La justicia española necesita una profunda transformación para tener credibilidad y garantizar la seguridad jurídica

11 Dic

Miguel Bernad Remón, Abogado y Secretario General de Manos Límpias

Miguel Bwrnad Remón

Miguel Bwrnad Remón

Uno de los pilares del Estado de Derecho, y de una auténtica democracia, es la división de poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

En España tenemos un poder judicial que necesita de una profunda transformación.

La independencia del poder judicial y su funcionamiento carece de toda credibilidad.

Los principios que inspiran nuestra Carta Magna quiebran por una legislación que desarrolla la norma suprema, y por el funcionamiento de jueces, magistrados y el ministerio fiscal.

Ni la Ley orgánica del Poder Judicial, ni la Ley de Enjuiciamiento Criminal, ni la semi derogada Ley de tasas judiciales, ni la composición política del Consejo General del Poder Judicial, ni los Tribunales Superiores de Justicia de las diferentes comunidades autónomas, ni los nombramientos de magistrados en el Tribunal Supremo y en el Tribunal Constitucional garantizan una justicia independiente, ágil, eficaz, donde los ciudadanos encontremos seguridad jurídica.

Describimos una serie de datos objetivos que avalan nuestro análisis:

  • Se producen constantemente, y de manera habitual. Dilaciones en los procedimientos judiciales.
  • Esas dilaciones generan indefensión.
  • No existe presunción de inocencia.
  • Se aplica la “pena de telediario”, que supone una condena anticipada, y sin sentencia judicial alguna.
  • Se abusa del derecho y se comete fraude procesal.
  • Se filtran datos de los sumarios que están bajo secreto, sin que nunca se impune a nadie por tales filtraciones (sean producidos por los jueces, fiscales o funcionarios judiciales).
  • Se incumplen innumerables sentencias.
  • No existe unidad jurisdiccional, con la proliferación de Tribunales Superiores en las 17 comunidades autónomas.
  • Los aforamientos distorsionan nuestro sistema judicial, pues supone hurtarle la competencia al juez natural.
  • Un considerable número de resoluciones judiciales no están suficientemente motivadas, y se acude con demasiada frecuencia al uso de formularios estereotipados de sentencias, autos y no digamos providencias…
  • Los errores judiciales se cuentan por centenares, pero difícilmente se sanciona a un juez o fiscal.
  • Se masacra la acción popular, criminalizándola y poniéndole todo tipo de trabas, destinadas a establecer, de facto, un monopolio de la acusación en manos del ministerio fiscal, que dicho sea de paso, está totalmente controlado por el gobierno de turno.
  • Ese Ministerio Público está totalmente politizado, y aspira a hacerse con la defensa de la legalidad, con carácter exclusivo y excluyente de los ciudadanos, asociaciones destinadas a mejorar la acción de la justicia, como MANOS LIMPIAS, etc., ya que no quieren competencia, ni que nadie pueda revisar, controlar u oponerse a sus actuaciones, en muchas ocasiones demasiada discrecionales, por no decir claramente arbitrarias.
  • La justicia gratuita funciona con excesiva lentitud, y se benefician de ella más los extranjeros que los españoles, que somos quienes la mantenemos con nuestros impuestos.
  • Hay una justicia no con dos varas de medir, sino con doscientas… Los casos de Rodrigo Rato, Miguel Blesa, Urdangarín, familia Pujol, Messi, Neymar, de Aristegui, Chaves, Griñán, y un largo sinfín de varas distintas de medir, se producen a diario. (Algunos no han sido detenidos ni pisado la cárcel, y a otros no nos dejan salir de ella por el “peligro público” que suponemos, a nuestros 74 años de edad…).

En definitiva, nos encontramos ante un sistema judicial con más de cinco mil jueces, y los intentos fallidos de una digitalización de los diversos procedimientos, que no garantizan la seguridad jurídica de los ciudadanos, y que además permiten a los poderes políticos autonómicos acceder fácilmente a las causas judiciales…

De ahí que la percepción real que la sociedad española tiene de la justicia es de UNA TOTAL FALTA DE CREDIBILIDAD.

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9 comentarios to “La justicia española necesita una profunda transformación para tener credibilidad y garantizar la seguridad jurídica”

  1. José 13 diciembre, 2016 a 09:42 #

    En mi caso, denuncié en multitud de ocasiones al CGPJ, lo que estaba sucediendo en el juzgado de La Almunia. Por coindidencias de la vida, tropece con la operación molinos de La Muela, también con origen en el mismo juzgado.Estuve en el Palacio de los Condes de Morata, sede del TSJA, donde me recibieron el Sr. Presidente y el Secretario del TSJA.Por ignoracia jurídica buscaba soluciones a presuntas irregularidades. Fui atando cabos y las palabras del juzgado.Siempre aparecian las mismas personas, que eran el origen de mis problemas, en el juzgado de La Almunia.

    Ademas de la administración de justicia en Aragon,de quitarme lo que era mio. Me denunció por amenazas. Y como me dijo el funcionario de justicia que me entrego la citación. “No se preocupe Usted que le ha tocado una juez justa”. Si es otro, hubierá estado juzgado y condenado antes del juicio, y seguramente me hubieran metido en la cárcel. Para cumplir el obtetivo de callarme y silenciarme.

    • Pilar 13 diciembre, 2016 a 18:08 #

      Siento mucho lo que le ha sucedido.
      Por desgracia, hay miles de casos como el suyo.
      En una sociedad podrida, por la corrupción, ¿cómo va a ser inmaculada y limpia la administración de justicia…?
      Menos mal que AÚN QUEDAN JUECES DIGNOS DE TAL NOMBRE, pero no muchos, la verdad.
      Deseo que sus problemas se haya solucionado. Y, de no ser así, siga insistiendo, que todos tenemos que luchar por nuestros derechos, como decía Iering, un gran pensador que escribió un pequeño pero gran libro, titulado LA LUCHA POR EL DERECHO. (Y cuya lectura le recomiendo, si sigue confiando en la justicia).
      Yo ya no confio más que en la JUSTICIA DIVINA, y visto lo visto, cada día menos, la verdad…
      Pero sigo luchando por el Derecho.

  2. Esperanza 12 diciembre, 2016 a 23:38 #

    Yo estoy de acuerdo. Nuestro sistema judicial es una mierda.

  3. l sistema penitenciario es igual para todos............depende del juez de instrucción.....primero de carrera..........o tal vez quiera cambiar la constitución ....le entendemos sr.bernard 12 diciembre, 2016 a 17:48 #

    Escriban todas opiniones

  4. Fulanita de Tal 12 diciembre, 2016 a 08:27 #

    Hay que decir que este señor que escribe el artículo está en la cárcel, imputado por diversos delitos. O sea, que es pelín parcial…

    • Pedro 12 diciembre, 2016 a 09:43 #

      Nadie le ha condenado, ni ha sido juzgado.

      Esta en prisión provisional por decisión del juez Pedraz, de la misma forma que usted -o yo mismo- podríamos ir a prisión si a un fiscal, o a un abogado acusador les apetece, con la conformidad del juez correspondiente.

      En otras palabras, que en España TODOS ESTAMOS EN LIBERTAD PROVISIONAL, y procure no mear fuera del tiesto, no vaya a acabar usted también en prisión, por cualquier chorrada.

    • Pedro D. 12 diciembre, 2016 a 10:22 #

      Está en la cárcel pero no ha sido ni juzgado ni condenado. Lo que si ha hecho es meterse con la corrupción de la familia mas corrupta de España que es la de Campechano I. Como dice el post de Cebrian ha ia un acuerdo en España para no meterse con los choriceos y puterios usoi de la familia de Campechano hasta que Bernad denunció al yerno y eso no se perdona,

  5. Pedro 11 diciembre, 2016 a 18:28 #

    Se nota que este señor sabe de lo que escribe, pues todo lo que dice es verdad.

    ¡Y aún se queda corto!

    El “estado” de nuestra administración de justicia es similar al estado de la sanidad aragonesa: dan ganas de salir corriendo, y para no volver.

  6. Ramiro 11 diciembre, 2016 a 17:13 #

    Como jurista y abogado, que no son términos sinónimos, ni mucho menos, suscribo totalmente la brillante exposición de los males que aquejan a nuestra “administración e justicia” (o de la injusticia, según prefieran).

    Don Miguel BERNAD REMÓN sabe muy bien de lo que escribe: lleva DIEZ MESES EN PRISIÓN PROVISIONAL, simplemente porque a un fiscal le “apeteció” pedir esa medida -seguramente obedeciendo órdenes superiores-, y un juez, Pedraz, íntimo amigo de Garzón, expulsado de la carrera judicial por una querella de MANOS LIMPIAS, estuvo “encantado” de adoptar la medida…

    Esta es la “justicia” que tenemos en España, y lo que no vamos a hacer, encima, es dar las gracias.

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