Gobiernos de coalición


Los gobernantes españoles se suelen rodear de muchos asesores

Por Santiago Molina García. Catedrático de Universidad jubilado y escritor

Santiago Molina, Catedrático de Universidad y escritor

En las dos últimas elecciones, celebradas en abril y mayo, los españoles no dieron la mayoría absoluta, ni suficiente, para gobernar en solitario a ningún partido político. Incluso, por primera vez en los últimos años, ha sido necesario en algunos casos que se coaliguen cuatro y cinco grupos, tal y como ha sucedido en Aragón. Es evidente que esa gran dispersión del voto puede ser calificada como muy positiva por determinados colectivos sociales o como muy negativa, dependiendo la valoración del modo en que cada cual entienda la democracia representativa. En lo que no creo que existan discrepancias es en aceptar que esa coaliciones gubernamentales pueden ser una catástrofe si contribuyen a aumentar el gasto público improductivo.

Los gobernantes españoles, y quizás todos los del mundo actual, se suelen rodear de un elevado número de altos cargos y de asesores para, según ellos, poder llevar a cabo con eficiencia los difíciles cometidos que corresponden a cada ministerio o consejería. Hay quien piensa que esa necesidad se deriva de su escasa, o incluso nula, preparación para el cargo recibido y que, por lo tanto, es esa impericia lo que justifica la existencia de tantas canonjías políticas. Por supuesto, también hay otras personas que justifican ese elevado número de enchufados argumentando que hoy en día resulta imposible encontrar a nadie que esté preparado para desempeñar roles profesionales tan complejos y dispares como los que tienen que ejercer quienes rigen los ministerios, las consejerías regionales, y las concejalías. Por último, otras personas, entre las que me cuento, piensan que esa hipertrofia de poltronas se debe única y exclusivamente a la necesidad de enchufar a los miles de fieles colaboradores que anidan en los aparatos de los partidos.

Si se admite esa última hipótesis que acabo de formular, el hecho de que haya aumentado el número de partidos políticos que comparten los gobiernos municipales, comarcales, provinciales, regionales y también el estatal, inexorablemente tiene que dar como resultado un aumento considerable de altos cargos y de asesores en todos los niveles de las administraciones públicas. No creo que haya que ser muy sagaz para inferir que esa hipertrofia de enchufados no va a redundar en una mejora de la calidad de los servicios que prestan las administraciones públicas. Lo más lógico y sensato es suponer que ni antes se necesitaban ni ahora tampoco, y que si en este momento aumenta el número de altos cargos es porque también hay un mayor número de partidos políticos para repartirse la codiciada tarta que supone el control de todas las administraciones públicas.

Esa hipertrofia de enchufados políticos que se ha producido en nuestro país en los últimos meses resulta poco ejemplarizante. Sin embargo, lo más escandaloso es que la primera medida que han tomado la mayoría de esos gobiernos de coalición ha consistido en aumentar de manera exponencial sus salarios, sus dietas y el número de altos cargos que a partir de ahora van tener dedicación a tiempo completo. Y, además, la elevación de los emolumentos no se corresponde con los raquíticos porcentajes del aumento salarial de los funcionarios públicos y de los trabajadores de las empresas privadas, sino que en bastantes casos el aumento ha superado el 30%. Como no podía ser de otra manera, esas trascendentales decisiones han sido aprobadas unánimemente por los representantes de los grupos políticos que controlan el cotarro. No me digan ustedes que no resulta conmovedor comprobar las dificultades que tienen esas fuerzas políticas para ponerse de acuerdo a la hora de dilucidar cómo van a repartirse los sillones (los acuerdos programáticos nunca son un obstáculo) y lo fácil que les resulta alcanzar un consenso unánime para subirse los salarios y el resto de prebendas a las que tienen derecho. ¿Y qué decir de los miles de parlamentarios regionales y nacionales que están cobrando puntualmente sus salarios a pesar de los meses que llevan sin funcionar esos parlamentos, o incluso años como ocurre con el parlamento catalán? Y lo que es más llamativo aún: algunos grupos políticos ascienden a aquellos regidores que peor lo han hecho en la legislatura anterior, tal y como lo evidencian las sentencias judiciales que han echado por tierra sus decisiones más importantes, haciendo así realidad ese dicho que defiende que «cuanto peor, mejor».

Pienso que es demagógico afirmar que si se suprimieran esos privilegios de los políticos, si se rebajara el número de altos cargos y, sobre todo, si se eliminaran las diputaciones provinciales y los chiringuitos comarcales, o incluso si se redujera drásticamente el número de parlamentarios regionales y estatales, habría dinero más que suficiente para acabar con el déficit de la denominada caja de las pensiones de jubilación y para ponernos al mismo nivel que los países europeos más avanzados en el presupuesto destinado a elevar la calidad de la educación, de la sanidad y de los programas de investigación. Probablemente tengan razón quienes afirman que el gasto improductivo destinado a pagar a tantos y tantos altos cargos y enchufados solo representa una mínima parte del presupuesto público, siendo, por tanto, irrelevante el ahorro que representaría esa disminución. Pero aunque fuera así me parece razonable reconocer que una drástica reducción de ese gasto improductivo ayudaría bastante a resolver buena parte de las carencias que tienen los colectivos más desfavorecidos de nuestra sociedad. O, cuando menos, la supresión de esos privilegios contribuiría de forma muy eficaz a dignificar la importante y necesaria labor que desempeñan los políticos en todas las sociedades de democracia representativa.

Origen: Gobiernos de coalición – Noticias Opinión – El Periódico de Aragón

4 Comments

  1. Ayer u hoy decía el “otro” Heraldo que el Ayuntamiento, QUE ESTÁ ARRUINADO, no puede cambiar el alumbrado de las farolas al sisteme LED, o como se diga, que gasta menos, y a la larga es ma barato, PUES SUPONE UN COSTE DE OCHOCIENTOS Y PICO MIL EUROS…
    Para eso no hay dinero, PERO PARA CONTRATAR SESENTA Y TANTOS ASESORES, CON UN COSTE ANUAL DE CASI MEDIO MILLÓN DE EUROS, sí.

    1. Yo creo que todos entendemos que los POLÍTICOS CON MANDO EN PLAZA, ADJUNTOS Y ADHERIDOS, quieran rodearse de gente de su cuerda.
      Pero ante la gran politización de las administraciones públicas españoles, resulta evidente que hay funcionarios del PP, del PSOE, de PODEMOS, de IU, del PAR, de la CHUNTA ARAGONESISTA, homosexuales, lesbianas, salidos, del Opus Dei, agnósticos, ateos, y tontolabas en particular.
      BASTARÍA CON PODER TRASLADAR A ESOS PUESTOS DE CONFIANZA A FUNCIONARIOS DE SU CUERDA, SIN AUMENTAR EL GASTO PÚBLICO EN UN SOLO EURO.
      Pero claro, eso no interesa, pues de lo que se trata ES DE ENCHUFAR MÁS GENTE DE SU PARTIDO O PARTIDO, A CHUPAR DE NUESTRO DINERO, hasta que la situación acabe reventando (que ya falta poco para ello).

  2. Don Santiago, totalmente de acuerdo con usted.
    Se puede decir más alto, pero no más claro.
    ¡Dudo mucho que el otro Heraldo, EL OFICIAL, le hubiese publicado este artículo¡

    1. LOS PUESTOS DE ASESORES, ALTOS CARGOS, Y ENCHUFADOS EN GENERAL, SON EL BOTÍN DE LOS PARTIDOS VENCEDORES.
      Y que pagaremos los vencidos, es decir el pueblo llano, LOS VOTANTES, cada día más desanimados y hartos de la situación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s