La gran Mafia Sindical

Delia Gil

Delia GilComo ya he dicho anteriormente los Sindicatos son un gran negocio y como veremos aquí, un negocio con tintes mafiosos. De hecho la palabra sindicato ya comienza a ser sinónimo de mafia y no lo digo precisamente por el Sindicato Manos Limpias, que para mí es el más noble de todos. Al fin y al cabo, roba a los ricos para dar a conocer a los pobres el latrocinio al que nos somete la plutocracia.

Un Sindicato de trabajadores no deja de ser un medio de chupar dinero sin control, de las arcas del estado, y de manejo de influencias para intereses personales de dirigentes y delegados.

Los dos sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT han sido aliados de todos los gobiernos de nuestra supuesta democracia; son los que firmaron el despido libre, los que han dado carácter oficial a las ETT’s, los que aprueban convenios paupérrimos para los trabajadores, los que se benefician de un patrimonio sindical que nunca fue suyo y cuyo mantenimiento lo pagamos todos nosotros, seamos trabajadores o no; los que no defienden las pensiones, los que se frotan las manos con los despidos y piden más, ya que se llevan un porcentaje económico por cada trabajador despedido en los ERE’s, y los que se apropian de millones de euros especulando con unos cursos que no sirven para nada, salvo para llenarles los bolsillos a los dirigentes, aliados de los plutócratas y del gobierno.

A continuación os relato algunas de las grandes estafas de UGT y CCOO.

En la década de los noventa, salió a la luz la estafa más sonada hasta entonces del sector de cooperativas de la vivienda. Fue el caso de la Promotora de Viviendas Sociales (PSV), promovida por UGT, y acabó en un proceso judicial que duró más de siete años. Parece ser que 20.000 cooperativistas confiaron sus ahorros a PSV bajo la promesa de adquirir viviendas entre un 30 y un 40% más baratas que las de promoción libre. La quiebra de la cooperativa sacó a la luz la mala gestión, realizada por sus administradores, con los 54.300 millones de pesetas que llegaron a conseguir

En el 2001 la Audiencia Nacional condenó a Carlos Sotos, gerente de PSV, a dos años y cuatro meses de cárcel por un delito de apropiación indebida sin enriquecimiento y estableció una indemnización de 13.000 millones de pesetas que debería ser abonada por Sotos. Pero debido a que Sotos no podía hacer frente al pago, dejó éste en manos de la UGT.

Y como la justicia siempre está al lado de los ricos y poderosos, el Tribunal Supremo eximió a UGT de pagar las indemnizaciones.

En enero de 2014 salió a la luz otra manera de estafar puesta en práctica por UGT: compraba 10 cuadernos y le facturaba 7000 a la Junta de Andalucía. Es decir que multiplicó por 217 un gasto de 421€, con lo que se embolsó 91.102€.

Además está la trama de los cursos de formación falsos. Es esta una trama muy complicada y perversa, pero como los diferentes gobiernos de España están enlodados con este asunto hasta las cejas, todos los implicados han quedado y quedarán impunes.

Os intentaré resumir en unas líneas en que consiste la estafa. Desde 1993 el gobierno nos quita a los trabajadores un 0,7% de nuestro sueldo, que va a la Seguridad Social y que en teoría es para cubrir la formación de los trabajadores mediante cursos. Al final ese dinero va a parar a los sindicatos, patronales y asociaciones empresariales, en forma de subvención para cursos de formación.

Él mundo de la formación de los trabajadores maneja muchísimo dinero, que sale del 0,7% de nuestro sueldo junto con fondos gubernamentales y europeos; pero la mayor parte, un 85% o más, procede de nuestra masa salarial.

Según el Ministerio de Empleo, desde 2005 hasta 2014, se destinaron 21.000 millones de euros a este menester.

Como ya comprenderéis, el dinero llama a la corrupción y hecha la ley, hecha la trampa. Y la trampa consiste en inventarse cursos falsos, junto con algunos verdaderos; de manera que no todos los cursos que se declaran se imparten de verdad.

Por otra parte, cuantos más alumnos tenga un curso, más dinero se embolsan. Y, ¿cómo se consigue aparentar que hay muchos alumnos, en un determinado curso? Pues fácil: se inventan. Y para ello, se falsifican firmas de alumnos o se recurre a bases de datos de personas reales para que consten como participantes sin que ellas lo sepan.

En el 2002 salió a la luz el caso Forcem, en el que La Policía judicial confirmó un fraude en los fondos de la Unión Europea de 100 millones de euros en miles de cursos.

La Audiencia Nacional llamó como imputados a empresarios de academias y a sindicalistas de la UGT. La Audiencia archivó la causa contra los sindicalistas (¡cómo no!) y el resto del caso acabó prescribiendo.

Actualmente, en Andalucía existen sospechas de que UGT ha defraudado unos siete millones de euros. En total se investigan 19 expedientes de 2008 a 2012.

Para rematar el asunto, ahora la federación andaluza ha iniciado una caza de brujas contra los empleados que destaparon el fraude de los cursos de formación. Como siempre los mafiosos intentan matar al mensajero.

Por cierto, en estafas de la formación, Manos limpias ha denunciado tanto a UGT como a CCOO.

Las estafas sindicales suman y siguen, pero como el tema se hace muy largo, continuaré otro día.

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