El mobbing no es un certificado judicial

Por Delia Gil. Médica y autora de una serie de artículos sobre el mobbing en la sanidad aragonesa

Delia GilAunque pretendan los Gerifaltes del Salud que sólo hay mobbing si lo certifica un juez, pues no señor, la cosa no va así.

Como dice uno de mis abogados, si alguien te roba, no irás al juez a que te confirme que te han robado sino a que castigue a los ladrones.

Si te roban, dirás que te han robado y punto.

Estaría bueno que el juez, sin investigar nada, sacara una sentencia diciendo “a esta señora no la han robado sino que está loca perdida”.

¿Es eso lo que todos pretenden? ¿Qué me encierren en un psiquiátrico? ¿Jueces incluidos?

Pues miren bien señores Gerifaltes: “yo les digo que ustedes que, entre todos, me han robado mi plaza de trabajo”. Y en este país al que roba se le llama ladrón. Eso es lo que ustedes son: unos ladrones. Y no es necesario que ningún juez lo certifique.

Yo tenia una plaza de trabajo, que había ganado por oposición hace unos años; un puesto donde iba cada día a trabajar. Y un día al Jefe y a mis pseudocompañeros se les ocurrió que haciéndome terror psicológico me podían echar a la calle, totalmente gratis, y aprovechar la plaza para algún interino/a lameculos que fuera del agrado del Jefe.

Y a eso se dedicaron durante muchos años.

Como yo me resistía a marchar, pues endurecieron cada vez más sus acciones y entre todos me abrieron dos expedientes disciplinarios y me echaron a la calle.

Y no sólo me echaron a la calle sin cobrar ni un euro, sino que no contentos sólo con eso me robaron mucho más: me obligaron a ir a juicios que ellos sabían que tenían ganados y me siguieron sangrando.

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en una resolución adoptada en un anexo a la declaración de los principios fundamentales de justicia relativos a las víctimas de criminalidad y a las víctimas de los abusos de poder, define a estas últimas del siguiente modo: “Se entiende por “víctimas” a las personas que, individual o colectivamente, han padecido un perjuicio, especialmente un atentado contra su integridad física o mental, un sufrimiento moral, una pérdida material, o un atentado grave contra sus derechos fundamentales, con motivo de actos o de omisiones que todavía no constituyen una violación de la legislación penal nacional, pero que representan violaciones de las normas internacionalmente reconocidas en materia de derechos humanos”-

Pero los del Salud me pudieron maltratar y robar porque en este país los jueces están comprados por los políticos. Los muy ilustrísimos jueces se erigen como dioses de la verdad, manipulando la mentira a favor de los políticos.

Y por eso mismo, porque los jueces están al servicio de los Gerifaltes del Salud, callan y escriben sentencias a su gusto o archivan querellas para que el maltrato no salga a la luz.

A mí me han negado el derecho fundamental a la justicia que todos tenemos, negándose a abrir un proceso judicial por dos veces.

Y todos los jueces han atentado contra mi presunción de inocencia, culpándome a mí de todos los males y sin haber abierto ningún proceso judicial. O sea, por ordeno y mando judicial.

Ya lo dice Irigoyen: “…Los perversos temen efectivamente los procesos judiciales porque pueden revelar efectivamente la malignidad de sus conductas. Por lo tanto, en primer lugar, intentan silenciar a sus víctimas mediante la intimidación, pero, si no lo consiguen, prefieren negociar. Si la negociación es inevitable, entonces ellos mismos se colocan en la posición de víctima, como si estuvieran padeciendo la manipulación de un empleado retorcido.

La perversión moral posee una capacidad de perjudicar tan grande que resulta difícil de detener…”

Y esta es la situación en la que me encuentro ahora, los perversos se han colocado en la posición de víctimas.

Ya me lo dijo el Jefe de Personal al principio de todo: “El Salud te arruinará la vida” y eso es lo que han intentado y siguen con ello.

Pero yo le digo al Sr. Celaya, que por mucho que los Gerifaltes del Salud intenten intimidarme no lograrán callarme. Comprenderéis todos que a estas alturas, después de muchos años de sufrimiento, ya me han salido callos.

Y por tanto, se lo digo bien clarito al Sr. Celaya: “El Salud es un antro de perversos, prevaricadores y ladrones que actúan con total impunidad gracias a la connivencia de los jueces”

Y les recuerdo al Jefe y a todos los Gerifaltes, Consejero Celaya incluido, un dicho muy español: “tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”.

Y que nadie lo interprete como amenaza porque no lo es; es simplemente sabiduría popular.

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