El Mobbing y el Justicia de Aragón (el florero de Aragón), que ni es justicia ni es ná

Por Delia GIl

Delia GilYo, como muchos acosados y expedientados, también caí en la inocentada de que el Justicia servía para algo. Bueno más que caer yo cayó mi abogado, que no es que sea un inocentón, pero dijo que por probar que no quede. Y probado sí que quedó probado: es de una inutilidad total y absoluta.

Me contestó de una manera muy bonita el “florero de Aragón”, que así es como le llamamos en plan cariñoso, porque queda muy bonito políticamente pero no sirve para nada. Bueno, en realidad sí que sirve para algo y es para chupar del bote del erario público.

¡Qué buen dinero nos cuesta él y su cortejo!

En principio el Justicia me dice que ha pedido información a los gerifaltes políticos correspondientes, para concluir, ¡cómo no!, que él está de acuerdo con ellos. Yo no esperaba menos de él. Lo raro hubiera sido que discrepara.

Leyes contra el acoso laboral, haberlas haylas; pero ya se sabe que hecha la ley hecha la trampa. Y a la trampa juegan todos los poderosos, políticos, floreros y jueces.

Me dice el Justicia que “el Estatuto Básico del Empleado Público, aprobado por ley 7/2007 regula en el artículo 14 los derechos de los empleados públicos, haciendo referencia, entre otros, a los de respeto a su dignidad en el trabajo, especialmente frente al acoso laboral, así como al recibir protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo.

Fernando García Vicente El Justicia de Aragón. Nada poco pero guarda muy bien la ropa.

Fernando García Vicente El Justicia de Aragón. Nada poco pero guarda muy bien la ropa.

Me dice (por si alguien le interesa) “que la normativa fundamental en materia de seguridad y salud en el trabajo se encuentra contenida en la ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales. La norma establece como principios básicos en la materia la prevención de los riesgos profesionales para la protección de la seguridad y de la salud, la eliminación o disminución de los riesgos derivados del trabajo, la información, la consulta, la participación equilibrada y la formación de los trabajadores en materia preventiva”.

Sigue diciendo: “Dentro del ámbito de las políticas de seguridad y salud del empleado en la Administración Pública, ocupa un lugar de singular importancia la protección y prevención frente a los daños de carácter psicológico. Debe tenerse en cuenta que, en este supuesto, las acciones de prevención y de sanción se apoyan en un ámbito normativo previo que tiene que ver con el derecho a la ocupación efectiva, la no discriminación y el respeto a la intimidad y la consideración de dignidad”

Y sigue con un rollo impresionante sobre la normativa, que no continúo para no cansaros, para concluir sin investigar nada: “que concurren varias circunstancias objetivas (no explica cuales) que nos llevan a concluir que no se produce una vulneración de sus derechos como empleado público que justifique el ejercicio de nuestra actividad de supervisión”.

Y concluye el bonito florero: “Por consiguiente, nos vemos obligados a archivar su queja, no sin antes agradecerle sinceramente la confianza depositada en esta Institución al plantearnos su problema. Igualmente, aprovechamos la ocasión para quedar a su entera disposición en el futuro”.

Tal como acaba seguro que cree que soy tonta. Igual piensa que voy a caer dos veces en la misma piedra.

Yo, ni corta ni perezosa, le pregunté por correo electrónico que a qué dedicaba toda la mañana, él y su equipo, que si a rascarse la barriga porque eso es lo que parecía. No sé por qué, pero no me contestó. Pero os aseguro, de verdad de la buena, que yo se lo pregunté y no dudo en absoluto que el florero lo recuerda.

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