Las puertas del Hospital

5 May

Por Antoni Gual. Jefe de servicio de la unidad de Alcohología de la Generalitat de Cataluña.

Antoni Gual

No sé si sólo sucede en mi Hospital, o bien el fenómeno se reproduce por doquier, pero en mi caso puedo asegurar que cada vez resulta más difícil entrar y salir del Hospital por su puerta principal, y lo mismo puedo decir cuando acudo al edificio de Consultas Externas.

Por la mañana te abordan con los periódicos gratuitos y, claro, debes entrar sin respirar pues los fumadores se agolpan a las puertas del recinto. Al llegar a consultas externas te venden los ciegos y la lotería nacional, te ofrecen hacerte miembro de la Cruz Roja y si sales sin bata te preguntan si puedes responder una encuesta (para venderte algún tratamiento alternativo, claro).

Pero lo peor está por llegar. Al salir al mediodía para comer hay que sortear a los que piden para el cáncer, los que dicen luchar contra el hambre, los del SIDA, y los que no te da tiempo de investigar a qué dedican sus esfuerzos. No dudo que en algunos casos se trata de esforzados voluntarios que se esfuerzan desinteresadamente por una buena causa, aunque en la mayoría veo gente joven, probablemente explotados, que intentan ganar algunos euros vendiendo con poca convicción sus productos.

Las puertas del Hospital son también lugar de encuentro. A menudo veo escenas emocionantes, familiares que se abrazan para compartir momentos de dolor y sufrimiento. Quizás por ello pienso que deberíamos hacer algo por dignificar esos espacios de transición. No me parece lógico ni ético que se aproveche los momentos difíciles por los que pasan pacientes y familiares para abusar de su sensibilidad y hurgar en sus bolsillos.

Dicen que en el medievo el barbero acudía a los mercados para sacar muelas, y más de uno hacia su particular agosto vendiendo ungüentos de dudosa eficacia. La medicina hizo bien en alejarse de los mercados, pero ahora parece que los mercados invaden los hospitales: donde hay gente, hay venta.

No tengo ninguna duda de que los equipamientos sanitarios se han dignificado extraordinariamente en los últimos decenios, aunque queda todavía bastante camino por recorrer. Una parte de ese camino pasa por cuidar ese entorno inmediato por el que todos entramos y salimos. Los sanitarios lo hacemos casi sin pensar, pero hay muchos pacientes y familiares para los que la visita es trascendente, y a los que deberíamos cuidar un poco más.

Origen: Las puertas del Hospital – DiarioMedico.com
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Una respuesta to “Las puertas del Hospital”

  1. Astolgus 6 mayo, 2017 a 00:59 #

    Antoni, en mi hospital, creo que más pequeño que el tuyo pasa tres cuartos de lo mismo. Aquí la gente se lleva sábanas y toallas, marcadas con el nombre del hospital; los servicios privados de Seguridad tienen que salir corriendo para recuperar sillas de ruedas que se llevan en furgonetas que aparcan casi en marcha por el hospital. O sea, ¡en todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas!

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