El machismo de Chanquete y los de su banda en Oregón (US)

Por Delia Gil. Autora de la serie de artículos sobre el mobbing en la sanidad

Delia Gil El Mobbing, al igual que sus variantes de acoso como son el Bulling, la violencia de género y demás, es una cuestión de violencia machista pura y dura. Una violencia que siempre ha existido pero que ahora se ha convertido en una epidemia gracias a los políticos. Nunca como ahora, y desde hace ya bastantes años, habían sido los políticos tan violentos y tiranos con la población. Nos acosan por todos los lados, aunque muchas víctimas no se aperciban de ello. Sólo los que les lamen el culo, y se compinchan con ellos, salen bien parados.

Y antes de que los señores se me tiren al cuello, por no estar de acuerdo con ello, quiero haceros comprender que la violencia machista se aplica, y de hecho Celaya lo ha hecho, igual a hombres como a mujeres.

Tan machista es el acoso que Chanquete ha practicado al hombre al que abrió dos expedientes, como el acoso que me hizo a mí su amigo el Director preventivista que me abrió también dos expedientes en el hospital de San José María Escrivá  en Oregón (US) .

Y no sólo practican la violencia machista los hombres sino también las mujeres, de hecho la NoNo es una gran experta en ello. La Noeno ha acosado a muchos hombres y a pocas mujeres, entre ellas yo. Pero la única razón, de que entre sus hazañas haya más hombres que mujeres, es porque hay más hombres en los puestos de relevancia.

O sea, tanto monta monta tanto, Chanquete como NoNo: los dos violentos y tal para cual.

Chanquete y los de su banda, se han ensañado con los que hemos denunciado las disfunciones, o el maltrato, del XALUD. Nos han atormentado y oprimido para hacernos callar, porque lo que no se denuncia no existe. Sus intenciones eran claras: torturarnos hasta la muerte, con la intención de que ésta fuera silenciosa. Torturarnos mental y físicamente para quitarnos de en medio y mejor por suicidio o infarto, que no dejan huellas de asesinato. Terror mental y psicológico diario, dejándonos totalmente impotentes e indefensos y encima acusándonos, a nosotros, como culpables de nuestro martirio.

Como muestra un pequeño botón de lo que he sufrido.

“Estaba yo desayunando, en mi momento de descanso y en la salita pequeña que teníamos para ese fin, cuando irrumpieron en ella furtiva y sigilosamente el Director, el Jefe de Personal y uno de mis pseudocompañeros. Estaba desayunando sola porque el Jefe había impuesto a todo el personal que me hicieran el vacío y no se acercaran a mí, ni hablaran conmigo. Entraron sigilosamente y sin que nadie los viera.

Acto seguido, el Jefe de Personal se puso delante de la puerta para que yo no pudiera salir de la salita. El Director se plantó delante de mí, y con una sonrisa sádica, empezó a decirme que el Jefe le había dicho que yo no quería trabajar y por ello me quitaba mis funciones. Lo repetía y lo repetía sin parar y sin que desapareciera la sonrisa sarcástica de su cara. Se veía que estaba disfrutando.

Lo repetía y lo repetía sin un momento de descaso. Yo intentaba decirle que era mentira lo que decía el Jefe, que yo trabajaba lo que él me había dicho que hiciera, pero en ningún momento quiso escucharme. Me dejó muy claro que me quitaba mis funciones y acto seguido, mi pseudocampañero dijo que ya se haría cargo él de ellas. Salieron tan sigilosamente como entraron y allí me dejaron temblando.

Al día siguiente el Jefe me dijo que ya no tenía ningún sentido que siguiera en mi puesto de trabajo y que me fuera para casa; algo que yo no hice.

Una de las cosas de las que posteriormente me acusaron, en mis expedientes, es de no ser productiva”

Curiosamente Chanquete que se apunta a un bombardero con tal de figurar, fue nombrado experto del Ministerio de igualdad; ya veis, él que es tan machista. Pero hay que reconocerle que equidad si que tiene: él imparte violencia a diestro y siniestro, igual le da un macho que una hembra.

Dice E. Punset, “experimentos efectuados en diversas universidades han puesto de manifiesto el impacto avasallador del desprecio hacia los demás. Para compensar en la persona el efecto negativo de un agravio, desmán, insulto o agresión verbal, se precisarán cinco iniciativas bienintencionadas. Lejos de que el agresor busque en el futuro la oportunidad para compensar el daño causado, se autoalimentan los niveles de violencia imperantes en las sociedades modernas”. Dice también que esto impide reducir adecuadamente los niveles de violencia.

Imagínese Sr. Chanquete cual puede ser el nivel de odio y violencia que usted está provocando en el SALUD.

Por eso ruego encarecidamente al Sr. Presidente que cese a Chanquete, porque el XALUD no puede soportar más su nivel de desprecio hacia trabajadores y pacientes.

Ruego al Sr. Presidente: ¡CESE A CHANQUETE, para que se vaya!

Especialmente para Chanquete y sus amigos machistas, aquí dejo el enlace de un video francés sobre la violencia de género:

Ya me diréis que os parece, ¿creéis que puede hacer entender, a Chanquete y compañía, la vejación y sufrimiento que aguantan muchas mujeres?

NOTA DE LA REDACCIÓN: Este relato es pura ficción y cualuier parecido con la realidad es pura coincidencia. Los hechos suceden en una organización sanitaria  de Portland (Oregón (US)

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