LA “JURISPRUDENCIA” DEL PROMOTOR DE LA ACCIÓN DISCIPLINARIA DEL CGPJ

21 Abr

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

Hay una jurisprudencia que interesa, y mucho, a los jueces, y es la que emana del Promotor de la Acción Disciplinaria.

En realidad no deberíamos hablar de jurisprudencia, pues como todos sabemos es la que emana del Tribunal Supremo, sino más bien de “criterios” del citado Promotor, hacia el cual debo expresar, en primer lugar, mi máximo respeto, pues creo pesa sobre sus hombros una carga muy grande, posiblemente excesiva.

El año pasado acudí en tres ocasiones al Promotor, y no precisamente para felicitar a ningún juez, y debo reconocer que los tres asuntos están ya resueltos, con un resultado siempre favorable al poder judicial, que ha ganado por goleada: 3 a 0.

Es decir, siempre ha considerado que no había que expedientar a nadie, y que la jueza en cuestión, doblemente denunciada, y una sección civil de una determinada audiencia provincial, habían actuado correctamente, y no procedía por tanto abrir expediente disciplinario alguno.

El último de los asuntos llevaba el número mil y pico, de lo que se deduce que diariamente se registran unas tres quejas, por término medio, incluidos los días feriados, es decir, inhábiles…

¿No sería mejor que en vez de un solo Promotor hubiera dos o tres Magistrados, lo que podría servir, además, para aquilatar las resoluciones, y evitar el excesivo poder de esta figura, que vacía de competencias el Servicio de Inspección del CGPJ, que supongo seguirá existiendo y funcionando…?

Acato y respeto, pero no comparto, las citadas resoluciones, que supongo serán también los “criterios” del citado Promotor, y voy a comentarlos someramente, dando mi punto de vista como iletrado (ahora que no nos lee nadie). Para mí, como para cualquier analfabeto jurídico, el Derecho es, o debe ser, sobre todo sentido común. Y cuando falta el sentido común, que es el aplicado por la generalidad de la población, es que algo falla.

No se puede legislar contra natura, aunque en este país, antes llamado España, lo estamos viendo todos los días, por desgracia: se llama “matrimonio” a las uniones de homosexuales y lesbianas, pero en cambio las parejas de hecho (que según las malas o buenas lenguas son millones las personas que están en esa situación), permanecen en el limbo jurídico; se legisla sobre las operaciones de cambio de sexo, y se financian con dinero público, mientras que personas que esperan un trasplante o una operación de corazón fallecen en las listas de espera; se acaba de disponer que los alumnos suspendidos en la Eso puedan pasar al Bachillerato, sin problema alguno, y demos gracias a Dios que no se legisle, también, que cualquier burro con alas tiene “derecho” a ser graduado universitario, preferentemente en Derecho, faltaría más… En fin, el acabose.

En el primer y segundo casos el Promotor entiende que una jueza puede comportarse en la sala de vistas con el mismo apasionamiento que los abogados de las partes, criterio que no comparto.

Un juez no solo debe de ser imparcial y objetivo, sino también parecerlo.

Todos tenemos un mal día, aunque esta jueza los debe de tener muy a menudo (ahora mismo acabo de recibir un correo electrónico de una señora que también va a denunciarla), pero todos esperamos de la jurisdicción que dejen sus problemas en su casa, o en su despacho, y no los lleven a la sala de vistas.

En el segundo asunto, sobre esa misma jueza, que no se ha abstenido de intervenir, a pesar de haber sido denunciada con anterioridad, el Promotor sostiene el “criterio”, legal pero irrazonable, por lo menos desde mi punto de vista, de que al no haberse sancionado a la jueza, no hay motivos para que no siga resolviendo, como si tal cosa.

Un juez no solo debe de ser honesto, sino también parecerlo. Es posible que yo fuera un mal juez sustituto –aunque nadie se quejó de mí, al menos que yo sepa-, pero si alguien me hubiera denunciado, desde luego que me hubiese apartado del procedimiento, por entender que no iba a poder actuar con imparcialidad, probidad y objetividad. Pero claro, hubiera sido una decisión tomada desde el sentido común, que tal vez la Sala de Gobierno del TSJ correspondiente hubiera invalidado, obligándose a seguir actuando en el pleito concreto y determinado…

Según el Promotor, aunque te denuncien todas las veces que quieran, sino eres sancionado por ello, no hay problema alguno. ¡Curiosa forma de ver la realidad, que creo se aparta bastante del sentido común!

¿O es que todos somos seres angelicales, que estamos por encima el bien y el mal, que no profesamos fobias y filias, simpatías y antipatías, en función de nuestra relación con una determinada persona, abogado, procurador, fiscal, etc.?

En el tercer y último caso, una sección que denuncia a un abogado ante su colegio profesional por haber criticado una resolución de la secretaria judicial (perdón, de la letrada de la administración de justicia), el Promotor no entra al trapo, cual toro bravo, y dice que es un acto jurisdiccional, y que por tano no debe conocer del asunto. Y, obviamente lo archiva.

¿Puede utilizarse el enorme poder que la Constitución y las leyes dan a los jueces para emplearlo en contra de abogados molestos, por ser moscas cojoneras del sistema…, pero que se expresan libremente en el ejercicio de su profesión, y en defensa de su cliente, en este caso él mismo?

Yo creo que no. Y es más, si los 150.000 abogados que hay en España, se dedicaran a quejarse de todas las actuaciones presuntamente irregulares, desatenciones, comienzo de las vistas con retrasos notables, suspensiones de juicios sin avisar, dilaciones en la resolución de los recursos, procedimientos y sentencias, de los 5.500 jueces que tenemos, creo haría falta una docena de Promotores de la Acción Disciplinaria…

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6 comentarios to “LA “JURISPRUDENCIA” DEL PROMOTOR DE LA ACCIÓN DISCIPLINARIA DEL CGPJ”

  1. mari a gutierrez 12 septiembre, 2017 a 15:44 #

    Y la cara de duro que le han sacado en la foto… ¡El Defensor de los Ciudadanos! ja, ja, ja, ja, ja ,ja… ahora, eso sí: ¡el sueldo que tendrá!. Y dejando el sueldo al margen: Preferiría ser juez antes que “APARENTE DEFENSOR”

    • Pedro Benabarre Graus 12 septiembre, 2017 a 21:13 #

      El penúltimo dimitió aborrecido, supongo.
      Se nombró provisionalmente a otro, al que ahora han confirmado en el cargo.
      Veremos cuándo dura.
      Creo es demasiado trabajo para una sola persona, SER EL GRAN INQUISIDOR DE MÁS DE CINCO MIL QUINIENTOS JUECES QUE HAY EN ESPAÑA…
      Creo debería ser un triunvirato o comisión de tres miembros, por ejemplo, que adoptaran las decisiones colegiadamente.
      ASÍ, DE PASO, SE LIMITARÍA SU EXCESIVO PODER.

  2. Pilar 21 abril, 2017 a 10:28 #

    Como decía el Príncipe de Lampedusa en “El Gatopardo”,, CUÁNDO NO QUIERES QUE NADA CAMBIE HAY QUE HACER VER QUE HAS CAMBIADO ALGO, PERO CON LA IDEA DE QUE NADA CAMBIE (o así, que escribo de memoria).

    Esta máxima figura también en el escudo heráldico del futuro DUQUE RAJAO: “que nada cambie”.

    Y debería figurar también en el frontispicio del CGPJ, pues revelaría claramente lo que podemos esperar de esa casa: ABSOLUTAMENTE NADA.

  3. Antonio 21 abril, 2017 a 09:31 #

    Se trata de hacer ver que las Instituciones funcionan…, aunque no funcionen.
    Además con este sistema se puede seguir practicando la política de “palo y zanahoria” con los jueces.
    Y se evita que los quejosos y denunciantes VAYAN A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL A CONTAR SUS HISTORIAS, pues así piensan que les van a hacer caso, y no divulgan LAS INJUSTICIAS, ILEGALIDADES E IRREGULARIDADES que se hayan podido cometer con ellos…, contribuyendo así a mejorar la “imagen” de la justicia.
    Al fin y al cabo, vivimos en una realidad virtual, en la que lo único que importa son las apariencias, no la realidad de las cosas…

  4. Carlos 21 abril, 2017 a 08:53 #

    Esta figura es meramente decorativa.
    En la práctica no sirve para nada.
    Podemos QUEJARNOS, ejercitar el denominado DERECHO AL PATALEO, con la completa seguridad de que nadie nos hará NI PUTO CASO.
    Es triste decirlo, pero es lo que hay, y viene corroborado por la estadística judicial: anualmente se presentan miles de denuncias contra los magistrados y jueces, PERO ESCASAMENTE SE ABREN MEDIA DOCENA DE EXPEDIENTES DISCIPLINARIOS, Y ESO COMO MUCHO.
    Entonces, ¿realmente sirve para algo esta Institución…?

    • Carlos 23 abril, 2017 a 16:25 #

      He olvidado comentar los datos siguientes:
      – Más de 1.000 denuncias se presentan anualmente como jueces y magistrados.
      – Escasamente se abren 3 o 4 expedientes disciplinarios al año, y eso no quiere decir que les vayan a sancionar, simplemente que van a investigar los hechos con cierto interés…
      ¿DE VERDAD VALE LA PENA QUEJARSE DE NADA…?

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