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EL JEFE DE LA BANDA SIEMPRE SE VA DE ROSITAS

5 Mar

Por Santiago Molina García.Catedrático de Universidad y Escritor

Manuel Santiago Molina, Catedrçatico de Universidad y escritor

Manuel Santiago Molina, Catedrçatico de Universidad y escritor

Si se analizan las sentencias judiciales más sonadas, relacionadas con la corrupción política desde la muerte de Franco hasta hoy, se comprueba fácilmente que los jefes del cotarro, en tanto que autores intelectuales de los delitos, siempre se van de rositas, aunque no niego que a lo mejor hay alguna excepción. Para demostrar que ello es así me limitaré a comentar algunas de esas sentencias judiciales.

El primer caso de corrupción política que se dilucidó en los juzgados, después de haber sido aprobada la vigente Constitución, fue el de la financiación ilegal de partido socialista durante la época del gobierno encabezado por Felipe González, junto con el denominado caso GAL. Como consecuencia de aquel proceso judicial fue encarcelado un ministro del interior, un secretario de estado y un director general. Sin embargo, el máximo jefe del cotarro, identificado por el juez instructor, Sr. Garzón, como “Mister X” ni siquiera fue procesado. Según los artículos y libros publicados sobre aquel proceso, el jefe de la banda no fue encausado debido a que el juez instructor no se atrevió a hacer público su verdadero nombre, a pesar del cabreo que tenía por no haber sido nombrado ministro.

Otro sonado caso que se dilucidó en los juzgados fue el del golpe de estado que acabó con la toma del Congreso de los Diputados por un puñado de guardias civiles al mando de Tejero. El proceso judicial terminó admitiendo que los máximos jefes del chapucero golpe de estado fueron los generales Armada y Milán del Bosch, junto con el coronel Tejero, siendo dichos militares quienes cargaron con las mayores condenas. Sin embargo, no fueron juzgados los políticos que se habían reunido en casa del entonces alcalde de Lérida para pergeñar el golpe de estado, según afirmaron diversas publicaciones sin que esos supuestos autores intelectuales jamás lo desmintieran. A la vista de la vasta documentación sobre esa acción que fue publicada en diversos artículos y libros, parece claro que el golpe de estado que se produjo no era el mismo que había diseñado ese grupo de políticos, aunque hubo una relación de causa-efecto entre ambos.

Probablemente, el caso más grave de todos los acontecidos en nuestro país durante los últimos cuarenta años ha sido el atentado terrorista perpetrado en mayo del 2004 en varios trenes de cercanías de Madrid, que dio lugar a que hubiera cerca de 300 personas muertas y muchos más heridos. En una situación tan anómala, lo lógico hubiera sido que el partido político gobernante (el PP) hubiera suspendido el proceso electoral que se celebró cuarenta y ocho horas después aun sabiendo que en una situación tan excepcional como esa no puede haber unas elecciones libres. Pero lo más grave fue que el principal partido de la oposición (el PSOE) afirmara desde el primer momento que el gobierno había mentido y que no respetara la neutralidad que la ley electoral exige durante las veinticuatro horas anteriores al día de la votación, porque sabía que ese terrible crimen le beneficiaba en las urnas, como así fue. Como era de esperar, una vez que consiguieron el poder, sus máximos jefes hicieron cuanto estuvo en sus manos para que jamás se supiera quienes habían sido los autores intelectuales y financieros de la mayor masacre cometida en España a lo largo de toda su historia. Obviamente, ni uno solo de esos autores intelectuales fue condenado.

Otro caso de corrupción juzgado recientemente es el que afecta a la infanta Cristina y a su esposo, Sr. Urdangarín, cuya sentencia fue hecha pública hace solo unos días. A tenor del contenido de los artículos críticos con dicha sentencia judicial publicados en diversos medios de comunicación, lo más grave del asunto parece ser el hecho de que la infanta Cristina haya sido exonerada de culpa penal y que todavía no haya entrado en la cárcel su esposo, el Sr. Urdangarín. Sin embargo, desde mi punto de vista, el hecho más grave es que no haya sido investigada la persona que, a la vista de las declaraciones de los dos principales inculpados, era quien daba el visto bueno de lo que la banda de delincuentes hacía o dejaba de hacer. Como es bien sabido, ambos inculpados mencionaron explícitamente a la casa real.

El último caso al que me voy a referir es al del proceso secesionista catalán. Cuando estoy escribiendo este artículo todavía no hay sentencia judicial acerca de la responsabilidad penal del presidente de la generalidad y de sus principales consejeros en la convocatoria y posterior celebración de un referéndum independentista a sabiendas de que era inconstitucional, lo cual me impide saber quiénes serán condenados y en qué consistirán las penas. Sin embargo, es evidente que no será condenado quien teniendo en sus manos suficientes recursos legales para haber impedido que se celebrara ese peligroso esperpento no lo evitó.

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