¿Donde están las plantillas?

Nacho Beltran

Nacho Beltran

Llevamos mucho tiempo preguntándonos qué secretos esconderán las plantillas orgánicas de los centros sanitarios del Servicio Aragonés de Salud. La imaginación se desborda después de haber comprobado la decidida voluntad de ocultación de estos instrumentos de ordenación del personal que han tenido todos los equipos que han ocupado la Dirección del SALUD desde el momento de las transferencias del INSALUD aquel lejano 1 de enero de 2002. Una permanente práctica de opacidad y oscurantismo, tolerada por el Departamento de Sanidad y por el Gobierno de Aragón, que contraviene toda la normativa que existe sobre la materia y que contrasta con la periódica publicación de las Relaciones de Puestos de Trabajo del resto de ámbitos de la administración autonómica.

Cuando el Gobierno de Aragón, recientes las transferencias, regula la cuestión de las plantillas orgánicas a través del Decreto 115/2003, de 3 de junio, estableció en su artículo 5.5: “Anualmente se procederá a la actualización de las Plantillas Orgánicas de Personal de los centros sanitarios de destino, por Acuerdo del Gobierno de Aragón, con la finalidad de incluir y reflejar todas las modificaciones parciales. Dicha actualización será objeto de publicación en el Boletín Oficial de Aragón”. Esta disposición nunca se ha cumplido: en los casi ya 13 años transcurridos, jamás se ha publicado en el BOA plantilla o modificación de plantilla alguna. Y ello a pesar de que el Justicia de Aragón hizo una recomendación al Departamento de Sanidad en tal sentido el 11 de octubre de 2013, recordándole las exigencias derivadas del Decreto 115/2003.

Pero el Servicio Aragonés de Salud no sólo ha vulnerado las normas autonómicas. El Estatuto Básico del Empleado Público, de abril de 2007, era claro al fijar en su artículo 74 que los instrumentos de ordenación del personal serán siempre públicos. Dicha ley apareció siendo presidente de Aragón el socialista y ahora senador Marcelino Iglesias. Posteriormente han venido ocupando su puesto la popular Luisa Fernanda Rudi y el socialista Javier Lambán. Ninguno de los tres ha hecho nada durante más de 9 largos años  por cumplir este precepto legal en lo que respecta a las plantillas.

En los últimos tiempos han soplado nuevos aires en la política nacional. Tanto que hasta la señora Rudi, miembro de ese partido que ha protagonizado escándalos sonoros como los casos Gürtel, Bárcenas, Rato y un largo etcétera, se sintió en la obligación de dotar a nuestra comunidad autónoma de una ley de transparencia. Pues bien, dicha ley 8/2015, en su artículo 12.2.a) obliga al SALUD a la publicación en el Portal de la Transparencia desde enero de 2016 de “las relaciones actualizadas de puestos de trabajo, catálogos de puestos o documento equivalente referidos a todo tipo de personal”.

Con todos estos antecedentes el consejero de Sanidad Sebastián Celaya, en sede parlamentaria y en respuesta a una pregunta de la diputada Patricia Luquín el día 22 de abril, tuvo la desvergüenza de afirmar que había dado orden de publicar las plantillas. Hay que rozar el cinismo para presentar como iniciativa propia lo que es una obligación legal, por lo demás incumplida reiteradamente. Por si fuera poco en dicha intervención declaró que las plantillas estarían publicadas en la primera mitad del mes de mayo, plazo que ya se ha incumplido.

¿Qué ocultarán esos documentos que reiteradamente se hurtan al conocimiento de empleados públicos y ciudadanos? ¿Qué intereses determinarán semejante ejercicio de opacidad franquista? ¿Cómo Javier Lambán, presidente de un gobierno supuestamente comprometido con la transparencia y la ética pública, permite esta situación? Estas preguntas, y otras que la prudencia nos impide reproducir aquí, son las que bullen en nuestra cabeza.

Suponemos que este secuestro de las plantillas no podrá mantenerse mucho más tiempo pero mientras el Servicio Aragonés de Salud sigue convocando plazas de puestos directivos, como el pasado 23 de marzo, atribuyendo a esos puestos funciones que seguramente no aparecen en las plantillas orgánicas: ¿no serán esas funciones las aptitudes que justamente brillan en el currículo de algún candidato previamente designado para la plaza en función de vínculos confesables o inconfensable

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