Así planificó el médico de Zaragoza el asesinato de su madre y de su esposa


Con escalofriante orden, acudió primero a casa de su madre, de 92 años, luego regresó para matar a su mujer y, antes de suicidarse, dedicó sus últimos minutos de vida a preparar la escena del crimen como quería que la encontrara la Policía

Escalera del bloque residencial en el que vivía el matrimonio de médicos jubilados – Fabián Simón

El médico jubilado que ayer se suicidó en Zaragoza tras acuchillar hasta la muerte a su madre de 92 años y a su mujer de 78 -enferma de alzhéimer- preparó de antemano su letal plan. El tiempo que dedicó, el modo en que ejecutó los homicidios y el cuidado que puso en preparar la escena del crimen no encajan con un arrebato sino con un plan mediato, según han indicado ABC fuentes próximas a la investigación.

Destaca también el escalofriante orden con el que actuó. De madrugada, cuando aún no habían despuntado las primeras luces del día, Luis Lasala Mainar, de 77 años, salió de su domicilio en el número dos de la calle Viñedo Viejo, en el barrio zaragozano de Casablanca. Se fue hasta el piso de su madre, en el número 179 del Coso, en pleno centro de la capital aragonesa. Cuatro kilómetros de ida para acuchillar hasta la muerte a la anciana, María Mainar. Dejó su cuerpo en el interior de la vivienda, cerró la puerta sin levantar sospecha alguna en el vecindario y emprendió el camino de vuelta hacia su domicilio. En total, casi 10 kilómetros entre ida y vuelta.

Ya de vuelta en casa, asestó cuchilladas mortales a su esposa, Dolores Mínguez Herrero. El cuerpo apareció degollado. Tampoco en este caso hubo ruidos o gritos que alertaran al vecindario. La Policía no recibió aviso alguno hasta que el cuerpo del médico apareció tendido en la calle, agonizando, tras haber saltado de la vivienda, un cuarto piso. Falleció poco después.

Tras consumar los asesinatos de su madre y de su esposa, Luis Lasala dedicó sus últimos minutos de vida a dejar cuidadosamente preparada la escena del crimen tal y como quería que se la encontrara la Policía. Dejó las llaves del piso en la cerradura para que pudieran entrar con facilidad, y en la puerta plantó una visible nota en la que pedía que se avisara a la Policía. Además, en el salón de la vivienda dejó a la vista un escrito en el que justificaba su letal comportamiento y lo relacionaba con el estado de salud de su esposa.

Luis Lasala, aunque ya se había retirado, todavía aparecía en algunas guías de servicios médicos. Su nombre aún aflora en internet como facultativo, y lo hacía junto a su dirección particular, ese número 2 de la calle Viñedo Viejo.

Saga de médicos

El cadáver de su nonagenaria madre fue hallado a lo largo de la mañana, tras comprobar que la anciana no contestaba a las llamadas. Luis Lasala y Dolores Mínguez tenían dos hijas. Las dos son también médicos. Una de ellas ejerce en Zaragoza y la otra fuera de la capital aragonesa. Siguiendo el procedimiento habitual, la Policía contactó inmediatamente con los familiares directos para comunicarles lo ocurrido y cumplimentar las protocolarias tomas de declaración con las que completar las diligencias. Y fue durante este trámite entre la Policía y una de las hijas cuando se disparó la inquietud al intentar contactar con la anciana en su domicilio y no responder ésta a las insistentes llamadas. Acudieron a la vivienda y comprobaron que también había sido asesinada.

Luis y Dolores (o Lola, como siempre se le llamaba) eran un matrimonio muy conocido en su vecindario, en un tranquilo barrio residencial de Zaragoza, en el que también ejercieron la medicina. Dolores se jubiló como pediatra en el Centro de Salud situado a escasos metros de su casa, en la que ayer fue asesinada.

Para los vecinos que los conocían, eran un matrimonio normal que nunca había dado que hablar por incidentes domésticos. «Era una pareja querida por todos», decía ayer uno de los residentes. Otros explicaban que la víspera habían coincidido con el matrimonio. «Ella era una persona muy cercana, y especialmente cariñosa con los niños», remarcaron. «Sentía vocación por ellos. Era deportista y formaba parte de un grupo excursionistas», dicen.

La consternación fue total en el vecindario tras conocerse lo ocurrido. La delegada del Gobierno en Aragón, Carmen Sánchez, confirmó que no constaban denuncias previas por malos tratos. Alguno de los vecinos hablaba ayer de los episodios depresivos en los que Luis Lasala estaba sumido desde hace algún tiempo, a la par que avanzaba la enfermedad degenerativa de su esposa. Además, un hermano del homicida es tetrapléjico y está ingresado en una residencia. «Sufría mucho al ver cómo avanzaba la enfermedad de su esposa», afirmaba ayer otro de sus vecinos.

Dejó una carta dirigida a sus hijas en la que pedía perdón

Dijo que quería evitar “cargas” a sus hijas y evitar que su madre “sintiera vergüenza”

Varios agentes, en la entrada de la urbanización de Casablanca donde vivía el agresor y su mujer. José Miguel Marco

Luis Lasala Mainar, el médico jubilado que el pasado jueves se suicidió tras haber matado a su madre y a su mujer en Zaragoza, dejó una carta manuscrita dirigida a sus dos hijas en las que pedía perdón y explicaba los motivos del doble crimen.

“He cometido una atrocidad”, escribió al parecer Luis en la carta que dejó en la mesa del salón de su casa en la urbanización Viñedo Viejo en el barrio de Casablanca. “Al principio será terrible y lo pasaréis muy mal”, continuaba el escrito, en el que les pedía perdón y señalaba que quería librarlas de “cargas”. También escribió que mató a su madre para que “no sintiera vergüenza”, según publica este sábado El Periódico de Aragón.

Luis Lasala, de 67 años, se suicidó tras haber matado a su mujer, pediatra jubilada de 68 años, y a su madre, de 92 años, que vivía sola en su casa en el Coso Bajo. Fuentes del entorno de Lasala explicaron que estaba sumido en un estado depresivo desde hacía un tiempo. Al parecer, el principal detonante fue el diagnóstico de alzhéimer de su mujer. Él también estaba pendiente de los cuidados de su madre, de su hermano (tetrapléjico desde hace 24 años por un accidente de montaña) y de dos primas enfermas.

Esta situación familiar ha generado un gran debate sobre si el doble crimen es un caso de violencia de género o se trata de un suicidio compasivo.

Origen: El asesino dejó una carta dirigida a sus hijas en la que pedía perdón | Noticias de Zaragoza en Heraldo.es

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