El mobbing está de moda

Delia Gil

Se ha puesto de moda en las empresas públicas dirigidas por políticos y en el ejército. Es una manera fácil y económica de eliminar a los trabajadores molestos para el poder, no porque trabajen mal sino todo lo contrario: porque trabajan demasiado bien y eso molesta a los jefes o porque denuncian irregularidades en el sistema de trabajo, lo cual molesta a los políticos, que lo único que quieren es actuar en su propio beneficio sin que sus chapuzas y latrocinios salgan a la luz pública.

Ya hemos visto algunos casos sonados en el ejército que han salido por televisión. Ya hemos visto como al teniente Segura, después de denunciar la corrupción en el ejército, se le ha hecho mobbing y ha sido expulsado de su trabajo. No hay perdón para él, ha dicho el actual ministro de defensa Pedro Morenés, su expulsión ha de servir de ejemplo. Un ejemplo para meter miedo al resto de trabajadores del ejército, un ejemplo para que todos tengan claro lo que les pasará si se van de la lengua. Tambien hemos visto el mobbing que tuvo que sufrir la comandante Zaida, después de ser acosada sexualmente por un general, y ya hemos visto como el general siguió en su puesto de trabajo mientras que a la comandante la echaron. Un ejemplo también para todas las mujeres del ejército, para que se enteren del infierno que tendrán que sufrir si denuncian cualquier tipo de acoso.

El mobbing en el Salud, con su remate final (el expediente disciplinario), lo inició y puso de moda la Consejera socialista de Sanidad. Antes de esta Consejera se abrían pocos expedientes disciplinarios, y los que se abrían no acababan con la expulsión del trabajador. Pero si por algo se caracteriza la época de esta Consejera es por haber sido desastrosa, y por ello tuvo una gran necesidad de amedrentar a los trabajadores y de abrir expedientes, con el fin de que sirvieran de ejemplo para los que se atrevieran a abrir la boca y denunciar irregularidades en el Salud.

Nos enteramos del caso del médico que denunció irregularidades en el sistema de refrigeración del hospital Clínico y que sufrió mobbing, con el remate final de un expediente disciplinario, y de paso también lo sufrió su mujer. Nos enteramos del caso del oncólogo, también del Clínico, que sabía más que su jefe, por lo que éste le tenía envidia y le hizo mobbing, con el consiguiente expediente como remate final. Nos enteramos de que el expediente se le anuló pero el mobbing siguió y tuvo que marchar al extranjero para poder trabajar en paz. Mientras que su jefe siguió en su puesto, feliz y contento.

Han habido casos que no han salido a la luz pública, como el de una enfermera que se manifestó abiertamente en contra de los desastres que se estaban haciendo en el Centro de Especialidades de Fraga, para dar paso al CASAR; se le hizo mobbing y se le abrió el correspondiente expediente. Cumplió el castigo que le impusieron, pero se le siguió haciendo mobbing. Han habido más casos, dentro del Salud, casos que no han acabado en expediente y que las víctimas soportan como pueden. Algún caso ha acabado con la jubilación de la víctima, porque le tocaba y no porque la prejubilaran, y algún que otro caso se ha solucionado con la baja definitiva por incapacidad, ya que la víctima ha acabado con enfermedad crónica. Muchas víctimas de acoso laboral aguantan la situación cogiéndose bajas por enfermedad cada dos por tres.

En mi caso particular, el expediente vino después de las denuncias que hice del acoso del Jefe de Sección. Hice cuatro denuncias: una al Comité de Salud Laboral, una a la Consejera, otra al Director Gerente y la última al Juzgado correspondiente. Después de esas denuncias el mobbing se agravó y pasó a ser institucional, liderado por la Consejera socialista, que envió al hospital su brazo ejecutor: el Director.

En esas estaban el equipo de la Consejera, preparando mi expediente, cuando llegó el PP con el consiguiente cambio de Consejero, y ya sabemos que los del PP continuaron y acrecentaron todo lo malo que habían iniciado los socialistas.

De esta manera, el Director socialista tuvo que dejar su diversión y pasó el testigo del mobbing al Gerente pepero, que para no ser menos me abrió un segundo expediente cuando aún no había concluido el primero.

El Gerente pepero del hospital puso todo su empeño en echarme por la vía rápida.

 

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