Pedro pediatra

15 May

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Pedro Orós, recibiendo el pañuelo azulde las fiedstas de Malpica

Por Juanma Fernández

La historia no sé cómo comenzó porque llegué a su consulta con semanas, aunque tengo presente que nunca le temí. Me asustaban las vacunas y los jarabes con sabor a sapo, pero nunca pensé que de ambos él podía ser culpable. Con él se han vivido varios de los recuerdos más felices. El día, por ejemplo, que afirmé querer ser tan alto como mi padre, que mide unos esplendorosos 1,65 metros. En aquella época se buscaba que yo comiera pescado y esa era la excusa para que me pusiera a la tarea. También se agenció mi primer ataque de alergia, cuando, pasando la tarde en un centro comercial, empecé a estornudar mientras uno de mis ojos se hinchaba como si fuera a reventar. Su tratamiento: «Llevadle mejor a otro centro comercial». Recuerdo a mis padres riéndose con aquello. Una risa de las que te quitan el miedo: la risa siempre es algo muy serio. Llegaron por otro lado los tiempos de empezar a hablar, en los que a mí me costaba pronunciar bien la erre. Aquello coincidió con una época en la que me soltaba en la lengua cervantina dedicando insultos sin criterio al personal desde mi sillita de ruedas. Como efecto colateral de aquello, su nombre, que a mí me salía de corrido: ‘Pedo Pediata’. Pasados los años, aquella figura fue tomando la forma afable y tierna del hombre que cuidó de mi hermana y de mí (y, por tanto, de mis padres) durante nuestra infancia. Y mientras yo solidifiqué mi dicción de la erre, él fue convirtiéndose en una parte indispensable de nuestros días más felices, aquellos en los que el mundo es un gigante de cara blanca que compartíamos con muchos de los que ya no están. Por eso es una pena que Pedro Orós, el pediatra más carismático, decente y cercano que ha conocido el barrio de Casetas, se vaya a jubilar este viernes tras 34 años dando respuestas y consuelo a tantos padres. Se merece el descanso y las clases de piano, pero nos va a dejar muy solos. Hay gente que se va de un sitio en el mundo y arrastra consigo la nostalgia del resto, que no es otra que una manera especial del cariño. El que ha regalado a un barrio de adultos que al recordarle siempre tendrá el tesoro impagable de que volvamos a ser unos críos.

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Una respuesta to “Pedro pediatra”

  1. Yo 15 mayo, 2017 a 08:13 #

    Además un compañero entrañable y querido por todos. No sé qué hace Celaya para dejar escapar a este profesional en pleno rendimiento con la falta de especialistas que hay. Venga ofertale una prórroga muchos niños, padres y compañeros agradecerán el gesto.

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