Son unos mentirosos, liantes y peligrosos

Delia Gil. Médica y autora de una serie de artículos sobre el mobbing en la sanidad aragonesa

Delia Gil

Así son el Jefe, mis pseudocompañeros y todos los Gerifaltes del Salud, Celaya incluido.

Según Irigoyen: “La guerra psicológica en el lugar de trabajo incluye dos fenómenos:

  •  El abuso de poder
  • La manipulación perversa, que engaña con insidias y causa muchos más estragos.

… Cuando el acoso aparece, es como si arrancara una máquina que puede machacarlo todo. Se trata de un fenómeno terrorífico porque es inhumano. No conoce los estados de ánimo ni la piedad. Los compañeros de trabajo, por bajeza, por egoísmo o por miedo, prefieren mantenerse al margen. Cuando una interacción asimétrica y destructiva de este tipo arranca entre dos personas, lo único que hace es amplificarse progresivamente, a menos que una persona exterior intervenga enérgicamente…

… Cuando el proceso de acoso se instaura, la víctima es estigmatizada: se dice que el trato con ella es difícil, que tiene mal carácter o que está loca. Se considera que su personalidad es la responsable de las consecuencias del conflicto, y la gente se olvida de cómo era antes o de cómo es en otro contexto. Una vez que a la víctima se la saca de sus casillas, no es extraño que se convierta en lo que pretenden convertirla. Una persona acosada no puede rendir al máximo de sus posibilidades…

… Para descalificar a alguien públicamente, basta con introducir una duda en la cabeza de los demás: “no crees que…”. Con un discurso falso, compuesto de insinuaciones y de asuntos silenciados, el perverso pone en circulación un malentendido que puede explotar en beneficio propio.

Para hundir al otro, lo ridiculiza, lo humilla y lo cubre de sarcasmos hasta que pierde su confianza en sí mismo. Aprovecha su enfermedad o su decaimiento para burlarse de él. También utiliza la calumnia, la mentira y las insinuaciones malintencionadas. Lo arregla todo de modo que la víctima se de cuenta pero, aún así, no pueda defenderse.

Estas maniobras provienen de compañeros envidiosos que consideran que la manera más fácil de salir de una situación embarazosa es hacer recaer la culpa en otra persona.

Cuando la víctima ya no puede más, y se exaspera o se deprime, su misma reacción se convierte en un justificante del acoso: “¡No me sorprende nada; esta persona está loca!

…La empresa en su conjunto se puede convertir en un sistema perverso: cuando el fin justifica los medios, y cuando está dispuesta a todo –incluso a destruir a sus empleados- con tal de alcanzar sus objetivos. En este caso, la mentira desencadena el proceso perverso en el mismo nivel de la organización de trabajo.

… En un sistema económico competitivo, numerosos dirigentes se mantienen en su posición únicamente gracias a un sistema de defensa destructivo, se niegan a considerar el factor humano, huyen de sus responsabilidades y utilizan la mentira y el miedo para dirigir.

… En lugar de mentir directamente, el perverso prefiere utilizar un conjunto de insinuaciones y de silencios a fin de crear un malentendido que luego podrá explotar en beneficio propio.

Las cosas se dicen sin decirlas, esperando que el otro comprenda el mensaje sin tener que nombrarlo. Lo más frecuente es que estos mensajes sólo se puedan descifrar posteriormente.

Decir sin decir es una hábil manera de afrontar cualquier situación.

Dígase lo que se diga, los perversos siempre encuentran la manera de tener razón.

El trastorno que se provoca en la víctima es una consecuencia de la confusión permanente entre la verdad y la mentira.

A los perversos les importa muy poco qué cosas son verdad y cuáles son mentira: lo único verdadero es lo que dicen en el instante presente”.

Aquí les dejo a todos los Jerifaltes del Salud una cita de Václav Havel, político checo, que les viene como anillo al dedo: “La primera pequeña mentira que se contó en nombre de la verdad, la primera pequeña injusticia que se cometió en nombre de la justicia, la primera minúscula inmoralidad en nombre de la moral, siempre significarán el seguro camino del fin”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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