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UNA FALSA Y PERVERSA DEMOCRACIA

4 Jul

Miguel Bernad Remón, Jurista y Secretario General de MANOS LIMPIAS

Miguel Bwrnad Remón

Miguel Bwrnad Remón

Con motivo de los 40 años de las primeras elecciones democráticas, se nos ha querido transmitir a la sociedad española que nos encontramos en un país maravilloso, de respeto a la Ley, de funcionamiento correcto de las Instituciones, y que gozamos de un régimen de derechos y libertades de plena garantía.

La verdadera realidad es bien otra, pues tenemos una falsa y perversa democracia, sustentada por un régimen corrupto.

Esta falsa y perversa democracia:

1º. – Nos ha traído una evidente desigualdad de los españoles ante la Ley, según se resida en una u otra comunidad autónoma.

2º. – Nos ha traído la existencia de 200 varas de medir de una “justicia” que está totalmente desacreditada.

3º. – Nos ha traído la muerte del principio universal en los verdaderos sistemas democráticos, de separación de poderes.

4º. – Nos ha traído la corrupción generalizada de las Instituciones del Estado, de los agentes sociales (patronal y sindicatos), y del sector financiero y bancario.

5º. – Nos ha traído el mayor índice de paro de la historia y el mayor de toda la Unión Europea.

6º. – Nos ha traído la pérdida del poder adquisitivo de los jubilados.

7º. – Nos ha traído los privilegios de los políticos (con dos legislaturas perciben la pensión máxima, cobran el 80% de su retribución anterior durante los dos años posteriores a su cese, consolidan el complemente de alto cargo en su nómina de forma vitalicia, etc.).

8º. – Nos ha traído la degradación moral, con la pérdida de los valores esenciales.

9º. – Nos ha traído el saqueo de las Administraciones Públicas, incluida la hucha de las pensiones, que prácticamente ya está sin fondos.

10ª. – Nos ha traído la deriva secesionista e independentista, que además de producir una fractura social, ha puesto en gravísimo riesgo la unidad de España.

Los tres pilares básicos del estado de bienestar, la sanidad, la educación y las prestaciones sociales restantes, han sufrido una profunda regresión, con fines distintos y desconcierto en su aplicación.

Esta es la verdadera cara de esta democracia que el régimen corrupto trata de tapar y por el contrario hacer creer a la sociedad que estamos y disfrutamos de un auténtico Estado de Derecho, que se respeta la Ley, que las Instituciones funcionan y que el régimen de derechos y libertades es óptimo.

Susanita tiene un ratón

24 May

Por Antonio Tejedor. Escritor y Profesor

Antonio Tejedor García

Antonio Tejedor García

Un ratón, chiquitín…., cantaba Miliki.

Y tan chiquito. No ha asustado a nadie, más allá de algún niño repipi y despistado. Y eso que intentó darle un toque de fiereza con las fotos de cada barón en la punta de cada pelo del bigote. Pobre animalico. Lo que daba miedo era la foto, no el ratón. Guerra, Zapatero (¡qué desilusión!), Rubalcaba y los “baronitos” de hoy bajo el manto sagrado de san Felipe González, allá en el cielo de los millonarios arengando a sus huestes de descamisados en la tierra. Se os ha pasado el arroz, señores. Y de paso, nos habéis proporcionado un signo de esperanza. Débil, no voy a negarlo. Pero ante la negrura del panorama, nos agarramos a un Pedro ardiendo. Dudo que haya a la vista alguna posibilidad de que este país se regenere (un poco) y que los corruptos paguen lo que han robado con la devolución del dinero y con cárcel, si así está tipificado en las leyes. Pero, por si acaso, otro santo al que solemos agarrarnos Soy consciente de que la economía tampoco va a cambiar un ápice más allá de algún toque a esta ley o la otra, siempre que no estropee demasiado el hato de las empresas. Hablaba simplemente y nada menos que de moralidad, de altura democrática. A corto plazo (y me temo que a largo) no podemos aspirar a mucho más.

¡Qué palo se ha llevado esta banda! A estas horas los imagino bajo la tierra, que habrá hecho caso a su grito de “trágame” y los ha engullido. Ellos, que se creían dueños y señores del voto y la confianza de las bases, ¡abandonados! ¡Qué desilusión! Quiero hacer un brindis por la militancia socialista (aunque discrepe de muchas de sus ideas) porque han demostrado capacidad de crítica y que no se pliegan al discurso vacuo y falto de enjundia del líder. Y no es la primera vez que lo hacen. Se equivocarán o no, pero deciden ellos. ¡Mira que si las bases peperas se rebelan igualmente y en un ejercicio ético de altura deciden no votar a sus corruptos! Jo, eso sí que sería un milagro.

El partido socialista es el único de los de su nombre en Europa que, mal que bien, va resistiendo los embates del neoliberalismo a pesar de los intentos de su gerentocracia de desideologizarlo y convertirlo en un adlátere dócil del capitalismo que nos domina. Por todo esto y unas cuantas razones más, la victoria de Pedro Sánchez / derrota de Susana, la sultana, nos trae un rayo de esperanza. Chiquitína, como el ratón, pero algo es algo. Solo por esas nefastas declaraciones de que la indignación de los españoles venía a cuenta de que no podían aspirar al chalet en la playa es para que te manden a freír espárragos. Susana, no tienes ni idea de lo que es un obrero de la construcción o del campo o de un taller o una dependienta. Anda, deja de hacerte fotitos con el torero que pasa o la folclórica más cercana y habla con esos obreros. Pregúntales a qué aspiran, qué desean, qué es para ellos lo importante. Lo tuyo, ya lo sé, es codearte con la gente de bien que, como tantos, confundes con la gente de dinero. Y no son necesariamente sinónimos. Y qué falta de elegancia, la tuya, sultana! Si tuvieras un mínimo sentido de la democracia, te hubieras esperado, hubieras felicitado a Pedro Sánchez y mostrado tu apoyo. ¡Qué menos! Es tu compañero de partido, no tu adversario, no es Rajoy o Iglesias. Has quedado a la altura del barro.

Veo la foto de Susana con toda esta baronía y aún me enrabieto más. ¿Estos son a los que las huestes del PP han estado denostando y poniendo a parir durante años? ¿Estos son a quienes odiaban, amenazaban de muerte, insultaban y maldecían? ¿Estos barones eran sus enemigos? ¿Estos eran a quienes acusaban de chalanear con los terroristas, a quienes tachaban de bobos solemnes, radicales, putas baratas y cien barbaridades más? La altura del teatro en España está por las nubes, no hay duda.

Urge la limpieza del país, Susana, y tú no estás por la labor. Una limpieza a fondo, que no quede ni un átomo de mugre. Con mis reparos, pero bienvenido, Pedro

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LA RISA TONTA

11 May

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

¡A ver a quién no le da la risa tonta después de dar un repaso a la actualidad!. Porque hay que reconocerlo. Los escándalos van saliendo como una ristra de chorizos (nunca mejor dicho) y eso que se zancadillea a la justicia con la pericia de un futbolista marrullero. Pero oye… y lo que nos desternillamos con esta fauna, ¿acaso no vale un imperio? O una nación o dos. Lo digo porque, según el CIS, PP y PSOE siguen capitaneando la intención de voto de los cachondos españoles. Y el Artur Mas, heredero del abad Pujol y su trajín de “misales” por los confesionarios suizos, aparece ante los nacionalistas catalanes como el mismísimo Moisés separando las aguas del Ebro para liberar a su pueblo del yugo carpetovetón. Si con lo que nos  han amargado, y nos siguen amargando, la vida esta gente con recortes anti-sociales, rescates bancarios previa reforma constitucional “ad hoc” para hacernos acreedores de sus trapicheos, de las sucesivas reformas laborales y la merma de derechos sociales, incluido el de expresión, etc… no fuera suficiente leña para escarmentar tengas la ideología que tengas, luego viene la otra parte. La de la mafia esperpéntica y cañí que, amén de habernos robado por encima de nuestras posibilidades, son tan zafios/as que “Torrente” a su lado parece un boy scout.

Y tiene que ser eso mismo. Igual que Torrente es record de taquilla, el libro de Belén Estebán el más vendido o individuos como “El Dioni” una especie de mito popular. Nos va el cutrerío. Y de eso andamos sobrados. Aquí pasamos de los volquetes de putas a madres superioras con acento de Mollet con la naturalidad de un Mortadelo transformista.

Como organizaciones criminales, igual unos que otros, son una birria y te partes la caja con sus tramas desorganizadas, sus grabaciones soeces y sus disfraces de personas respetables y temerosas de dios. Pero hay que reconocer que, pese a todo, dan mucho miedo y bastante asquito. Ahora resulta que el fiscal anti-corrupción también huele a podrido. Será por eso que le sobrevuelan tanto las gaviotas. El secretario de estado que avisó a los Granados de que estaban siendo investigados sale por peteneras recitando a Calderón para mostrarse como víctima de un calvario, de una cacería personal. Moix y José Antonio Nieto, dos buenas piezas para ganar la partida en el tablero delincuencial. O por lo menos, amortiguar el impacto.

Porque actuaban con total impunidad y sin esconderse demasiado a la vista. Todo el mundo sabía que las fortunas de tipos como Granados, los Pujol o Matas no eran trigo limpio. Hacían ostentación de palacetes, monterías en fincas estratosféricas y viajes a lugares paradisiacos para reventarle las tripas a un león o cualquier otro bicho exótico que se les pusiera por delante. Eran como esos nuevos ricos a los que les asoma el pelo de la dehesa por debajo del smoking.

Se creían por encima de la ley (aunque en eso casi aciertan) que rige para el resto de los mortales. Por eso les cuesta tanto asumir que en algún momento den con sus huesos en la cárcel. Aún así, exigen privilegios. ¿Qué es eso de tener que hacerse la cama ellos mismos en su celda? ¿Cómo es posible que no les sirvan vino en las comidas? ¡Cómo está el servicio..penitenciario, hay que ver!

Ahora Granados solicita un permiso por la boda de su hija y para poder cuidar de su anciano padre. Será una boda humilde, a no ser que, de nuevo, algún fontanero se olvide otro  millón de euros encima del armario de su suegro. Y yo me pregunto: ¿Los demás presos salen para las bodas de sus vástagos? Bueno, uno sí. El señor Matas lo consiguió y, pese a no tener presuntamente un chavo, montó un bodorrio que casi eclipsó al de Anita Aznar. Seguro que se obró un milagro que transformó el pan en langostas, previamente multiplicadas, y el agua en moet chandon. ¡Gente de poca fe!

Lo mejor es que todos estos buenos cristianos, sin olvidar a la madre superiora Ferrusola, se podrían reagrupar en una congregación acondicionada a sus elevados valores morales. Mira, hasta se podría sacar utilidad al puñetero Valle de los Caídos e instalar allí a toda la bendita banda. Podrían llamarse la cofradía del perpetuo saqueo. O la de los comisionarios del tres por ciento. Aquí la imaginación y el absurdo no tienen límites. A lo mejor podíamos sacar rentabilidad al asunto y hacer del Valle de los caídos… por corruptos una especie de parque de atracciones donde mostremos al mundo el bestiario del surrealismo bandolero patrio. A Berlanga en estos días se le amontonaría el trabajo. Ahora que los guiones se le escribirían solos. La realidad supera, de lejos, a la más esperpéntica ficción.

Y sin embargo… les votan. ¡Cómo nos va el barro! ¿O es el fiemo?. Eso sí, nos echamos unas risas.

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–Teoría de la mierda

2 May

Suarez y su teoría

Por Antonio Piazuelo. Diputado Constituyente en las Cortes Generales

Antonio Piazuelo

Antonio Piazuelo

 A principios de la transición política, hace cerca de cuarenta años, la periodista Pilar Urbano era una profesional a la que se consideraba muy próxima a La Moncloa. Esa proximidad le permitió divulgar una curiosa teoría que, al parecer, sostenía Adolfo Suárez en conversaciones privadas y, gracias a la cual, el llorado presidente, al que ahora dicen las encuestas que preferiríamos ver de nuevo al mando (¡a buenas horas, mangas verdes!), se sentía optimista incluso en las peores situaciones. Era la Teoría de la Mierda -con perdón- y, según su creador, consiste en que a lo largo de la Historia los españoles hemos demostrado con creces una enorme tolerancia hacia esta fétida sustancia, de modo que no nos molesta mucho caminar con los zapatos hundidos en ella, incluso sumergir medio cuerpo y seguir avanzando como si tal cosa. Pero, ¡ay!, cuando el nivel excrementicio llega a un punto intolerable –pongamos por caso, a la altura de la boca- siempre nos sacudimos las heces a manotazos y no paramos hasta dejarlo todo como los chorros del oro. Si alguno de los lectores más jóvenes piensa que acabo de inventarme esta teoría, le remito a las hemerotecas.

Tal vez llevara razón el primer presidente de la democracia y ese sea un rasgo característico de los españoles (sin duda compartido con muchos de los catalanes que no se consideran tales: véase Tres per cent). Si así fuera, me temo que el zafarrancho general tiene que estar a punto de dar comienzo… a partir de la capital del Reino. Más exactamente, a partir del kilómetro cero, que es donde se ubica la sede del gobierno de la Comunidad de Madrid. Allí donde reinaba hasta hace poco el actual inquilino de la prisión de Tres Cantos, Ignacio González.

Desde luego, en la primera parte de la teoría acertaba. Quiero decir en lo de la tolerancia: para certificarlo no hay más que ver las toneladas de fiemo acumuladas durante las últimas décadas en Valencia, Baleares, Madrid, Murcia o Cataluña, y los resultados electorales que se han venido produciendo en esas comunidades. Pero la última paletada que el juez Eloy Velasco ha lanzado sobre este gigantesco estercolero con su Operación Lezo reúne todos los requisitos para pensar que el nivel de porquería ha llegado a tal altura que, a partir de ahora, si queremos respirar no nos quedará otra que tragar buenas cantidades de un manjar tan poco apetecible. Si Suárez acertaba también en la segunda parte, algunos pueden ir preparándose.

Porque al caso no le falta ni un solo ingrediente. Hay en él políticos, ¿cómo no?, hay rufianes y rufiancillos (no sean malpensados, no estoy hablando de Cataluña), hay empresarios muy principales, alguno amigo del Rey y otro, ministro con Franco. Hay financiación ilegal del PP, ¿cómo no? Hay policías fulleros y magistrados –o magistradas- correveidiles que dan el agua a los cacos cuando la pasma se acerca al lugar del saqueo. Hay secretarios de estado que se reúnen con esos cacos al día siguiente de haber sido advertidos de que se les investiga, y juran y perjuran que hablaron de otras cosas. Hay mensajes SMS del ministro de Justicia (¿?) en los que hace votos para que “se cierren los líos” en los que está inmerso el cabecilla de la organización. Hay micrófonos que se colocan con nocturnidad en un despacho privado, y no lo hacen espías poco escrupulosos sino guardias civiles, que abren las puertas con ganzúa por orden de un juez. Un juez que está hasta el moño de ver cómo alguien avisa a los investigados siempre que decide intervenir un teléfono para que, a través de él, hablen exclusivamente de fútbol… o del tiempo. Hay cantidades astronómicas de dinero de todos que van y vienen de paraísos fiscales hasta que se pierden por el camino y encuentran acomodo en bolsillos particulares. Hay negocios ruinosos para usted y para mí, no para ellos: empresas desconocidas que, sin ningún motivo que se pueda adivinar, se compran hasta por veinte veces su valor (y más) con cargo a las arcas públicas. Todo ello presuntamente, no faltaba más.

Pero hay algo más que hace especialmente irrespirable el ambiente y me lleva a creer que la cota de mierda ha alcanzado ya una altura inaceptable. Hasta ahora, a trancas y barrancas, una serie de jueces decididos a cumplir con su deber y una Fiscalía Anticorrupción, intachable en general, han puesto en claro una buena cantidad de asuntos sucios. Y lo han hecho a pesar de todos los palos en las ruedas, de la escasez de medios que los últimos gobiernos han puesto a su disposición, de las trabas para facilitar información clave por parte de las administraciones, del eterno arrastrar los pies con el que muchos dirigentes políticos simulan combatir la corrupción. Y de un sistema procesal que nadie se decide a cambiar aunque proporcione mil y un subterfugios para dilatar la acción de la Justicia a los picapleitos que defienden a los chorizos más egregios. Y más ricos, que los rábulas pasan elevadas minutas.

He dicho hasta ahora porque (también presuntamente, por supuesto) parece que alguien ha decidido que eso debe cambiar. La cosa empieza cuando Consuelo Madrigal, la anterior Fiscal General del Estado nombrada por el gobierno del PP, recibe sugerencias “desde arriba” para cambiar a ciertos fiscales que llevan casos relacionados con el partido gubernamental (y al de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, donde presumiblemente acabarán todos esos casos). También se sugiere a Madrigal el nombre de quien ha de sustituir, tras su jubilación, al fiscal Salinas al frente de Anticorrupción. El candidato “bien visto” es Manuel Moix, el único de los aspirantes sin ninguna experiencia en esa materia aunque había ocupado con anterioridad la Fiscalía Superior de Madrid. Veamos algunos de los indudables méritos que el fiscal Moix hizo desde ese cargo.

Por ejemplo, se negó a acusar de desobediencia a Esperanza Aguirre cuando se largó delante de las narices de los agentes de la Policía Municipal que estaban sancionándola por aparcar indebidamente.

Por ejemplo, se opuso a que Rodrigo Rato durmiese en dependencias policiales cuando le detuvieron por fraude, desfalco y blanqueo de capitales. Todo lo contrario del celo con el que impulsó la acusación contra el juez Elpidio Silva, que había tenido la mala idea de enjaular a Miguel Blesa. Intentó, además, abrir un proceso penal contra los medios de comunicación que investigaban los correos de Blesa y las tarjetas black. No lo consiguió, pero inició una investigación –también penal- sobre la filtración. Según dijo el propio señor Moix, “de lo poco que he leído sobre esos correos no se desprende ningún hecho ilícito”. Llama la atención que el Fiscal hubiese “leído poco” de unos correos que el resto de los españoles habíamos leído con tanto interés. No es de extrañar, pues, que no viera nada ilícito: a lo mejor solo leyó las fechas y el encabezamiento. También intentó archivar el caso del espionaje en la Comunidad de Madrid… ¿Puede extrañarle a alguien que Ignacio González y su buen amigo Eduardo Zaplana se felicitasen por su nombramiento como Fiscal Anticorrupción?

Porque finalmente le nombraron. La señora Madrigal, a quien se daba por segura para seguir en la Fiscalía General, se mostró poco receptiva a las sugerencias y a última hora el Gobierno cambió de opinión para sustituirla por José Manuel Maza, tan conservador como ella pero mucho más abierto a recibir otros puntos de vista. Y, oiga, hechos son amores: toda una escabechina en las fiscalías calientes y Moix nombrado Fiscal Anticorrupción. Aunque otros fiscales habían advertido a Maza sobre la existencia de esa grabación de la charla entre González y Zaplana.

Y ya en su nuevo cargo, el señor Moix ha seguido haciendo nuevos méritos. Para empezar, oponiéndose al registro de un despacho vinculado a Ignacio González tras su detención aunque tuvo que dar marcha atrás después de la rebelión de sus subordinados, que se vieron obligados a poner en marcha un procedimiento excepcional previsto en el Estatuto de la Fiscalía. Para continuar, ordenando al fiscal que se encarga del caso que abandonase Anticorrupción y, como Miguel Ríos, volviese a Granada. Por el camino ordenó también que los fiscales no acusaran a los imputados de constituir una organización criminal. Teniendo en cuenta que el código penal define organización criminal como “la agrupación formada por más de dos personas con carácter estable o por tiempo indefinido, que de manera concertada y coordinada se repartan diversas tareas o funciones con el fin de cometer delitos, así como de llevar a cabo la perpetración reiterada de faltas”, cuesta adivinar por qué. A lo mejor así se entiende mejor que no encontrara nada ilícito en los correos de Blesa.

Se puede pensar, ¿por qué no?, que son discrepancias técnico-jurídicas normales, como cree el ministro del ramo, pero llama la atención que el fiscal Moix discrepe siempre, por así decirlo, hacia el mismo lado. También se puede pensar, como han hecho los partidos de la oposición citándoles a él y a Maza en el Parlamento, que la independencia de los jefes de los fiscales está en entredicho. Y hasta se puede pensar, como dice un amigo mío un poco bruto, que nos mean y dicen que llueve.

En todo caso, si Adolfo Suárez tenía razón, vayamos preparando el mocho y el detergente porque hay tajo por delante.

EL ATAQUE DE LAS RANAS PSICOTRÓPICAS

21 Abr

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

En un lugar llamado España acaecen a cada momento fenómenos paranormales cuya explicación no puede hallarse dentro de los límites de lo racional. Hechos insólitos que causarían la risión al más sosainas y apático de los mortales. Como esa denuncia que planea sobre un concejal gallego por un cartel de carnavales que mostraba un monigote disfrazado de Papa dándole al tintorro copa en ristre. Si ya suena raruno que el origen de la denuncia venga de una asociación de viudas que dicen haber visto ofendida su sensibilidad religiosa, más ridículo resulta que se haya admitido a trámite. Solo puedo pensar que el monigote no es el único que empina el codo. O será algún juez cachondo con muy poco trabajo. Tengo entendido que nuestro sistema jurídico es nutrido, impecable, apolítico y no está nada, nada colapsado. ¿O es al revés?. Bueno, el caso es que, a los pocos días, vi por la tele al otro Papa. Al jubilado de lujo con mirada de asesino en serie, ya saben Benedicto equis, uve, palito, celebrando su onomástica y metiéndose entre pecho y espalda una jarra de cerveza que hubiera podido servir de jakuzzi  para todas las viudas ultrajadas y alguna amiga a punto de enviudar. Y me pregunté: ¿Qué habrán sentido tan respetables damas al ver al pontífice emérito dándole al drinking?. ¿Habrá implosionado su sensibilidad religiosa al comprobar que deja a la altura del betún al mamarracho del cartel carnavalesco? ¿Y el juez? ¿No piensa imputarlo de rebote por alterar la paz espiritual de estas delicadas damiselas? ¡Ay señor!

Yo a veces he pensado que es el agua. Alguna sustancia diluida que  provoca que vivamos en una especie de realidad alternativa que con frecuencia se transforma en un mal viaje. Ahora los hechos empiezan a encajar. Porque agua hay de por medio. Todo un canal que lleva el nombre de Isabel II y que, por lo que tengo oído, se ha tornado en una pestilente charca de la que no paran de salir ranas, sapos y hasta renacuajos. Pero, ¡Ojo con estos anfibios!. No estamos hablando de batracios comunes e inofensivos. Si casualmente los chupas o te rozas con su brillante y tersa piel te inoculan su psicotrópico veneno hasta dejarte más “colgaó” que una paraguaya. Eso le debió pasar a la pobre Esperanza. La otrora lideresa terminator, ha tenido que ir a declarar por todo este lío de sus manos derechas. Le han salido rana.  Al parecer, a la pobre marquesa de la boca de fresa le pasa como al rey Midas. Pero en vez de convertir en oro lo que toca, Esperanza transforma en sapo todo lo que besa. Donde pone el ojo… ya pueden preparar celda en Soto del Real porque  el elegido acabará saltando de la charca directo a sus instalaciones.  Esta pobre sexagenaria no había sufrido tanto desde su lenta e implacable fuga de los agentes de movilidad. No había mas que verla. Alicaída, con un hilillo de voz casi imperceptible, abandonando su clásica chulería racial para mostrar desamparo, luego también ante las cámaras, llorando trémulamente,

Casi llega a enternecerme. Pero casi, porque enseguida he recordado las palabras que Aguirre le dedicó a Carmena desde el cariño, como es ella: A la política hay que venir “lloraó” de casa. ¡Toma castaña! Consejos vendo, para mí no tengo.

Al final el Partido Popular, más que una charca de ranas, es un pantano putrefacto donde la justicia va pescando lentamente todo tipo de alimañas. ¡Y las que quedan por sacar! Alguna hasta posó en una famosa foto en las Azores. Tiempo al tiempo.

Y más medios a la justicia. Porque mientras se pierden recursos y se alargan los procesos que atañen a temas vitales para él estado, no se puede permitir que patochadas como el dichoso cartel de carnaval, contar chistes o decir que el Valle de los Caídos es una mierda como la copa de un pino sean cuestiones que atasquen el sistema. Es indecente.

Y puestos a imputar chorradas, a estas alturas, viendo la proliferación de anuros chungos que tiene este partido, podrían imputar a sus votantes por enaltecimiento de algo. Del gangsterismo organizado por ejemplo. Esta banda le daba sopas con honda al mismísimo Capone. Si llegan a coincidir en el espacio-tiempo el pobre Al no se hubiera comido nada. O a lo mejor tendría un ministerio. El de Hacienda le vendría al pelo.

Mientras Espe lloriquea, Mariano es llamado a declarar y hasta a Marhuenda se le están cayendo los palos del sombrajo, el portavoz del PP, Rafael Hernández, ha salido al paso del derrumbe de su partido haciendo las siguientes declaraciones: Estamos muy preocupados por la situación de Venezuela. Señor Hernández, desde el cariño también: ¡ Váyase a la mierda!

¡Croa, croa cantaba la rana… croa, croa en un canal de Madrid..! Pero tranquilos. Los de Ciudadanos no van a romper el pacto porque dicen que es mejor tener controlado al bicho que sacarlo del poder. ¡Vaya! Otros que chupan sapos con fruición. Pero en vez de darles piquitos en sus resbaladizos morros, estos felones sapos ponen el culo. Un trasero corrupto que atufa. ¡En fin! Pues si hay que chupar se chupa, ¿no? Lo de la transparencia puede esperar. Tampoco hay que ponerse tan tiquismiquis en las cosas de pareja.

Dicen que en la política se deben hacer extraños compañeros de cama. ¿Pero zoofilia anfibia?.¡Agh!.. ¿No será pasarse un poco de la raya?

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¿Queda alguien limpio por ahí?

20 Abr

Antonio Tejedor García. Escritor y Profesor

Antonio Tejedor García

Antonio Tejedor García

En alguna ocasión todos, hemos despotricado contra la justicia –aunque no nos referimos a la que juzga a los mortales de a pie, sino a la justicia politizada del Tribunal Supremo y del Constitucional nombrada a dedo por PP y PSOE- Ahora, aunque se nos tache de oportunistas, aplaudimos sin reparos. Y no lo digo porque hayan obligado a testificar a Rajoy o detengan a González, que hace años que ambos debían haber cumplido este trámite. Aplaudo porque considero que cumplen con su trabajo. Porque investigan a pesar de las presiones a que son sometidos. Luego veremos si son capaces de aportar pruebas y de los indicios se pasa a evidencias sólidas y demostrables. Solo quienes tienen algo que esconder pueden oponerse a que se investigue y a que cualquier persona, ocupe el cargo que ocupe, pueda testificar. Sea Rajoy o el sumsum corda. Por encima de la ley, ni Dios. Otra cosa es que la ley sea justa o injusta y empecemos a sacar harina de otro costal.

Parece que la testificación de Rajoy fuera una monstruosidad y un ataque (¿otro ataque?) al PP. Pobre víctima. El dictamen del juez ha caído como una especie de obús en la sede de Génova y la explosión ha dejado todo negro (el dinero con el que se pagó la reforma, más aún) Ha debido de quemar hasta las ideas, el carácter de muchos, la sonrisa con la que solían espantar malos agüeros, la falsa colaboración que siempre han ofrecido y nunca cumplido. Mariano, como si se enfrentara a un periodista de la Cope en vez de a un tribunal, va a contestar a lo que quiera. Eso ha dicho Maíllo. Tiene miedo de que se trabe y le resulte “very difficult todo esto”. O que le dé por aclarar qué es lo cierto de lo publicado por los medios, o que repita lo que después del año 14 viene el 15. Incluso lo veo muy capaz de decirle que “No he dormido nada. No me pregunten demasiado si hacen el favor” Aunque también puede hacerles la pelota y declarar que los jueces son mucho jueces y demostrarles fehacientemente que la Gürtel sigue siendo una trama contra el PP y a ver qué esperan para detener a los denunciantes y a la prensa canallesca.

De momento, no le han hecho caso y el detenido es Ignacio González, el del ático de Marbella que, casualmente, también fue Presidente de la Comunidad de Madrid en las filas del PP y bajo los auspicios de Esperanza Aguirre. Tengo la sensación de que con esta detención empiezan a llamar a la puerta de la Condesa de las Mamandurrias. ¿Queda alguien limpio por ahí? Se agotan los casos particulares y el hedor llega a Marte y más lejos por más que aprieten la nariz en un intento desesperado de negar la luz del día. Se puede ser de derechas o de izquierdas, se puede tener una ideología que defienda unos intereses u otros, pero no se puede ser corrupto. Y no se puede defender la corrupción. No se puede utilizar la res publica para el bolsillo privado. Lo que ha sucedido en este país desde la reinstauración democrática ha sido un saqueo continuo por parte de estos y de aquellos. Creo que más de estos, pero no pongo la mano en el fuego por ninguno. Y no sabemos ni la centésima parte de lo sucedido. Sigo, por tanto, sin comprender el forofismo de quienes defienden a los corruptos por el simple hecho de ser de los suyos como si fueran hinchas de un equipo de fútbol. Esto es mucho más serio, señores. Otra persona de otro partido que hubiera cometido el mismo delito sería reo de muerte (al menos, política), pero si la comete uno de los míos la disculpo en nombre de no sé qué. O incluso, lo jaleo, le voto de nuevo. Y, por increíble que parezca, lo seguirán haciendo.

El problema de la corrupción es que lo hemos asumido como un hecho cultural más, está ya en nuestros genes y demasiada gente sigue pensando que el que no roba es porque no tiene posibilidades o es tonto. Yo, sin embargo, pienso que es porque saben que no deben hacerlo, es una cuestión de orden ético y moral, de decencia. De dignidad. Tienen conciencia. Saben que lo público es de todos, mío también. Y saben, también, que el dinero no es la única norma de vida en una persona.

¿Algún día dejaremos de oler a podrido?

EL JEFE DE LA BANDA SIEMPRE SE VA DE ROSITAS

5 Mar

Por Santiago Molina García.Catedrático de Universidad y Escritor

Manuel Santiago Molina, Catedrçatico de Universidad y escritor

Manuel Santiago Molina, Catedrçatico de Universidad y escritor

Si se analizan las sentencias judiciales más sonadas, relacionadas con la corrupción política desde la muerte de Franco hasta hoy, se comprueba fácilmente que los jefes del cotarro, en tanto que autores intelectuales de los delitos, siempre se van de rositas, aunque no niego que a lo mejor hay alguna excepción. Para demostrar que ello es así me limitaré a comentar algunas de esas sentencias judiciales.

El primer caso de corrupción política que se dilucidó en los juzgados, después de haber sido aprobada la vigente Constitución, fue el de la financiación ilegal de partido socialista durante la época del gobierno encabezado por Felipe González, junto con el denominado caso GAL. Como consecuencia de aquel proceso judicial fue encarcelado un ministro del interior, un secretario de estado y un director general. Sin embargo, el máximo jefe del cotarro, identificado por el juez instructor, Sr. Garzón, como “Mister X” ni siquiera fue procesado. Según los artículos y libros publicados sobre aquel proceso, el jefe de la banda no fue encausado debido a que el juez instructor no se atrevió a hacer público su verdadero nombre, a pesar del cabreo que tenía por no haber sido nombrado ministro.

Otro sonado caso que se dilucidó en los juzgados fue el del golpe de estado que acabó con la toma del Congreso de los Diputados por un puñado de guardias civiles al mando de Tejero. El proceso judicial terminó admitiendo que los máximos jefes del chapucero golpe de estado fueron los generales Armada y Milán del Bosch, junto con el coronel Tejero, siendo dichos militares quienes cargaron con las mayores condenas. Sin embargo, no fueron juzgados los políticos que se habían reunido en casa del entonces alcalde de Lérida para pergeñar el golpe de estado, según afirmaron diversas publicaciones sin que esos supuestos autores intelectuales jamás lo desmintieran. A la vista de la vasta documentación sobre esa acción que fue publicada en diversos artículos y libros, parece claro que el golpe de estado que se produjo no era el mismo que había diseñado ese grupo de políticos, aunque hubo una relación de causa-efecto entre ambos.

Probablemente, el caso más grave de todos los acontecidos en nuestro país durante los últimos cuarenta años ha sido el atentado terrorista perpetrado en mayo del 2004 en varios trenes de cercanías de Madrid, que dio lugar a que hubiera cerca de 300 personas muertas y muchos más heridos. En una situación tan anómala, lo lógico hubiera sido que el partido político gobernante (el PP) hubiera suspendido el proceso electoral que se celebró cuarenta y ocho horas después aun sabiendo que en una situación tan excepcional como esa no puede haber unas elecciones libres. Pero lo más grave fue que el principal partido de la oposición (el PSOE) afirmara desde el primer momento que el gobierno había mentido y que no respetara la neutralidad que la ley electoral exige durante las veinticuatro horas anteriores al día de la votación, porque sabía que ese terrible crimen le beneficiaba en las urnas, como así fue. Como era de esperar, una vez que consiguieron el poder, sus máximos jefes hicieron cuanto estuvo en sus manos para que jamás se supiera quienes habían sido los autores intelectuales y financieros de la mayor masacre cometida en España a lo largo de toda su historia. Obviamente, ni uno solo de esos autores intelectuales fue condenado.

Otro caso de corrupción juzgado recientemente es el que afecta a la infanta Cristina y a su esposo, Sr. Urdangarín, cuya sentencia fue hecha pública hace solo unos días. A tenor del contenido de los artículos críticos con dicha sentencia judicial publicados en diversos medios de comunicación, lo más grave del asunto parece ser el hecho de que la infanta Cristina haya sido exonerada de culpa penal y que todavía no haya entrado en la cárcel su esposo, el Sr. Urdangarín. Sin embargo, desde mi punto de vista, el hecho más grave es que no haya sido investigada la persona que, a la vista de las declaraciones de los dos principales inculpados, era quien daba el visto bueno de lo que la banda de delincuentes hacía o dejaba de hacer. Como es bien sabido, ambos inculpados mencionaron explícitamente a la casa real.

El último caso al que me voy a referir es al del proceso secesionista catalán. Cuando estoy escribiendo este artículo todavía no hay sentencia judicial acerca de la responsabilidad penal del presidente de la generalidad y de sus principales consejeros en la convocatoria y posterior celebración de un referéndum independentista a sabiendas de que era inconstitucional, lo cual me impide saber quiénes serán condenados y en qué consistirán las penas. Sin embargo, es evidente que no será condenado quien teniendo en sus manos suficientes recursos legales para haber impedido que se celebrara ese peligroso esperpento no lo evitó.