Se acabó la fiesta (por si no estaba bastante claro)

13 Dic

Por Antonio Tejedor. Profesor y Escritor

Antonio Tejedor García

Antonio Tejedor García

De un tiempo a esta parte nos estamos acostumbrando a que lo insólito se nos acurruque a los pies, como un gato amoroso, y ronronee y suelte unos mayidos que nunca sabe uno si son de cariño o de amenaza. Nosotros, que cada vez somos menos exigentes, lo aceptamos entre miradas incrédulas, pero sin osar un enfrentamiento.

Insólito es que un gobierno elegido de forma democrática sea defenestrado y sustituido por quienes los dineros quieren. Pasó no hace mucho con los egipcios como antes había sucedido con otros países del Magreb (¿Tendremos que recordar, una vez más, el poema de Niemoller, no B. Bretch, el famoso “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista?), pero el atrevimiento llegó a nuestras casas y el caso de Italia (nombramiento de Monti, al que nadie había elegido) lo dejó bien claro. Luego le ha tocado el turno a los brasileños y Dilma Rousseff fue víctima de otro golpe de estado incruento (ahora ya no son necesarios los ejércitos, con los jueces les basta.). El último, aunque menos glamuroso, lo acabamos de presenciar en nuestra propia cocina: un grupo de barones, ex y aledaños han dado un nuevo golpe de estado, pero en vez de caer sobre todo el país, ha quedado reducido al PSOE. Descabezamiento, también, incruento. La sangre es la sangre, ensucia, horroriza, es de lo más antiestético. En estos tiempos se impone la civilización, y esta exige un peaje a pagar. Nada de sangre, por favor. Se hace lo mismo que antes, pero con métodos suaves, civilizados. Se arrinconan las bravatas y las pistolas no salen de sus fundas. Los fundamentos se mantienen: a unos dirigentes que ya no nos sirven y se resisten a abandonar el puesto se les quita de en medio y en paz. En paz si consentimos. Consentimos. Pues, en paz.

Que en los programas electorales diga A y en la práctica del poder se ejecute B ha sido y es tan habitual que nadie repara en ello. No deja de ser un engaño, una trampa. Y debería estar penado por ley. Rajoy hizo tantas promesas falsas en las elecciones del 2012 que hasta él mismo (Dios lo perdone) ha reconocidos algunas. Sobre las otras ha extendido un manto de silencio de la misma longitud que sus mentiras (No busquéis el horizonte) . Esto, repito, con ser tan inmoral, tan indecente, está asumido y perdonado de antemano, envuelto en los velos del “no ha sido posible” o en el de “han cambiado las circunstancias” Da igual, para cualquiera partido o gobierno vale.

Lo que no había pasado hasta el presente es el robo literal de los votos. Votos que habían sido emitidos en base a unas definiciones meridianas del NO ES NO que todo el mundo asumía como lo más natural y lógico después de la catástrofe de los cuatro últimos años. Cualquier abstención –ya no digo voto afirmativo- es amnistiar la devastación del país de los desfavorecidos que ha llevado a cabo el PP, aceptar la corrupción como método gansteril de gobierno, aplaudir los recortes en las personas y la reflotación bancaria (y próximamente en la de las autopistas), admitir la privatización de nuestros beneficios y la socialización de las deudas, abandonar a nuestros mayores dependientes ahora que ya dieron todo lo que tenían. Y cientos de barbaridades más. Además, sin protestar, que la mordaza está detrás. Todo esto significa la abstención.

Las grandes empresas, que en ética y en moral siempre han sacado muy malas notas, la necesitaban, sin embargo. Aún no han robado bastante, nos vienen a decir; no han evadido suficientes impuestos y los sueldos de los trabajadores son demasiado elevados. Hay que mantener esas políticas como sea. ¿Que la cúpula directiva del PSOE se niega a tamaña bacanal? Se les da la patada en el culo, nos apropiamos de los votos , cambiamos el sentido en que fueron emitidos y en paz.

-No transigirán.

-Sí transigirán. Llevará su tiempo, pero transigirán. La memoria se escribe con tinta simpática y los reactivos los tenemos nosotros, dicen.

Bien, de algún modo podemos agradecerles su sinceridad. Nos han quitado todas nuestras dudas y nos han llenado de certezas. No es que sean muy agradables, pero al menos son certezas. Nos excusarán de discusiones hasta la madrugada la próxima Nochebuena. Evitaremos nuevos enemigos o, al menos, enfrentamientos absurdos. El precio es saber a ciencia cierta que la democracia es una quimera. Siempre lo fue, pero no queríamos estar seguros. A pesar de que alguien lo había dejado escrito en alguna pared: Si votar sirviera para algo, estaría prohibido.

Correo del autor: espikap@Hotmail.com  Blog: www.lagartosquebrada.blogspot.com

 

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Una respuesta to “Se acabó la fiesta (por si no estaba bastante claro)”

  1. Esperanza 13 diciembre, 2016 a 22:30 #

    Sí señor la democracia es una quimera, pero igual con el PP que con el PSOE. Nos han robado tanto los unos como los otros.

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