Apatia moral entre los idiotas del Salud

Por Delia Gil. Autora de la serie de artículos sobre el mobbing en la sanidad aragonesa

Delia GilSupongo que ya ha quedado claro, por lo dicho anteriormente, que el idiota moral es aquel que tiene una inteligencia normal y unas facultades morales disminuidas o nulas; es decir que no tiene conciencia.

Pues bien, lo que dice Bilbeny, sobre la personalidad del idiota moral, se puede resumir en los rasgos que describo a continuación.

En el idiota moral es común y manifiesta la incapacidad para sentir emociones y afectos. Es decir, traduciéndolo al lenguaje popular: ni sufre ni padece.

La maldad que practican estos individuos es cosa de pura rutina, para lo cual sólo hay que anestesiar el sentimiento y al idiota moral que actúa con violencia física y/o psíquica se le considera un psicópata.

Es por la apatía moral que fue posible el holocausto nazi. El régimen de Hitler obtuvo de sus servidores una conducta generalmente insensible, a fuerza de destruir en ellos toda tendencia natural y humana a la empatía o participación afectiva con otros individuos.

Los rasgos principales los atribuye Bilbeny a la inmadurez emocional del idiota, y comprenden: insensibilidad, falta de afecto e incapacidad para sentir angustia. Estos rasgos llevan al individuo a la apatía moral.

La insensibilidad es asimilada a la falta de sentido moral.

La falta de afecto es, centralmente, la incapacidad para ponerse en el lugar del otro.

Y, la incapacidad para sentir angustia es debida a la falta de sentimiento de culpa.

Los psiquiatras engloban la psicopatía dentro de los trastornos sociopáticos y la apatía, en este tipo de trastornos, es básicamente moral. Esta apatía les provoca insensibilidad frente al sufrimiento.

Estos individuos son impulsivos, destructivos y con conducta asocial, pero al tener bloqueados los sentidos se presentan ante el mundo como seres impasibles y seguros de sí mismos.

Bilbeny cree que, posiblemente, el origen del mal sea que son seres sin pensamiento. Ejercer el pensamiento es poner en práctica la capacidad de pensar y, en cuanto a uno mismo, desarrollarla como una actividad reflexiva. Es esta actividad reflexiva interior la que nos conduce a escuchar lo que tradicionalmente se ha venido a llamar la voz de la conciencia.

Es esta reflexión interior, sobre la dualidad de nuestros actos, esta capacidad de pensar sobre el bien o mal de nuestro comportamiento, de sentir en nuestro interior el acuerdo o desacuerdo con lo que hacemos, de lo que carece el psicópata. Sobre todo ha conseguido no sentirse y tiene incapacidad para reflexionar sobre sí mismo y para verse tal y como en realidad es. La falta de dialogo interior hace que nunca sienta culpa y por tanto no acumule tensión.

Como personas insensibles que son, no tienen empatía; son incapaces de ponerse en el lugar del otro. Son seres apáticos que no sienten nada ante el dolor y la humillación de los demás; pero por otra parte son buenos actores y pueden conseguir simular emoción y hacernos creer que tienen buenos sentimientos.

Podemos concluir que los hombres que no piensan, ni reflexionan, son como zombis; son seres especializados en el paso instantáneo a la acción.

El Salud es un campo abonado para que los idiotas morales campen a sus anchas y pongan en práctica impunemente sus propias tendencias impulsivas y agresivas. El poder que se puede conseguir, dentro de la organización, atrae y alimenta el narcisismo del psicópata y éste es más peligroso cuanto más alta es su jerarquía social.

Además la política es la más psicopatogénica de todas las profesiones, pues es la que juega a mayor escala con las vidas y los derechos de las personas y la que puede hacerlo, al abrigo del Estado, con la mayor impunidad.

Y el Salud está bien cargadito de políticos.

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