–LA LOCA DE MI LUGAR

Por Delia Gil. Médica y autora de la serie de artículos sobre el mobbing en la sanidad aragonesa

Delia GilTanto me amargaron la vida que no tuve más remedio que poner una denuncia penal, en un intento de quitarme el sufrimiento de encima.

Pero entonces Noeno se sacó un as de la manga: me envió la caballería, en forma de: “Medicina Legal y Forense de la Universidad de Zaragoza”. Llegaron y arrasaron. Este fue el remate final y la mejor arma para robarme la plaza.

Pusieron en papel, certificado por los sabihondos de medicina legal, todos los dimes y diretes que habían estado difundiendo hasta el momento el Jefe y sus aliados y el mejor de todos fue… ¡QUE YO ESTABA LOCA!

La locura me acompañó desde entonces en todo mi recorrido del mobbing.

Palabras textuales del informe: “Los facultativos consideran que detrás del conflicto laboral puede haber un problema de salud (no se atreven a especificar cuál) y recomiendan que sea examinado de manera exhaustiva y que se tomen las medidas que procedan.

… En general, los facultativos califican la situación de “vergonzosa y surrealista”.

… En general, consideran que es muy irresponsable en cuanto a lo profesional “demuestra mucha cara dura o es una paranoica”.

… La definen como una persona inestable… Coinciden que si tiene algún tipo de trastorno de salud, debe ser explorado y atendido convenientemente. No creen que esté mintiendo deliberadamente, consideran que está sufriendo, pero creen que ve la realidad de una forma distorsionada.

… El Jefe subraya que la teoría que intenta argumentar de una supuesta confabulación de todos contra ella, puede ser un síntoma de su estado de salud mental.

Total, que los sabihondos legales concluyen que: “en el caso que nos ocupa la acusación de mobbing no se puede fundamentar en pruebas”, y yo pregunto: “¿en qué pruebas?”

Continúan: “No parece verificarse, ni puede probarse, que nos encontremos ante un caso de acoso, aunque así lo pueda haber vivenciado ella. Todo parece apuntar a un conflicto laboral que podríamos calificar de “malas relaciones personales” y que si bien no puede a la vista de los datos incluirse dentro del concepto de “mobbing”, tampoco debe en ningún caso menospreciarse, ya que afecta a las personas e interfiere en su rendimiento profesional, además de poder potencialmente expresar algún problema de salud…

… Se verifica que estamos ante una “vivencia de acoso” intensamente negativa desde el punto de vista emocional, tal vez con un componente fundamental de elevada distorsión afectiva…

… La posibilidad de un trastorno de salud que pueda afectar a la demandante es una cuestión delicada sobre la que varios de sus compañeros no quieren pronunciarse, si bien se atreven a señalarla como origen del problema…

…no ha sido posible explorar a la demandante, ni comprobar la sintomatología que refiere padecer: hipertensión, tensión emocional, intestino irritable…por no haber respondido a nuestras citaciones…

… Tampoco se ha podido comprobar rasgos de personalidad, ni posibles alteraciones síquicas que tácitamente se han sugerido en las entrevistas con sus compañeros médicos y que pudieran justificar una vivencia distorsionada de la realidad…

… No obstante, tanto de la documentación estudiada (aclaro que la documentación a la que se refieren son los escritos aportados por el Jefe, el Director y mis pseudocompañeros), como de las declaraciones de los profesionales, se deduce que debe otorgarse total credibilidad a las dolencias referidas por ella. Así aunque parece comprobarse que no son debidas a una situación de hostigamiento real, pudieran guardar relación con la forma en la que vive su trabajo y percibe e interpreta su realidad laboral desde una perspectiva emocional, por lo que su importancia no debe menospreciarse”.

Como veis todo preparado para frustrar mis demandas judiciales: “estoy loca y todo es culpa mía”.

A raíz de eso, como no se podía esperar menos, el juez de lo penal concluyó que, aunque yo sufría un trastorno adaptativo mixto, “el diagnóstico no significa necesariamente que la causa del trastorno sea un acoso persistente”. Según él, “esta situación es compatible con cualquier tipo de situación en que la persona sufra un cuadro de estrés permanente”. Y también según él, “su situación laboral y el entorno en el que desarrolla su labor es tremendamente conflictivo”.

Y, ¿sabéis de quien es la culpa? según él: pues mía naturalmente… ¿de quién iba a ser?

Según el astuto juez, “supuestamente, este conflicto tiene su origen en el momento en el que se produce un cambio en el centro de trabajo de ella”.

Claro que, es un supuesto por ordeno y mando judicial, porque en ningún momento le interesó al juez abrir un juicio para investigar los hechos.

La locura, sugerida por los astutos expertos de Medicina Legal, ha sido el arma más eficaz para los acosadores del Salud.

Sólo que más que expertos en Medicina Legal, lo que intentan es pasarse por expertos en el Arte de la Adivinación, cosa que se les da muy mal.

O no…quizás deberían presentarse como expertos en Medicina Legal Aplicada a Favor del Gobierno. Al fin y al cabo, ¡no van a morder la mano de su amo!

Por desgracia lo que dijo el griego Juan Estobeo en el siglo VI sigue siendo igual de real en el mundo actual: “Desgraciadamente, la opinión tiene más fuerza que la verdad”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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