Psicopatía a gogó en el mobbing

Por Delia Gil. Autora de la serie de artículos sobre el mobbing en la sanidad aragonesa

Delia GilEs impresionante como crece el maltrato en todos los ámbitos de nuestra sociedad y en el Salud como el que más. La manera de tratarnos y de relacionarnos, unos con otros, es cada vez más agresiva y más impulsiva. Hemos dejado, a nivel global, de hacer uso del pensamiento, de reflexionar sobre lo que está bien o está mal y de escuchar nuestra conciencia. Demasiadas agresiones, demasiado acoso y, en general, demasiado ruido alrededor nuestro para pararnos a reflexionar; no tenemos tiempo ni ganas. Estamos idiotizados.

Nos hemos convertido en personas apáticas, que no piensan, meros zombis que se mueven impulsados por un resorte y hacen lo que tienen que hacer porque todos los demás lo hacen. Nos impulsa la sociedad idiotizada en la vivimos.

Pero en toda sociedad siempre hay quien obtiene grandes beneficios, siempre hay idiotas que destacan y sobresalen precisamente por su idiotez, que utilizan para aprovecharse de los que tienen alrededor y así encumbrarse hacia la gloria. Y esto lo saben hacer mejor que nadie los psicópatas.

Los psicópatas van en aumento. Son personas sin ética, ni empatía, que consiguen sus caprichos caiga quien caiga por el camino. Son gente tóxica y peligrosa, seres sin alma, que se abren camino a patadas.

Dicen los estudiosos de la psique, que los psicópatas suelen tener un marcado comportamiento antisocial, una empatía y remordimientos nulos y un carácter desinhibido; no van con ellos las reglas sociales. Conocen bien las normas, pero piensan, como dijo un alto comisionado español en Europa sin que a nadie se le erizaran los pelos, que las leyes están para violarlas como las mujeres. Eso sí, sólo las pueden violar ellos y en su propio beneficio. Si alguien que no sea de su cuerda comete un pequeño error, ellos se tiran encima cual hienas hambrientas.

El problema es que destilan una malevolencia casi invisible, que puede pasar desapercibida, sobre todo si son jefes, líderes o políticos. A éstos todo se les perdona y campan con total impunidad por doquier.

Veamos lo que dice Robert Hare, un gran experto americano en psicopatía, sobre ellos:

“los psicópatas no son sólo los fríos asesinos de las películas. Están en todas partes, viven entre nosotros y tienen formas mucho más sutiles de hacer daño que las meramente físicas. Los peores llevan ropa de marca y ocupan suntuosos despachos, en la política y las finanzas. La sociedad no les ve, o no quiere verlos y consiente”.

Los psicópatas están en todas partes. Los asociamos a los asesinos que nos han mostrado en las películas, o que vemos en los noticiarios de la tele, pero en realidad están mucho más extendidos en la sociedad. Pueden haber psicópatas en cualquier ámbito en el que nos movemos: en el trabajo, en la escuela, en la iglesia, en la Administración, en los hospitales y centros sanitarios, en las finanzas y en la política.

Los psicópatas son expertos en el engaño y la mentira y tienen como único fin traicionar y arruinar la vida a los que escogen como víctimas.

El problema es que a estos individuos no se les cala de entrada, no son antisociales a simple vista, sino que se caracterizan por adaptarse al medio y alterar su forma rápidamente, según su conveniencia.

Muchos estudiosos de la psique los comparan con reptiles, algunos con el camaleón, por su gran capacidad de cambiar de aspecto adaptándose al que le resulte más ventajoso.

El psicólogo Robert Hare compara con serpientes a los que están en puestos directivos y sobre ellos ha escrito un libro: “Serpientes vestidas con traje”. Estos tipejos mudan fácilmente de piel, según conveniencia, encantan y encandilan a los que son importantes para ellos y usan la violencia, psíquica predominantemente, para anular a sus víctimas. Además son trepas que reptan, sin cesar, hacia los puestos de mando. Adoran el poder y lo buscan a cualquier precio.

Como dice Hare: “es fácil encontrar psicópatas en puestos muy importantes de empresas, de la política o de la religión”.

Y como digo yo: “si dais con uno lo mejor es salir corriendo”.

Simbología de la serpiente: animal dotado de una especie de fuerza magnética.

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