CARNE DE YUGO

5 Ene

Ana Cuevas

Ana Cuevas Pascual

Es un chaval de unos once o doce años pero conoce bien el lado oscuro de la vida. Como el resto de chicos que le acompañan en su huida a ninguna parte, soñaba con algo mejor que la violencia y el abandono en el que había pasado sus primeros años de existencia. Por eso encajó su menudo cuerpecillo en los bajos de un camión y, pese a su corta edad, se aventuró en solitario en busca de una sociedad más justa. Una sociedad donde quizás pudiera tener alguna oportunidad.

Para muchos seres humanos la mera supervivencia se convierte en un artículo de lujo. En una carrera de obstáculos del nacimiento a la tumba en la que, cuando crees haber superado el listón más peliagudo, te encuentras de frente con un muro.

Algo así le debió pasar a este chiquillo y a sus cuatro compañeros. Cinco niños magrebís de entre once a catorce años que deambulan por los parques de la comunidad de Madrid esnifando pegamento para combatir el frío y la desolación. Cinco niños perdidos a los que nadie está buscando. Las administraciones se han desentendido de ellos. No consideran que exista un alto riesgo porque escaparon voluntariamente de un centro de acogida. Centros en los que se escatiman los recursos y sobre los que planean denuncias por malos tratos a los menores acogidos.

Tras llevar seis meses durmiendo al raso, una organización vinculada a la  (Asociación Mundo Justo) se llevó a los chicos a un piso vacío. La cosa parecía funcionar pero, en menos de un mes, la comunidad de Madrid instó a la ONG a detener el recurso por no pertenecer a la red regional de acogida al menor. Volvieron a quedarse en la calle.  Desde la víspera de Nochevieja se desconoce su paradero.

Ni siquiera la policía considera su desaparición como algo prioritario. No existe un alto riesgo para sus vidas, insisten unos y otros. La delincuencia, las drogas, la prostitución…¿no les parecen suficientemente peligrosas?

Como en los cuentos, criaturas feroces anhelan clavar los colmillos en sus infantiles y morenas carnes. Acechan a los niños perdidos entre los árboles. Apenas necesitan disfraces para manipular su voluntad. Están solos, son vulnerables, nadie los echará de menos ni organizará batidas en su búsqueda. Al contrario que en los cuentos, el final no se prevé muy feliz. Pero, ¿a quién le importa?

Escribo estas líneas la víspera de Reyes. Unos presuntos magos que vienen de Oriente para satisfacer el consumismo inducido en nuestros hijos. Es una tradición católica pese al despliegue de turbantes y camellos. Todo por la ilusión de los niños. Mentiras piadosas para protegerlos de la fealdad del mundo envolviéndolos en una burbuja de fantasía. Pero olvidamos que muchas criaturas están a la intemperie, sin la mínima red de seguridad. Sin más ilusión que la de sobrevivir, un día más, de la manera que sea. De olvidar entre los vapores de la cola que no son nada de nada, que no importan a nadie.

Son carne de yugo por su condición de migrantes, de menores, de desamparados. Sus majestades de Oriente no los tienen en su lista. No tendrán ni carbón para poder calentarse. Su sueño de encontrar un lugar mejor empieza a evanescerse, igual que la consciencia, con cada inhalación de pegamento. La única magia que conocerán esta noche de Reyes es la de la química. Con el cerebro abotargado, la vida apenas duele.

anacuevaspascual@gmail.com web: http://kuentoschinos.blogia.com Facebook: https://www.facebook.com/ana.cuevaspascual. Twitter: https://twitter.com/tragachicos
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9 comentarios to “CARNE DE YUGO”

  1. Esperanza 7 enero, 2017 a 17:20 #

    ¿Y que se puede esperar de un país gobernado por una pandilla de delincuentes?

  2. Carlos 7 enero, 2017 a 11:56 #

    Es verdad todo lo que usted dice, y a mi me pone malo el excesivo consumismo, el derrochar de dinero en chorradas, etc., mientras millones de personas se mueren literalmente de hambre y de fario…
    Pero no creo que la solución sea MANTENERLES A NUESTRAS EXPENSAS, pues al fin y al cabo, somos un país mediano, mirando a pequeño, con menos de 50 millones de personas, y más de seis millones de parados.
    No obstante, si a usted le preocupa tanto la situación de esas personas, le sugiero que coja a una de ellas y la adopte, que es perfectamente legal y posible, y se haga cargo de su subsistencia. Pero con su dinero, no con el de los demás, que es muy fácil ser generoso PERO CON EL DINERO PÚBLICO, es decir con el dinero de todos.

    • Esperanza 7 enero, 2017 a 17:24 #

      ¿Qué tiene que ver tu dinero con el de la ONG? Vaya caridad cristiana que tú tienes.

      • Antonio 7 enero, 2017 a 17:59 #

        Mucho, porque todas las ONG´s viven del dinero público. ¿O no lo sabía usted?
        El día que se supriman las subvenciones a estas organizaciones “de listos”, muchos de los cuáles se dan de alta en nómina, seguros sociales, etc., en las mismas, LA MAYORÍA DESAPARECERÁN.
        En otras palabras: viven de nuestro dinero, no del dinero de sus (escasos) miembros (y miembras, irguiendo la terminología de aquella imbécil ex ministra de igualdad, cuyo nombre no recuerdo ahora…).

        • Purple Ponytail 8 enero, 2017 a 14:00 #

          Estoy totalmente de acuerdo. Además este tipo de artículos tan navideños, tan solidarios, tan de gente buena con la panza llena y viviendo dentro de esta repugnante burbuja occidental capitalista son extremadamente demagogos y no dan ni una solución.
          Yo también soy “Carne de Yugo” y me solidarizo y por lo tanto estoy en contra de las drogas, del hambre en el mundo, del racismo, de las guerras, del consumismo irracional, del egoísmo, de la violencia, etc………………………….
          Salud y feliz año.

          • Esperanza 9 enero, 2017 a 12:30 #

            ¿Así que tú también eres carne de yugo? ¿De qué yugo? ¿Del de la comididad? ¿Y como te solidarizas? Supongo que para tí una buena solidaridad es estar en contra de lo que escribe Ana.
            Saludos sr. Púrpura

          • Esperanza 9 enero, 2017 a 23:44 #

            Está bien, tienes razón, nosotros como muchos otros somos carne de yugo pero no estamos desesperados y muertos de hambre. Yo creo en la importancia de denunciar como lo hace Ana.

        • Esperanza 8 enero, 2017 a 17:48 #

          Pues igualito, igualito que los sindicatos. Pues ya que es una organización que pagamos todos a mi me parece bien que por caridad cristiana acoja a 5 chicos que no tienen donde estar. La subvención de todas modos la van a cobrar igual, así por lo menos sirve de algo.

          • Purple Ponytail 9 enero, 2017 a 20:28 #

            Yo me solidarizo contigo, porque tú también eres carne de yugo. Y no estoy en contra de Ana, estimada Esperanza, he sido compañero de ella durante 11 años en el clínico y nos hemos movido más o menos por los mismos círculos y desde luego no es una persona que inspire odio ni mucho menos, sino todo lo contrario.
            Salud.

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