¡Qué se vaya Celaya! ¡Es un liante!

Por Delia Gil. Médico y autora de una serie de artículos sobre el mobbin en la sanidad pública aragonesa

Delia GilSi Noeno es la reina de los expedientes, Celaya es… “EL REY DE LOS LÍOS”-

Según dicen por ahí, al Consejero Celaya siempre le ha gustado montar jaleo, pero el primero gordo, realmente gordo, fue cuando estaba de Gerente del Clínico.

Entonces fue el primer brote de legionelosis del Clínico. Un brote grave, realmente muy grave, en el que murieron varios pacientes.

En vez de intentar solucionar la causa del brote lo único que se le ocurrió, al Gerente Celaya, fue negar el problema consiguiendo que se agravara.

Ya sabéis, lo primero que hacen los políticos es decir que no pasa nada, que está todo controlado y así nos van después las cosas.

Como el asunto se le desbordó, pues acabó saliendo en la prensa, se le ocurrió hacer…lo que siempre hacen los políticos en casos como éste: matar al mensajero. Es decir, cargó contra el médico que identificó la causa y pidió a la Consejera Noeno que le abriera un expediente disciplinario.

Porque, por si no lo sabéis, es el Gerente de un hospital el que pide oficialmente que se abra un expediente.

Y ya de paso, echó también a su mujer del hospital; intentó matar dos pájaros de un tiro. Aunque al final no consiguió echar al médico porque los jueces dictaron a su favor. No consiguió echarlo, pero hizo que se embarcara en un sin fin de juicios gracias a la apertura de dos expedientes disciplinarios.

Celaya se apuntó a la moda Noeno: “¿Qué alguien no te gusta porqué es demasiado ético?, pues EXPEDIÉNTALO”.

Tal jaleo montó que la Consejera Noeno decidió cambiarlo de lugar y lo envió de Gerente al CASAR. Y allí siguió con sus enredos.

En el CASAR montó el gran jaleo con el personal y eso que sólo estuvo un año.

Primero echó a los que trabajaban a cargo del Salud y puso personal a su antojo, nombrados a dedo, sin oposición ni nada que se le pareciera. Los contrataba con plaza fija y posteriormente pasaron a ser estatutarios del Salud.

Sentó precedente en la manera de contratar personal y los Gerentes posteriores del CASAR hicieron lo mismo.

Eliminó del CASAR el personal a cargo del Salud, pero iban especialistas de la MAZ, a los centros del CASAR, que eran tratados a cuerpo de rey. Estos especialistas se desplazaban desde Zaragoza en taxi, que esperaba a que el facultativo terminara su jornada laboral para llevarlo de vuelta a su casa. El taxista, por supuesto, cobraba por todo el tiempo que estaba a su disposición.

Los especialistas del Salud sólo cobraban el kilometraje cuando se desplazaban.

Naturalmente que el asunto de personal no podía ir bien y Celaya sólo duró un año de Gerente.

Celaya se encalló en uno de los escollos más grandes del CASAR: el hospital de Jaca.

Según relataba CESM entonces: “Formalmente se aducen “razones personales”, pero el detonante ha sido la negociación del “Convenio Único” del Consorcio, lleno de discrepancias entre los Sindicatos, pero también de la propia Administración.

A lo largo de este mes de julio se han cruzado cuatro borradores de Convenio del Consorcio, cada uno aumentando los errores del anterior (algunos claramente malintencionados hacia los médicos en particular)…”.

Cuatro borradores y Celaya fue incapaz de firmar el Convenio. Se fue Celaya y a los pocos días se firmó.

Y volvió Celaya de mandamás del Salud, esta vez a lo grande, como Consejero.

Todos somos conscientes de los líos que monta ahora y sigue armando la marimorena con el personal. También sigue encallado con los problemas del hospital de Jaca.

Y es que con Celaya se cumple el dicho: “lo que mal empieza mal acaba”

Pero ahora sus problemas tienen una dimensión más grande y se ha convertido en un chapuzas a lo grande. Su trabajo consiste en rectificar continuamente y su máxima es: donde dije “digo”, digo “diego”.

Celaya ha conseguido que el Salud se rija por la ley de la selva y que el sistema sanitario que él dirige naufrague en un profundo caos.

Eso sí, estamos divertidos.

Y es que como dijo el gran comediante Groucho Marx: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados”,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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