Escabechina en el examen de catalán del IB-Salut: el 72% suspende el escrito


La alta tasa de fracaso en las pruebas de lengua catalana del Govern hace saltar las alarmas, a falta de la prueba oral

Exclusiva foto de Rajoy camino de la Moncloa en su coche oficial. El que sonrie es el chófer

Si los profesionales sanitarios de Baleares se presentaran a las pruebas PISA, se convertirían en el farolillo rojo en fracaso escolar. Al menos, a tenor de los resultados de los últimos exámenes que ha realizado el personal del Servicio balear de Salud (IB-Salut) para sacarse el título de catalán, que arrojan un alarmante porcentaje de suspensos del 72%. «Algo falla cuando el porcentaje de fracaso es tan alto: o no nos preparan bien en los cursos o los exámenes no son apropiados o la corrección es demasiado estricta», apuntan los sindicatos CSIF y Simebal.

La Escuela Balear de Administración Pública (EBAP) acaba de publicar la lista de calificaciones de la convocatoria extraordinaria de la prueba escrita de catalán para el personal que depende del Servicio de Salud de las Islas Baleares y las notas constatan un fracaso notable:de los 114 presentados, 82 suspendieron (un 72%). Curiosamente, la tasa de suspensos es más alta en el nivel B1 (más bajo) con un 75%. Así, de los 28 examinados, 21 fueron no aptos, mientras que en el nivel B2 bajó al 70,9%: de 86 alumnos, 61 no superaron la prueba. «Y aún falta la prueba oral, que podría hacer una auténtica escabechina», alerta Carolina (nombre ficticio), una auxiliar administrativa del IB-Salut, que acaba de catear el B2 por tercera vez.

Afortunadamente, Carolina tiene el B1 y podrá presentarse a las oposiciones pero muchas de sus compañeras no lo tienen y no podrán optar a una plaza fija. «Hay hasta el 11 de mayo para presentar el título de catalán. Ya no les da tiempo porque no llegan a los próximos exámenes de catalán de mayo».

El Govern acaba de aprobar un polémico decreto que exige el catalán como requisito para trabajar en la sanidad pública balear, una traba que no existe en ninguna otra CCAA. La norma, impulsada por la presidenta socialista Francina Armengol y sus socios nacionalistas de Més, pide el nivel B1 para médicos y enfermeras, y el nivel A2 para auxiliares de enfermería y celadores.

El fuerte rechazo social obligó al Pacte a rebajar el nivel (de B2 a B1 y de B1 a A2) y dio una moratoria de dos años para sacarse este título. Pero desde CSIF alertan de que sólo da este plazo al personal sanitario y, por tanto, discrimina a los auxiliares y administrativos del IB-Salut, que deben acreditarlo si quieren presentarse a las próximas oposiciones.

«Creíamos que el Govern abriría la mano con estos exámenes, ante la escasez de profesionales sanitarios y no sanitarios con esta acreditación lingüística y con las oposiciones a la vuelta de la esquina, pero cada vez los ponen más difíciles, el nivel es más alto y la corrección es excesivamente estricta. No sabes ya qué pensar… Si todo esto es un negocio de tasas y cursos», se queja Carolina desde Menorca, donde mejores resultados han obtenido.

De los 12 examinandos del B1 en Menorca, sólo aprobaron cuatro. Es decir, suspendieron ocho (un 66,6%). Y el B2 lo cateó el 60% de los presentados: seis de diez.

La isla que peor nota sacó fue Ibiza, donde ningún aspirante aprobó el B1 (tres de tres), al igual que en Formentera (dos de dos). Con el nivel B2 hubo más suerte: de los 12 presentados en Ibiza, dos aprobaron, o dicho con otras palabras un 83% fue no apto, mientras que en Formentera hubo un 66,6% de suspensos (de seis, cuatro catearon y dos fueron aptos). En Mallorca, de los 11 presentados para el B1, aprobaron sólo tres. Suspendió el 72,7% (ocho). Y de los 58 que hicieron el B2, 41 no pasaron la prueba (un 70,6%) frente a 17 que sí lo hicieron.

Nivel elevado

Los examinandos se quejan de que el nivel que se pide en los exámenes de catalán del Govern balear es muy elevado y, además, falta tiempo para estudiar. «Hemos tenido que sacar horas de nuestro tiempo libre y de estar con nuestras familias», lamenta Carolina, que como muchos otros colegas se plantea irse al Instituto Ramon Llull, a Madrid, para sacarse este título. Asegura que examinarse allí es más sencillo y más rápido (el oral y escrito se hacen el mismo día)que en las Islas, tal y como informó EL MUNDO en 2016.

En el Institut Ramon Llull de Madrid la prueba de catalán se hace en un día, puede suspenderse alguna de las partes y los resultados llegan antes. En cambio, los exámenes en Baleares tienen mala fama desde hace años porque no hacen nota media si no se aprueban todas las partes y eso provoca que muchos alumnos cateen por haber suspendido únicamente una de las cinco pruebas. «Normalmente caemos en la gramática», detalla Carolina, que lo considera una «injusticia» y una trampa para poder renovar las tasas y alimentar «el negocio de los exámenes de catalán». Eso sí, la exigencia de catalán para trabajar en la Administración pública ha sido un revulsivo para las matrículas de cursos de lengua catalana. En tres años ha subido más de un 120%.

El Govern balear no niega la fuga de estudiantes a Madrid. Ya afirmó el año pasado a este rotativo que le consta incluso que hay una nueva picaresca para evitar las pruebas en Palma. «Hay gente que se matricula en la Part Forana, en Manacor, porque piensa que es más fácil que en Palma, aunque el examen es el mismo. El boca a boca hace estas cosas», argumentan. ¿Son más difíciles los exámenes de Baleares? Sí y no. Posiblemente la explicación está en el grado de exigencia del profesor que corrige la prueba, reconocen desde el Govern.

Desde el Sindicato Médico, al igual que CSIF, reivindican que el catalán sea un mérito y no un requisito, y consideran que la tasa de suspensos es «preocupante». Entre los posibles motivos, plantean una exigencia superior en los exámenes o una baja preparación previa en los cursos (para presentarse a esta convocatoria del EBAP los aspirantes debían haber asistido al 80% de las clases).

«Es un desastre que apenas el 30% de las personas apruebe. Y esto significa que disminuye el porcentaje de tener buenos profesionales», critica Simebal, que admite que no todo el mundo tiene facilidad para los idiomas. «Hay médicos que se han sacado una carrera de Medicina pero quizás tienen dificultades para aprender idiomas, y eso no significa que sean peores profesionales o que no vayan a ejercer bien. Es injusto que se les discrimine por la lengua», denuncian, al tiempo que alertan del efecto disuasorio del decreto.

Origen: MAYTE AMORÓS Escabechina en el examen de catalán del IB-Salut: el 72% suspende el escrito | Baleares

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