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¡ALLÁ VA LA DESPEDIDA!

24 May

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

Desde que tengo recuerdos hasta los dieciocho años siempre andaba escribiendo cuentos y poesía. Un material que escondía meticulosamente de los ojos de los demás y que únicamente, de forma fortuita y por el empecinamiento de mi profe de literatura Clemente Alonso, llegaron a ser galeradas de la legendaria publicación “ANDALÁN”. Luego pasaron cosas tristes y recogí mis sueños en un táper hasta que la vida tuviera a bien darme un respiro. Pero ni a la vida, ni a servidora, nos falta habilidad para enredarnos.

Así que durante décadas compatibilicé el trabajo con el activismo ecologista y social, criamos dos maravillosos hijos y solo escribía en la intimidad, algo parecido a lo de Aznar con el catalán, pero lo mío de verdad. Como terapia para no perder del todo el norte en un mundo tan confuso. Como bálsamo para curarme las heridas.

Volví a escribir de manera regular hace diez años, en el comienzo de la crisis. Y a enviar masivamente cartas a todos los periódicos como una acción más. Con el propósito de dar otra perspectiva, de expresarme libremente. De la misma manera que me colgaba de puentes, me enterraba en cemento o subía a la torre de una central nuclear. Incidiendo en una vieja creencia: que otro mundo es posible y necesario. Y que había que luchar pacíficamente por lograrlo por todos los medios.

Desde el 2008 han sido muchas las publicaciones que me han hecho el honor de contar con mis artículos pese a saber que solo soy una juntaletras asilvestrada que pone más pasión que cerebro en lo que escribe. Ésta es una de ellas. Solo puedo darles las gracias por dejarme contar mi visión de la etapa que vivimos sin cortapisas ni censuras. Algo muy valioso y raro hoy en día.

Aunque nunca he cobrado un euro por mis textos, me siento muy bien pagada. Me llevo grandes amigos de esta aventura que espero sean para toda la vida. Alguno de ellos, como Antonio Aramayona, ya se ha quedado marcado en mi adn. La persona más valiente que he conocido. Mi mejor amigo. Ahí quedan sus artículos. Su generoso testimonio de coherencia vital. Desafiando a la nada y a la muerte.

Pero no crean que estoy triste. Si les he dado la brasa es porque he pensado que ha llegado la hora. Que ya vale de darles la tabarra como una Pepita Grilla o un orate enajenado en medio de los Monegros. Servidora, al contrario que la Cifu, se va, no se queda, se larga. Y no porque me hayan pillado robando dos botes de crema o haya comprado en los chinos el título de bachiller. Quiero explorar otros caminos. Quizás una novela negra. Solo tengo que plagiar la realidad que nos rodea. Aunque al pasarla a la ficción, puede que no resulte creíble.

Porque nuestra querida España, Cataluña incluida, sigue revolcándose en el esperpento. Escondiendo la basura debajo de la alfombra. Saqueando y privatizando las riquezas del pueblo mientras se nos descojonan envolviéndose en banderas y nacionalidades.

Yo no entiendo más patria que la buena gente que me cruzo cada día en la calle, en el trabajo, en la escalera. Mujeres y hombres que quieren vivir en paz y que son capaces de sentir una mínima empatía por el prójimo. La inmensa mayoría.

Si hablamos podemos entendernos. Hace falta no dejarse embaucar por los cantos de sirena, vengan de donde vengan. Tomar conciencia de que somos los peones útiles, pero absolutamente reemplazables, en el tablero maldito donde se juegan los cuartos cuatro tiburones.

A mis queridos trollls oregoneses a los que tanto les gusta compararme con Hitler y otros encantadores sátrapas y exterminadores en masa: ¡Que os den! Es vuestra última oportunidad de descargar la balacera. Os echaré de menos. Nadie se ha tomado tantas molestias en leer a alguien que le desagrada tanto como ellos. A vosotros os debo gran parte de mi pírrico éxito.

Seguiré luchando a mi manera. Siempre encuentras la forma o es ella quien te encuentra. Seguiré apostando por el género humano. Por mi patria. Y porque esa tierra llamada libertad sea posible algún día, aunque algunos ya no estemos por aquí para verla.

Este no es mi mejor artículo. Pero he puesto el corazón al desnudo como en ningún otro. Perdonen pues mi torpeza.

Adiós. Pensando en esa patria libre que no encierra raperos mientras deja libres a quienes nos roban el pan y la esperanza, en esa España de la gente buena, me despido con unos versos de mi poeta de cabecera, Miguel Hernández.

 Salud y un fraternal y colectivo abrazo. Nos veremos en las calles.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
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COBARDES MADE IN ISRAEL… Y CÍA

18 May

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

Ana Cuevas Pascual

Lo he leído por ahí: “Hoy en día todo se fabrica en China menos los cobardes, que son made in Israel.” Acompañaba el texto la instantánea de un militar israelí apuntando con un rifle a un niño palestino de no más de ocho años que lloraba aterrorizado en el suelo.

Todos hemos visto fotos desgarradoras, grabaciones que son la evidencia gráfica de la matanza orquestada por el estado hebreo. Semitas exterminando semitas a los que arrinconaron en una franja inmunda sin medios básicos para la subsistencia, empujándolos hasta enterrarlos en el mar, asesinándolos con armas sofisticadas frente a la desesperada respuesta de sus piedras. Un gueto pestilente que evoca la memoria de otros guetos en otra época no tan lejana, de otras víctimas indefensas a manos de otro ejército que se creía con derecho a exterminar a todos los hebreos.. ¿En qué momento la estrella de David tomó forma de esvástica?  ¿Cómo puede un pueblo que ha sufrido tanto transformarse en verdugo y perder a tal extremo la empatía con otros seres humanos?

Pero el gobierno de Netanyahu no es el único villano de esta historia. EEUU y Gran Bretaña han contribuido desde hace décadas al expolio, éxodo y progresivo holocausto del pueblo palestino. Entre todos la mataron y ella solica murió, que diría mi abuelita.

Las indignantes imágenes que llegan de Oriente Próximo los últimos días (con más de sesenta personas asesinadas y miles heridas a manos del ejército israelí) son un brochazo  de sangre más que nos salpica de soslayo en un mundo donde no faltan los conflictos. Conflictos y matanzas alentadas para lograr espurios intereses por gentuza megalómana y de perfil psicopático, como el capullo de Trump, que no ha escatimado esfuerzos para que los judíos puedan reproducir un holocausto en Gaza, a su manera.

El mismo día que ya se contabilizaban por decenas las víctimas palestinas, entre ellas muchos niños, el imbécil antropomórfico de flequillo imposible felicitó a los asesinos por su hazaña: “Gran día para Israel, enhorabuena”– tuiteó el imbécil más poderoso del planeta.

Debió sentirse satisfecho cuando pudo ver el cadáver de la pequeña Laila, de apenas dieciocho meses, gaseada, ajusticiada por ser el germen del enemigo del estado de Israel. Niños que deben ser extirpados de la vida, según la filosofía israelí, antes de que puedan llegar a adultos y ser potenciales terroristas. ¿Terrorismo?

La portavoz del estado israelí defendió los ataques contra los manifestantes desarmados. Manifestantes cercados por el hambre, por la sed, el desempleo, un bloqueo agónico que les impide vivir con un mínimo de dignidad, cercados por el acoso constante de las tropas judías. La buena mujer dice que, como no pueden meterlos a todos en la cárcel, no les queda más opción que dispararles. Es de un cinismo supino. Mucho más, si tenemos en cuenta que la franja de Gaza se está convirtiendo en una fosa común para el pueblo palestino diseñada ad hoc por ellos. Un cementerio al aire libre que día a día van rellenando de cadáveres ante la pasividad del mundo entero.

Pero como he dicho ya, la cobardía no es patrimonio de Israel. La comunidad internacional hace los coros, como en Eurovisión, y un alboroto de gallinas cacarea para que no se oigan los gritos desesperados de los palestinos. Para que no aflore la conciencia.

Cobardes todos. Cómplices todos de otra cruel atrocidad que quizás juzgará la historia. O tal vez no. Porque ya se sabe que la historia siempre la escriben los vencedores. ¿Se recordará el crimen de Laila y tantos cientos de criaturas inocentes como un acto de legítima defensa?

Hay días en que una siente tanto asco que se apearía en marcha de este mundo cobarde y descarnado.

¡NO HAY CENSURA P´A TANTA BASURA!

10 May

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

Ana Cuevas Pascual

La secretaria de Estado de comunicación, todo un portento que demuestra su pericia escribiendo los pintorescos monólogos con los que don Mariano nos deleita, fue pillada por un micrófono loco desvelando lo que, en la intimidad, piensan en el PP de los jubilados españoles: “¡Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles: pues os jodéis!”.

Estas fueron las palabras exactas que doña Carmen Martínez de Castro, la pobre criatura, soltó en tono jocoso a un subordinado pelotas refiriéndose a las reivindicaciones de los pensionistas. ¿De qué me suena? ¡Ah sí!,  Andreita. La que no se quería comer el pollo no, la otra. La hija de ese gánster levantino tocado por la diosa fortuna. Andrea Fabra también fue delatada por un micro insumiso mostrando en esa ocasión el respeto que le merecían los parados: ¡Que se jodan!

¡Hay que ver esta gente qué obsesión con la jodienda! No se que pensaría Freud de todo esto. Tampoco importa un carajo lo que pase en esas locas cabecitas. Lo que importa es el mensaje y la desvergüenza. Según “la comunicadora” del Estado, se trataba de una conversación jocosa con un colegui. Vamos, chascarrillos de taberna en un ambiente relajado y de confianza. Bromas íntimas. Lo que pasa, para desgracia de esta señora que cobra más de cien mil euros anuales por marear la perdiz, es que su intimidad es más negra que el ala de un cuervo. Lo sabemos por un desliz, por casualidad. Pero esa “gracieta” no ha sido del agrado de los jubilados, ¡vaya usted a saber por qué!. No han sabido apreciar el humor sutil de doña Carmencita y se han puesto estupendos. ¡A ver si resulta que los mayores son viejos pero no tontos… comunicadora!

De rebote, TVE decidió censurar esta noticia así, motu propio. Nadie vaya a pensar que se trató de una maniobra para no ensuciar, un poco más, la enmarronada imagen de nuestro gobierno. Eso solo pasaba en los tiempos de Franco. ¿O no?

La integridad periodística ha incitado a la editora de informativos de la TVE valenciana, Arantxa Torres, a presentar su dimisión por este asunto. Puede que controlen los medios pero hay profesionales que ya están asqueados y no piensan seguir tragando.

No se puede tapar el sol con un dedo. La falta de ética y la manipulación de algunos medios es escandalosa pero todavía existen periodistas con redaños y honestidad. Como Arantxa Torres.

Doña Carmen Martínez de Castro, la dicharachera, no piensa ni remotamente en dimitir. Ha pedido disculpas con la boca torcida, como escupiendo al populacho. Desternillada de risa por dentro. Pensando como Andreita, su señor padre y la interminable ristra de chorizos que se nos descojonan que somos idiotas. Que pueden robarnos e insultarnos sin pagar ningún precio. ¡Que se jodan!- dicen en cuanto cierran los micrófonos y se quitan las caretas de demócratas.

De vez en cuando y por error, como le ha pasado a Carmencita, tenemos acceso directo a la basura que abunda en sus cerebros. A lo que realmente piensan de nosotros los trabajadores, los parados, los jubilados… los ciudadanos que no pertenecemos a las élites.

Ese ¡Que se jodan! define en tres palabras lo que les importamos a estos servidores públicos tan bien pagados. ¿Jodidos… y encima agradecidos?. Esto es España, cuna del esperpento. todo es posible.

Pero yo no subestimaría a una marea jubilada y cabreada. A lo mejor no son tan santos ni tan inocentes y en las próximas elecciones son ellos los que le dicen al PP que se joda. Y entonces, ya verás que risas Carmencita.

Ya se sabe: Quién jode el último, jode mejor. ¿Pillas el chiste doña Carmen Martínez de Castro o te lo explico yo?

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NOSOTR@S SOMOS “LA MANADA”

2 May

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

Ana Cuevas Pascual

A medida que la indignación de la ciudadanía iba explotando como pequeñas bombas de conciencia, la opinión de algunos sobre la sentencia de “La Manada” cambió sustancialmente. El ministro Catalá se tuvo que desdecir de sus primeras declaraciones e las que afirmaba que, nueve años, eran un condena dura. El clamor popular le obligó a virar 180 grados el discurso y ahora estamos ante la posibilidad de una reforma legal e incluso de la inhabilitación de algún magistrado lobotomizado que hace gala de su recalcitrante misoginia. Pero, durante el proceso, nos hemos “jartado” de ver como muchos decidían no mojarse amparándose en el respeto a las decisiones judiciales. ¿Perdón? ¿Es que acaso la judicatura española no se equivoca nunca?

Hasta donde conozco, está integrada en su mayoría por individuos/as de mentalidad arcaica y profundamente clasista y machista. Si una gran arte del poder judicial no se revolcara en las cloacas del estado no habrían sido posibles las infinitas tramas de corrupción. Su inacción ha servido para que tirios y troyanos saqueen nuestro país a sus anchas. Hacer justicia y preservar el interés general no parecen sus prioridades. Sus motivos tendrán.

Yo no puedo respetar la petición de absolución que el juez  hace respecto a los miembros de “La Manada”. Y tampoco lo respeto a él, en absoluto. Es evidente que lo que este primo sabe sobre el sexo lo aprendió en las pelis de porno duro. Por eso entiende el sometimiento de cinco alimañas sobre una chica de dieciocho años como sexo consentido. E interpreta los gritos de dolor como gemidos de placer. Una violación en masa en un “ambiente de jolgorio” en el que la joven disfrutó de ser penetrada aleatoriamente por cinco bestias que se aprovecharon de su superioridad física y numérica. Seguro que el muy pervertido hasta se puso palote en las declaraciones. Luego dictó su voto particular. ¿Respeto? En ese momento pensé que  a don Ricardo le movía algo más que la inquina y el desprecio absoluto que siente hacia las mujeres. Lo que él hubiera querido es ser el protagonista de esta orgía multitudinaria. Hacer realidad las fantasías que provocan sus poluciones nocturnas y sentir en sus señoriales carnes la embestida de los erectos miembros de esos cinco especímenes. ¡Ánimo amigo! Somos muchas las que rezamos para que pueda experimentarlo algún día. Luego ya dirá, si es violación.

No me cabe duda de que habrá un antes y un después de esta sentencia porque el grito ha sido unánime y trasversal. Desde las Carmelitas de Hondarribia hasta Ana Botín, millones de mujeres se han unido a la consigna: YO SÍ TE CREO HERMANA.

Y no solo en España, también en las principales capitales europeas.

¿Que qué tenemos en común una monja, una limpiadora libertaria, una banquera, una prostituta o una conductora de camión? Pues que todas somos mujeres y todas, sin excepción, hemos sufrido algún tipo de abuso o agresión en algún momento de nuestras vidas.

Ese tío que te sienta en sus rodillas y desliza la mano bajo tu infantil falda. El clásico guarro que te toca los pechos cuando caminas por la calle (como si el simple hecho de tenerlos, diera pie a ser sobados por quien quisiera). Ese comentario soez en el trabajo… ¡Tantas cosas, tantos detalles cotidianos! Y lo peor es que muchas violaciones y abusos no se denuncian porque la víctima sabe que su vida y su moral se mirarán con microscopio y que, gracias a nuestro sistema judicial, caben muchas posibilidades de que nadie las crea.

¿Se resistió convenientemente?, ¿Cómo era de corta su falda?, ¿Es usted una mujer promiscua? Al final, parece que acaba juzgándose a la víctima. Y con la muchacha del caso de “La Manada” tenemos un claro ejemplo. ¿Tenía que haberse defendido a puñetazo limpio?, ¿Debía haberse metido, tras el incidente, en un nicho y cubrir su rostro con ceniza? Violada de nuevo, una y otra vez, durante todo el proceso.

Es cierto que, cuanto más pobre, más desprotegida está la mujer frente a este tipo de ataques. Pero prácticamente ninguna se salva de padecerlos, aunque sea tangencialmente, pese a vivir en jaulas de cristal o ser hembras poderosas.

Este caso de la VIOLACIÓN múltiple en Pamplona ha sido el detonante para que las mujeres de toda edad y condición gritemos juntas: ¡BASTA DE IMPUNIDAD! ¡Basta de jueces y fiscales que consideran a las mujeres meros objetos!

Ricardo González, el ínclito juez que ha dado argumento jurídico a los violadores para solicitar su libre absolución, tenía ya dos expedientes graves por su “savoir faire”. No debería haber formado parte de ese tribunal. Ni del cuerpo judicial. Aunque, para ser sincera, por mí no formaría parte del planeta. Sugiero mandarlo a Marte con billete de ida. Aunque, pensándolo bien, sería un crimen contaminar con semejante basura el espacio.

Nosotras (e incluyo a muchos hombres que sienten igual) somos la manada de todas las víctimas de las otras manadas. Las de depredadores sexuales y las de los jueces, fiscales o tertulianos que siguen considerando que nuestro cuerpo no nos pertenece.

Estaremos enfrente, dientes y garras, porque estamos hartas de ser ciudadanas de segunda. Porque no queremos que ninguna mujer tenga que resistirse hasta ser asesinada. O muera a manos de quien decía amarla.

Y si el poder judicial defiende al patriarcado y no imparte justicia, también habrá que recurrirlo. Como a la infame sentencia. Algo está muy podrido cuando te sale más barato violar a una chica que rapear que los “Borbones son unos cabr…”.

 Un abrazo fraternal y solidario a todas las mujeres y hombres que han dado un paso adelante para apoyar a la víctima de Pamplona.  Vosotros sois la auténtica manada. La humana, mi manada. ¡Hagamos historia!
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¡GRACIAS DOCTOR MONTES!

24 Abr

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

 El viernes recibí la noticia de la repentino fallecimiento del doctor Luis Montes. Al parecer su corazón se quebró mientras se dirigía en automóvil a un encuentro sobre la muerte digna. A mi entender, cayó en acto de servicio. Ejerciendo la coherencia ideológica, humanitaria diría yo, que tantos problemas y sinsabores le acarrearon durante un largo periodo de su vida.

Por si alguien no recuerda los hechos, el doctor Montes fue acusado de realizar sedaciones irregulares en el hospital Severo Ochoa y se convirtió en el blanco de una campaña de desprestigio por parte del gobierno de Esperanza Aguirre y de un amplio número de palmeros, oportunistas y otros entes despreciables. Pese a que se desestimaron los delirantes cargos penales, la carrera de Montes no se recuperó jamás de esta conjura de necios que llegaron a compararle con Mengele o el líder de sendero luminoso. Es verdad que ¿la justicia? acabó condenando económicamente a ilustres bocachanclas, como Miguel Ángel Rodríguez, por las barbaridades vomitadas en los medios. Pero el daño profesional y moral era irreparable.

En aquellos años supe de la cacería que habían emprendido contra el anestesista. Siendo muy joven, tuve la fatalidad de perder a familiares muy cercanos de maneras horribles. Padeciendo interminables agonías. Innecesarias y crueles. Un infierno por el que no dejaríamos pasa ni a una mascota. Desde entonces tuve claro que algo andaba mal en una sociedad que anteponía conceptos religiosos o conflictos éticos a la mínima piedad que exige un moribundo. Eso fue lo que me motivó a mandar una carta a El País y otros medios mostrando mi incondicional apoyo al doctor Montes.

Pocos días después, se puso en contacto conmigo para agradecerme el gesto. Yo le agradecí su valentía. Y tuve la gran suerte de compartir varios momentos con él y otro gran luchador por la libertad y el derecho a la muerte digna, mi amigo el profesor Antonio Aramayona. Por eso puedo dar fe de la profunda tristeza que emanaba, pese a sus firmes convicciones, por el linchamiento al que había sido sometido.

Sus carniceros fueron los mismos que saquearon la sanidad pública madrileña. El consejero Lamela, autor intelectual de la campaña contra Montes, se forró privatizando a tontas y a locas. Se desmantelaron hospitales, se transfirió dinero opaco de la pública a la privada, se externalizaron servicios esenciales…

Los pacientes que fueron sedados por Montes (con consentimiento previo) evitaron tener que pasar por una larga e inútil agonía. ¿Se puede decir lo mismo de todos los que murieron en las infinitas listas de espera?, ¿o de los que, debido al impacto del caso Montes,  fallecieron rabiando porque ningún sanitario se atrevía a sedarlos por miedo a las consecuencias?

Si algo está claro como la luz del día es que todos llegaremos a ese trance llamado muerte. Y cada uno, conforme a sus creencias, debería poder optar por hacerlo a su manera. A los que rompieron la carrera y el corazón de mi amigo les deseo un final coherente con su prédica: Una larga, lenta y dolorosa agonía que les haga entrar en éxtasis. Sin ningún Montes a mano que aminore la catártica experiencia. ¿No es lo que dicta su podrida conciencia? Pues que así sea.

¡Gracias por haber luchado tanto y tan bien Luis! Espero que todo fuera tan dulce como tú te merecías. Antonio y tú os habéis largado físicamente pero vuestro legado de compromiso por la libertad nos ha impregnado hasta los huesos. Recogemos el testigo.

¡Que la tierra te sea leve compañero!

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EL PRÍNCIPE SAUDÍ, EL COLOR DEL DINERO Y LOS “MORANCOS” NACIONALES

17 Abr

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

Será porque los jeques nunca vienen en patera. Ellos son más de yates o aviones privados de súper-lujo. El caso es que aquí no se les trata igual que a un “moro” cualquiera. El color de la piel, el extremismo religioso o sus “exóticas” leyes y tradiciones se desdibujan detrás de la incalculable montaña de dinero que exhiben como tarjeta de presentación. A cambio de una suculenta propina, hasta se puede olvidar que esta gente cuelga a los homosexuales de las grúas. Tienen sus cosas, pero son majos.

Eso debe pensar nuestro monarca cuando estrecha la mano del príncipe saudí. Viene a comprarnos barcos para una guerra. Pero cualquier atisbo de escrúpulo se evapora delante de los dos mil millones de euros que el Mohamed promete soltar por el capricho.

Estos no regatean cuando quieren algo. Y el negocio es el negocio, dirá Felipe. Además de apuntarse un tanto por el business con el lobby de la muerte incrementa la añeja relación que une a las dos familias reales. ¡Tan entrañable todo! Que a uno se le pasan por alto las “travesuras” del régimen saudí.

Nimiedades como que, solo durante el 2017, 147 personas fueron decapitadas y miles sufrieron castigos como la flagelación o la mutilación de uno de sus miembros. Y si eres mujer u homosexual, tus problemas se multiplican. Un animal doméstico tiene más derechos. Porque los derechos humanos en Arabia Saudí son como los yates, muy exclusivos. Y el populacho debe conformarse con sufrir la explotación, crueldad y despotismo de un estado sátrapa. Ese puede ser el motivo, y su manía de exportar conflictos y apoyar el terrorismo en otros países árabes con las armas que les vendemos los cristianos, de que oleadas de seres humanos se vean obligados a emigrar para salvar la vida.

Pero nada de esto turba el colegueo. Monarquía y gobierno se ponen el traje de morancos  y doblan la cerviz ante el ilustre invitado. Un periodista quisquilloso interpela al ministro de justicia si piensan aprovechar para pedirles apertura en cuestión de derechos humanos.

Catalá se indigna ante el despropósito: Hay que ser respetuoso. A nosotros no nos gustaría que nadie nos dijera como hacer las cosas.

Pues mire usted señor ministro, a las mujeres, homosexuales o personas que acaban decapitadas o mutiladas a lo mejor sí. A lo mejor les gustaría que un estado civilizado y garante de los derechos elementales tratara de abogar mínimamente por ellos. Y en cuanto a lo venderles armamento… ¡hay que tener cuajo!

Pero la conciencia nunca ha sido una rémora para que nuestro país comercie con la guerra.  En el 2015, el gobierno de Rajoy, que tanto odia al régimen bolivariano, le vendió armas por valor de 23 millones de euros.

Es verdad que comparado con lo de Mohamed, lo de Venezuela es el chocolate del loro. Será por eso que con Venezuela no son tan respetuosos como lo son con Arabia Saudí. Y por eso también se toman la licencia de meterse en su manera de hacer las cosas y callan sobre las otras “cositas” que pasan en el reino del amigo Mohamed.

Defiende el ministro de justicia que, por cuestión cultural, en algunas democracias hay matices. Bueno, que te corten una mano o la cabeza puede parecer algo más que un matiz al que lo sufre. Pero hay que ser respetuoso… con la pasta y el trapicheo mercantilista que enriquecerá aún más a los de siempre..

Para dar lecciones de moral y democracia, ya tenemos Venezuela. Si Maduro quiere ser tratado igual que un jeque, ya sabe, ¡qué afloje más guita! .  Sin un lucrativo negocio, aquí no hay respeto que valga. O como diría mi abuela: “Por el interés te quiero, Mohamed”

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SOBRE DISIDENTES, PRESUNTOS TERRORISTAS Y REPUTADOS FASCISTAS

12 Abr

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

Para consternación de nuestro masterizado gobierno, Alemania  ha resultado ser un país donde se cumple la separación de los poderes y que, contra todo pronóstico,  ha propinado un democrático guantazo a gran parte de las subjetivas peticiones de nuestra “independiente” judicatura. No contemplan el delito de rebelión ni la comparación que el juez español establece en su auto entre las movilizaciones independentistas y el 23-F. Quizás tenga que ver con que ningún independentista entró al Congreso a tiro limpio ni sacó los tanques a la calle. No debería extrañarnos el escepticismo teutón si consideramos que allí sería impensable una fundación Adolfo Hitler que se nutriera de subvenciones públicas o que mantuvieran su momificado cadáver en un mausoleo que atrapa a sus víctimas bajo toneladas de cemento y, en cambio aquí,… ¡Pues eso!.

Y es que, a lo mejor, se están usando calificativos gruesos con demasiada ligereza. Como el de terrorista. Los que acumulamos una edad y vivimos el terrorismo de ETA y el GRAPO tenemos una diáfana idea del asunto. Eran gente que ponían bombas y pegaban tiros en la nuca con absoluto desprecio por la vida humana. Ninguna causa justifica estos sanguinarios medios. Y así lo aprendimos quienes sentimos el dolor por las inútiles muertes de cientos de hombres, mujeres y niños. Víctimas de la sinrazón. Como los que fueron arrollados por el terrorismo yihadista en las barcelonesas ramblas que no distinguió entre nacionalidades o nacionalismos en su macabro recorrido. Por eso me parece muy grave calificar de terrorismo el corte de una carretera.

¿Acaso eran terroristas los mineros que cortaban carreteras con neumáticos en llamas? ¿Se aplicará ese epíteto a los trabajadores que nos movilicemos en las huelgas?, ¿A los que nos consideramos disidentes de un sistema que está demostrando ser anti-personas? ¿Aunque seamos pacifistas?

¿Quizás también a los jubilados, que están empezando a despertar de su letargo y andan bastante encabronados? Porque estos presuntos terroristas eran su nicho principal de votos. ¿Qué pasa si se monta un 15-M yayo-flauta?

Ahora cualquiera puede ser terrorista, si asusta un poco al establishment. No hace falta goma 2 ni un zulo lleno de armas. Basta con hacer un chiste sobre Carrero, una obra que denoste la dictadura franquista o un rap que deje en mal lugar a nuestra “ejemplar” familia real.

Se rumorea que, entre PP y PSOE, existe una estrategia para reformar y frivolizar el concepto de terrorismo y convertirlo en algo ambiguo. Es decir, que se pueda llamar terrorismo a lo que no lo es. Si rodear el Congreso, aunque sea pacíficamente, organizar un escrache o una acción anti-desahucios pueden catalogarse como actos terroristas, los gerifaltes pueden estar tranquilos. Nadie se atreverá a decir Pamplona y, en el cortijo Carpetovetón, todo seguirá atado y bien atado.

Otra cosa es lo de Jiménez Losantos. Porque si eres uno de los “suyos” puedes soltar burradas, amenazas y todo tipo de escoria desde tu púlpito mediático sin sufrir consecuencias. Al menos en España. Porque en Alemania se han puesto tiquismiquis con eso de que el periodista sugiriera volar cervecerías en Baviera o tomar como rehenes a los miles de alemanes de viven en las Baleares. ¡Oye! Que hasta un juez de Múnich está estudiando el asunto penalmente para presentar cargos contra el lenguaraz patriotero. ¡Mira que si piden su extradición al estado español por incitar a la violencia terrorista!

Y es que los alemanes son gente seria. Tengo entendido que cuando pillan a una ministra con una titulación falsa en su currículo nadie “reconstruye” documentos ni espera ser sacado a rastras con una moción de censura. Simplemente dimiten. Puede que también mientan pero demuestran tener un poco más de vergüenza. Pero en Fachilandia, Dimitir les suena a nombre ruso y, por ende, leninista. Se agarran al cargo como una garrapata esperando que pase la tronada. ¡Total! Si el populacho se amotina, se les aplica la ley anti-terrorista y santas pascuas. ¡Todos a la cárcel!

España va como un tiro, al menos para los más ricos. Otros la percibimos más como una balacera contra los derechos ciudadanos más elementales. Sobre todo contra la libertad de expresión. Solo me queda una duda, ¿habrá celdas para tanta peña disidente?

Bueno, ya nos irán dejando sitio los corruptos que apenas pisan la cárcel. O los que directamente no entran, como el cuñadísimo de sus reales altezas.

¿Quién dijo que en este país la justicia es igual para todos? No me decido entre Gila o Chiquito. Eso sí, seguro que fue un tío cachondo y campechano.

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