El Hospital de Barbastro recibirá el nombre del doctor Andrés Martínez Vargas

26 May

El Hospital de Barbastro pasará a denominarse “Andrés Martínez Vargas“. Así lo anunció el martes el alcalde de Barbastro, Antonio Cosculluela, en la clausura del primer centenario de la creación del Instituto Nipiológico creado por el padre de la pediatria moderna española en su ciudad natal en 1916.

El Ayuntamiento aprobó por unanimidad la propuesta planteada por el PP para dar nombre al Hospital de Barbastro de este ilustre hijo de la capital del Somontano.

El anuncio se hizo con el consenso de la Consejería de Salud del Gobierno de Aragón, cuyo consejero Sebastián Celaya también participó en los actos de clausura del centenario que se celebró en el Aula Magna de la UNED de Barbastro.

Dos libros y un audiovisual

La figura del doctor Martínez Vargas se hizo más grande y conocida gracias a la publicación de dos libros, realizados por los pediatras Miguel Labay y Joaquín Callabed -dos discípulos del considerado padre de la pediatría moderna -, y un audiovisual elaborado por el realizador David Asensio de la UNED de Barbastro.

El Instituto Nipiológico creado por Martínez Vargas en su Barbastro natal en 1916, imitando otros modelos europeos, fue la primera clínica pediatra, con un fuerte componente social, y escuela para formar a las madres en el cuidado de los niños  creada en España y en Barbastro contribuyó a rebajar considerablemente la mortalidad infantil.

Su legado se ha reconocido a lo largo del pasado año en varios actos organizados por el Ayuntamiento, la UNED, el Sector Salud de Barbastro y El Cruzado Aragonés. Y el martes se puso el broche con la presentación de dos libros biográficos Abecedario del Doctor Andrés Martínez Vargas, su apasionante historia y vida de la “A” a la “Zeta”, que firma el pediatra Labay, y Andrés Martínez Vargas, catedrático en Pediatría, y su latido social por la infancia (1861-1948), de su colega Callabed. Por su parte, Asensio presentó un documental con imágenes cedidas por la familia de Martínez Vargas.

El acto fue merecido y digno homenaje institucional, médico y social al contar con la presencia del consejero de Sanidad Sebastián Celaya, los responsables médicos del Sector, vecinos que han impulsado la figura del doctor como el farmacéutico Edgard Abarca, el obispo de Barbastro – Monzón, Ángel Pérez, representantes del Patronato de El Cruzado, el director de la UNED, Carlos Gómez, directores de colegios y miembros de la Corporación municipal, con el alcalde Antonio Coscullulea a la cabeza.

Para el doctor Callabed, miembro de la Real Academia de Medicina de Cataluña, con el acto de ayer se «da un paso  para lo mucho que se merece Andrés Martínez Vargas. Un hombre inquieto, importó el suelo diftérico, los jardines de infancia de Alemania, la gota de leche, y las escuelas de niños de Inglaterra. Tuvo una gran ética y la llevo al bien común creando escuelas de madres gratuitas que cristalizaron en el Instituto Nipiológico. Hay que recordarlo pero también no olvidar que en España tenemos tres millones de pobreza extrema y en Barcelona, donde yo vivo, hay 30.000 niños que no pueden cenar. Hacen falta en 2017 Martínez Vargas y políticos que les hagan caso».

El pediatra Labay destaca en su libro «la extraordinaria y subyugante personalidad de Martínez Vargas. Ha sido una persona espectacular en todos los sentidos, barbastrense de origen pero de repercusión mundial indudable. Interesa y mucho en el extranjero porque es crítico con lo que ve, protege al desvalido y funda muchas entidades que beneficiaron a la población. Hace falta su espíritu crítico hoy en la educación».

Origen: José Luis Pano. Ropnda del Somontano. El Hospital de Barbastro recibirá el nombre del doctor Andrés Martínez Vargas

Arnau de Vilanova un gran médico olvidado por los aragoneses

Portada del triptico sobre Arnau de Vilanova publicación nº 2.160 de la Institución Fernando El Católico (Diputación de Zaragoza). Texto y diseño R. Centellas. Depósito Legal: Zaragoza 3.263 / 2000

En Aragón casi nadie sabe que Arnau de Vilanova (en Catalán y provenzal), denominado también Arnaldo de Vilanova o de Villanueva en español, Arnaldus de Villa Nova o Arnaldus Villanovanus en latín y Arnaud de Villeneuve en francés (ca. 1238Génova, 1311), posiblemente nacido en Villanueva de San Martín -ahora Villanueva de Jiloca-,1 Zaragoza, fue médico, teólogo y embajador de grandes figuras de la monarquía y del clero de su época.

Los catalanes y los valencianos han puesto el nombre de Arnau de Vilanova a sendos hospitales. En Aragón no hay ni un hospital ni un centro de salud que recuerde su nombre. Se mantienen nombres en los hospitales Aragonses como Obispo Polanco o Lozano Blesa pero se olvida su nombre.

Arnau de Vilanova

Escribió obras claves para la medicina europea medieval, como Regimen Sanitatis ad regum Aragonum, Medicinalium introductionum speculum y algunos tratados de patología general, entre otros. Se le conocía como el “médico de Reyes y Papas” y se le han atribuido obras de alquimia, aunque muchas de las obras que se le adjudican podrían no ser suyas. De formación políglota, dominaba el hebreo, árabe, probablemente el griego, algunas lenguas vulgares de Francia, Italia y el latín y valenciano, siendo estas dos últimas las que usó para escribir sus obras.

Biografía

Probablemente fue el médico más importante del mundo latino medieval, implicado también en cuestiones político-religiosas de su tiempo.

Las referencias acerca del origen de Vilanova son especialmente oscuras y embrolladas; referencias ocasionales y contradictorias hacen de Francia, Cataluña o Valencia la patria de Vilanova. Menéndez Pelayo escribió ya en 1880 que “el referir y contrariar los yerros cometidos por los biógrafos de Arnaldo sería prolijo y enfadoso”.

Descubrimientos documentales recientes apuntan a Villanueva de Jiloca, cerca de Daroca, como el lugar de nacimiento del físico aragonés,2 sin que se conozca la fecha exacta, rondando el año 1240. Sin embargo, muy pronto emigró, presumiblemente con su familia, al vecino Reino de Valencia, poco tiempo antes conquistado por el rey Jaime I (entre 1225 y 1262) para los cristianos. En su capital fue tonsurado a los siete años, vivió y ejerció su profesión como médico, tuvo propiedades y profesó monja dominica a su hija María (1291).

En 1260 estudiaba Medicina en Montpellier. En 1280 era ya médico prestigioso. Diez años más tarde se halla de nuevo en Montpellier como maestro de su pujante Escuela médica; aunque no por ello deja de atender sus intereses valencianos y la salud de la familia de Jaime II de Aragón. Este rey, gran amigo de Vilanova, le enviaría en 1299 a la corte de Francia en misión diplomática, y en París iba a dar a conocer las ideas que había ido desarrollando acerca del próximo fin del mundo y de la necesaria reforma de la Iglesia. La repulsa de los teólogos de la Sorbona, que condenan su Tractatus de tempore adventu Antichristi (Tratado sobre el tiempo en que ha de venir el Anticristo), va a marcar un giro en su vida: herido por la afrenta y convencido de su verdad, se lanzó a una campaña vindicativa que mengua, aunque no elimina, su labor profesional. Le vemos en 1301 apelando al papa Bonifacio VIII y remitiendo un opúsculo apologético a destacadas personalidades de la cristiandad; en 1302, polemizando violentamente con los dominicos que rechazan sus ideas; en 1304, protestando ante el cónclave reunido en Perusa… La elección de Clemente V, antiguo amigo de Vilanova, a cuyo examen somete la colección de sus escritos religiosos, le trae unos años de calma (1305-09) en los que Vilanova realiza gestiones a favor de sus reyes en la corte pontificia de Aviñón y lleva a cabo una amplia propaganda espiritual entre las comunidades laicas de la Provenza.

El prestigio de que goza le permite intervenir en problemas del Reino de Valencia, tales como el proceso de los templarios, los proyectos de Cruzada, las disidencias del franciscanismo estricto o las tensiones entre la Santa Sede y el rey de Sicilia. Era éste el joven y caballeroso Federico II, en el que el maestro Vilanova hallaría un discípulo fiel y ferviente; a su dictado había emitido disposiciones para el buen orden de su casa y reino; y en 1309 le confiaba unos sueños misteriosos, cuyo significado interpretaría Vilanova relacionándolo con otros tenidos por Jaime II, en el sentido de que ambos reyes hermanos habían de promover la acción renovadora de la Iglesia preconizada por él. La exposición que de todo ello hiciera Vilanova en consistorio público iba a provocar su ruina. Ante la protesta de la curia y la indignación del rey de Aragón, Vilanova tuvo que refugiarse junto al de Sicilia.

De una longevidad inusual para la época, murió septuagenario en Génova el 8 de septiembre de 1311, cuando realizaba gestiones para evitar el inicio de hostilidades contra Roberto I de Nápoles.

Obras

Vilanova tuvo una activa intervención en la vida política de su tiempo, casi siempre movida por sus ideales religiosos y apoyada en su prestigio profesional: en la amistad de Jaime II, en la tolerancia de Bonifacio VIII o en la benevolencia de Clemente V subyace la gratitud del paciente eficazmente tratado, aunque se vea también fomentada por la lealtad del súbdito y la fidelidad del cristiano. Hay en la obra religiosa de Vilanova más de celo indiscreto, de ingenuidad idealista o de fantasía exaltada que de heterodoxia formal. Implicado en el movimiento de los espirituales, en la línea de las extrañas especulaciones de Joaquín de Fiore, busca la salvación del mundo en sus lucubraciones escatológicas, en sus exigencias de reforma eclesiástica y en sus exhortaciones ascéticas. Pero aunque las fantasías de la especulación o las violencias de la polémica le lleven a expresiones desafortunadas, nunca cae en la herejía. La sentencia de la Junta de teólogos de Tarragona, que en 1316 ordenó la destrucción de sus obras espirituales, fue anticanónica y desmesurada.

Pero Vilanova fue ante todo magister medicinae. Por una parte, clínico práctico de amplia experiencia y fama bien acreditada. Por otra, profesor destacado de la mejor Facultad del medievo. Por otra, autor de una importante obra médica, muy difundida y apreciada a lo largo de tres siglos y a lo ancho de toda la cristiandad: apenas hay biblioteca importante que no cuente con copias medievales o ediciones renacentistas de algunos de sus escritos científicos; en el siglo XVI se hizo una colección que trataba de recoger sus obras completas, cuyo éxito denotan las reimpresiones que se sucedieron, en las que textos espurios se albergaron a la sombra de su prestigio. Puede decirse que la obra médica de Vilanova responde a su condición de médico escolástico, un sabio formado en los textos clásicos de Hipócrates y Galeno, recibidos a través de su versión arábiga y completados con las mejores producciones de los autores que escribieron en árabe. Aunque no le hubiera sido preciso el conocimiento de este idioma —pues la mayor parte de esos libros habían sido ya traducidos al latín—, sabemos que Vilanova lo poseía a la perfección y que en sus años de médico regio en Barcelona había traducido opúsculos de Galeno, Avicena y otros.

El grueso de su obra original es fruto de su época en Montpellier: hay un conjunto de tratados extensos y bien elaborados que reflejan el estilo y responden a la utilidad de la docencia impartida en las Escuelas de Medicina. Comentarios eruditos —varios de los cuales se han perdido o permanecen inéditos— a los autores exigidos en el plan de estudios; colecciones de aforismos de intención nemotécnica —entre los que destacan las popularísimas Parábolas de la medicación, de las que se conservan 40 copias de los siglos XIV y XV y que fueron editadas 15 veces en el XVI—; obras de doctrina médica, unas estrictamente especulativas —De humido radicale—, otras que desembocan ampliamente en la práctica —como De considerationibus operis medicinae—, todas ellas coronadas por esa admirable síntesis de los principios de la ciencia médica que es la llamada Speculum medicinae; densas exposiciones de farmacología básica, como el tratado De graduatibus medicinarum, tan importante en la línea de los intentos medievales de una teorización de la dosificación medicamentosa, etc.

Otra de sus innovaciones es la introducción del alcohol como agente medicinal, según Dupuy.3 En África escribe un tratado de los vinos artificiales y farmacéuticos, entre los cuales el aguardiente y el alcohol o espíritu del vino, que conoció por los árabes de la península y fue el primero en introducir en Occidente.4

Junto a este bloque de escritos está el tan conocido Regimen sanitatis, escrito en 1308, para tutelar la salud del rey de Aragón, pero que pronto se difundió amplísimamente por toda Europa, siendo traducido al valenciano y al hebreo, y los extensos catálogos de medicamentos simples y compuestos —Simplicia y Antidotarium—, así como las monografías, breves y expresivas, que abordan los más diversos problemas clínicos. En cambio, puede afirmarse el carácter apócrifo de obras tan ligadas al nombre de Villanova como son el Breviarium practicae y el comentario al Regimen sanitatis salernitanum. Y, desde luego, del conjunto de los libros de alquimia que le han sido atribuidos; hay motivos suficientes para despojar la figura de Vilanova del manto de alquimista de que fue revestido por autores o copistas del siglo XV y que tanto se suele destacar en la visión habitual que se da de su persona. No parece que fuera alquimista, ni mago, ni rebelde innovador. Más bien, fue un médico galenista que, sobre la base de un profundo conocimiento de la ciencia transmitida por los antiguos, elaboró una doctrina tan propia como tradicional, que procuró celosamente preservar de toda cavilación filosofizante —véase su obra De intentione medicorum— y dirigir a la práctica clínica concreta. Sus obras sobre medicina constituyen un bien forjado eslabón en la cadena de transmisión perfeccionadora del saber médico clásico.

En total, su obra médica se compone de 27 títulos auténticos más otros 51 atribuibles al maestro, según las investigaciones publicadas en la Arnaldi de Vilanova Opera Medica Omnia.5 Versan sobre medicina teórica con fines docentes (Speculum medicinae), aforismos (Aphorismi de gradibus), regímenes de sanidad (Regimen sanitatis ad regem Aragonum y Regimen Almeriae encargados ambos por el rey Jaime II), medicina práctica, estudios monográficos, farmacia y traducciones (de Avicena, Galeno, etc.). También se ocupó de la astrología, la cábala y alquimia aunque, como ya se ha advertido, la mayoría de las obras que se le atribuyen en estos campos se consideran apócrifas.a

Cronología

  • 1238. Lugar de nacimiento desconocido, algunos autores afirman en Valencia durante la dominación árabe, otros afirman en el señorío de Montpellier (hoy en Francia, en aquel entonces señorío de los reyes de Aragón), otros hablan de Languedoc, Provenza y Cataluña.
  • 1260. Estudia medicina en Montpellier.
  • 1267-76. Amplía estudios en Nápoles y probablemente en Salerno.
  • 1281-1290. Es médico de los reyes de Aragón, Pedro el Grande, Alfonso III y Jaime II. Traduce libros de Avicena y Galeno.
  • 1290-1299. Profesor de medicina en Montpelier.
  • 1299. Va progresivamente abandonando el ejercicio de la medicina para dedicarse a la filosofía y a la teología. Entra en discusión con numerosas personalidades de la época.
  • 1311. Muere cuando viaja a Génova.

 Referencias

Bibliografia

  • Batllori, Miquel; Carreras i Artau, Joaquim (1950). L’epistolari d’Arnau de Vilanova. Barcelona: IBC.
  • Chevalier, U. (1903): Repertoire des sources hist., &c., Bio-bibliographie.
  • Ferguson, J. (1906): Bibliotheca Chemica (lista de escritos).
  • Gascón Villaplana, P. (1975): Estudio sobre Arnau de Vilanova, Medicina e Historia.
  • Haureau, J.B. (1881): Histoire litteraire de la France, vol. 28.
  • Lalande, E. (1896): Arnaud de Villeneuve, sa vie et ses oeuvres, París.
  • Menéndez Pelayo, Marcelino (1967): Historia de los heterodoxos españoles, 2ª ed., Editorial Católica, Madrid.
  • Paniagua Arellano, Juan Antonio (1963). Estudios y notas sobre Arnau de Vilanova. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 978-84-00-03387-3.
  • Vilanova, Arnau de. Opera médica omnia. Pagés Editors; Universidad de Barcelona. Publicaciones y Ediciones. ISBN 978-84-7935-157-1.

 Enlaces Externos

Origen: Wikipedia. Arnau de Vilanova

 

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3 comentarios to “El Hospital de Barbastro recibirá el nombre del doctor Andrés Martínez Vargas”

  1. Esperanza 26 mayo, 2017 a 11:36 #

    Vaya cuadrilla de inútiles que salen en la foto.

  2. CARPETOVETO 26 mayo, 2017 a 07:53 #

    Pues si no estoy equivocado el Hospital de Lerida se llama Arnau de Villanova. Los bienes, la corona, la bandera (menos la estrella), los ilustres,….Que vecinos,…….

    • No se Puede 26 mayo, 2017 a 08:20 #

      Vecinos que defienden lo suyo y se apropian de todo lo que pasa cerca de sus manos. Cierto es, que la mayor parte de sus desmanes los han cometido con la aquiescencia de Madrid por un puñado de votos. Nosotros somos pocos y no hemos conseguido ni siquiera defender lo nuestro. Nada ha cambiado.

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