Ese oscuro objeto de deseo. Dominar el mundo


Por Juana Lanuza. Médica y articulista

Juana Lanuza. Médica

Como ya he dicho, el deseo de poder y dominación es un instinto animal, muy animal, que todos los humanos llevamos dentro. Es algo muy oscuro que el macho intenta disimular con excusas varias. Pero ese deseo que lleva el hombre, escondido en lo más profundo de su ser, ha sido y sigue siendo el motor de la humanidad. Es una fuerza muy poderosa que le impele a subyugar animales, mujeres, otros hombres y a explotar la tierra entera para su propio provecho y bienestar.

Y antes de que se me tiren a la yugular los machistas, diré que sí, que la mujer también lleva ese deseo en su interior. Las mujeres no somos angelitos. Lo que nos distingue es que satisfacemos nuestro deseo de maneras distintas, a causa de las diferencias de roles que hemos tenido hombres y mujeres en la sociedad.

Como dijo Osho, el gurú indio, todos llevamos dentro el gusanillo del poder: “El deseo de poder es la peor enfermedad que padece el ser humano en el mundo entero, y todos los sistemas educativos, todas las religiones, todas las culturas y sociedades fomentan esa enfermedad

Toda persona quiere que su hijo sea el hombre más importante del mundo…

La sola idea de ejercer poder sobre los demás significa arrebatarles su dignidad, destruir su individualidad, obligarles a ser esclavos. Sólo una mente sucia y fea puede hacer semejante cosa”.

El macho humano, con su fuerza y astucia, empezó poniendo bajo el yugo de sus deseos a los animales, después a la mujer y, ya que había adquirido práctica, a todos los hombres que podía someter por la fuerza bruta. Así surgieron las guerras, los esclavos, los estados y las banderas. El macho creó la identidad de los pueblos y el nacionalismo y, por supuesto, lo hizo él solito, sin contar con la mujer para nada.

Y para reafirmar su importancia creó la religión para convencer a toda la humanidad, por la fe, de que existía Dios, un ser poderoso, sobrenatural y muy macho, que en el inicio del tiempo había sentenciado al hombre a dominar la tierra.

Así ha sido contado el hombre, de género masculino, en la Biblia: Dios dijo, “Creced y multiplicaros, llenar la tierra y dominarla, someter los peces del mar, los pájaros del cielo y todas las bestias que se arrastren por tierra”.

Haciéndonos creer, además, que la mala es la mujer, que ella había incitado al varón a cometer el pecado original y que por su culpa se habían desatado todos los males de este mundo.

El conjuro estaba echado.

El hombre se agrupó en pueblos y estados, siempre con un macho poderoso al mando, fuera llamado Jefe, rey o gobernador. El rey siempre ayudado por un grupo de varones poderosos y protegidos por un ejército de machos bien armados. Todo por mantener el estado de las cosas tal como un puñado de machos dominantes deseaban.

Y así nos han transmitido la historia de la humanidad, escrita desde el punto de vista del macho dominante: historia llena de gestas, guerras y orgullo masculino.

Historia contada para normalizar el comportamiento masculino y hacernos creer que la diferencia social y simbólica entre el hombre y la mujer es un hecho biológico y natural. Que el hombre es el ser inteligente y fuerte con derecho a dominar el mundo y la mujer es un ser débil, ignorante y tonto al que hay que dirigir y someter. Han tergiversado y manipulado la realidad natural del género humano para establecer su poder absoluto. El hombre ha creado un mundo a su capricho y la mujer durante milenios ha sido considerada un ser inferior a él.

El legado que nos ha dejado el hombre desde el inicio de la historia es de batallas, guerras, más guerras y destrucción. En la historia de la humanidad lo normal es la guerra y la paz es la excepción. Y el mundo sigue en guerra.

La guerra no tiene cara de mujer, por mucho que le hayáis puesto un artículo femenino. Los dioses de la guerra son todos masculinos: Ares, Marte, Thor, Odin, Montu, Huitzilopochtli y Karttikeya.

¡No machos, no!… No globaliceis la culpabilidad de vuestras felonías en la tierra. Las mujeres no hemos participado en ellas

5 Comments

  1. Pues parece que en el PP las mujeres piensan como yo. A la presidenta de la Comunidad de Madrid se le ha escapado: “El hombre no es un ser violento en sí mismo porque el hombre también agrede al hombre”. Pues sí no es violento, ¿Qué és?…¿Muy violento? Por no decir algo peor.

    Ja,ja,ja… Parece que el subconsciente le ha traicionado. Menos mal que es presidenta, si no ya estaría condenada al ostracismo.

  2. No discutiré con ignorantes machistas. Sois los que llevais milenios dominando el mundo por la fuerza bruta y por la guerra. Punto y final.

  3. ¡Mira por donde Juana ha dado con la respuesta que se ha estado preguntando durante siglos los diferentes teólogos sobre si Dios tiene sexo! No solamente los teólogos si no que también machos como Enstein, Hawking, etc
    Sí, señores-ñoras Dios es hombre muy macho pero además muy machista, y además creo que es votante de Vox y por último fascista.
    Gracias Juana por iluminar a la humanidad después de tantos años de oscuridad, próximamente el premio Nobel.
    No hay nada como poner a un tonto un lapiz, en este caso una tonta.

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