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LOS PRIMEROS PASOS DEL FINAL

7 Mar

Antonio Tejedor Garcia. Escritor y Profesor

Antonio Tejedor García

Antonio Tejedor García                 

 Hay una carta de Risto Mejide (se supone que será suya, aunque no he encontrado dónde la publicó ni cuándo) que vuela por internet y que hace referencia a la corrupción y los políticos que han vivido de ella. Comienza con estas palabras:

Largaos de una vez. Largaos, sí. Los que trincáis, los que habéis trincado, los que permitisteis que otros trincaran y los que todavía hoy no hacéis nada porque se deje de trincar. Todos. Sobráis, de verdad, dejadnos en paz de una puñetera vez.

Esto es lo más suave que dice, como es lógico. También reclama la devolución de lo robado y etc., etc., amén de unas cuantas locuciones más cercanas a la definición que al insulto, aunque pueda parecer lo contrario dada nuestra afición a asirnos al marco legal garantista que nos beneficia en caso de problemas y al que aborrecemos cuando los dificultades habitan en la casa del enemigo. Da igual, no dejará de ser algo transitorio. Se va haciendo la luz, comienzan a cacarear los primeros gallos y ya veremos cuántos van a conservar las plumas. Solo falta que se cumplan las últimas tendencias que apuntan al desplome del partido en el gobierno. Cualquier otro partido que suba a la Moncloa, incluso Ciudadanos, que es de la misma tendencia ideológica, tendrá que eliminar todas las trabas que ha puesto el PP para que la justicia sea igual (dentro de lo posible) para todos. Tendrán que rodar muchas cabezas que han hecho coto privado de lo que es –era- público en este país.

Entiendo que es mucho el dinero que se han llevado y que –me temo- no volveremos a ver. Sin embargo, es peor aún el perjuicio moral. Vale que este país tiene una historia de pillos y malandrines, truhanes, lazarillos, buscones, rinconetes y cortadillos y demás protagonistas de la epopeya del hambre que han dado un lustre casposo y de alguna manera nos retratan ante muchos países de Europa, pero lo de los modernos pujoles y bárcenas, sobres, eres y púnicos, camps y lo más granado de los gonzález forman parte de otra epopeya, la de la codicia. La desvergüenza sin límites. Herederos de otra tradición anclada en lo más rancio de nuestra idiosincrasia patria: el señorito. Protegidos por una sombra de impunidad que se ha ido diluyendo gracias a los valientes que los denunciaron, a los jueces y a la prensa (a pesar de que en ocasiones los criticamos por no ir tan rápido como quisiéramos ni tan certeros como creíamos) y a la presión de la gente.

Queda mucho por hacer, pero hay que reconocer que algo ha cambiado en la mente de las personas. Por lo pronto son pocos los bravucones que se jactan de de que “si pudiera, yo lo haría también” o “tonto el que no lo hace”. Hay también un cambio en la percepción de lo público: ya no es de nadie, sino que es de todos. Seguimos pagando en negro y no pedimos factura de la chapuza de casa; pero de momento ya somos conscientes de que la moral no entiende de cantidades y, aunque no lleguemos al delito, conocemos la culpa.

Largaos, pues. Largaos de una vez. Los que hayan delinquido, a la trena, como cualquier otro delincuente. El cargo que habéis ocupado no puede ser eximente; si acaso, al contrario. Sé que vuestra soberbia os impedirá pedir perdón a la ciudadanía, así que mejor pasemos de palabras que, además, serían falsas, y defendamos la actuación todo lo imparcial que sea humanamente posible de la justicia para limpiar tanta inmoralidad, tanta cochambre como habéis extendido sobre el país y tanta mugre con la que habéis ensuciado la bandera en la que os habéis envuelto para ocultar que vuestra única patria es una cuenta corriente de cualquier banco situado en un paraíso fiscal.

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CORRUPCIÓN BURRICIE Y COBARDÍA

9 Feb

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

Personajes como Correa o “El Bigotes”, esos respetables empresarios que ahora se sienten abandonados por los políticos con los que urdieron sus porquerías para robarnos a todos los españoles, están poniendo negro sobre blanco un asunto que, por otro lado, no ha sido una sorpresa. Estos pájaros no cantan por despecho o por una repentina exaltación patriótica previo acto contrictivo, ¡qué va!. Está claro que intentan salir lo menos chamuscados de la quema y por eso nos relatan como funcionan las cloacas de las adjudicaciones de obras y contratas públicas que trabajan para las administraciones. Muy pedagógico. En estos bussiness todos ganan, menos los contribuyentes. Y a no ser que te salpique un escándalo por exceso de codicia, las trampillas en los concursos públicos no salen a la luz y dan mucho juego para todo tipo de corruptelas.

La cuestión es que estos dos no son una anomalía del sistema. El procedimiento que relatan parece ser la norma más que la excepción. Las mismas empresas y empresarios consiguen una y otra vez adjudicaciones gracias a la connivencia , cobardía o absoluta burrez de la administración de turno. Muchas veces, contra toda lógica económica y siendo conscientes de que se produce un deterioro de los servicios contratados se sigue apostando por privatizar sectores esenciales para la ciudadanía como las limpiezas sanitarias o el mantenimiento de parques y jardines.

Si hacemos un recorrido geográfico enseguida reconoceremos que son siempre los mismos nombres, las mismas corporaciones, las que acaban quedándose con la tajada más gorda del pastel de la oferta pública. Y eso pese a que la mayoría acarrean una mochila de incumplimientos y conflictividad laboral que, en rarísimas ocasiones, provoca la rescisión por parte de los responsables de su control. Con dinero de todos se consiente que los servicios empeoren. Se recortan presupuestos que las empresas tratan de amortizar explotando a los trabajadores subcontratados: reduciendo salarios, plantillas y destrozando los derechos laborales adquiridos a lo largo de muchas décadas.

Si un servidor público, digamos el Consejero de Sanidad, mantiene un método de privatización que no supone un ahorro para la ciudadanía (ya que la gestión directa, sin intermediarios, evitaría pagar un alto porcentaje en IVA y el inefable beneficio empresarial), que además deteriora notablemente la calidad de las prestaciones y que pulveriza los derechos de los trabajadores. Si es consciente de todo ello y aún así no estudia la posibilidad de revertir el proceso… ¿Cuál puede ser el motivo?

Como ya he dicho antes, solo se me ocurren tres. El primero, y al parecer más extendido, es el que narra Correa estos días. La normalización del trapicheo. El quid pro quo del que las dos partes salen beneficiadas. A los demás, usuarios y empleados, nos toca poner la pasta y las costillas. Y cuando hay un conflicto laboral, en vez de defender los intereses de sus conciudadanos y evitar la destrucción de los derechos laborales de las plantillas, nos piden a los trabajadores que doblemos la cerviz y seamos razonables con nuestros latigueros. ¿A quiénes sirven estos servidores públicos? A la mayoría de aragonesas y aragoneses no, eso es evidente. ¿Acaso no tienen claro para quién trabajan? ¿Olvidan quién les paga? ¿O es que sirven a un mejor patrón?

La burricie y la cobardía son los otros dos. Pueden darse por separado pero, normalmente, aparecen asociadas en algunos cargos políticos. En estos casos, no es la corrupción la que motiva la mala gestión y la desidia. Simplemente es la ineptitud. La carencia del corazón y cerebro necesarios para cambiar un sistema podrido. La falta de redaños.

Quiero pensar que es esto último, y no el podrido dinero, lo que facilita que las limpiadoras de los centros sanitarios aragoneses, andaluces o madrileños caigamos en la precariedad sin que ningún cargo institucional ponga freno a la codicia de las empresas. Sin que se estudie en profundidad la viabilidad de garantizar un servicio básico prescindiendo de las contratas. Aceptando propuestas económicas temerarias. Recortando en lo esencial porque lo consideran más débil. Menos problemático

Aún así me entristece mucho pensar que estamos en manos de corruptos o de tontos inútiles ( útiles acaso para unos pocos). O lo que es peor, que nuestro destino lo diseñan pusilánimes sin alma a los que nosotros, los que les votamos, les importamos un carajo.

Es la marca España: corrupción e inmovilismo. El binomio perfecto para que los canallas campen a sus anchas y medren los más mediocres. ¿Acaso nos extraña?

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LA FISCALÍA ME PIDE 25 AÑOS DE PRISIÓN, POR DENUNCIAR LA CORRUPCIÓN EN ESPAÑA, EMPEZANDO POR LA INFANTA CRISTINA DE BORBÓN Y URDANGARÍN

31 Ene

Miguel Bernad Remón, Jurista y Secretario General de Manos Límpias

Miguel Bwrnad Remón

Miguel Bernad Remón

Tengo 75 años, y “disfruto” de los achaques propios de la edad, aunque no me quejo.

Agradezco mucho a la fiscalía española, tan experta en mirar para otro lado cuando le conviene, que me pida 24 años y10 meses de prisión, es decir, casi 25 años de cárcel, ya que ello me hace suponer que piensan llegaré a los cien años, y ese detalle es muy de agradecer…

He dedicado los últimos 22 años de mi vida, desde 1995 hasta la fecha, a luchar contra la corrupción en España, y prueba de ello son más de un millar de denuncias y querellas presentadas por el sindicato Manos Limpias, del que soy fundador y secretario general.

Del Rey abajo nadie se ha librado de nuestra persecución, siempre que viéramos indicios de corrupción, prevaricación, cohecho, etc., empezando por la propia hija y hermana de reyes, Cristina de Borbón y Grecia, y su marido, Urdangarín.

Y por eso debo enfrentarse a esa enorme, desproporcionada y, sobre todo injusta, acusación y petición fiscal, que además de ser un disparate jurídico, supone una auténtica intimidación.

Es una acusación sin la más mínima base probatoria para acusar. El Ministerio Público, en una clara huida hacia adelante para justificar mi ingreso en prisión preventiva, y la estancia en la cárcel ininterrumpidamente durante ocho meses y medio (unos 255 días), solicita que s eme imponga una pena de 24 años de prisión y 10 meses más, intentando así amedrentarme para que mi abogado pacte una sentencia de conformidad, en la que reconozca habrá cometido algún delito, intentando así criminalizarme y acabar con mi prestigio y el de Manos Limpias, un referente Español y mundial en la lucha contra la corrupción política.

Pero no lo van a conseguir. Prefiero morir en la cárcel que vivir de rodillas, y más ante un gobierno de traidores, cobardes y corruptos como el que tenemos la desgracia de sufrir actualmente en lo que queda de España…

No contento el instructor, el juez Pedraz, que tenía que haberse abstenido de intervenir en este asunto, ante la enemistad manifiesta que profesaba y tiene al que suscribe, tras haberle denunciado en varias ocasiones ante el Consejo General del Poder Judicial, el Fiscal actuante prevarica en su petición de ingreso en prisión preventiva, no habiendo causa para ello. Sigue prevaricando al mantenerme durante ocho meses y medio en la cárcel, pese a mi edad, y no tener antecedente penal alguno, y vuelva a prevaricar ahora, con esta infumable petición de 24 años y diez meses de prisión.

El Ministerio Fiscal ha vulnerado todas mis garantías constitucionales y procesales, de manera grosera, flagrante, clamorosa y hasta delictiva.

La fiscalía oculta y desprecia las manifestaciones en sede judicial de los presuntos extorsionados, todos y cada uno de los cuales han dicho que no habían tenido relación alguna conmigo, ni, por supuesto, habían sido objeto de extorsión alguna, por parte del sindicato Manos Limpias.

Todo eso al fiscal le da igual, pues seguramente obedece órdenes superiores, dada la estructura jerárquica de la fiscalía, o pretende que la realidad no le impida construir un relato de ficción, que es pura invención suya, como el argumento de una novela, en las que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia…

El Ministerio Fiscal ha sido incapaz de construir un andamiaje jurídico basado en indicios racionales de criminalidad contra mí, pese a lo cual me mantiene durante ocho meses y medio en prisión preventiva, y solo cuando empiezan a llegar quejas al Consejo de Europa, al Greco, Grupo de Estados contra la Corrupción, e incluso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y suponemos que estos organismos piden explicaciones a España, me dejan en libertad.

La fiscalía retuerce torticeramente los hechos, para darles encaje penal “sí o sí”, aunque sea con calzador, y ello a pesar de la total y absoluta inexistencia de indicios de criminalidad, el fiscal acusa con la más absoluta desvergüenza.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los fiscales son de “servicios mínimos”, deben de pensar que es absurdo que un señor que no tiene interés económico alguno, a diferencia de ellos, que cobran su buen sueldo, pueda dedicar más de dos décadas de su vida a interponer más de 1.000 (mil) querellas y denuncias contra diversos estamentos del Estado, la Judicatura, los gobiernos autonómicos separatistas de Cataluña y el País Vasco, otras autonomías totalmente corruptas y corrompidas como la andaluza, con el caso de los ERES, etc.

El fiscal pasa olímpicamente de los requisitos que establece el Código Penal para incardinar los hechos en los delitos de organización criminal y extorsiones…

La fiscalía pide además la disolución de Manos Limpias, pues por lo visto no quieren competencia, habida cuenta de que nuestro sindicato ha hecho más por la lucha contra la corrupción en España que los alrededor de 3.000 fiscales que los españoles tenemos en nómina…, con muy magros resultados.

Resulta curioso ver que nunca se ha pedido la disolución de UGT, por ejemplo, con su famoso PSV, un timo al por mayor, o de la propia UGT y CC.OO. en el caso de los ERES andaluces, que callaban a cambio de “generosas” subvenciones, o las numerosas cajas de ahorros y bancos que han estado estafando –literalmente- a sus clientes, colocándoles productos que eran un auténtico timo.

Por no hablar de la primera organización delictiva que existe en España, que es el PP, involucrado en cientos de casos de corrupción y latrocinio del dinero público, mordida, comisiones, etc.

La fiscalía nunca ha pedido la disolución de ninguna de esas organizaciones delictivas, pero sí de Manos Limpias, ya que, al parecer, en un país de corruptos un sindicato que lucha contra la corrupción es un peligro público, y debe der erradicado de la faz de la tierra.

La irrupción en los procesos penales de la figura del fiscal defensor del acusado, cuyo máximo valedor y representante es el fiscal Horrach, es la guinda de una Institución sumida en el descrédito y desprestigio de una de uno de los pilares fundamentales del Estado de Derecho, o , en el caso de España, y por desgracia, del estado de desecho…

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FORREST-MARIANO-GUMP

26 Ene

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

España es un gran país. Una tierra preñada de oportunidades donde, cierto tipo de individuos que rayan la indigencia intelectual, encuentran la posibilidad de realizarse en política e incluso ocupar puestos destacados. Uno de los ejemplos más llamativos de la exitosa integración de esta clase de borderlines lo tenemos en M.Rajoy. Mariano tiene su chispa pero hay que reconocer que como parlamentario no es precisamente un Castelar. Tampoco es un estadista ni posee ninguna cualidad destacada, salvando su mítico cuajo, para presidir la nación. Sin embargo esta absoluta falta de talento no ha sido óbice ni cortapisa para llegar tan alto. Muy por el contrario, a la cabeza de un partido corrupto hasta las trancas nadie como Mariano para esquivar la balacera zigzagueando a paso rápido de escándalo en escándalo. Como el amigo Forrest, pero a trote cochinero.

Aún así al presi y sus secuaces les están creciendo los enanos de la Gürtel. Algunos, como Ricardo Costa, han recuperado la memoria casi con diez años de retraso y están cantando la traviata. El PP se financió con dinero ilegal siguiendo las instrucciones de la cúpula. Empresarios marrulleros y políticos patrioteros desfilan por los juzgados relatando una trama gangsteriana. Institucionalizada con la misma naturalidad con la que los chicos de Capone entendían la extorsión. Como una actividad empresarial con ánimo de lucro.

Menos mal que les queda Puigdemont . ¿Cómo iban a detenerlo en este preciso momento? Si lo meten en la cárcel el foco mediático puede girarse hacia el muladar sobre el que se cimienta el partido pepero.

Mientras Zoilo elucubra sobre si Puigdemont entrará en España dentro de un maletero o disfrazado de lagarterana, el clamoroso escándalo de la financiación ilegal se convierte en un murmullo apenas perceptible. Es lo que hacen los trileros  para engañar al respetable. Pero a lo zafio. ¿Qué el catalán revoltoso quiere que le detengan? Pues va a ser que no. Ya que hay poco pan (y parece que nos lo han robado)… ¡que viva el circo!

Y en los circos siempre hay un payaso tonto que provoca ternura y un poco de grima. ¿Adivinan quién podría encarnar este papel? Pues a mí sí se me ocurre. Sobre todo cuando el presidente del estado español responde sobre cuestiones tan serias como la brecha salarial entre hombres y mujeres con un inquietante: “No nos metamos en eso”. ¿Perdón? Eso me suena a otro tipo que ya dijo hace tiempo a los españoles: “Hagan como yo, no se metan en política”

Según Rajoy, que no exista una discriminación salarial entre los dos sexos no es parte de sus competencias. En otros países europeos, como Islandia, se ha convertido en ley. Pero ya se sabe que existen varias categorías de democracia y nosotros vamos a otra velocidad. Concretamente a la del AVE de Castellón que inauguró el presidente y, del que se rumorea, fue adelantado por un galápago mutilado que reptaba sobre sus patas delanteras.

“No nos metamos en esto” es una cantinela extrapolable. No nos metamos en procurar una sociedad más justa, ni en las pensiones, ni en la dependencia, ni en la esclavitud laboral que sufren muchos jóvenes.. pero sobre todo: No nos metamos en las cosas de la corrupción.

Para meternos con alguien ya tenemos Cataluña. ¡A por ellos!, azuzan los patriotas que, como Costa o Camps, llevan la bandera de España rodeando su muñeca. ¡Que no acabe el espectáculo! ¡Será por falta de payasos

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LA MENTE DE UN CORRUPTO

13 Dic

Antonio Tejedor García. Escritor y Profesor

Antonio Tejedor García

Antonio Tejedor García

Quien más, quien menos, en casa o con los amigos, se ha hecho las mismas preguntas: ¿Qué pasará por la cabeza de un corrupto antes y después de cometer su delito? ¿No se cansan de robar tanto? ¿Para qué quieren tanto dinero? No es fácil dar una respuesta, pues las motivaciones son diferentes, hay perfiles distintos en cada delincuente. Lo que no falta en ningún pensamiento es la asociación poder – corrupción. ¿Quiere eso decir que todos los poderosos sean corruptos? Yo no pongo manos en el fuego, que se pueden quemar. Existen escalas, grados: vienen a ser como los pecados del catecismo, los hay veniales y los hay mortales, los hay que no pasan de simple falta y los hay que condenan el alma. El que no paga el IVA del taller es un corrupto, pero no es comparable con los millones que cobraba Bárcenas, los de las tarjetas black, Pujol, los EREs de Andalucía o las mordidas a los partidos a cambio de leyes que favorezcan a determinadas empresas.

¿Qué hay en esa cabeza que sabe que va a cometer un delito y, sin embargo, lo comete? Según diferentes expertos en Psicología en sus mentes no hay más que la decisión de hacerlo, sin más. ¿Pensar en los ciudadanos, en quienes van a resultar perjudicados? Ni por asomo. ¿Problemas de conciencia? Ni sombra. Claro que para tomar esa decisión, el delincuente de cuello blanco ha de estar en el lugar adecuado –tener el poder, que comentaba más arriba-. A partir de ahí, influirá la el hecho de satisfacer unas necesidades (superfluas o no, no importa), el narcisismo propio de tantas de estas serpientes de traje (así los llama Robert Hare, el mejor experto mundial en psicopatías), la ambición de más poder, la codicia sin límites. Entiendo todo esto, pero hay una cuestión fundamental sin la cual la corrupción descendería a mínimos: la sensación de impunidad. Esa seguridad de que de su acción solo se desprenderán beneficios y que su conducta ni será puesta en cuestión por la sociedad ni mucho menos por la ley. Actúan sabiendo que el riesgo es mínimo. Solo tenemos que rescatar las hemerotecas y leer los nombres de políticos, empresarios, instituciones al más alto nivel, medios de comunicación, famosos del arte y el espectáculo, etc, etc.

Los fraudes a Hacienda de futbolistas conocidos apenas es comentada, cuando no justificada con la excusa de que las cuentas se las llevan otros y ellos solo firman, como la Infanta; o cantantes en las mismas circunstancias son jaleados como ídolos. O partidos o políticos corruptos y vueltos a votar por los ciudadanos sin asomo de crítica. Como si, además del delito, el dinero que defraudan no afectara a la ciudadanía, al propio votante o jaleador.

Estamos viendo lo que sucede con la ley y los poderosos. Algunos pagan el pato, ¡qué remedio!, pero los casos alargan la instrucción por falta de medios en los juzgados y de interés en los políticos y la sombra de la injusticia asoma por cada costura. Y la mayoría se irá de rositas.

Hay, además, otros aspectos interesantes que pueden anidar en la mente de un corrupto, según dicen los psiquiatras. Uno es el del morbo, la sensación de sentirse superior, de creer que engaña. Aunque yo no lo tengo tan claro que funcione así. Saben muy bien que no engañan, sino que son, simplemente, consentidos. Si la ley actuara con la suficiente firmeza, con la misma que actúa sobre el ciudadano normal, este morbo quedaría reducido a mero sueño. Y si recrimináramos su presencia por la calle, lo mismo.

Otro es el aspecto moral, el hecho de saber lo que está mal y, sin embargo, hacerlo. Los hay que la tienen un tanto laxa, en otros es más estricta. Hay mecanismos de autocontrol, hay miedo a las consecuencias; hay conciencias que sí muerden y remuerden. Hay quien justifica cualquier delito e incluso lo ve como muestra de su superior inteligencia. Hay quien le gusta ser envidiado por esos actos (y hay quien le envidia).

Pero tanto estos aspectos como los anteriormente mencionados vienen al mismo sitio, a la casa de la impunidad. Una importante revista americana de neurociencia realizó un experimento en una subasta para ver hasta dónde llegaba el grado de corrupción y el resultado dejó claro que, cuando se sabían vigilados, su conducta cambiaba. Sin necesidad de experimentos, esto mismo sucede hoy en día en España: seguirá habiendo corrupción, pero en mucha menor medida, pues saben que la impunidad ha desaparecido. O casi.

La codicia es una característica humana muy cercana a una patología médica y nuestra cultura que encumbra el éxito sin mirar la forma de conseguirlo, la favorece. Toda nuestra sociedad gira en función del dinero, absolutamente todo se mide con ese único parámetro y mientras este concepto no cambie será imposible erradicar la corrupción.

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Montoro, alcalde de Madrid

28 Nov

Antonio Tejedor García. Escritor y Profesor

Antonio Tejedor García

Antonio Tejedor García

 El Ayuntamiento de Madrid reduce su deuda en 2.000 millones de euros”.

La noticia pilló por sorpresa a media España (la otra media estaba durmiendo o en quehaceres distintos a escuchar al ministro). Abc, El Mundo, El País y TVE no, su imparcialidad se mide con distintos parámetros, pero algunos medios habían llevado a sus primeras páginas algo insólito en nuestro suelo patrio durante los últimos años: varios ayuntamientos, entre ellos el de Madrid con la señora Carmena a la cabeza, habían reducido la deuda y además –como quien clava la uña y la gira con saña para que produzca más dolor- tienen superávit. Incluso uno de ellos, el de Zamora, con alcalde de IU, declaró en marzo que la había eliminado por completo. ¿No te habías enterado? Ese día no leerías los titulares de El País y compañía, una lástima. En solo dos años han demostrado al PP que hay alternativas a sus políticas de austeridad, que la gestión de Botella y Gallardón en Madrid fue nefasta y que de los casi 6000 millones que habían dejado de deuda, unos 2.000 ya han sido amortizados. Y 1.000 más de superávit. Una bofeteada de tal magnitud a quienes se han considerado ñíderes de la gestión económica que no podía soportar el PP y menos aún el sr. Montoro, que pretende dar lecciones cada día en este tema. Por cierto, ¿de dónde sacan estos señores la aureola de buenos gestores con la corrupción que les gangrena? Con tanta evasión fiscal es difícil que le salgan las cuentas.

No me queda otro remedio que formular un par de preguntas: Se ha vuelto loco el Sr. Montoro? ¿Es tanta la inquina (por decirlo con suavidad) que tiene a estos ayuntamientos que ante su triunfo económico haya optado por la intervención en contra de toda lógica?

Yo contestaría NO a ambas preguntas, ni la locura ni la animadversión han llevado a Montoro a la intervención de las cuentas del ayuntamiento de Madrid. ¿Qué ha pasado, pues? Algo muy sencillo: como las cuentas que él, como Ministro de Hacienda, ha de presentar a Bruselas no son todo lo bonitas que le gustaría y de esa manera demostrar sus méritos, se apropia de los éxitos ajenos –en este caso de los del ayuntamiento de Madrid- para que le cuadren los números ante la Comisión Europea. Allí no miran de qué partidas proceden los déficits o los superávits, si del gobierno central, de las autonomías o de los ayuntamientos. Y el superávit del ayuntamiento de Madrid es bastante grande y le viene de maravilla a Montoro para maquillar sus cuentas, pues necesita 7.000 millones como sea. ¿Va a dejar pasar ese tren?

¿En qué se basa Montoro para intervenir el ayuntamiento sin el 155 de Cataluña? La disculpa es que gastan demasiado. El tope lo pone el propio ministerio y lo saca de aquel artículo 135 que pactaron PP y PSOE y cuyo fin es priorizar el pago de la deuda frente a cualquier otro tipo de gasto público. La primera que cobra, la banca. Neoliberalismo en estado puro. Dicho de otro modo: el ayuntamiento de Madrid no podrá invertir en políticas sociales su buena gestión económica; no podrá intentar una mejora en el bienestar de los ciudadanos. Eso que algunos llaman populismo –el poner la economía al servicio de la gente- prohibido. Los neoliberales –y Montoro es uno de sus adalides- no pueden permitir que el ejemplo de Carmena y demás neófitos triunfe, que todos lo sepan y caigan en la tentación de la mímesis. Su modelo de gestión pública choca frontalmente con el preconizado por el PP: las obras no sufren sobrecostes de mil millones, no se despilfarra en gastos inútiles, no se paga por trabajos no realizados ni se toman a relaxing cup of coffee en la plaza Mayor. Además, ninguno de sus concejales ha sido imputado por el juez ni acusado de quedarse con dinero. ¿Qué hay otros muchos ayuntamientos, comunidades autónomas y el propio estado que inculpen el techo de gasto? Da igual, en los demás no se interviene. Además, que hayan puesto de interventor al antiguo alcalde de Jaén, que dejó su ayuntamiento en quiebra, suena a sarcasmo. Y una pregunta: ¿hubiera intervenido Montoro a la Sra. Botella de regir ahora los destinos del ayuntamiento de Madrid? ¿O hubiera sido felicitada por su gestión?

Que alguien me explique por qué se castiga una gestión buena, transparente y que beneficia a la ciudadanía.

 

JUZGADOS CONTRA LA CORRUPCIÓN

3 Nov

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

La ola de corrupción que nos inunda –más bien un peligroso tsunami-, amenaza acabar con nuestro sistema político, y no digo democracia, pues no me gusta engañar a nadie…

Pero además tiene otra consecuencia peligrosa, y es la inclusión de España en los listados internacionales de países corruptos, -en dónde vamos escalando rápidamente posiciones-, de forma que las grandes empresas multinacionales se lo pensarán dos veces antes de invertir aquí, pues saben perfectamente que tendrán que pagar “mordidas” sin fin para obtener los permisos y licencias necesarios, y en ocasiones no sólo a un sobrecogedor, sino a varios: ayuntamiento, comunidad autónoma, administración central, organismos con competencias específicas, etc., pues para abrir cualquier fábrica o centro comercial hacen falta un montón de autorizaciones, todas las cuales pueden estar sometidas “a peaje”.

¿Qué soluciones tiene esta situación dantesca? Yo me atrevo –la ignorancia es muy atrevida- a propugnar algunas:

  1. Que se exima de responsabilidad penal al empresario que denuncie cualquier petición de soborno, o incluso que lo haya pagado previamente, para poder seguir adelante con su negocio o empresa.
  2. Que se endurezcan las penas de prisión para los políticos o empleados públicos corruptos, inhabilitándoles para ocupar cargos o empleos públicos durante un montón de años, y fijando penas de prisión, de cumplimiento obligatorio, sin posibles suspensiones u otros beneficios penitenciarios.
  3. Que se creen Juzgados contra la Corrupción, al menos uno por comunidad autónoma –y en las grandes varios-, como jurisdicción especializada, para tramitar todos estos asuntos con agilidad y especialización, no como ahora, que los imputados acaban muriendo, de muerte natural, antes de ser condenados, o en su caso, absueltos.
  4. Que se prohíban las sentencias “de conformidad” en estos asuntos, estableciéndose legalmente la obligatoriedad de celebrar el juicio correspondiente, con vistas públicas, para que la sociedad a la que se ha perjudicado, pueda conocer los hechos enjuiciados.
  5. Que se publiquen en el BOE todas las sentencias condenatorias firmes, o al menos un extracto de las mismas, para público conocimiento y desprestigio político o profesional del alto cargo o funcionario hallado culpable de alguno de estos delitos.
  6. Que las penas deban cumplirse íntegramente, salvo que se proceda a la devolución de la totalidad o de una parte sustancial del dinero “untado”, en cuyo caso la prisión podría reducirse en atención a esta circunstancia, pero nunca la inhabilitación para ocupar cualquier cargo oficial.

Es posible que mis ideas sean quiméricas, y seguramente lo son, pero creo son efectivas y realistas. Ahora bien, nada de ello se hará, pues los grandes partidos están de corrupción hasta las cejas, y obviamente no van a tirar piedras a su propio tejado. Que serán tontos, pero no idiotas…

Se impone, pues, botarles y empezar a votar a cualquier otro partido, aunque ello dificulte la gobernación de España. A grandes males, grandes remedios.

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