusación popular contra la Infanta Cristina de Borbón, ésta debe también ser aplicada al Ministerio Fiscal”.

       Dicen que las deudas más importantes de la vida son las que nunca pagamos.

         ¿Alguien cree que ha pagado bien la deuda con sus padres, con algún buen amigo, que te ha dado cobijo y apoyo en situaciones difíciles, etc…?.

         Pues así nos sucede a los españoles de bien con MANOS LIMPIAS.

         Que nadie nos ha pasado al cobro factura alguna, ni lo harán nunca, pero somos conscientes de que tenemos una deuda con ellos.

         Quisiera que este artículo fuera mi modesta contribución al pago de una pequeña parte alícuota de esa deuda, por otra parte, totalmente impagable, por su magnitud.

         Como he dicho en alguno de mis artículos previos sobre el asunto: si MANOS LIMPIAS no existiera, TENDRÍAMOS QUE CREARLA.

¿Tiene solución el problema catalán…?

23 Ago

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

         Decía Ortega y Gasset que los españoles teníamos que acostumbrarnos a soportar a los catalanes, y seguramente no le faltaba razón. Es algo parecido a lo que nos sucede con la suegra, por ejemplo. Simplemente la aguantamos, por amor a nuestro esposa y a la abuela de nuestros hijos…

         Con Cataluña pasa algo parecido.

         Pero los últimos años, posiblemente como consecuencia de la crisis económica general, la absoluta incapacidad de los políticos catalanes para solucionar los problemas de sus gentes, etc., han supuesto una especia de huida hacia adelante, vendiéndole al pueblo la vana ilusión de que con la independencia solucionarían todos sus problemas…

         Una independencia subvencionada, en acertada expresión de don Amando de Miguel. Es decir, lo que realmente quiere Cataluña es seguir siendo parte de España, pero gestionando autónomamente todos sus impuestos, y recibiendo las aportaciones del estado español para cubrir su déficit.

         En otras palabras, algo parecido al hijo mayor de edad, que se va de casa, pero quiere que su mamá vaya a limpiarle el apartamento y que papá le pague el alquiler, teléfono, y le provea de dinero para sus gastos corrientes.

         ¿Qué solución tiene esta situación? No paro de darle vueltas, y la verdad es que no encuentro ninguna. Es más, creo que a medio y largo plazo, Cataluña se independizará de España.

           Si hoy sigue con nosotros, no es por su amor a la Patria, sino por el temor a dejar de pertenecer a la Unión Europea, con los problemas de todo orden que ello ocasionaría a la economía catalana: aranceles al ser un país tercero, pérdida del euro como moneda nacional (siempre podrían sustituirlo por el “catalán”, moneda equivalente al euro, con la efigie de la familia “real” catalana de los Pujol), etc.

         En otras palabras: están con nosotros porque no les queda otra. Algo parecido a los millones de matrimonios que muy gustosamente se tirarían los trastos a la cabeza, pero que no lo hacen ante la imposibilidad de mantener dos casas, en lugar de una.

         Es triste, muy triste, todo lo que digo, con el problema añadido de que cualquier recorte de su autonomía –que ya casi es independencia-, genera más sentimientos separatistas, pues los dirigentes catalanes apelan al corazón, no a la cabeza, a los sentimientos, y no a la razón.

         ¿Qué futuro tendría esa nueva Albania europea, completamente aislada, y viviendo prácticamente del monocultivo del turismo…? Creo que bastante negro, la verdad.

           De la misma forma la economía española se resentiría mucho, por la pérdida de un veinte por ciento de nuestra capacidad de producción, impuestos recaudados, población, etc., al tiempo que se fomentarían aspiraciones similares en otras partes del territorio nacional: el País Vasco, etc.

         En los últimos años, la situación es cada vez más insostenible, pues los desafíos, desobediencia y cortes de mangas del “gobierno” catalán al español, son cada más evidentes y públicos, generando graves tensiones y una mala imagen de España, tanto interna como internacionalmente.

         Es cierto que la Constitución establece en su artículo 155 la posibilidad de que “el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para el cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”.

         Pero, ¿cómo se obliga al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones…? ¿Con el Ejército, con la Guardia Civil, y con la Policía Nacional?

         ¿O haciendo que los Mozos de Escuadra pasen a depender del Ministerio del Interior, bajo la dirección de un Teniente General o General de División de la Guardia Civil, con su Estado Mayor correspondiente? Esta es la “solución” que propugna don Alejo Vidal-Cuadras, y a la que es muy posible tengamos que acudir, en fechas no muy lejanas en el tiempo.

         El propio artículo citado establece que “Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas”.

         De lege ferenda, yo creo que debería decir “todas las autoridades de la Comunidad Autónoma afectada” o concernida por la desobediencia, en este caso Cataluña, pues como ustedes comprenderán, a Aragón o Castilla la Mancha, por ejemplo, el asunto se las trae al pairo.

         Ahora bien, ¿qué pasará cuándo esas autoridades autonómicas desobedezcan las instrucciones del Gobierno de España, como de facto ya ha sucedido en numerosas ocasiones?

         ¿Nos haremos los tontos, como que no pasa nada, fortaleciendo así al independentismo, y dándole más alas, o cortaremos por lo sano, adoptando medidas enérgicas, como demanda la situación?

         Con un inane, pusilánime y cobarde como Rajoy en la Moncloa, no espero nada bueno. Ni siquiera espero nada.

         Por otra parte el artículo 155 carece de ley orgánica que desarrolle su contenido, alcance de esa intervención gubernamental, límites de la misma, en su caso, si se puede suspender temporal –o incluso definitivamente- la autonomía, etc.

         Y no será por falta de tiempo, pues desde que se promulgó la Constitución, en 1978, han pasado casi cuarenta años…

         Parece que ha habido un interés en no hacer nada, dificultando así que el Estado pueda cumplir con sus obligaciones, entre las cuáles está el mantenimiento de la unidad nacional de España.

         ¿O es que vamos a dejar únicamente en manos de las Fuerzas Armadas, o más bien de lo poco que queda de ellas, el cumplimiento de los deberes que tienen constitucionalmente atribuidos en su artículo 8: “Las Fuerzas Armadas…tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

         En otras palabras, el estado está en paños menores ante un grave problema, posiblemente el más grande que tiene nuestra Patria en las últimas décadas.

         Y la mayoría de los españoles apurando las vacaciones estivales, mirando como llegar a fin de mes, tirando de tarjeta de crédito hasta que eche humo, y pasando de todo.

         España –y los españoles- somos ansí. ¡Qué tropa, Dios mío, como diría el Conde de Romanones!

Patriotas de mierda

22 Abr

 

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