La Policía investiga por maltrato a dos cuidadores de una anciana hospitalizada en Teruel con desnutrición

25 Ene

Sostiene que la mujer llegó al hospital Obispo Polanco en un estado «deplorable», pero los sospechosos niegan que existieran malos tratos ni falta de alimentación

Un caso de maltrato simulado

Un caso de maltrato simulado

La Policía Nacional imputa un presunto delito de violencia doméstica a dos personas encargadas de cuidar a una vecina de Teruel, Enriqueta Olba, de 74 años, que presenta un alto grado de discapacidad y que está ingresada en el hospital Obispo Polanco con síntomas de desnutrición. La mujer, que reside en el edificio popularmente conocido como La Colmena al cuidado de la pareja, ingresó en el centro hospitalario desnutrida, deshidratada y con hipoglucemia, además de presentar contusiones y hematomas por todo el cuerpo.

Los investigados –una vecina de Teruel que responde a las iniciales P. R. S., de 61 años; y su pareja, C. B., de 67 años– llevaban un año encargados de la atención de Enriqueta, una mujer soltera que se mueve en silla de ruedas. La anciana ingresó en el servicio de urgencias del Obispo Polanco el pasado domingo con «signos evidentes de haber sufrido maltrato», según un comunicado emitido ayer por la Policía Nacional.

La nota informativa explica que un vecino de la mujer avisó a los servicios de emergencias sanitarias al escuchar «gritos y llantos» en la vivienda de Enriqueta. Al llegar el transporte sanitario, los operarios se encontraron con un panorama desolador. «La señora estaba en un deplorable estado de higiene, sucia y con olor a orina y heces», relata el comunicado.

La abogada de los cuidadores, Patricia Loras, explicó que sus clientes «desmienten» que hubieran infringido malos tratos a la anciana, con la que habían llegado al acuerdo de compartir la vivienda a cambio de cuidarla. La letrada añadió que sus representados, que están muy «preocupados » por la situación generada «cuidaron bien» de Enriqueta y la alimentaron correctamente. La misma fuente señaló que la mujer padece demencia senil.

Los servicios médicos del Obispo Polanco que atendieron a la paciente alertaron de su pésima situación sanitaria a la Policía Nacional, que abrió una investigación que ha desembocado en la investigación de la pareja de cuidadores y el traslado de las diligencias al Juzgado de Instrucción nº 1 de Teruel. También se comunicó el caso a los Servicios Sociales del Ayuntamiento «en aras a la protección» de la víctima.

Una vecina de La Colmena, Paquita Fortea, explicó que Enriqueta estaba en una situación «insostenible» de soledad y descuido. Explicó que en varias ocasiones le había planteado la conveniencia de ingresar en una residencia, pero sus propuestas no habían tenido efecto por distintas causas, como el apego de la anciana al hogar donde nació. Añadió que, cada domingo, la visitaba por las tardes en un intervalo en que los cuidadores estaban fuera de casa. «Cuando se quedaba sola, lo pasaba muy mal», recordó Paquita, una maestra jubilada.

La vecina insistía a Enriqueta para que buscara plaza en una residencia, porque «no podía seguir como estaba ni quedarse sola en casa como se quedaba». Paquita Fortea recordó que la última vez que vio a Enriqueta –el sábado pasado– «estaba muy mal, sucia de arriba a abajo». Al día siguiente, observó cómo una ambulancia se llevaba enferma a su vecina de toda la vida en dirección al Obispo Polanco, donde sigue hospitalizada aunque evoluciona favorablemente.

Paquita recordó que, últimamente, detectaba que a Enriqueta «se le iba la cabeza» y decía incoherencias. Señaló que, hace quince días, cuando fue a visitarla como cada domingo, no pudo entrar en casa porque estaba sola y no podía moverse del baño, donde había quedado atrapada. «Tuvieron que venir los bomberos para abrir la puerta», recordó la exmaestra. Cuando, finalmente, pudo entrar en la vivienda, su amiga «lloraba dolida y desorientada ».

La vecina añadió que la habitación de su amiga era la más fría de la vivienda que compartía con los cuidadores y no tenía buena calefacción, aunque no valoró el estado general de la casa. Reconoció, no obstante, que en sus visitas semanales no presenció ningún maltrato físico por parte de la pareja que estaba al cuidado.

Una plaza de residencia a la salida del hospital

El ingreso de Enriqueta Olba, de 74 años, en el hospital Obispo Polanco el pasado domingo con un alto deterioro físico –incluidos síntomas de desnutrición– puso en marcha el proceso para su ingreso en la residencia Javalambre de Teruel, del Gobierno aragonés. Una portavoz del Departamento de Ciudadanía y Derechos Sociales indicó ayer que, cuando la mujer reciba el alta hospitalaria, podrá incorporarse a una plaza del geriátrico público. La misma fuente añadió que la mujer, que «está delicada de salud», tiene reconocida una situación de dependencia. Los Servicios Sociales municipales, contactados por la Policía Nacional, han colaborado en los trámites administrativos e informes necesarios para conseguir una residencia. Una fuente municipal reconoció que la mujer «no está en condiciones de volver a su casa cuando salga del hospital».

Origen: LUIS RAJADEL. Heraldo de Aragón

El paraguas de CelayaLa Policía investiga por maltrato a dos cuidadores de una anciana hospitalizada en Teruel con desnutrición

Por Manolo Varoufakis

Un principio básico de calidad es que los pacientes al entrar en un hospital están protegidos por un hipotético paraguas que les protege de todo lo que allí pasa sea quien sea la empresa. El hospital (Salud) es responsable de los servicios de vigilancia, limpieza mantenimiento de electro medicina o de las torres de refrigeración. salud debe revisar todas las actuaciones de las empresas externalizadas para asegurarse que lo hacen bien y de acuerdo a las exigencias de la organización. Lo mismo sucede con las cuidadoras. Para poder cuidar un paciente por la noche el hospital debe saber y autorizar, en su caso, a la cuidadora.

Celaya tiene la teoría de que no es preciso el “paraguas” y así le va. No arregló las torres de refrigeración del hospital Clínico y murieron siete personas. Ahora no comprueba las personas contratadas para cuidar enfermos y muere una en Teruel. No es solo Celaya ya que esta mínima norma de calidad es incumplida sistemáticamente en la mayoría de hospitales de este país.

 

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2 comentarios to “La Policía investiga por maltrato a dos cuidadores de una anciana hospitalizada en Teruel con desnutrición”

  1. Pedro Benabarre Graus 25 enero, 2017 a 16:34 #

    1. En primer lugar, me FELICITACIÓN AL CIUDADANO que denunció los hechos. Demuestra ser una persona, y no un mero contribuyente ovino, como tantos otros.
    También a la policía, por hacer su trabajo.
    2. No le deseo mal a nadie, pero en este caso haré una excepción. De confirmarse los hechos, espero que esos hideputas se pudran unos cuántos años en la cárcel.
    Es lo mínimo que se merecen.

  2. Jordi 25 enero, 2017 a 09:47 #

    Un nuevo ejemplo de la “seriedad” de este medio. ¿No ves que el supuesto maltrato por parte de los cuidadores se produjo en su domicilio, y en el hospital lo único que hicieron fue detectarlo y denunciarlo? O no sabes leer o tienes tanto resentimiento dentro que te enturbia el entendimiento

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