Los aragoneses esperan casi ocho meses de media para una cirugía ortopédica


Trau­ma­to­lo­gía es la es­pe­cia­li­dad con más pa­cien­tes pen­dien­tes de una in­ter­ven­ción ha­ce más de 180 días

La lista de espera quirúrgica refleja que Traumatología continúa a la cabeza de las especialidades con más demora en Aragón. Pese a que ha mejorado sus resultados respecto al mes anterior, 3.137 aragoneses aguardan todavía una cirugía ortopédica desde hace, al menos, 180 días. Entre los pacientes pendientes de intervención, 552 necesitan una prótesis de rodilla y 227 de cadera, pero también hay 315 que se someterán a una operación de hallux valgus (juanetes). En estos momentos, la media de espera es de casi ocho meses, mes y medio más que en abril de 2020, al inicio de la pandemia. Entonces eran 2.548 los pacientes que requerían una intervención de este tipo, con una demora media de 186 días. 

Traumatología es la especialidad más damnificada por el parón asistencial que impuso la crisis sanitaria en primavera de 2020. La necesidad de reservar recursos materiales y humanos paralizó esta actividad salvo las operaciones indemorables. En términos globales, esto disparó la lista de espera. Solo en el primer cuatrimestre de 2020, pasó de 3.808 pacientes con demoras superiores a los seis meses a 7.176 (un 88% más). Los últimos datos actualizados de abril reflejan que ahora son 7.628. 

La explicación a la lista de espera en cirugía ortopédica, según los expertos, responde a causas sociales, pero también a la limitación de recursos. Entre las primeras está el envejecimiento de la población, que ha llevado a un aumento de patologías como la artrosis, y conlleva un incremento exponencial de fracturas. Hay, además, una demanda de calidad de vida y el progreso de la medicina hace posible operar una artrosis de cadera o rodilla a un paciente de 80 años o más, que antes no se practicaba. Los profesionales de esta especialidad insisten en que el progreso de la ciencia ofrece cada vez soluciones quirúrgicas a más patologías que antes no pasaban por el quirófano, como es el desarrollo de la cirugía artroscópica o protésica. Por otra parte, el número de quirófanos de los hospitales es limitado y no se han adaptado al aumento de la demanda social en la resolución de patologías ortopédicas. Y, teniendo en cuenta esta restricción, se da prioridad a las patologías más graves, como son los tumores, enfermedades cardíacas, vasculares o neurológicas, entre otras, que comprometen la vida del paciente, quedando relegadas otras que están relacionadas con el aumento de la calidad de vida.

«Una solución pasaría por aumentar al menos un 50% los quirófanos»

El doctor Jorge Albareda llegó a la unidad de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza

El doctor Jorge Albareda llegó a la unidad de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza en 1980 como residente. Después fue médico especialista, jefe de sección y, desde 2010, jefe de servicio. Un amplio bagaje profesional que le permite tener una opinión clara sobre las soluciones para paliar las abultadas listas de espera. 

Tal y como considera, habría que aumentar el número de quirófanos en cada hospital, «al menos en un 50%. E incluso en algunos centros, como el nuestro, duplicarlos». Sería, eso sí, una medida a largo plazo que exigiría obras y cambios estructurales. «Sería necesario también conseguir un reparto adecuado de los limitados quirófanos entre las especialidades quirúrgicas, adaptado a la demanda social y teniendo siempre en cuenta lógicamente las prioridades de las patologías que comprometen la vida del paciente». Teniendo en cuenta los recursos disponibles, habría que aumentar el rendimiento de cada instalación, «siendo necesario que funcionen desde las 8.00 hasta las 22.00». En algunos hospitales se realizan intervenciones también en horario de tarde. 

Entre la lista de posibles soluciones figura, a su juicio, la derivación de pacientes de lista de espera a centros privados concertados, algo que se hace desde hace muchos años. Sin embargo, «genera gran cantidad de problemas, pues los cirujanos que operan al paciente no conocen al paciente ni lo van a seguir después de la intervención, pues una vez operados nos los remiten a los centros públicos de procedencia». Para Albareda, «no resuelve el problema» como sí podría hacer, sin embargo, el alquiler de quirófanos en centros privados. Una experiencia que puso en marcha el Clínico en la Clínica del Pilar con «un elevado grado de satisfacción».

Origen: Heraldo de Aragón

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