Mobbing ,o el ataque de los idiotas

Delia GilEn realidad me quiero referir aquí a los idiotas morales. El término lo definió y explicó muy bien Norbert Bilbeny, profesor de ética en la Universidad de Barcelona, en su libro “El idiota moral”.

Dice Bilbeny que tradicionalmente se ha llamado idiota al que tiene mermada su capacidad mental, pero en cambio el idiota moral tiene una inteligencia normal o incluso superior.

Cuando una persona hace daño sistemáticamente a otra o a otras y lo hace como un hombre absolutamente cuerdo, pero sin conciencia, estamos ante un idiota moral que actúa como un psicópata. Éste no se ve dominado e impulsado por motivos externos, más o menos pasajeros, sino que el trastorno parece surgir crónicamente de una disposición interior que acabará dominando sobre el medio. No se puede asociar el origen del mal a alguna vivencia oculta que pueda sacar a la luz un psicoanalista y a nivel médico no hay ningún agente tóxico, déficit mental y tampoco una lesión o disfunción somática. Los idiotas morales tienen la apariencia de gente normal y corriente.

Dice Bilbeny que la psicopatía, el cuadro psicopatológico con mayor riesgo de delictividad para quienes la padecen, obedece únicamente a un trastorno de la personalidad en sus fundamentos adaptativos e individualizadores básicos.

No hay ninguna duda de que los psicópatas tienen un aspecto normal y corriente y está claro que las apariencias engañan en este caso. Es interesante lo que dice a este respecto Bilbeny: “No hay un rostro para el psicópata, pero sí, quizás, un gesto y una expresión. Ésta puede ser su apariencia. Tiene las facciones proporcionadas y el semblante relajado, pero apenas en movimiento. Si es varón, gusta de ir bien afeitado y con el pelo corto. Si es mujer sabe cuidar su aspecto. Nadie les tomaría por desaliñados ni por excéntricos. Muestra, asimismo, un labio inferior algo caído, resultado de unos músculos sin tensión, aunque propende, por toda mueca, a un discreto rictus de complacencia, obra de su seguridad interior. Sus párpados pestañean muy poco y, al mirarle a uno, sus ojos parecen que no nos vean, sino que estén vueltos hacia la mente o con la mirada fija en reposo sobre la línea recta de un horizonte imaginario. Posee, en fin, un rostro normal, pero surcado de una mirada fría, que en su caso es el espejo del alma, es decir, el aviso de su apatía moral”.

Yo no sé si todos los idiotas morales coinciden exactamente con esta descripción, pero os aseguro que el que a mí me ha causado tortura psicológica durante años, y me ha robado la plaza de trabajo, casa perfectamente con ella.

Entre los rasgos personales de la conducta del psicópata hay que tener en cuenta que es un ser que no siente ni padece. O sea, que sabe qué es lo que no se debe hacer, y sabe evitarlo, pero carece de un correlato emocional que le impida no hacerlo.

Tiene incapacidad para emocionarse y ésto le libra del temor o la ansiedad antes de cometer una acción dañina y también le libra de la angustia o el malestar después de realizarla. Es decir, desconoce los sentimientos de culpa y remordimiento.

Son personas irreflexivas que actúan por impulso; o sea, dicho y hecho sin que haya ni un momento de reflexión por medio. Todo deseo suyo debe ser satisfecho inmediatamente. Es adicto a la mentira, gustándole adornarla a capricho. Otra característica es su excitabilidad: es muy susceptible a la crítica, tiene un carácter litigante y agrede porque se cree agredido.

Por el conjunto de estas características, los expertos psiquiátricos clasifican al psicópata como un ser profundamente antisocial. Son personas que no se sienten implicadas en la moralidad social, carecen de ideales, no tienen un interés verdadero en los demás y se limitan a utilizar a la gente como un medio para su provecho personal.

El idiota moral tiene una mente de acero y por tanto suele aparentar una gran seguridad en sí mismo; es impenetrable e imperturbable. Es un individuo carente de ansiedad, no tiene empatía y es incapaz de ponerse en el lugar del otro, y además no ve nada incorrecto en su conducta por muy mala que esta sea.

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