Los tres presos de JxCAT retendrán su acta y allanan la investidura de Pedro Sánchez


Mientras el Congreso se propone suspenderlos como diputados, Sànchez, Turull y Rull ya piensan en cómo recuperar su escaño, un plan que facilita la permanencia de los socialistas en Moncloa

Josep Rull (i), Jordi Turull (c) y Jordi Sànchez, el pasado 21 de mayo en la sesión constitutiva del Congreso de la XIII Legislatura. (EFE)

Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull no renunciarán al acta de diputado. Fuentes cercanas a Junts per Catalunya explican a El Confidencial que los tres políticos, en prisión preventiva y acusados de rebelión, ya tienen decidido su futuro en el Congreso: no cederán su escaño a ningún compañero pese a que la Mesa les suspenda. A falta de poco más de tres semanas para que finalice el juicio del ‘procés’, confían en que el Tribunal Supremo los deje en libertad mientras redacta la sentencia, una situación que en principio les abriría la puerta a ejercer como diputados. Su estrategia se basa en fiarlo todo a una carta, pero las consecuencias de la misma llegan hasta la Moncloa: con tres votos bloqueados, Pedro Sánchez podría ser investido sin necesitar ni el apoyo ni la abstención de los independentistas.

Mientras el Congreso estudia la forma de suspenderlos como diputados, Sànchez, Turull y Rull ya piensan en cómo recuperar su escaño. Su esperanza se basa en los últimos autos del Supremo que deniegan su puesta en libertad, pues el tribunal del ‘procés’ basa su decisión, entre otras razones, en la necesidad de garantizar su presencia en el juicio. Entre el final del procedimiento —que se prevé para el 11 de junio— y el tiempo que los magistrados tarden en elaborar la sentencia —que se calcula que no llegará antes del próximo septiembre— se abre un periodo en el que confían en salir de la cárcel. Una vez en libertad, la suspensión de la Cámara Baja quedaría sin sustento: el artículo 21 del reglamento de la Cámara establece que un diputado quedará suspendido “cuando, concedida por la Cámara la autorización objeto de un suplicatorio y firme el auto de procesamiento, se hallare en situación de prisión preventiva y mientras dure esta”.

El plan de los diputados de JxCAT no deja de ser una apuesta, pero facilita la investidura de Pedro Sánchez como presidente. Si los tres diputados no entregan sus actas y bloquean tres escaños, la mayoría absoluta en el Congreso bajaría a 174 votos, lo que significa que al líder socialista le valdría con el apoyo de Unidas Podemos, PNV, Compromís, el Partido Regionalista de Cantabria de Miguel Ángel Revilla y tal vez Coalición Canaria. Ni ERC ni JxCAT entrarían en la ecuación, aunque la segunda formación sería clave para facilitar la permanencia de Sánchez en la Moncloa. Las mismas fuentes reconocen, además, que la futura decisión del tribunal del ‘procés’ no es, en realidad, imprescindible en sus planes. Retendrán el escaño sea cual sea la respuesta.

Los procesados planean quedarse con sus actas aun si el TS no les libera mientras redacta la sentencia, una vez acabada la vista, en junio

Los cálculos que maneja el Gobierno es que el debate puede llegar entre finales de junio o primeros de julio. Todo dependerá de lo que se demoren las conversaciones con Pablo Iglesias y lo que tarde en cerrarse el apoyo del resto de formaciones. Pero los socialistas confían en que los pactos no tarden demasiado en cuajar, habida cuenta de que no cabe una mayoría alternativa.

¿Qué pasa con Coalición Canaria?

¿Cuáles son los números para la investidura? El PSOE dispone de 123 escaños, que sumados a los 42 de Unidas Podemos llegan hasta los 165 diputados. Habría que añadir los seis del PNV, el del parlamentario de Compromís y el del PRC. Eso arroja la cifra de 173. A tres, por tanto, de la mayoría absoluta convencional (176).

Pero las cosas cambiarían sustancialmente a partir de que la Mesa del Congreso proceda a la suspensión de los cuatro diputados en prisión preventiva y procesados por el Supremo —a los tres de JxCAT hay que agregar a Oriol Junqueras, líder de ERC—. En ese momento, todos ellos perderán sus derechos y deberes parlamentarios y, por tanto, según precisaron fuentes parlamentarias a este diario, pierden temporalmente su condición de miembros de la Cámara Baja.

Junqueras ya ha anunciado que cederá su escaño en cuanto sea elegido eurodiputado. Y es que el presidente de ERC se presenta como cabeza de cartel de la coalición Ahora Repúblicas, de la que forman parte su partido y también Bildu y el BNG. En su caso, por tanto, correría la lista. Pero los tres electos de JxCAT no renunciarán a sus actas, por lo que sus asientos en el Congreso permanecerán vacantes. La Cámara Baja ya no tendría 350 miembros de pleno derecho, sino 347. La mayoría absoluta (la mitad de sus señorías más uno), se reduciría a 174.

Según indicaban fuentes parlamentarias a este diario, la doctrina está bastante asentada: la mayoría absoluta se calcula siempre en función de los diputados con plenitud de funciones que haya en cada momento. Si son 350, será de 176, pero si son 347, será de 174. De lo contrario, argumentan, el umbral quedaría más lejano, ya que no habrá temporalmente quien ocupe esos tres escaños.

Fuentes de la Cámara señalaban que hay precedentes. Uno claro se produjo el 5 de diciembre de 1989. Felipe González logró ser investido por tercera vez y en primera vuelta, con una mayoría absoluta que entonces quedó fijada en 167 escaños. La anulación de las elecciones generales de aquel año en Melilla, Murcia y Pontevedra dejó a la Cámara provisionalmente con 328 parlamentarios. En cambio, sí se computaron los escaños de los cuatro representantes de Herri Batasuna, pese a que el entonces presidente del Congreso, el socialista Félix Pons, consideraba que habían perdido sus prerrogativas al no haber acatado la Constitución en tres plenos, el límite que fija el reglamento. Con 332 votos efectivos, la mayoría absoluta se estableció en 332.

El ensayo de los 175

El artículo 99 de la Constitución establece que el candidato a la presidencia del Gobierno es investido si consigue en la primera votación la mayoría absoluta. Sánchez la podría conseguir sumando los dos escaños de Coalición Canaria a los 173 que representan sus aliados más factibles (Unidas Podemos, PNV, Compromís y PRC). Si no lo logra a la primera —hoy por hoy, los nacionalistas del archipiélago no se inclinan por apoyar la elección del líder socialista porque rechazan la alianza con los de Iglesias—, a las 48 horas se produce una segunda ronda, para la que solo hace falta una mayoría simple. Esto es, más votos favorables que negativos. Los 173 respaldos son más que los 172 noes que sumarían PP (66), Ciudadanos (57), Vox (24), Navarra Suma (2), EH Bildu (4), ERC (15) y los cuatro diputados de JxCAT que quedarían con derecho a voto. Si CC se abstuviera, Sánchez lograría su investidura. Por la mínima, sí, pero viable. Y sin necesitar a los separatistas. Ni a los de Junqueras ni a los de Carles Puigdemont.

El PSOE (123 escaños), con Unidas Podemos (42), PNV (6), Compromís (1) y el PRC de Miguel Ángel Revilla llega hasta los 173 diputados

En realidad, el pasado martes ya se ensayó una mayoría de 175 escaños, sin ERC ni JxCAT. Meritxell Batet fue elegida presidenta del Congreso con los apoyos de su grupo, Unidas Podemos, PNV, Compromís, PRC y CC. Los nacionalistas canarios apoyaron como vicepresidenta de la Cámara a la popular Ana Pastor, aunque de nuevo respaldaron al PSOE en la elección de la secretaría segunda, que recayó en la balear Sofía Hernanz. CC puede no estar siempre disponible, y su nivel de colaboración con el Ejecutivo puede estar muy marcado por el resultado de los comicios del 26-M. Los socialistas podrían ser primera fuerza en votos y en escaños en las islas y arrebatar la cabeza del Gobierno regional a CC por primera vez desde 1993. Esa circunstancia tensaría las relaciones entre los dos partidos, sobre todo si el PSOE desaloja por completo a los nacionalistas para tejer una alianza de izquierdas con Podemos y Nueva Canarias.

La fijación de la mayoría absoluta no solo importa para la investidura. Las leyes orgánicas deben contar, para su aprobación, con ese mismo respaldo. Por tanto, los socialistas también verían acercarse un pelo ese tope si el bloqueo de escaños permanece.

Más fácil en el Senado

En el entorno de Batet apuntaban no obstante que “hay dudas” sobre esta cuestión, por lo que es posible que los letrados hayan de pronunciarse. Este viernes se conocerá el informe de los servicios jurídicos demandado ayer por la Mesa, y en el que se pronunciarán sobre cómo acometer la suspensión de Sànchez, Turull, Rull y Junqueras. Si no aclarasen este punto sobre la conformación del hemiciclo, puede que el órgano rector les reclamase otro dictamen, para caminar sobre una completa seguridad jurídica antes de la investidura.

Si hubiera dudas respecto a la conformación de la Cámara y sus mayorías, los letrados podrían elaborar un informe para deshacer el embrollo

El Senado, por su parte, está menos afectado por la presencia de otro líder independentista encarcelado y procesado, el republicano Raül Romeva. El PSOE dispone allí de mayoría absoluta holgada. Además, la Cámara Alta no interviene en el proceso de elección del presidente del Gobierno.

La aritmética es complicada, pero Sánchez lo tiene todo a favor porque no hay ninguna mayoría alternativa en el Congreso y nadie quiere elecciones, como recordaba el ministro de Exteriores en funciones y candidato socialista a las europeas, Josep Borrell. El presidente puede ganar una baza este mismo viernes, si la Mesa suspende a los diputados encarcelados y Sànchez, Rull y Turull confirman que no renuncian a sus escaños. El resto de las cartas se despejará después de las elecciones de este domingo.

Jordi Sànchez quiere ver al Rey

La semana que viene previsiblemente se fijará el calendario de la ronda de contactos del Rey con los representantes de los partidos con representación parlamentaria.

El diputado Jordi Sànchez es el elegido por JxCAT para ir a la Zarzuela. Él mismo reivindicó su derecho de reunirse con Felipe VI por Twitter:  “Por respeto a las reglas de juego democrático y a la ciudadanía, no hay motivo para excluirme. Iré sin resentimiento ni reproches, pese a los casi 600 días en prisión. Iré para ofrecer diálogo a partir del que defendemos: la autodeterminación y la república”. Si Sànchez es suspendido antes, es probable que se paralice esa visita para impedir el mal trago al Rey de reunirse con un preso procesado por rebelión.

Origen: El Confidencial. Los tres presos de JxCAT retendrán su acta y allanan la investidura de Pedro Sánchez
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