El hospital Clínico facilita el trabajo a los ladrones


José Ignacio Barrasa Villar, el rey de la estulticia entre los gestores y responsables de calidad

Por Uremio Legionario

Ignacio Barrasa, el Gerente del hospital Clínico ha transformado el centro en una mina de oro para los ladrones. Entran por la puerta del hospital sin que nadie les pregunte nada. No dicen a que enfermo van a visitar o sin van a una prueba pero les dejan pasar. Nadie les pone una pegatina identificativa que diga la planta a la que se dirigen. Pueden llevar un arma ya que no hay detectores de metales. Circulan por donde quieren y entran a la habitación que quieren. Algunos son floristas, otros contratados temporales o vecinos del pueblo de un paciente. Otros son sicarios, maltratadores domésticos o simples cacos. Los mas osados pueden ponerse un pijama verde en un baño y así acceder a lugares mas restringidos; no pasa nada ya que salvo médicos y enfermeras nadie suele llevar la identificación visible. El Gerente carece de conocimientos sobre como proteger  pacientes, visitantes y trabajadores. Tampoco sabe como proteger sus bienes.

En la sanidad pública aragonesa se han producido robos curiosos como el de 17 televisores que, de una tacada, se llevaron de una planta del Clinico con pacientes y familiares dentro. No uno, ni dos ni tres. ¡Diez y siete!. Otro robo curiosos fue el del ordenador del despacho de la gerente del Servet. Por no hablar de los robos mas famosos de todos que son los de las pagas extras o de los Moscosos pero estos han sido realizados por chorizos de guante blanco; aunque sabemos quienes han sido no devolverán el botín, al menos todo. Hubo una banda famosa que se dedicaba a robar croquetas del comedor de médico y enfermeras de guardia; coman por el morro fingiendo estar de guardia. Les llamaban la “banda de las croquetas”. Otra banda robó impunemente endoscopios valorados en ms de 70.000 euros con el fin de venderlos en el mercado negro.

En tiempos los pacientes disponían de dos pases que entregaban a quien querían ver. Ahora no. Cualquiera entra a cualquier planta violando el derecho a la intimidad y confidencialidad. También ponen en peligro la seguridad de los pacientes y sus pertenencias y las de hospital.

En este centro basta aparentar ser un tecnico y para ello es necesario un pijama verde, blanco o una bata. No hace falta tarjeta de identificación ya que solamente los médicos y enfermeras la suelen llevar. Con este pequeño disfraz hace dos años un ladrón deambulaba por los pasillos y cuendo veia una habitación vacia entraba para robar.

Investigan al menos siete robos en habitaciones del hospital Clínico de Zaragoza desde el verano

El centro ha reforzado las rondas del personal de seguridad tras una “concentración de sustracciones” las últimas semanas.

La Policía Nacional investiga al menos siete robos a particulares en el Hospital Clínico desde principios del verano. Las dos denuncias más recientes por este motivo fueron presentadas por hurtos cometidos durante las pasadas Fiestas del Pilar, la última el pasado lunes.

La última sustracción de la que se tiene constancia tuvo lugar el pasado domingo y se denunció el lunes. Según explica el afectado, un zaragozano cuyo padre se encuentra actualmente ingresado, dejó la habitación “durante unos minutos” y, al regresar, vio a “un hombre que abandonaba la estancia”. “Cuando miré mi cartera comprobé que me faltaban los 150 euros que había en ella”, lamenta.

Fuentes policiales subrayan que “no se trata de una oleada de robos, sino que periódicamente, debido a las características propias de los hospitales, se registran y denuncian robos de este tipo. Cabe recordar que por estas instalaciones pasan a diario muchísimas personas además del personal sanitario y de mantenimiento, como cuidadores particulares, familiares, amigos… y es imposible controlarlas a todas”. La investigación de los últimos hurtos se encuentra aún abierta, por lo que no han trascendido más detalles. Desde la dirección del hospital se apunta que “se producen esporádicamente pequeñas sustracciones de objetos de pacientes, personal o familiares en el contexto del gran movimiento de personas que hay cada día en el centro: unos 29.000 ingresos al año, cerca de medio millón de consultas y unas 130.000 urgencias”.

Estas mismas fuentes reconocen que “las semanas pasadas se produjo una concentración de ese tipo de sustracciones en una determinada área del hospital y, por ello, se han tomado medidas específicas aumentando y reforzando las rondas del personal de seguridad y contactando con la Policía Nacional, que ha abierto investigaciones al respecto y con la que se mantiene una línea de contacto para determinar las medidas más adecuadas a llevar a cabo para garantizar la seguridad de personal, pacientes y familiares”.

Atentos al descuido

Los ladrones que actúan en este tipo de espacios se aprovechan de los momentos de descuido. Entran en acción cuando los familiares abandonan las habitaciones (ya sea momentáneamente o bien durante un tiempo más prolongado) para entrar en ellas y hacerse con el contenido de sus carteras y objetos personales de valor.

Origen: heraldo de Aragón. Investigan al menos siete robos en habitaciones del hospital Clínico de Zaragoza desde el verano

4 Comments

  1. Es totalmente imposible cualquier tipo de control en los hospitales.Tu indica a un “usuario-cliente”
    que se indentifique.Te dira que ” para eso pago” y que” comemos gracias a el” y que demaseado a pagado para que encima no le dejemos entrar.Asi es España.

  2. Es muy fácil criticar la seguridad en los hospitales, y es bien cierto que la perdida de los “controles” que existían anteriormente con tarjetas y puntos de control funcionaban estupendamente. Si la seguridad de los centros disminuye, es porque los del guante blanco ahorran en seguridad, que como “total no se vé” no pasa nada. Se ha propuesto en multiples ocasiones retomar esos controles adaptados a la realidad actual, pero ha habido un NO por respuesta. Si no se controlan los accesos esto cada vez irá a más.

    1. HACE AÑOS ASISTÍ AL JUICIO DE UNA MÉDICA, CON PINTAS DE HISTÉRICA, que mangaba morfina y otras drogas para su propio consumo, pues estaba de los nervios y…, seguramente, era drogadicta perdida.
      Lo acojonante del caso es que, a la hora de la verdad, todo el mundo declaró a su favor, a pesar de que había sido pillada con el carrito del helado: que si era para pacientes, que si no se la reconocía nítidamente en las grabaciones -se pusieron cámaras expresamente, para saber quien robaba, etc-.
      Al final todo se quedó en un simple juicio de faltas, y una multa, que encima recurrió, Y SUPONGO SEGUIRÁ HACIENDO LO MISMO.

  3. Lo extraño es que no roben más, todo está abierto para todo el mundo y por si fuera poco los guardias de seguridad es como si no estuvieran, aunque avises de que has visto gente extraña merodeando por los pasillos de plantas u otros servicios, ni se inmutan.

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