Teruel existe, pero su relevo no


La plataforma ciudadana surgida hace 20 años contra la despoblación vuelve a la lucha, pese al envejecimiento de sus fundadores

Desde la izquierda, los fundadores de Teruel Existe Pilar Goded, Domingo Aula, Miguel Ángel Fortea, Manuel Gimeno, Amado Goded, José Gimeno y Antonio Catalán. En vídeo, la despoblación en Teruel. Rafa Gassó

Los fundadores de Teruel Existe tienen un aire a los protagonistas de un western crepuscular. Hace justo 20 años hicieron visibles los efectos de la despoblación y el olvido institucional. Desde entonces la plataforma ha perdido empuje, ellos han envejecido, han ganado algunas batallas, pero saben que van perdiendo la guerra, porque el declive rural continúa. Teruel perdió 117.500 habitantes en un siglo y 12.000 en la última década. A pesar de ello, los primeros activistas de la España vacía han vuelto a la lucha, canalizando el cabreo de una provincia que teme, como buena parte del interior del país, estar dirigiéndose a la desaparición. En enero protestaron por la falta de médicos especialistas y este domingo han convocado en Madrid, con otra treintena de entidades, una manifestación bajo el lema: “La revuelta de la España vaciada”.

Lo primero que sorprende al reunirse con los miembros más activos de Teruel Existe, además de que casi todos son hombres, es comprobar que, de los siete, seis están ahora jubilados. Los fundadores admiten que uno de uno de sus fracasos ha sido no haber logrado dar el relevo generacional. Pero hecha la autocrítica, José Polo, el único que sigue trabajando, en enseñanza, y preside además la Federación de Asociaciones de Vecinos, dispara: “¿Sabes por qué? Pregúntame dónde está mi hija. En Alemania. Pregúntales a todos los que estamos hoy aquí dónde están sus hijos. En Barcelona, en Madrid, en Inglaterra, en Canadá… todos dispersos. Los jóvenes que aparecen, siendo casi niños, en las fotos de las primeras manifestaciones y que tenían que ser el relevo están mayoritariamente fuera. Hemos perdido a la generación que tenía que continuar el movimiento de resistencia. Y no es un problema solo nuestro, sino de toda la España vaciada”.

Teruel Existe se fundó en 1999, pero no surgió de la nada. El gran trauma del periodo 1960-1980, cuando la provincia perdió 64.283 habitantes, un 32% de los que tenía, y la libertad que siguió a la muerte de Franco generaron las primeras movilizaciones. “A finales de los setenta se apreciaba una dejación total de la provincia y una ausencia de medidas para cambiar el rumbo de la despoblación”, afirma Antonio Catalán, antiguo funcionario de la Diputación General de Aragón. Veinte años más tarde, Teruel Existe nació de la unión de varias plataformas creadas para reclamar mejoras concretas en sanidad, educación e infraestructuras.

Manuel Gimeno, que era médico y coordinador de transplantes en el Hospital Obispo Polanco de Teruel, recuerda cómo surgió la plataforma por el transporte de emergencia. “Un chico tuvo un accidente en el término de Cella. El trasladado al hospital se hizo en unas condiciones infames y al llegar tuvo una parada cardiaca. La familia aceptó la donación y esa noche vino un helicóptero, un Super Puma de Madrid. Y yo me dije: ‘Para transportar a una persona herida en una situación límite no hay un sistema adecuado, pero para transportar los órganos de esa persona hay un helicóptero con sistema de vuelo nocturno. Esto no puede ser”.

Una provincia que se desvanece

En 1900 la provincia de Teruel tenía 246.001 habitantes. En 2018, 135.562, un 45% menos. Su densidad de población es la menor de España: nueve habitantes por kilómetro cuadrado.

Los mayores de 65 representaban el 6% del total en 1900. Hoy son el 24%. Los menores de 16 suponían el 36% de la población y ahora, el 14%.

Teruel tiene 236 municipios. 67 han perdido a todos sus habitantes desde el año 1900 y otros 78 tienen una densidad inferior a cuatro personas por kilómetro cuadrado.

La capital provincial ha ganado población. Ha pasado de 12.745 habitantes en 1900 a 35.691, en gran medida al haber absorbido a los vecinos que abandonaban sus pueblos a medida que se quedaban sin servicios.

Teruel Existe denuncia “precariedad” en materia de servicios sanitarios, educación y abastecimiento de productos básicos en gran parte de la provincia. Incluso la capital experimenta regularmente falta de médicos en ciertas especialidades. La plataforma ciudadana también denuncia la falta de transportes públicos y autovías (solo hay una), así como de comunicaciones tecnológicas en numerosos municipios, desde Internet a cobertura telefónica.

Teruel Existe llevó sus protestas a Zaragoza, Madrid y Bruselas. Se hizo oír en cada acto del Gobierno en la provincia —“el exministro Francisco Álvarez Cascos todavía debe tener pesadillas con nosotros”, dice Gimeno—.  El 29 de noviembre de 2000 convocó una huelga que fue un éxito y a la que se sumaron sindicatos, empresarios y hasta la Iglesia, que a partir de las 10 no ofició misas. Y en los años siguientes consiguió varios objetivos. Un helicóptero de emergencias sanitarias. Una unidad hospitalaria de agudos psiquiátricos. Mantener su única vía férrea. Y acelerar la apertura de la autovía A-23, la única de la provincia.

El tren al que adelanta un tractor

Los miembros de la plataforma, señalan, sin embargo, que su conexión ferroviaria con Zaragoza y Valencia sigue funcionando, pero que el tren va tan lento que se han hecho famosos los vídeos en los que lo adelanta un tractor. El hospital sufre regularmente falta de personal en varias especialidades. El Estado continúa retirándose con el cierre de cuarteles la Guardia Civil o de la sede del Banco de España. Y la población sigue menguando.

“Llevamos luchando 20 años, pero hemos conseguido muy poco. Y la sensación es de hartazón: de que los políticos no hacen nada, da igual quien mande”, opina Pilar Goded. Teruel, añade la mujer, que hasta hace unos meses fue jefa de enfermería en el Hospital Obispo Polanco, está pasando de ser una provincia de funcionarios a ser una provincia de funcionarios jubilados.

Manuel Gimeno muestra una foto de las primeras movilizaciones, hace 20 años.
Manuel Gimeno muestra una foto de las primeras movilizaciones, hace 20 años.

Los turolenses, afirma Domingo Aula, antiguo directivo de Hacienda, tienen la sensación de llegar varias décadas tarde a las cosas. “Cuando aquí se hicieron los caminos, en otros sitios ya tenían carreteras. Cuando se hicieron las carreteras, en otros sitios tenían autovías. Del tren y la alta velocidad no hace falta hablar. Nunca hemos estado en las mismas condiciones para competir que otros”, dice. “Necesitamos muchas infraestructuras, pero las más urgentes ahora son las tecnológicas”, prosigue Amado Goded, exresponsable de Bomberos. “La provincia tiene poca banda ancha, en muchas zonas ni siquiera hay cobertura de móvil, y así las empresas no pueden funcionar. Además, Internet debería ser ya una puerta para la atención sanitaria y la educación en muchos pueblos donde es difícil llevar personal”.

El pulmón del sur de Europa

Miguel Ángel Fortea muestra un mapa de densidad de población de la provincia por términos municipales. Entre las pocas zonas que no son un páramo figura Teruel capital, que ha ganado población en el último siglo a base de absorber a las personas mayores que abandonaban sus localidades de origen a medida que los pueblos se quedaban sin servicios. La otra excepción son las zonas vinculadas a los últimos reductos de la minería y a la única central térmica, de las tres alimentadas con carbón que llegó tener Teruel, que sigue funcionando, la de la localidad de Andorra. “Pero esto también se ha acabado. El cierre de la central ya ha empezado y en 2020 parará”, indica Fortea, profesor de Ciencias Jubilado.

“Teruel y sus provincias limítrofes son el pulmón del sur de Europa por su masa forestal y su bajo nivel de emisiones, y aun así se nos castiga. Se nos dice: ‘Ustedes tienen una central térmica y la tienen que cerrar porque contamina’. Hombre, si somos los que más oxígeno generamos. Cuando las minas cerraron no tuvimos una reconversión como las de los altos hornos de Bilbao y Sagunto. Y ahora con el cierre de la central tampoco se nos d

Origen: EL PAIS Teruel existe, pero su relevo no | Sociedad | EL PAÍS

4 Comments

  1. Lo primero buenas autopistas y buena cobertura para internet y mobiles(, que los politicos hablen y mientan menos y suelte la pasta el gobierno Central) como las tienes catalanes y vascos y navarros.Con esto viene despues todo, industria , bienes y servicios, sin lo primero NADA

    1. Así es. Ir de Teruel a Madrid en autobús, por ejemplo, te cuesta más de cinco horas, y son escasamente 300 kilómetros. ¡Y llegas molido!

  2. Esta plataforma y movimientos, siguen teniendo los mismos LÍDERES Y MIEMBROS QUE HACE 20 AÑOS.
    Es un gran mérito por su parte, lo reconozco, pero también un gran demérito para TERUEL, y la demostración de que NI SIQUIERA SE APUNTA GENTE JOVEN A ESTOS MOVIMIENTOS, pues la mayoría ya están fuera de TERUEL, estudiando o trabajando.
    Es una pena, pero así es.

  3. Es triste decirlo, PERO AL PASO QUE VAMOS, TERUEL NO TIENE FUTURO.
    Y una buena parte de la provincia de HUESCA, TAMPOCO.
    Es “ley de vida”, pero la gente que emigra, por razones de estudios, etc., YA NO VUELVE.
    Y los nuevos pobladores, en la mayoría de los casos, son ex hippies o hippies reciclados, okupas, gente que no quiere trabajar, PERO SÍ VIVIR DE LAS AYUDAS SOCIALES, ETC.
    (En otras palabras, y en la mayoría de los casos, repito, SALVO EXCEPCIONES, son personas que tampoco van a crear empleos, ni siquiera para sí mismos. Pero, eso sí, que demandan los mismos servicios que si vivieran en la Puerta del Sol, de MADRID…).

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