ÚLTIMO Y FINAL: Mi último artículo, para ti


Antonio Aramayona, en la casa de la consejera de Educación de Aragón

Ayer falleció nuestro colaborador Antonio Aramayona Alonso (Zaragoza, 1948). Horas antes habia anunciado su muerte en su blog “La utopía es posible. Tambien nos ha dejado un mensaje hablado conmovedor que habla de su muerte. Antonio era una persona honesta, buena y un gran luchador. Ha vivido fiel a sus convicciones  y luchando siempre por la justicia y un mundo mejor. Descanse en paz.

Antonio Aramayona. Profesor de filosofía y escritor. Miércoles 5 de julio del 2016. 15.37 horas

Antonio Aramayona
Antonio Aramayona

Cuando estés leyendo estas líneas, ya habré muerto. He decidido finalizar mi vida, ejercer mi derecho inalienable a disponer libre y responsablemente de mi propia vida.

Te preguntarás por qué, a qué viene esta decisión tan inusitada. De hecho, no soy un enfermo terminal, no me han detectado una enfermedad grave e incurable. Tampoco estoy deprimido. Simplemente, ha llegado mi momento de morir. Es el momento justo de morir. Ni demasiado pronto. Ni demasiado tarde. Es el momento justo de quedar abrazado a mi muerte libre, a esa muerte –como dice Nietzsche- que viene a mí porque yo quiero.

He procurado a lo largo de mi vida que coincidieran lo que pienso, lo que quiero, lo que hago y lo que debo. Por eso he intentado también que mi vida haya sido digna, libre, valiosa y hermosa. Y así he querido también mi último hálito de vida: digno, libre, hermoso y valioso. Así he querido vivir y así he querido morir.

He querido vivir en plenitud cada uno de los momentos de mi existir, he amado y sigo amando la vida con pasión y todas mis fuerzas. He conversado amistosa y plácidamente con su posible acabamiento, sin prisa, con mucha serenidad y reflexión. De hecho, la muerte no es sino el último latido de la vida, y si la vida ha sido valiosa y buena ha de desembocar igualmente en una muerte digna, apacible y buena.

Todo ser humano ha de vivir bien, dejar vivir, hacer que los demás vivan del mejor modo posible. Solo cuando se acaban los caminos desde los que se atisban horizontes, o cuando se otea un deterioro imparable o cuando se decide libre y responsablemente, es posible plantearse con fiereza y también con una sonrisa el propio acabamiento. Sí, el ser humano debe vivir bien y por esa misma razón también morir bien.

Antonio Aramayona en su infancia. Obtenida de su blog
Antonio Aramayona en su infancia. Obtenida de su blog

Nada ni nadie puede forzar a enquistarnos en situaciones penosas o indeseadas. Sin embargo, hay personas que intentan impedir que nuestra vida sea una vida buena y una buena vida. Esas personas llevan siglos no dejándonos vivir bien y morir bien. Algunos siguen hablando de dioses, de su laberíntica voluntad, de una supuesta ley natural encorsetada y ajustada a los intereses y delirios de quienes desde hace siglos y siglos quieren al ser humano tan esclavo y reprimido como ellos mismos. Pero nadie está obligado a permanecer en la vida. La vida consiste precisamente en decidir cada segundo, cada día, todos los instantes, qué hago y qué  dejo de hacer. La libertad es ni más ni menos que el ejercicio de ese decidir permanentemente. La vida es libertad. Por eso reivindico mi libertad de decidir también cómo vivir y morir.

Existir debería ser siempre un acto permanente de gozoso, consciente y libre zambullirse en la aventura del vivir. Una botella o un lapicero son lo que son, están definitivamente terminados, pero los seres humanos estamos siempre por hacer: cada instante vamos escribiendo nuestra propia biografía, decidimos quiénes somos y no somos, qué hacemos con nosotros mismos. Pues bien, desde esa libertad suprema te digo ahora que por amor a la vida, podemos decidir también morir, y morir bien.

Tú y yo y todas y todos respiramos, bebemos, amamos y nos sostenemos cada instante en la voluntad de existir por amor a la vida. Quien ama incondicionalmente vivir no teme morir. De ahí que sea radicalmente ajeno a la vida que la obliguen a pervivir contra su voluntad. Soy libre, soy dueño de mis actos y errores, de mis sueños y luchas, y por eso mismo decido si y cómo y hasta cuándo existir. Estoy en mis manos y mi obligación fundamental es vivir bien y contribuir a la que la vida sea buena entre los seres humanos que habitamos este planeta, pues una ética responsable estriba en qué estoy haciendo de mi vida, también qué hago por y con los demás.

Si acabo con mi vida, si acabo, solo es, pues, por amor a la vida.  Y si alguna vez hubiera ayudado a alguien a morir bien, habría sido un inequívoco acto de amor, el último acto de cariño y amor que puede darle. Te lo repito, se puede dejar libre y responsablemente la vida sin tristeza, sin temor, solo con quietud y por amor a la vida.

Necesito decirte una vez más que se mantiene incólume y con la misma fuerza mi amor a la vida y mi apasionada amistad con su posible acabamiento, ya hecho realidad, una vez que el sol ha descansado más allá de la línea de mi horizonte y estás leyendo ahora mis últimas palabras, mi último artículo.

Origen: Último y Final: Mi último artículo para tíLa Utopia Necesaria. Blog de Antonio Aramayona.  y Diario de un habitante del valle. ÚLTIMO Y FINAL: mis últimas palabras

http://www.antonioaramayona.com  http://lautopiaesposible.blogspot.com.es  https://twitter.com/antaramayona  https://www.facebook.com/antonio.aramayona

Gracias a la vida

Antonio, en su anuncio de muerte incluye un video de la cancion de Violeta Parra “Gracias a la vida” interpretada por Mercedes Sosa.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con él las palabras que pienso y declaro
Madre amigo hermano y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro al bueno tan lejos del malo
Cuando miro al fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto

Gracias a la vida
Gracias a la vida
Gracias a la vida
Gracias a la vida

Acto-homenaje-Antonio-Aramayona

10 Comments

  1. Solo diré que el suicidio es la mayor cobardia que puede darse en esta vida. Y en mi opinión quien lo comete no merece ser recordado.

  2. Me he quedado patidifusa al leer esta noticia. Parecía que aún tenía muchas cosas por decir. Pero comprendo y entiendo lo que nos dice en su último adiós. Para mí era un gran hombre que ha intentado abrirnos los ojos con su filosofía de la vida. Me gustaba leer sus artículos y también creo como Ana que hemos perdido un referente en la búsqueda de un mundo mejor.
    Estoy segura que ahora descansa en paz

  3. A todos no gustaría su posicionamiento político y social, su lucha incansable a favor del ciudadano, pero nadie puede dudar de su coherencia hasta el final. Si fuiste un referente en vida, también lo serás ahora que nos has dejado. Un abrazo, amigo

  4. Te has retirado con más dignidad que muchos de los que quedan aquí, amarrados y aferrados a ruindades que ellos creen indispensables. Lo único indispensable es la coherencia, la sabiduría, la generosidad. Lo demás es miseria. Vuela libre, Antonio.

  5. Hemos perdido un referente en la búsqueda de un mundo mejor. Pero, sobre todo, yo he perdido un gran amigo irreemplazable. Ya eres libre compañero. Que la tierra te sea leve.

  6. Lamento mucho su fallecimiento.
    Mi más sentido pésame a sus familiares y amigos.
    Cre hemos perdido A UN GRAN CIUDADANO, en la acepción más noble de la palabra.
    Una persona que no formaba parte del rebaño lanar en el que se integran la mayoría de los aragoneses.
    Que defendía sus derechos con todas las consecuencias, incluidas las sanciones, denuncias, jucios, etc.
    UN HOMBRE, en una palabra.
    Aragón es hoy MÁS POBRE, pues hemos perdido A UN GRAN HOMBRE, repito.
    Descanse en paz.

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