Los forenses creen «poco real» la versión del Salud de que un bebé se cayó solo de la incubadora

20 Feb

La inspección interna no ve responsabilidad en el personal del Clínico y cree que la niña, de 1,8 kilos, empujó y abrió la puerta

Foto de archivo de la unidad de Neonato del Clínico, donde ocurrieron los hechos en junio de 2016. DUCH

Foto de archivo de la unidad de Neonato del Clínico, donde ocurrieron los hechos en junio de 2016. DUCH

La inspectora del Salud que investigó el caso de la bebé sietemesina que se precipitó al suelo desde una incubadora del Clínico ha llegado a la conclusión de que el personal de la unidad de neonatos no tuvo ningún tipo de responsabilidad en el accidente, ocurrido la noche del 12 de junio de 2016. De hecho, su principal hipótesis es que la pequeña, de solo 1,8 kilos, pudo desplazarse dentro de la incubadora, aproximarse a una de las escotillas y abrirla con la cabeza o uno de sus brazos. Sin embargo, el Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) acaba de remitir un informe a la juez que lleva el caso en el que califica de «poco real» la versión oficial. Principalmente, alegan los forenses, porque un neonato de tan escaso peso «no tiene el mínimo tono muscular» para algo así.

Para que la instructora pueda valorar los hechos con unas nociones médicas básicas, el IMLA le recuerda que la postura de los niños prematuros «es muy diferente de la del bebé nacido a término, debido a que sus músculos no tienen fuerza aún para resistir la gravedad». «Nacer prematuro –añaden– hace que las articulaciones sean más laxas. Por tanto, es frecuente que se muevan poco y cuando lo hacen sea a modo de sacudidas». Por todo ello, insisten los forenses en que «es poco aceptable la hipótesis de que la niña pudiera romper con golpes la incubadora y alzarse hasta la escotilla (…), ya que el tono muscular no es el adecuado y suficiente para estos movimientos».

Sin embargo, según declaró la enfermera que se encontraba a cargo de la niña cuando se produjo el percance, un bebé prematuro tiene fuerza suficiente para empujar la escotilla desde dentro. «Y más este bebé en concreto, que siempre se ha mostrado muy movido e inquieto», dijo. Explicó también que la pequeña estaba al nivel de la escotilla porque le habían elevado ligeramente el colchón para evitar la regurgitación.

No funcionaba correctamente

Según el informe interno del Salud, que también conoce ya la magistrada, «en una incubadora que funcione perfectamente, aunque el niño se apoye o golpee sobre las puertas o escotillas, estas nunca deben abrirse desde dentro». Es más, la inspectora califica de «requisito imprescindible de seguridad» que las puertas solo puedan abrirse «desde fuera y accionando un mecanismo de seguridad». Y hace estas indicaciones porque la jefa de la unidad de Neonatos del Clínico le contó que habían comprobado que el muelle de cierre de la incubadora de la que se cayó el bebé no funcionaba correctamente.

Sobre el posible mal funcionamiento de la máquina, los forenses también tienen algo que decir. «Si la incubadora estaba rota (…) no es comprensible que puedan dejar a la neonata allí salvo que tengan claro que en su estado y con toda la monitorización, sus movimientos son tan mínimos que no existe racionalmente la posibilidad de que esto suceda», indican, refiriéndose a la versión de que la niña reptara hasta la escotilla, la empujara y la abriera. Los médicos del IMLA van incluso más allá y se preguntan cómo puede ser que el personal volviera a introducir a la niña en la misma máquina tras el accidente si sabían que estaba estropeada y podía volver a caerse. «Carecería de la más elemental de las lógicas», advierten en su informe a la juez.

Detectan que otras máquinas se abren desde dentro con «suma facilidad»

El accidente en el que resultó herida de gravedad la sietemesina ha puesto en alerta al Salud del preocupante estado en el que se encuentran las portezuelas de algunas de la incubadoras del Clínico. Porque aunque la máquina de la que se cayó la niña ha sido retirada y está precintada en un almacén, la inspección interna ha podido comprobar que hay otras incubadoras que se están utilizando pese a que sus escotillas se abren desde dentro con una presión mínima.

La propia médico encargada de investigar el accidente concluye su informe haciendo una propuesta para que se lleve a cabo «una revisión exhaustiva de todas las incubadoras, emitiendo un informe técnico sobre la seguridad de las mismas y retirando todas que entrañen el más ligero peligro».

Para la responsable de la investigación resultó determinante la visita efectuada a la unidad de Neonatos del Clínico tras el accidente, ya que al inspeccionar una máquina de las mismas características de la retirada vio que al presionar una escotilla desde dentro se abría «con suma facilidad y total apertura».

A raíz de aquello, se decidió encargar un estudio técnico para ver qué fuerza era necesaria ejercer para que se abrieran las ventanillas. La conclusión fue sorprendente, ya que algunas escotillas precisaban de una presión de hasta 9 kilos, mientras que otras se vencían con tan solo 1,8 kilos.

Durante los interrogatorios, el personal de la unidad llegó a referirse a la antigüedad de las incubadoras como un problema. La máquina en la que se hallaba la niña que se precipitó al sueño tiene 24 años, pero había pasado una inspección tres meses antes y fue considerada apta.

Origen: MIGUEL ÁNGEL COLOMA. Heraldo de Aragón
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2 comentarios to “Los forenses creen «poco real» la versión del Salud de que un bebé se cayó solo de la incubadora”

  1. J. Diego 20 febrero, 2017 a 09:28 #

    La inspección se ha cubierto una vez mas de mierda. Los políticos utilizan a algunos inspectores como como marionetas a su servicio.

    Si se trata de empurar a algún díscolo lo empluman con un expediente y como instructor buscan al mas borde y si tiene una gotita de psicopatía mejor que mejor.

    Cuando quieren exculparse alguna denuncia pública buscan al mas servil.

    Nunca actúan de oficio aunque vean que los pacientes se pueden morir en los pasillos de urgencias con pacientes hacinados.

    Obtienen sus premios en forma de cargos directivos aquí y allá.

    Algunos inspectores deberían reflexionar sobre quien les paga el sueldo. El Chano de turno o nosotros los contribuyentes

  2. Pedro Benabarre Graus 20 febrero, 2017 a 09:27 #

    Lógico y natural.
    Es que esa versión no se la cree nadie.
    Cuestión distinta es poder determinar CON TOTAL PRECISIÓN, COMO SE EXIGE EN EL ÁMBITO PENAL, quien fue la persona RESPONSABLE DE LA NEGLIGENCIA O INCOMPETENCIA PROFESIONAL, con el resultado que todos sabemos.
    Y, de cualquier forma, y en el ámbito estrictamente disciplinario, parece evidente QUE HABRÍA QUE SANCIONAR A TODOS LOS QUE ESTABAN DE SERVICIO ESE DIA Y EN ESE HORARIO.

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