El “español disecado” del Museo d’Allard de Montbrison

9 Dic

El español disecado en Montebrisón

El español disecado en Montebrisón

El periodista Miquel Molina publicó el 23 de abril de 2006 un artículo en el periódico La Vanguardia titulado El último prisionero de Napoleón donde daba cuenta de la existencia del cadáver disecado de una persona de raza blanca en los almacenes del Musée d’Allard de la villa de Montbrison, Francia. La historia de este sujeto se recompone  en buena medida a partir de la tradición oral y se remonta a entre 1808 y 1812, durante la Guerra de la Independencia Española. En aquella fecha mil seiscientos presos españoles fueron recluídos por las tropas de Napoleón en el cuartel de Vaux de Montbrison. Finalizada la guerra en 1814 y decretado el armisticio, un buen número de supervivientes permanecieron en el pueblo. Durante su confinación algunos de aquellos presos fueron subcontratados por el barón Jean-Baptiste d’Allard (1769-1848) al Gobierno francés como obreros para la construcción de su hôtel particular, que se concluiría en 1812. D’Allard, que llegó al grado de subteniente en el decimosexto regimiento de caballería de dragones de Orléans y que participó en la guerra en España, fue un personaje volcado con el coleccionismo de objetos de Historia Natural como animales disecados, insectos, conchas de moluscos, fósiles o herbarios, pero también de monedas, medallas, libros, antigüedades, cuadros, esculturas y otros objetos artísticos. D’Allard llegó incluso a mantener correspondencia con los naturalistas Georges-Louis Leclerc Buffon y Jean-Baptiste Lamarck. Su legado, acumulado en su mansión más tarde transformada en museo, se convertiría en el primer Museo de Historia Natural fundado en el departamento del Loire.

Se cuenta que aquel español liberado, que rondaba los treinta años, que posiblemente no tuviera familia y que quizá trabajaba como herrero para d’Allard, murió eventualmente en 1825. Su patrón vio en aquella circunstancia una oportunidad para aumentar su gabinete de curiosidades (2) particular con un representante de la raza humana y no dudó en mandar sumergir el cadáver en un tonel rebosante de alcohol y enviarlo a París, donde sería disecado por el taxidermista Léonard Dupont. Miquel Molina, que identificaba erróneamente al disecador como “Édouard Dupont” , escribía en su artículo que Dupont “estaba en nómina en el gran museo Jardin des Plantes en la misma época en que Jules Verreaux -autor confeso de la momia del negro de Banyoles (3)– se dedicaba a proveer de especímenes a la misma institución. Dupont y Verreaux compartieron incluso maestro en las artes taxidérmicas: el profesor Louis Dufresne, taxidermista jefe del Museo (4).

Acerca de la relación entre d’Allard y Dupont escribe el naturalista Pierre Boitard en 1845 en su Nouveau Manuel du Naturaliste Préparateur. En el apartado dedicado a describir el proceso de momificación practicado en el Antiguo Egipto, Boitard advertía de la proliferación en el mercado de momias falsas, y a continuación añadía:

   “Puedo informar mejor que nadie sobre las falsas momias puesto que con un naturalista amigo, el señor Dupont, fallecido hace ya algunos años, experimentamos para dar con los procedimientos empleados por los egipcios o, más bien para conferir a los cadáveres frescos apariencia de momias antiguas. Nosotros preparamos dos, un hombre y una mujer, que la totalidad de nuestros amigos tomaron por momias auténticas hasta que nosotros mismos les advertimos de su error. Una de ellas, por deseo suyo, fue enviada al señor d’Allard de Montbrison, y a día de hoy aun debe permanecer en el gabinete de este naturalista que, creo, ahora pertenece a la ciudad. La imitación era perfecta y no tengo duda alguna de que aquellas preparaciones se conservan intactas desde hace bastantes años.” 

Años antes Boitard había lamentado en su Manuel du Naturaliste Préparateur (1828), en aquella ocasión sí con nombres y apellidos, la reciente muerte de su amigo Léonard Puech-Dupont (5).

El español disecado de Montbrison permaneció expuesto en el Musée d’Allard hasta el año 2000, fecha en que el sujeto fue prestado al Museo de Historia Natural de Neuchâtel, Suiza, para participar durante un año en la exposición titulada La grande illusion, mort ou vif?. La imagen que encabeza este artículo ilustraba precisamente el catálogo de aquella exhibición, donde además el pobre herrero disecado por Dupont compartía sala con algunos animales naturalizados. La muestra de Neuchâtel planteaba precisamente la cuestión de qué hacer con esa herencia de restos humanos conservados en infinidad de museos, provenientes la mayoría de legados de coleccionistas del siglo XIX.

El poeta Élie-Charles Flamand -lo mencionaba Molina en su artículo- en su libro Les méandres du sens (2004) evocaba sus visitas al Musée d’Allard a mediados del siglo XX donde decía que nuestro protagonista se exponía en una vitrina con una inscripción en la que se podía leer “El cuerpo de un herrero preparado en corrosivo sublimado (6), 1825″. Flamand lo describía así: “Su vestimenta de época está deshilachada; lleva el delantal de cuero de su profesión. Su rostro, enrojecido por las sales de mercurio, igual que su mirada fija, genera auténtica angustia”.

El Museo d'Allard y sus jardines en una postal de 1908.

El Museo d’Allard y sus jardines en una postal de 1908.

Un año después de su retorno a Montbrison, en 2002, el Museo d’Allard decidió retirar el cuerpo disecado de la exposición pública y trasladarlo al almacén, lugar donde debe reposar en estos momentos dentro de una caja de madera. El museo, ubicado en el número 13 del boulevard de la Préfecture, continua mostrando las colecciones de Historia Natural y de Bellas Artes de Jean-Baptiste d’Allard. Un tercer espacio del museo contiene una colección de juguetes y el último está dedicado a exposiciones temporales. Entre otros restos humanos conservados en el museo se encuentran la momia de Saint-Bonnet-le-Château, el esqueleto de un bebé nacido muerto y la mano de un parricida ejecutado en París.

Notas.

(1) Esta fotografía del español disecado se publicó en el catálogo de la exposición La grande illusion, mort ou vif? que tuvo lugar en el Museo de Historia Natural de Neuchâtel, Suiza, entre octubre de 2000 y octubre de 2001. El periódico La Vanguardia también la reprodujo.
(2) Los restos humanos como momias, cráneos, fetos, etc., siempre abundaron en los Gabinetes de Curiosidades desde el surgimiento de éstos a partir del Renacimiento.
(3) Jules Verreaux y su hermano Édouard, durante una estancia en Sudáfrica en 1831 con el objetivo de recolectar especímenes para su maison de París, aprovecharon una noche para desenterrar y robar el cadáver de un indígena de la actual Botsuana y disecarlo. Aquel trabajo se expuso en 1888 en la Exposición Universal de Barcelona donde fue adquirido por el taxidermista y comerciante local de Historia Natural Francesc Darder Llimona, que más tarde lo trasladaría al museo que fundó en Banyoles, Girona, donde permaneció expuesto hasta 1997, fecha en que fue retirado después de haberse convertido en el centro de una polémica avivada por la proximidad de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, en los que Banyoles fue subsede. Invito al lector interesado a leer Crónica del “negro de Banyoles.
(4) Sobre la errónea identificación como Édouard Dupont he escrito en el artículo El “Traité de Taxidermie” de Léonard Dupont en Taxidermidades. Considero además que las afirmaciones de que Dupont “estaba en nómina” en el Jardin des Plantes, de que era colega de Verreaux, y de que era discípulo de Dufresne, son igualmente desacertadas.
(5) Nombre y apellidos paterno y materno de Léonard Dupont. Su madre, que había enviudado joven, era una experta malacóloga y regentaba un comercio de Historia Natural bastante reputado en París. Sus hijos Léonard y Richard-Henry eran conocidos por el apellido materno como Dupont aîné el mayor, o simpemente Dupont.
(6) Bicloruro de mercurio.
Origen: Taxidermidades. El “español disecado” del Museo d’Allard de Montbrison. | Taxidermidades

Intolerable

La presencia de una persona disecada en el Museo d’Allard es salvaje. No respeta la dignidad ni del fallecido, ni la de los españoles ni de la raza humana sea cual sea. Tampoco es tolerable que actualmente se encuentre ubicado en un almacen del museo. Se le debe dar sepultura o enterrarlo.

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Una respuesta to “El “español disecado” del Museo d’Allard de Montbrison”

  1. ? 9 diciembre, 2016 a 12:32 #

    Importantísima noticia de ámbito sanitario, sí

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