UN CONSEJO DE ESTADO DIGNO DE TAL NOMBRE

6 Ene

Ramiro GRAU MORANCHO

Abogado y escritor. www.ramirograumorancho.com
Ramiro Grau Morancho

Ramiro Grau Morancho

         Hace varios años publiqué en varios diarios digitales un artículo titulado “Calidad en el Consejo de Estado”, criticando la incorporación al mismo de Zapatero, Rodríguez Ibarra, Teresa Fernández de la Vega y otros ilustres ignorantes jurídicos…

         Lo he buscado en internet pero no lo encuentro. Supongo que habrá sido borrado o desplazado por otros artículos más recientes. De cualquier forma está publicado en uno de mis libros, y si alguien quiere verlo –por casualidad-, con gusto le daré la referencia correspondiente.

         Viene esto a cuento del reciente dictamen del Consejo de Estado, máximo órgano consultivo de España, donde, como no podía ser menos, pone los puntos sobre las íes de la responsabilidad, política y administrativa, del Ministerio de Defensa sobre la contratación de unos aviones desahuciados para transportar a nuestros militares destinados a misiones internacionales, con un grave riesgo para sus vidas, como por desgracia sucedió.

         Que todo un Ministro de Defensa, además del gremio, Comandante Jurídico de la Armada, creo recordar, fuera incapaz de reconocer responsabilidad alguna, siquiera in vigilando, in delegando, o in tocándose las pelotas, dice mucho de su sentido de la honorabilidad y de la responsabilidad, o más bien de la falta de tales atributos propios de cualquier persona bien nacida, hombre o mujer.

         Ignoro la fecha en que se solicitó el dictamen al Consejo de Estado, y no creo que fuera hace catorce años, nada menos… Es cierto que el Consejo necesita tiempo para emitir sus dictamines, pues se estudian primero por los Letrados, posteriormente se debaten en las Secciones, y, en su caso, van al Pleno, pero es evidente que han podido tardar unos meses, o incluso un año, en emitir su dictamen, pero nunca catorce años.

         De cualquier forma, el Consejo de Estado con este dictamen ha demostrado ser lo que se espera de él: un Consejo de Estado, que está por encima del gobierno de turno y de los partidismos, defendiendo los intereses generales de España y de los españoles, entre los cuales ocupan un lugar destacado, siempre presentes en nuestros corazones, los 62 militares que dieron su vida por España.

         Y que fueron tratados a patadas por Trillo y sus mariachis, es decir, los pelotas de turno, que tanto abundan alrededor de los políticos, cual moscas en un estercolero.

         No creo que don Federico aspire a volver a ocupar cargo político alguno, como no sea la presidencia de su comunidad de vecinos, y eso cuándo le toque por turno rotatorio, pero es evidente que perdió una magnífica oportunidad de dimitir, y quedar como un señor.

         Ahora, con sus últimas declaraciones, y siento decirlo, se está comportando como un mierda (dicho sea como crítica política, nunca personal), totalmente insensible ante el profundo dolor de los familiares de las víctimas agravado además por sus continuos desplantes, y huidas hacia adelante, o más bien hacia ninguna parte.

         Y el Consejo de Estado, y no me duelen prendas de reconocerlo, se ha comportado como no saben, quieren o pueden comportarse otras Instituciones teóricamente al servicio del Estado, y no del partido en el gobierno: el Consejo General del Poder Judicial, la Fiscalía General del Estado y el Defensor del Pueblo, por ejemplo.

        Ahora, para acabar de dignificar al Consejo de Estado, sólo hace falta que reformen la Ley del mismo, para poder desprenderse de esa carga inútil que soportan, supongo que con resignación, de iletrados jurídicos, incorporados por vía de reconocer el “derecho” a pertenecer al mismo a los ex presidentes del gobierno (en una reforma de la ley auspiciada por el propio Zapatero, tonto, pero que fábrica chollos, en su propio beneficio), o por la vía de la incorporación de ex presidentes de comunidades autónomas (caso de Rodríguez Ibarra), o echando previamente a un muy digno Consejero ¡nombrado por Franco!, pero que pese a su provecta edad, acudía todos los días al Consejo, y despachaba informes y expedientes…

         En otras palabras: salvo excepciones, el Consejo de Estado tiene una gran calidad, y ahora sólo hace falta que procedan a “limpiarlo” de ignorantes jurídicos e iletrados en general.

         ¡Y pónganse todos en posición de firmes, que vuelve el ex Ministro de Defensa a su plaza de Letrado! Claro que, como la práctica totalidad de sus compañeros, suponemos que trabajará desde su casa, o desde el despacho familiar de abogados, que España es ansí.

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4 comentarios to “UN CONSEJO DE ESTADO DIGNO DE TAL NOMBRE”

  1. Pilar 8 enero, 2017 a 18:56 #

    El Confidencial de hoy, 8 de enero, publica un interesante artículo sobre la composición del Consejo de Estado, los elevadísimos salarios que perciben sus miembros (más de 100.000 euros al año, más que el presidente del gobierno), etc., y recomiendo su lectura, como complemento de este artículo.
    Pero sólo para quiénes estén interesados por el tema, por supuesto…

  2. Antonio 7 enero, 2017 a 14:43 #

    Es sorprendente ver como todos nos extrañamos mucho de que una Alta Institución del Estado se haya decidido A CUMPLIR CON SU DEBER.
    ¡Estamos tan acostumbrados a ver como el Tribunal de Cuentas, la Fiscalía General (del gobierno, que no del Estado), el Defensor del Pueblo, etc., PASAN DE TODO, que nos sorprende mucho ver como todavía hay algo que funcione en España, ADEMÁS DE LA GUARDIA CIVIL, obviamente!

  3. Carmen 6 enero, 2017 a 22:39 #

    Nos resulta extraño que una Institución del Estado CUMPLA CON SU DEBER, pues todos asumimos que
    – ni el consejo general del poder judicial,
    – ni la fiscalía general del estado,
    – ni el tribunal de cuentas,
    – ni el defensor del pueblo,
    ESTÁN REALMENTE AL SERVICIO DE LOS CIUDADANOS.
    Y no hablo del JUSTICIA DE ARAGÓN, porque entonces me parto ya de risa…
    Es una pena que tengamos que mantener a gente que cobra unos salarios tan elevados, por no decir millonarios, y que en lugar de estar a nuestro servicio lo están al de intereses inconfesables, y grupos de presión que sabe Dios a quien sirven…

  4. Pedro Benabarre Graus 6 enero, 2017 a 11:42 #

    Muy bien.
    Se puede decir más alto, pero no más claro.
    Trillo es un cadáver político. Y a los muertos hay que enterrarlos cuanto antes, para que no huelan, se descompongan y propaguen enfermedades.
    En su caso la chulería, la irresponsabilidad, y el matonismo político (entre otras).

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