Zapatero, el imbecil, bombero pirómano

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

No me gusta insultar a nadie, pues creo que más que conseguir la razón, se pierde cuándo se acude a expresiones malsonantes. Pero en este caso voy a hacer una excepción, y más a la vista del diccionario de la lengua española que en su primera acepción define al imbécil como a una persona “alelada, escasa de razón”, y en la segunda como “débil”. Creo que estos adjetivos, meramente descriptivos, explican claramente la total falta de personalidad de don José Luis Rodríguez Zapatero, esa nota a pie de página, negra, en la Historia de España.

Ahora que estamos tan preocupados por el problema de Cataluña, y dentro de poco tendremos que hacer lo mismo con el País Vasco, no estaría de más recordar al imbécil que ha creado estos problemas, o por lo menos agravado. Y ese imbécil, repito, se llama Zapatero, ese pobre hombre a quien una mano oculta, creo que la masonería, ascendió al colmo de la incompetencia, nada menos que al Gobierno de España, cuándo en toda su vida no había sido más que un culo parlante, es decir, uno de esos diputados que pasan por la Carrera de San Jerónimo, sin oficio ni beneficio.

Este bombero pirómano no se recata ahora de hacer declaraciones diciendo como solucionaría él el problema catalán… Acojonante. Yo creo que esto sólo pasa en España.

Existiendo Australia y Nueva Zelanda, ¿realmente que hace este individuo aquí todavía? La verdad es que no lo entiendo.

Si tuviera algo de vergüenza torera, o dignidad, que evidentemente no la tiene, se marcharía lo más lejos posible, y para no volver, por lo menos hasta que los españoles nos olvidáramos de su nefasta gestión. Como dicen que hará Mas, camino de Canadá, y espero que sea verdad.

Pero Mas, al fin y al cabo, es un subproducto, una creación de Pujol y Zapatero, al igual que Bildu, a quien este sujeto dio alas para hacerse con el poder en el País Vasco y Navarra.

Para ello no tuvo empacho en presionar al Tribunal Constitucional y al Tribunal Supremo, que tanto monta, monta tanto, para que legitimasen el estatuto catalán, con pequeñas correcciones, y con casi cinco años de retraso, en el caso del primero, o para que considerasen “legal” un partido proetarra, en el segundo supuesto… Con dos cojones.

Pero este tonto es de los tontos que hacen tontear… Reformó la ley del Consejo de Estado, que siempre ha estado formado por juristas eximios, para dar cabida en él como consejeros natos a los ex presidentes del gobierno, es decir a si mismo, asegurándose así dos sueldos: el de consejero de estado y la pensión vitalicia del 80% de los ingresos que tenga en todo momento la persona que ocupe la Presidencia del Gobierno de España. Al día de hoy, sus ingresos por ambos conceptos rondan casi los 200.000 euros anuales.

Y esto un individuo que decía que el concepto de nación era un concepto discutible y discutido, vamos que no tenía –y sigue sin tener- ni puta idea de que es España, y mucho menos nuestra Patria.

Mientras tanto, toda la banda de pedorras de las que se rodeo, a cual más tonta, y lo que es peor, más fea, le reían las gracias, igual que (supongo) harían su mujer y los dos hijas góticas que tiene.

En fin, no sigo, pues no quiero decir más barbaridades. Pero a veces es conveniente recordar de dónde venimos, y que las fechorías políticas no permanezcan impunes, por lo menos en el recuerdo…

 

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